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¿Cómo vas a ganar nuestra atención?

El dilema de la atención

La verdad, no pensé que lo conseguiría. Era sábado por la tarde y la gente se agolpaba de pie alrededor de las puertas de los bares. ¿Encontrar a mis amigos? ¡Parecía imposible! 

Empecé a andar por la plaza, abarrotada. ¡Qué follón!

”Paciencia…veamos…” pensé, armándome de valor. 

De repente, oí mi nombre entre la multitud. 

Aliviado, pensé que al final, encontrar la aguja en el pajar no fue tan difícil como parecía. 

Aunque, pensándolo bien, puede que sea más complejo de lo que parece, teniendo en cuenta que la evolución lleva preparándonos para este tipo de momentos algunos millones de años.

A parte de agradecer profundamente a nuestros ancestros tanto esfuerzo para que hoy nos podamos tomar unas cañas con los nuestros, lo verdaderamente interesante de esto es que ilustra cómo estamos “programados” para focalizar nuestra atención en aquello que es relevante para nosotros.

El experimento de Cherry

Este efecto fue descrito en 1953 por Colin Cherry, uno de los psicólogos que sentó las bases del estudio de los procesos de atención humana. Lo denominó “The cocktail party problem”.

Cherry se preguntaba cómo era posible que, en un evento social, dentro de una sala llena de gente hablando y tomando copas, de entre el ruido de las voces, los cristales resonando y el alto volumen de la música, podemos (con más o menos dificultad) seguir el hilo de una conversación que nos interesa.

Si el contenido es el rey, la atención es la “diosa” que le concede este derecho

Cherry hizo un experimento, en el que mandó escuchar a los participantes dos mensajes diferentes a través de unos auriculares que reproducían un mensaje diferente por cada canal. Luego les pidió que atendieran primero a su oreja derecha y luego, a la izquierda. Cherry encontró que la mayoría de los participantes eran incapaces de entender y retener  nada en el lado desatendido, excepto cuando se reproducía su nombre de pila. Al escuchar su nombre, los participantes desviaban su atención hacia el otro canal, automáticamente. Era información relevante para quién escuchaba.

Es fascinante como, de manera natural, de entre todo el ruido que nos envuelve constantemente, somos capaces de extraer esa información que realmente nos interesa, la que nos va a ser útil.

Cada vez nos damos más cuenta que la atención no se capta por crear el botón más rojo, más grande y más parpadeante de internet, sino por crear el mensaje que más emocione, más conecte de manera humana con las creencias y valores de su receptor.

En tu estrategia de marca personal, céntrate en desarrollar un mensaje que sea capaz de captar la atención de tú “Sí Cliente”. Trabaja para que empatice tanto con tu mensaje, que cuando éste aparezca de entre todo el ruido de un mundo interconectado, sea captado con facilidad por su esencia, por su significado y por su relevancia en quién está buscando justo lo que tu ofreces.