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En branding personal, audiencia no es influencia

 

En los procesos de branding personal tenemos muy claro que audiencia no equivale a influencia. Existe una idea instalada en la mente de muchas personas de que ganar amigos, seguir a muchas personas o establecer contactos es la clave del éxito. Y no lo es.  O al menos, no siempre lo es.

¿Qué es más importante, llenar la sala de una sesión informativa de un curso o conseguir que se matricule el + del 80% de las plazas? Habrá quien piense que una cosa lleva a la otra, pero en los tiempos que vivimos el concepto “freemium” es el que impera por encima de las métricas.

Conseguirás muchos impactos cuando regales algo, pero no esperes grandes conversiones en el momento que hagas pagar por un plus. Nos estamos acostumbrando a la cultura de lo gratuito, y para conseguir que un lead se convierta en una venta será más inteligente trabajar la influencia que la audiencia.

Herramientas como Google Analytics nos darán mucha información sobre las estadísticas de nuestros visitantes, pero dan pocos datos cualitativos. Quizás el mejor sea el tiempo medio de lectura de cada apartado de nuestra web o blog.

Lo importante ya no es cuántos me ven, es quiénes son y qué hace con lo que ven.

Ahora se consolidan las herramientas que analizan el comportamiento “viral” de nuestros lectores. No será tan importante cuántas personas visitan mi página como cuántos RT (retweets), menciones o comentarios genera. Lo importante ya no es cuántos me ven, es quiénes son y qué hace con lo que ven.

En este sentido, alguna vez os hemos hablado de Klout, un medidor de influencia online con una puntuación de 10 a 100, donde diez es probablemente alguien nuevo en la red y 100 sería un personaje mediático, influyente y muy muy muy interactivo. No basta con ser mencionado, multiplicado o citado. Klout -y recientemente Kred– miden también tu reacción al “ruido” generado.

Una de las ventajas de estos medidores es que ayudan a desenmascarar a los impostores 2.0, los cazadores de followers y buscadores de métricas a cualquier precio. Klout premia el contenido, la calidad de lo que se publica y la calidad de lo que se contesta cuando se genera un debate.

Bienvenidos pues, queridos amigos, al gran momento de la influencia. Esperemos que la red se limpie de copiadores, impostores y falsificadores.

Nunca volverás a ser como antes

En las charlas y sesiones introductorias a la gestión de la marca personal me preguntan de manera casi recurrente sobre cuanto tiempo es necesario que transcurra para poder empezar a ver resultados prácticos, algo así como cual es el periodo de retorno, el “pay back” del proceso. Y mi respuesta siempre es la misma: a partir del momento en que tomas la decisión de pasar a la acción y de tomar el control de tu marca, los resultados son inmediatos. Nunca volverás a ser como antes.

Gestionar nuestra propia marca es un acto de libertad básico y estrictamente individual y personal. Y al mismo tiempo es un acto de supervivencia. Si nosotros no tomamos la iniciativa para que los demás nos perciban como realmente somos, serán ellos los que nos etiquetarán en función de lo que perciban, del momento, de las circunstancias y de sus propios filtros.  Y os aseguro que las distorsiones pueden ser considerables.

Todo proceso de marca personal se inicia con la toma de consciencia de que somos una marca desde el momento en que nacemos, y que tenemos la oportunidad de gestionarla para ser reconocidos , para ser recordados, para ser tenidos en cuenta y, en definitiva, para ser los elegidos en cualquier situación de la vida. Es una decisión vital porque implica o bien tomar el control de nuestra vida o dejarlo en manos ajenas. Hay un antes y un después porque es un decisión que imprime carácter.

Si el objetivo final es ser tenidos en cuenta hemos de dejar bien claro quien somos, a dónde vamos, qué queremos y cual es nuestra propuesta de valor. Es otro momento de toma de consciencia al que genéricamente le llamamos autoconocimiento. Que marca un antes y un después, y además nos hace crecer.

Cómo transmitir lo que somos a los demás supone toda una estrategia que abarca desde como decimos lo que queremos decir, el mensaje que emitimos, hasta escoger a quien nos dirigimos – audiencia o público objetivo – pasando por saber cómo hacer frente a las incidencias que nos podemos encontrar o quien hay en nuestro entorno que quiera hacer algo similar a lo que nosotros hacemos.

Si no nos ven, no existimos. A los ojos de los demás necesitamos trabajar nuestra visibilidad. Difícilmente seremos los escogidos si estamos escondidos. Y tenemos otro antes y otro después, pasamos de la oscuridad del anonimato a la luz que nos hace visibles.

Conseguir nuestros objetivos lleva su tiempo y vivimos en un entorno cultural basado en la inmediatez, en la instantaneidad. Al final si hemos dado los pasos anteriores con constancia y rigor llegaremos a la meta propuesta y seremos los elegidos. En el camino habremos cambiado y seremos mejores.

¿Cuál es el periodo de retorno?

En Soymimarca te ayudaremos a gestionar tu marca personal. Cuenta con nosotros para obtener resultados desde el primer momento.

¿Hablar en público? ¡No te cortes!

Hablando la gente se entiende y hablar en público es  una muy buena manera de comunicarnos con nuestra audiencia, pero muchas veces  da miedo y a algunas personas hasta terror.

Una simple presentación de un ponente o la exposición elaborada de lo que hacemos pueden ser un camino de rosas o un calvario, dependiendo de nuestras habilidades o de la percepción que nosotros tengamos de nuestras capacidades. Sea lo que sea hablar en público no es forzosamente un don, y como la mayoría de las cosas se puede educar para que pase a formar parte del cajón de herramientas que potencian nuestra marca personal .

En mi vida profesional he tenido que hablar en público muchas veces, en pequeño comité o para audiencias grandes, y en mis inicios me vi forzado por las circunstancias a ser autodidacta lo que me llevó algún que otro dolor de barriga a causa de los nervios y de la incertidumbre.

Lo peor eran las presentaciones para obtener financiación, lo llamábamos rondas de financiación. Se trataba de convencer a través de una exposición a un grupo de analistas bancarios que nos dieran los recursos financieros necesarios para desarrollar un proyecto. El público no era numeroso pero si técnicamente exigente y como disponía de un tiempo reducido tenía que ser capaz de transmitir además del contenido del proyecto y su viabilidad, la confianza necesaria para provocar que se decidieran por nosotros y no por otros porque como siempre los recursos son escasos y los usos alternativos. Y al final solo había un si o un no.

Siempre acabé consiguiendo lo que me propuse, en parte gracias a la providencia y también porque una reunión de una hora me llevaba varios días de intensa preparación y ensayo ante el espejo.

Si hubiera tenido una guía, un modelo o una referencia estoy convencido que mis resultados hubieran sido todavía mejores, vaya extraordinarios.

Nuestra amiga Natalia Gómez del Pozuelo nos echa una mano y nos pone fácil el hablar en público. En un e-book de treinta páginas nos hace una puesta a punto en todos los aspectos a tener en cuenta para comunicar con éxito frente a una audiencia.  Y además, como la tecnología lo permite, combina la palabra escrita con el uso de material audiovisual que lo hace todavía más digerible.

Se llama “30 páginas esenciales para hablar en público ¡y tener éxito! y lo encontraréis en Amazon por sólo 1,33 € iva incluído.

Ya no tenemos excusas. Y no digamos nunca más : “yo para hablar en púbico no sirvo”.

¿Estás seguro de que sirves para algo?

¿Formas parte del conjunto de personas, por cierto bastante grande, que todavía creen que no tienen nada que ofrecer a los demás? ¿Te sigues preguntando quien se va a fijar en ti con lo poco interesante que eres? ¿ Ya tienes más de cuarenta y una experiencia de casi dos décadas y estás convencido que eres incapaz de aportar valor? Si has contestado afirmativamente  a alguna de las preguntas anteriores quiero que sepas que no eres nada original, muchos de nuestros cliente comienzan su presentación con esta copla y cuando se ponen a trabajar su marca los resultados son más que sorprendentes.

Tengo comprobado que cuando alguien necesita trabajar su marca personal sea porque ha oído truenos y se ha acordado de Santa Bárbara o porque ha decidido convertirse en la opción preferente,  la aproximación a su propuesta de valor es de entrada poco animada. Los prejuicios pesan una enormidad y son sólo prejuicios porque cuanto nos ponemos manos a la obra acaban desapareciendo.

Todos tenemos  una propuesta de valor  para ofrecer a los demás, muchas veces hasta nos sobran las ideas y lo curioso de la situación es que cuando queremos pasar a propuestas concretas la maquinaria se encalla, las dudas salen a flote y empieza a cundir el desánimo.

La misión de los que nos dedicamos profesionalmente a acompañar  los primeros pasos en la gestión de una marca personal es múltiple. Por una parte colaboramos con nuestros clientes para hacer el inventario de sus competencias personales y profesionales contrastándolas con el relato de su experiencia vital, ayudamos a formular su propuesta de valor de manera que sea enviada a su audiencia, al público objetivo que cada uno ha elegido, de manera clara y sin distorsiones y por último le damos los elementos para abrir su visión de manera imparcial a la realidad con la finalidad de que pueda situarse en el mundo minimizando sus prejuicios y saliendo de sus paralizantes zonas de confort.

La aportación de un profesional de la marca personal es similar a la de un catalizador en una reacción química, impulsar y desencadenar procesos  de reflexión en nuestros clientes que se acaban transformando en acciones. El cliente se transforma, cambia, actúa  mientras que el profesional hace solo de acompañante, de elemento motor.  El cliente piensa, valora, decide y se pone en marcha, el profesional escucha, contrasta y sobretodo lanza preguntas. Nadie puede crear marcas personales como quien entrega un planta de producción llaves en mano, no tiene sentido, no lleva a ninguna parte y no tiene ninguna utilidad.

De la capacidad para hacer aflorar todo el potencial que acumula cada cliente depende el éxito del proceso, es una tarea basada en la confianza y en la capacitación profesional.

Si quieres gestionar tu marca personal, si quieres ser el elegido para lo que tu sabes o intuyes déjate ayudar y veras que los resultados serán extraordinarios. La experiencia lo avala.

Jordi Collell / Coach y asesor de marca personal