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¿Podemos conectar con los demás a través de la voz?, por @elenatecchiati

En diferentes ocasiones he oído a la gente decir que alguien “tiene una voz bonita” o que “su voz es suave”, también que “tiene una voz dura a veces…”. La voz nos da la posibilidad de expresar de manera más imponente y fuerte lo que queremos comunicar, pero además es una parte esencial en nosotros, como otra huella. Concéntrate y piensa en alguien a quien conozcas bien, intenta acordarte del sonido de su voz. Lo que sucede es curioso, es como si lo pudieras escuchar en tu cabeza. El sonido de la voz nos conecta con los demás, nos hace más o menos simpáticos, competentes, ridículos, tranquilos, empáticos…

En mis seminarios me preguntan muchas veces si es posible conectar durante los primeros segundos con alguien al teléfono únicamente con el sonido de la voz, con un simple “Hola”. Pues sí, se puede, y no solo al teléfono. Según diferentes estudios la gente prefiere una bienvenida cálida a través de un tono de voz medio agudo, pero que no sea demasiado rígido y duro. Así podemos conectar mejor, pero es imprescindible, sonreír, ya que se “escucha” muy bien cuándo alguien sonríe o no.

La sonrisa y un tono medio agudo dan la posibilidad de tener una imagen más atractiva, simpática y empática al mismo tiempo.

En nuestro discurso, o en relación a lo que estamos hablando, es importante que nuestro tono de voz sea congruente con lo que estamos diciendo. Si estamos hablando seriamente, es mejor sonreír menos, y bajar el tono de la voz, dado que el tono medio bajo da la sensación de tener en frente una persona inteligente y competente, según diferentes investigaciones.

Si tu voz es poco clara o muy baja, la gente tiende a decir que no te oye bien, o que estás poco presente. Es imprescindible aprender a hablar en la “máscara”, o sea en la parte delante de tu cabeza, boca y nariz, imaginándote que tu cara sea un altavoz potente. De esta manera y practicando, podemos aprender a hablar más fuerte, con más presencia y carácter, y con poco esfuerzo.

Deshumanización: díselo a la cara

personalbranding_soymimarca_comunicaciónEn un mundo en el que escribir SMS o Whatsapps es más común que llamar por teléfono o encontrarse para hablar, me da miedo de perder el contacto personal con mucha gente. Muchas personas se han olvidado de que los medios solamente tienen que facilitar nuestro trabajo, pero no pueden sustituirlo. Actualmente existe una deshumanización de las relaciones humanas: muchas personas eligen, de esta manera, el medio de comunicación según la comodidad que les ofrezca su uso y se olvidan de que las situaciones complejas o mensajes complicados pueden verse agravados, precisamente, por estas decisiones.

Las emociones y el grado de incertidumbre de tus mensajes pueden ayudarte a elegir el medio adecuado para comunicarte. Así, llamaré a mi amiga por teléfono si quiero saber cómo fue su entrevista de trabajo y escribiré un correo electrónico para confirmar una cita.

Sin embargo, muchas personas se alegran si no se les molesta. Mi opinión es que es importante la relación con la persona con la que queremos comunicarnos, algo clave igualmente para escoger los medios adecuados. En general, sabemos que no podemos salvar una relación a través de Whatsapp. Una noticia puede resultar demasiado fría o dura, nos faltan las emociones que podemos expresar con nuestra voz o con nuestro lenguaje corporal.

Algunos directivos que conozco o que he encontrado brevemente en el pasado piensan que la open-door-policy(mantener su puerta abierta para que los empleados puedan entrar libremente) es una pérdida de tiempo. Los que usan esta estrategia de comunicación, regular y adecuadamente, saben que sus empleados tienen menos inhibición para comunicarse con su jefe. La tendencia es una comunicación continua y regular sobre diferentes temas de trabajo.

Una crítica puede ser que los empleados acudan al despacho para hablar de pequeñas insignificancias. Sin embargo, lo que es una insignificancia es muy subjetivo; un líder tiene que comunicarse con sus empleados y, dado que el trabajo nos lleva a concentrarnos más en nuestras tareas, lo que implica que el tiempo tiene que ser usado eficientemente, un discurso cara-a-cara puede ahorrarnos una cadena infinita de correos electrónicos, quizás, con muchos malentendidos. Entonces, ¿qué es más efectivo?.

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El mito del 93% en comunicación no verbal

En entrevistas, conferencias o apariciones públicas todos hemos visto alguna vez estas cifras:

  • 55 % del mensaje general se transmite a través de la imagen al entregar el mensaje.
  • 38 % del mensaje general se transmite a través del tono de voz.
  • 7 % del mensaje general puede ser atribuido a las palabras que la persona utiliza.
Google Images

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Estos porcentajes aparecen por primera entre 1967 y 1969 en los estudios de Albert Mehrabian, en base a su investigación realizada en la Universidad de Stanford. Puede que muchos de vosotros ya supierais de esta información sobre la comunicación no verbal, pero lo curioso es que estas cifras son comúnmente mal utilizadas, y su aplicación poco se parece a lo pensado originalmente por el Profesor Mehrabian .

Mehrabian utiliza dos ecuaciones en Silent Messages  para describir los resultados de una parte de su investigación (en el capítulo “El Mensaje de doble filo”):

  • Agrado Total = 7 % agrado verbal + 38 % agrado vocal + 55 % agrado facial
  • Sentimiento Total = 7 % sentimiento verbal + 38 % sentimiento vocal + 55 % sentimiento facial

La conclusión del Profesor Mehrabian es la siguiente: las palabras, la voz y el cuerpo tienen que ser coherentes entre sí . Si el receptor de la información detecta una inconsistencia, él o ella se basa más en otros factores que en las palabras dirigidas para transmitir el mensaje general. Es decir, si se utiliza el lenguaje corporal para pretender ser alguien distinto en una presentación o entrevista ( tratando de utilizar la mayor cantidad posible del 55 %), el público percibirá esta incoherencia y será menos probable que crean lo que estamos diciendo .

“Cuando las acciones contradicen las palabras, la gente confía más en las acciones para inferir los sentimientos de otro.”

Esto pone en evidencia la importancia de ser uno mismo también en nuestra comunicación personal. No debemos renunciar a los gestos que nos hacen únicos, o a nuestro tono de voz personal… una cosa es aprender o optimizar la forma en la que nos comunicamos en público y la otra es jugar a ser quien no somos.  La autenticidad y la coherencia son los pilares básicos de nuestra marca personal, y también refuerzan nuestra capacidad de influencia en nuestra comunicación interpersonal.

 

¿El arte de comunicar se puede aprender?

“El arte de la comunicación es el lenguaje del liderazgo” James Humes

La comunicación es una potente arma de influencia. Nos permite generar oportunidades, aprender, conectar, escuchar…y mucho más. Pero, ¿Un buen comunicador nace o se hace? ¿Podemos todos llegar a convertirnos en grandes comunicadores o por el contrario ese “don” queda reservado sólo a unos pocos afortunados?

Ángel Majorana en su libro “El arte de hablar en público” menciona dos tipos de habilidades en la comunicación: las innatas y las aprendidas. Es cierto que algunas personas poseen ciertas cualidades que influyen en su capacidad para comunicar mejor: una constitución física armoniosa, carisma, una voz sonora, fluidez al hablar, gracia en sus movimientos corporales, la dirección en las miradas… Pero la buena noticia es que todas estas habilidades pueden ser aprendidas y desarrolladas para convertirlas en uno de nuestros talentos.

La fórmula V-V-V de elementos visuales, vocales y verbales

Otro grande de la comunicación, Albert Mehrabian (experto en comunicación interpersonal) señala que para lograr una comunicación más efectiva es importante la unión de los tres tipos de elementos que se relacionan en un mensaje cada vez que hablamos: elementos visuales, vocales y verbales.

Elementos visuales

Se relacionan la imagen física que los demás perciben de nosotros en el momento de la comunicación. Estos elementos  envían estímulos a nuestro receptor o público y deben de provocar un impacto favorable en nuestra comunicación: contacto visual, postura, movimientos, expresión facial, el desplazamiento y la gestión de los espacios físicos. 

Elementos vocales

Aprender a manejar nuestra voz es uno de los factores indispensables para el desarrollo de nuestra habilidad oral, pues la gente tiende a escuchar y relacionar la personalidad de nuestra voz. Y eso no es todo, Mehrabian afirma que “el tono y la calidad de la voz pueden determinar la efectividad del mensaje y la credibilidad del comunicador”.

Los elementos vocales más importante son: voz, entonación, velocidad, volumen, énfasis o fuerza, ritmo, proyección y resonancia. 

Elementos verbales

Tienen que ver con todas las palabras y los métodos lingüísticos que utilizamos para hablar, desde la forma de estructurar las ideas que formulamos, la selección del lenguaje y los términos que utilizamos.

Fórmula V-V-V de la comunicación

Fórmula V-V-V de la comunicación

Para traducir estos elementos a la vida real, diremos que cuando nos comunicamos lo primero que hacemos es analizarnos los unos a los otros: cómo somos, cómo nos movemos, cómo vamos vestidos… Diríamos que los elementos visuales producen este primer impacto que determina la aceptación o no de la interacción –  es decir, si nos gusta o no esta persona – y eso va a hacer que emitamos un primer juicio de valor hacia el comunicador y su mensaje.

Luego nos fijamos en la voz, sería el “cómo lo dice”. Y eso hace que se refuerce o rectifique el primer juicio visual hacia el comunicador.

Y finalmente lo que hacemos es racionalizar el contenido. En esta fase, las ideas convertidas en palabras serán el elemento verbal que complete o no la aprobación o rechazo inicial.

Merhabian decía que para asegurar el efecto deseado de la comunicación es necesario que estos tres elementos: visuales, vocales y verbales sean “consistentes” y que además exista equilibrio entre ellos. La que determina el éxito es hacer congruente el todo (VVV) y expresar ideas con imagen (fondo y forma).

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