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Aprendiendo a relativizar, por @guillemrecolons

Relativizar (RAE): Introducir en la consideración de un asunto aspectos que atenúan su importancia.

¿Por qué algunos cazatalentos consideran que una persona que supera los 45 ya no es útil?

Sinceramente, no creo que sea por la edad y sus efectos colaterales de supuesta pérdida de energía, neuronas, concentración,…

Estoy convencido que es por su capacidad de relativizar, de imponer una escala de valores acorde a su experiencia y coherente con su marca personal.

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Aprender a relativizar es una virtud que se produce por la edad o por un acontecimiento dramático que nos obliga a reestablecer prioridades. Si una persona ha perdido a su padre, madre, o cualquier ser querido a una edad temprana, entenderá que ciertas costumbres de su vida son irrelevantes comparadas con la altura de vivir con dignidad. Si una persona descubre que su comportamiento está marcado por ciertos automatismos y no controla la situación, entenderá que necesita un cambio en su capacidad de relativizar.

He vivido muchos casos, acabando por el mío propio en que se ha producido esta situación. Con 38 años, el día del parto de mi primera y única hija, los médicos me avisaron que mi mujer no viviría más que unos pocos meses. Un cáncer en fase terminal amplificado por los efectos hormonales de un embarazo.

A partir de un momento así, tu vida cambia: lo que era tan importante (una presentación profesional a un cliente en tiempo récord, por ejemplo) pasa a segundo plano y lo que no era tan importante (meditar, una flor, una mirada, un libro, una caricia) pasa a primer plano. Aprendemos a relativizar, por edad o por una experiencia, un cambio.

Afortunadamente, y gracias a la voluntad y el esfuerzo de los médicos, mi mujer sigue en este mundo 13 años después; pero sigo manteniendo la escala de valores que adopté tras el parto: nada ni nadie es imprescindible, y si un cazatalentos prioriza tu capacidad de trabajar 20 horas seguidas a tu bienestar mental allá él (o ella).

Si tienes que montar un equipo, cuenta con personas que sepan relativizar: quizás ganarás menos dinero, pero sabrás distinguir lo urgente de lo realmente importante y dormirás más tranquilo. ¿Dónde encontrarlas? Fácil, pregunta si han sufrido una situación de cambio brusco en su vida o pregunta la edad.

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Personal Branding, el arte de invertir en ti (30). ¿Tienes espíritu emprendedor?

El gran error que cometen a menudo muchos head hunters es que contratan emprendedores y no espíritu emprendedor. Y hay una gran diferencia. Yo puedo manifestar que soy emprendedor. Y también que soy guapo. Pero la realidad es la que es, y a veces, del dicho al hecho hay un trecho.

Hace un par de semanas leí un excelente artículo aparecido en HBR, en que el consultor Chris Smith alerta de la gran diferencia entre lo que aparece sobre nosotros y lo que nosotros manifestamos. Pero Smith se centra en su experiencia como consultor y head hunter.

Hoy prefiero apuntar algunas claves que podrían configurar el espíritu emprendedor. Muchas son puro sentido común, aquí están:

  • Foto: Pinterest

    Estar dispuesto a fracasar. Nuestra cultura latina entiende el fracaso como un tabú, como un punto final. Si alguien tuvo un negocio fallido, será difícil que bancos, business angels o inversores privados confíen en esa misma persona para un nuevo proyecto. No se dan cuenta de lo mucho que ha aprendido gracias a su fracaso. Tiene una experiencia excelente, que le advertirá de peligros conocidos cuando emprenda de nuevo.

  • Estar dispuesto a triunfar. Puede parecer una obviedad, pero no todo el mundo está preparado para gestionar el éxito con eficacia. Y si no que se lo pregunten a tantas empresas, grupos musicales y equipos deportivos que se han desmontado apenas han llegado a la cima. Se necesita una buena dosis de autoconfianza, haber soñado o visualizado un camino inexplorado, una ruta hacia un caladero lleno de peces.
  • Olvidarte de la mitad de tu DAFO. El análisis de debilidades-amenazas-fortalezas-oportunidades (también conocido como SWOT o FODA) no tiene que convertirse en una terapia empresarial para arreglar desperfectos. Hay que “venirse arriba” con las fortalezas y oportunidades. Ese el el camino. Cuando estemos en marcha, ya nos preocuparemos de las amenazas. Y las debilidades, ni tocarlas, son las que nos diferencian de un robot, las que nos humanizan.
  • Estar dispuesto a “currar”. El esfuerzo es un denominador común de todas las personas con espíritu emprendedor. Sin esfuerzo puedes llegar arriba si eres un especulador (en el peor sentido), un estafador o alguien que trafica con influencias. Pero la mayor parte de seres humanos está dispuesta a asumir que habrá que trabajar duro para levantar un proyecto, una idea, un negocio. Y aquí no se trata de trabajar 12 horas diarias, no es un problema de cantidad, sino de intensidad. El espíritu emprendedor no descansa los sábados ni domingos. Puedes estar paseando, corriendo o viendo un partido de básket y de repente -zas- , te llega una idea, una inspiración que no puedes dejar de anotar con urgencia en un papel o en tu smartphone.
  • Tener una mente abierta. Aunque quieras ser fiel a una idea, la idea de la que surge el proyecto, el negocio, necesitas entender que todo cambia y que a veces hay que ser flexible a los procesos que requieren virar la nave. El proyecto inicial de Soymimarca estaba dirigido a reforzar el branding personal de los estudiantes universitarios, un colectivo muy necesitado de estrategia personal. Al reunir a algunos grupos de estudiantes nos dimos cuenta que el proyecto funcionaría muy bien como ONG, pero no como negocio.
  • Estar apasionadamente enamorado del proyecto. Solo así se entiende que tantas personas con espíritu emprendedor pasen horas y horas trabajando 24x7x12 sin pestañear. Las endorfinas se encargan de mantener la vela encendida, en algo que va más allá del interés personal, el dinero o la idea del éxito: es la pasión por el proyecto, un impulso parecido al de dos personas locamente enamoradas.
  • Tener sobre la mesa un Business Plan. Puede parecer un trámite administrativo, pero el Business Plan es más útil de lo que parece, ya que obliga a fijar objetivos, estrategias, costes, previsiones de ingresos y a disponer de herramientas de evaluación continua. Es posible que al cabo de un año el BP ya no sirva, que el contexto haya cambiado. No hay problema, se hace otro.
  • Tener los ojos muy abiertos. Mostrar inquietud, estar permanentemente dispuesto a aprender cosas nuevas. Saber distinguir el grano de la paja. Aquí no se trata solo de lo que hemos aprendido mediante la educación, sino de seleccionar entre los miles de mensajes que pasan cada día por delante nuestro cuáles nos pueden ser verdaderamente útiles. No es fácil, requiere práctica y mucha voluntad.
  • Pensar a lo grande. A veces los árboles no nos dejan ver que el bosque es muy grande y está lleno de oportunidades. En este punto vale la pena hacerse la pregunta: Lo que yo haga ¿ayudará a cambiar el mundo? ¿contribuirá a mejorar la economía de mi área geográfica? ¿conseguirá salvar vidas o mejorarlas?. A veces puede costar el mismo esfuerzo poner en marcha un proyecto para 5.000 que otro para 3  millones de personas. Muchos de los negocios que han tenido éxito en los últimos años se basaban en precios de venta y márgenes muy bajos pero pensando en mercados muy grandes. Mirad si no el caso de la app Angry Birds; es lo que se conoce como “the long tail“.
  • Estar dispuesto a conocer a gente nueva. Algunos prefieren el término networking, pero al final se trata de vencer la pereza de asistir a actos, intercambiar tarjetas, buscar personas en las RRSS… Sin público no somos nadie, y aunque una parte de los contactos se acercará a nosotros si creamos buenos contenidos, al resto hay que ir a buscarlo. Tirar la red es la acción, pero antes hay que asegurarse que el caladero tiene los “peces” que buscamos.
  • Ser constante, tener paciencia. Suelo repetir que Roma no se construyó en un día. Un proyecto que cuaje requiere tiempo, pero sobre todo requiere constancia, perseverancia. Quien la sigue la consigue, dicen, así que vale la pena marcarse rutinas, disciplinas que nos ayuden a superar los pequeños obstáculos del camino. Llevar una buena brújula siempre nos ayudará a llegar a buen puerto.

Si tienes espíritu emprendedor estoy seguro de que apuntarías alguna clave más. Te invito a hacerlo, será un placer completar esta bitácora.

6 buenas ideas para que te tengan en cuenta más allá de los 50

Si tienes la impresión de que por irte haciendo mayor corres el riesgo de tirar por la borda todo lo que has ido construyendo con esfuerzo, dedicación y sacrificio, si sospechas que te pueden dejar de lado,  prejubilarte o lo que sea tienes dos alternativas : o tragas y te comes el marrón o te pones las pilas.

La edad no es un factor que erosiona las habilidades y nuestra valía. Que nos tengan en cuenta o que nos releguen tiene mucho que ver con nuestra actitud y para lamentarnos siempre estamos a tiempo. Ahí van seis ideas para seguir generando valor.

–       Idea número 1: Ha llegado el momento de dejarse ver porque ya sabemos que si no nos ven no existimos y ya van quedando menos oportunidades. El networking es una prioridad y es el buen momento para zambullirse en las redes sociales aunque cueste o de pereza. ¿Y por qué no escribir sobre lo que sabemos o lo que aprendemos? ¿Nos atrevemos con un blog?

–       Idea número 2: Estamos en el camino y nos queda mucha ruta por delante. Hemos llegado hasta aquí y podemos ir todavía mucho más lejos. Mantener la curiosidad del viajero y no cerrar ninguna puerta nos ayudará a seguir adelante y si tenemos la oportunidad no dudemos en cambiar, reinventémonos.

–       Idea número 3: Hemos acumulado muchas experiencias, hemos vivido multitud de situaciones, hemos ganado y hemos perdido. Ahora tenemos la oportunidad de explicar, a nosotros y a los demás, todo lo que hemos acumulado. Steve Jobs llama a esto conectar puntos, buscar la coherencia a situaciones que de entrada son aparentemente dispares. Hagamos de nuestro recorrido un acervo valioso y contemos nuestra historia.

–       Idea número 4: Del mismo modo que no concebimos que un vehículo mantenga su marcha sin combustible para mantenernos en activo hemos de seguir aprendiendo. Tener un hambre canina de conocimiento, abrirnos a cosas nuevas y estar a la última son actitudes que sin duda nos ayudarán.

–       Idea número 5: Si a estas alturas no tenemos una clara conciencia de quienes somos, que queremos, que ofrecemos y a quien nos dirigimos, lo vamos a tener crudo para conseguir conectar con los demás. Par ser la opción preferente, para ser los elegidos hemos de tomar el control de nuestra marca personal.

–       Idea número 6: O estamos o no estamos. Se trata simplemente de no abandonar pase lo que pase y mantener el compromiso de querer seguir estando. Si abandonamos hemos perdido la partida.  Esto depende sólo de nosotros.

Siempre estamos a tiempo de actuar. Y para ponerse las pilas no hace falta haber llegado a los cincuenta, supongo que te has dado cuenta.

Jordi Collell / asesor de marca personal

Tú eres el genio de la lámpara. Toda la verdad en siete secretos.

Como por casualidad esta tarde me ha caído entre las manos el libro de Daniel H. Pink, Las Aventuras de Johnny Bunko, que ya tenía casi olvidado. Me ha venido a la memoria la primera vez que lo leí y las varias veces que lo he regalado a amigos  y clientes que por algún motivo oscuro estaban ocupados en su futuro profesional.

El tal Bunko Johnny es un tipo aparentemente normal, joven y que siempre ha seguido el recto camino marcado por los consejos  de sus mayores, tutores , consejeros y similares y ha acabado  realizando un trabajo aburrido y rutinario que le deja bastante o muy insatisfecho y que acaba preguntándose que hace un chico como él en un sitio como ese.

En estas que se le aparece una especie de hada madrina que parece una personal branding coach y le pone patas arriba sus principios y le revela seis secretos que le llevan al éxito.

El primer secreto es  que NO HAY UN PLAN. La cosa pasa por no ceñirse de manera férrea a una programación del futuro basada en razones prácticas y sí por escucharse a uno mismo, proponerse hacer aquellas cosas que realmente le  gustan  a uno y que permiten hacer un trabajo valioso aunque se aparte del guión familiar y social. Aquí no vale ponerse metas fijas y cortoplacistas sino dejarse llevar  como Ulises sin importar por donde se pasa y sin que esté claro el destino final.

El segundo secreto es CONCÉNTRATE EN TUS TALENTOS, NO EN TUS DEBILIDADES. La técnica es sortear las debilidades para enfocarse en los talentos porque los triunfadores no intentan mejorar en aquello para lo que no sirven sino que buscan aprovechar aquello en lo que son mejores. Preguntas del tipo ¿Qué hago bien con consistencia? ¿Qué me da energía en lugar de quitármela? ¿Qué clase de actividades me permiten “fluir”? son clave  para descubrir los talentos que cada uno de nosotros seguro tenemos. Por cierto lo de “fluir” viene por el estado mental operacional en el cual una persona está inmersa en lo que hace, caracterizado por un sentimiento de pertenencia y éxito en el proceso de una actividad según definición del gran Csikszentmihalyi, autor ya comentado en el post de nuestra amiga y colega Montse Taboada del 4 de Noviembre.

Estamos para servir a los demás. El tercer secreto del hada madrina / personal branding coach -que, por cierto, se llama Diana- es “NO SE TRATA DE TI” porque “los que triunfan ayudan a sus clientes a resolver sus problemas. Les brindan algo que ni saben que necesitaban. Ahí es donde depositan  su talento y energía. En cualquier trabajo, la gente valiosa consigue lo mejor de los demás, hacen que su jefe brille y que el equipo triunfe”.

La persistencia y el interés compuesto tienen un punto en común, el interés va creciendo a través del tiempo de manera que poco dinero se convierte en una gran suma  y un poco de persistencia mejora el rendimiento que alienta  más persistencia y así hasta donde se quiera llegar. El  mundo está lleno de personas con talento que no han persistido, que no han invertido las horas necesarias, que se han rendido rápidamente, que pensaron que con tener talento bastaba mientras otras personas con menos talento les pasaban por encima. La motivación, el hacer las cosas por gusto, alienta a la persistencia y a mayor persistencia hay mayor. Y el cuarto secreto es: LA PERSISTENCIA AVIVA EL TALENTO.

Las personas que triunfan cometen errores espectaculares, grandes metidas de pata porque quieren hacer algo grande  y cada vez que se equivocan aprenden y dan un paso hacia la excelencia. Pensar en grande, equivocarse, aprender y triunfar…el quinto secreto es…COMETE ERRORES EXCELENTES.

Las personas que realmente triunfan  sirven a algo más grande que ellos, tienen un propósito y dejan a sus empresas, comunidades y familias mejor de lo que las encontraron. Un buen ejercicio es imaginar el momento de nuestro funeral y ver  por lo que seremos recordados, si hemos hecho algo importante para alguien, si hemos marcado la diferencia.  El sexto y último secreto es: DEJA HUELLA.

Y como todo tiene su moraleja añadamos un séptimo secreto: Dejemos de preocuparnos por nuestro futuro y seamos proactivos. Las personas que conocen y ponen en práctica los seis secretos de Alicia destacan sobre las demás, son una opción preferente frente al resto y tienen notoriedad.  El séptimo secreto es: DESARROLLA TU MARCA PERSONAL.  ¿A qué esperas?

Jordi Collell / Personal Branding Coach / soymimarca