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EL efecto de tu marca personal

 

Es muy posible que una de las definiciones más acertadas de lo que significa la marca personal sea “es el aroma que dejamos en los demás”. Al fin y al cabo las marcas no las posiciona quien las crea, sino el público que las convive tal y como las percibe.

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Se antoja pues de gran relevancia conocer ese EFECTO del que nos habla Sonia González en su libro del mismo nombre.

Debemos descubrir pues ese EFECTO que causamos en los demás para potenciarlo –si es que se asemeja a lo que pretendemos transmitir como personas, o corregirlo –si se encuentra lejos de nuestras intenciones.

Pero intenciones no son realidades. Si no hay correspondencia entre lo que soy y lo que los demás perciben que soy, hay crisis de identidad.

Puedes mejorar muchas facetas  de tu marca: aptitudes, conocimientos, cualidades, valores…. pero esta es la final y decisiva clave como marca. Podemos causar muchos tipos de efecto como marcas personales:

–       Confianza, lealtad.

–       Motivador.

–       Inspirador, guía.

–       Emprendedor.

–       Solidario, comprometido.

–       Etc

No estaría de más que fuéramos capaces de articular una serie de herramientas que nos ayudaran a descubrir ese efecto. Muchas de ellas ya forman parte de la lista de dinámicas de grupo y de rol play en campos como la comunicación personal, la asertividad e incluso en auditorías de recursos humanos, por ejemplo:

–       Hablar en ausencia.

–       Mi argumento de vida.

–       Autobiografía.

–       Mi rol, mi desempeño.

–       Feedback 360º.

–       Mi filosofía.

–       La rueda de la vida.

–       Etc

Sea cual sea su nombre, origen y aplicación, debemos escuchar a los demás y escucharnos a nosotros mismos. Debemos ser curiosos con nosotros, críticos y exigentes.

Y sobre averiguar si generamos algún efecto en los demás… y qué efecto producimos. Es, en cierto modo, el principio y el final para todo lo demás.

Storytelling en clave personal

 

Recientemente mi colega Guillem Recolons y yo hemos impartido 8 talleres sobre storytelling para la Diputació y la Càmbra de Comerç de Barcelona dirigidos básicamente al sector turístico.

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Guillem Recolons y Olga Villacampa en uno de los talleres de Storytelling

Ha sido una experiencia única ya que para muchos el concepto de relato como poderosa herramienta de comunicación era desconocido. El sentido práctico de los talleres, cuya parte final era casi de consultoría personal ha sido uno de los elementos de mejor valoración.

Lo que quizás ha sido una de las mayores aportaciones de valor, además de la necesidad de comunicar emocionalmente, es la estructura de los mensajes a partir del modelo centrífugo. Me explico.

En consultoría de marca personal, Soymimarca utiliza un esquema propio para llegar a desarrollar el mensaje que sigue el siguiente camino:

  • Por qué hago lo que hago (La visión)
  • Cómo lo hago (La misión)
  • Qué hago (La oferta profesional)

Este esquema sustituye y amplifica al clásico “me llamo Olga Villacampa y soy consultora de marketing”, y le da un sentido más emocional y vital a nuestra introducción profesional.

Un ejemplo que utilizamos a menudo en las presentaciones es el caso de alguien conocido, ya que eso simplifica la explicación: el caso de Steve Jobs.

  • El por qué de Jobs: Para hacer más cómoda y fácil la vida de las personas (Visión)
  • El cómo de Jobs: Simplificación de la tecnología. Menos botones, funcionamiento intuitivo basado en movimientos naturales (Misión)
  • El qué de Jobs: ordenadores, sistemas operativos, tablets, smartphones, iTunes… (oferta profesional)

Este sistema centrífugo (de dentro hacia fuera) permite conocer las motivaciones, los detonantes de una vida profesional forjada alrededor de un sueño, y eso otorga un valor a nuestra presentación que sobrepasa al clásico nombre + oferta o cargo.

Sabemos que la comunicación es clave, pero aún lo es más la diferenciación, no en vano la humanidad se mueve en más de 7.000  millones de almas. Y una forma interesante de diferenciarse es hablar de detonantes, de sueños y dejar la “titulitis” para el final.

Cómo transformar empleados en embajadores de marca, por @guillemrecolons

 ¿Por qué una marca como Mercadona, que apenas invierte en publicidad, es tan poderosa?

Aunque no acostumbro a hacerlo, traduzco y resumo el excelente artículo del especialista en Personal Branding William Arruda “Three Steps For Transforming Employees Into Brand Ambassadors” publicado en la revista Forbes el pasado agosto. Muchas empresas centran sus esfuerzos de branding en actividades tradicionales del marketing como la promoción, la publicidad, las relaciones públicas. Todo eso está muy bien, pero tal vez esas mismas empresas olvidan que uno de sus mejores activos de marca es su gente, sus profesionales.

William Arruda

William Arruda

No importa cuál sea el sector, la construcción de una gran marca requiere que todos los profesionales de la empresa conecten con la marca corporativa y comprendan la importancia de caminar juntos para lograr objetivos. Si no inspiramos a nuestra gente para ser embajadores de marca, estamos desaprovechando una oportunidad única (y permitiendo que nuestros competidores avancen posiciones). Según el barómetro Edelman Trust de 2013, “los empleados puntúan más alto en confianza pública que el Departamento de Relaciones Públicas, el Presidente o el fundador de la compañía. Un 41% piensa que los empleados son la fuente de información más creíble cuando hablan de su empresa”. Para construir una marca corporativa fuerte se necesitan embajadores de marca, profesionales comprometidos, conectados y motivados: personas con un nivel de proximidad emocional con su trabajo, colegas y organización que les empuja constantemente a mejorar, a aprender y a desarrollar mejor sus tareas. El compromiso es esencial, y acarrea múltiples ventajas. Entonces ¿Cómo conseguir profesionales comprometidos? Para transformar empleados en embajadores de marca se pueden seguir estos tres pasos:

1. Promueve el autoconocimiento y la identidad personal (Personal Branding)

Una investigación reciente de la Cornell University demuestra que para conseguir un alto grado de satisfacción de los empleados, la nueva cultura empresarial debería centrarse en la identidad personal, no en la corporativa. Cuando los empleados pueden convertirse en “los mejores aliados de si mismos” la productividad laboral y el apego a la compañía aumentan notablemente. En la misma investigación, a los empleados recién llegados se les preguntaba ¿Qué hay de “único” en ti que te ayuda a ser más feliz y hacer mejor tu trabajo? . Esa pregunta provocaba reacciones positivas: menor índice de baja laboral, mayor eficacia en el trabajo y mejora en el nivel de compromiso. La pregunta encierra un interés hacia el empleado por parte de la empresa en cuanto a su potencial de crecimiento personal (no solo profesional). También demuestra que la organización cuida el nivel de bienestar de su gente. Todo eso, al final, redunda en un mayor beneficio para la marca. Si en vez de esa pregunta, la fórmula hubiera sido la clásica ¿Qué has oído de nuestra empresa que te haga orgulloso de pertenecer a ella? se vería “el plumero” del interés meramente económico de la relación profesional. Es como decir a un empleado la suerte que tiene de trabajar en la compañía, seguramente es contraproducente, transmite arrogancia, repele. Nuestro objetivo es generar un ambiente atractivo con nuestra gente que les dirija, de manera natural, a ser embajadores de marca. Hemos de ayudar a nuestra gente a “desenterrar” su mejores fortalezas para integrarlas en toda su actuación, eso conduce directamente al éxito del equipo.

2. Convierte el conocimiento de marca interno en una prioridad (Corporate Branding)

El instituto Gallup pregunto a más de 3.000 trabajadores seleccionados aleatoriamente si estaban de acuerdo con la siguiente afirmación: “Sé cuál es la misión de mi empresa y qué diferencia a nuestra marca de nuestra competencia” Sorprendentemente, solo un 41% de los empleados estaban de acuerdo, lo que indica que más de la mitad no eran conscientes del posicionamiento de su compañía y de su clave diferencial. ¿Cómo puede un equipo trasladar al mercado la “promesa” corporativa si no sabe lo que es? A los que lideran las empresas les toca la tarea de “educar” al equipo sobre todo lo relacionado con la marca.

3. Conecta lo personal y lo corporativo

Uno de los mayores malentendidos que conozco se refiere al hecho de que las marcas personales y las marcas corporativas compiten (en vez de cooperar). Nada puede estar más alejado de la realidad. Las compañías de mayor éxito –añado: como el caso de Mercadona- ayudan a su gente a conocerse mejor, a conocer su marca personal, y capitalizan la integración de esos rasgos individuales con los más amplios objetivos de la compañía. A eso se le llama Personal Branding aplicado, y representa una estrategia simple pero imbatible. Se basa en el principio de personal más (+) corporativo, no personal vs. corporativo. Cuando los empleados tienen más claro quiénes son y qué les hace excepcionales (un proceso que se puede implementar promoviendo el autoconocimiento), y además tienen claros los objetivos corporativos de marca, pueden poner en marcha sus competencias únicas y su experiencia para activar esos objetivos. Pensando de manera consistente e inconformista se puede seguir el trazo de experiencias excelentes como el Apple Genius Bar. Una marca consistente no emerge a partir de empleados instalados en la zona de confort. Cada profesional necesita determinar cómo puede –a su manera- trasladar la promesa de marca de una forma auténtica, aprovechando y uniendo la identidad corporativa con lo que le moviliza y hace único. Aunque no seas el presidente de la compañía, si te interesa aumentar ese nivel de compromiso entre la empresa y los empleados, tu rol es clave. Asume la tarea de “branding” para tu equipo. Haz saber a tu superior que quieres liderar una iniciativa de branding grupal. Este nuevo rol te brinda la oportunidad de moverte fuera de las jerarquías habituales, mejorar tu propia marca de cara a tu equipo y asumir un papel relevante en el éxito de tu empresa. Una marca fuerte requiere el compromiso de todos los profesionales de la compañía, y se consigue integrando las marcas personales con la corporativa. Ellos, los profesionales, son el mejor recurso del que pueda disponer cualquier organización.

Cómo evitar que tu marca personal entre en vía muerta

 

Los objetivos, las metas, los sueños y los proyectos son elementos definidores de la marca personal que tienen una proyección a largo plazo, nos identifican y nos distinguen  de los demás. Para ser reconocidos y memorables es necesario ser consistentes con lo que decimos, hacemos y comunicamos. Las personas estamos en continuo movimiento, la vida es movimiento y cambio y la marca personal no es en absoluto ajena a esta circunstancia. Y este proceso de constante mutación y adaptación a los entornos cambiantes afecta a la totalidad de la marca incluidos sus elementos identificadores.

 

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En cada persona hay elementos definitorios y definitivos y no se trata de un juego de palabras. Hay unos elementos que nos definen y que se adaptan a cada momento de la vida y otros que forman la parte más fija de nuestra identidad. Unos, los definitorios, son producto de opciones y decisiones personales y los otros, los definitivos, pueden provenir bien sea de una elección vital o de circunstancias específicas. En el primer bloque se encuentran la visión, los proyectos y los sueños y en el segundo la misión, las opciones religiosas y los atributos adquiridos por nacimiento y pertenencia y ambos forman parte de nuestra identidad.

 

Cambiar los sueños, los objetivos y los proyectos suele causarnos desasosiego y sensación de infidelidad cuando no son más que la adaptación al cambio de nuestra misión .

 

Mantenernos aferrados por principio a los elementos no definitivos de nuestra identidad nos puede llevar al inmovilismo, la vida es adaptación al cambio e impedir esta adaptación o negar el cambio es dirigir la marca personal, la identidad hacia una vía muerta.

 

Todos tenemos derecho al cambio, a reformular nuestros sueños y a posponer proyectos importantes. Reconocer este derecho es tomar consciencia de que estamos vivos y de que somos movimiento.

 

La necesidad de cambio sale de la razón y del corazón. Nuestra intuición y nuestras emociones son el primer indicativo de que nuestra vida tiene que tomar un nuevo derrotero y nuestra razón nos ayuda a encontrar la manera de hacerlo. Una marca personal  que se niega a escuchar los mensajes del corazón corre el riesgo de anquilosarse.

 

La vida es camino y aprendizaje. Cada paso que damos nos aporta nuevos elementos de conocimiento y nuevas experiencias. Cada situación de cambio implica cerrar un libro para abrir otro y por este motivo el cambio es aprendizaje y vida.

Pensar en el cambio y ponerlo práctica no es abandonar, no es una manifestación de inconsistencia es un signo de crecimiento y de fortalecimiento de nuestra marca personal.  Permitirse el cambio es optar por la vida.

6 razones por las que “amo” la marca personal

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Hace unos días llegaba a mis manos un articulo publicado en el Huffington Post en su versión digital titulado “6 Reasons Why I Hate the Term ‘Personal Brand’(6 razones por las que odio el término “marca personal”). La autora de este post cuenta qué motivos la han llevado a ver con ojos de desconfianza la marca personal. No voy a entrar en el juego de decir si lleva o no razón, únicamente voy a hablar del lado positivo del personal branding.

Todos sabemos que del amor al odio hay un paso. Y yo, por lo que refiere a la “marca personal” estoy en el lado dulce, el lado que confía, respeta y aprende de esta disciplina y de los profesionales que se dedican a ella.

Así que dejando odios y rencores a un lado, ahí va un punto de vista más positivo e optimista – para mi el único-.

Seis buenas razones por las que “amo” la marca personal:

1. Porque ayuda a personas y a profesionales a conocerse, a descubrir su talento. Les invita a soñar y a descubrir su grandeza.

2. Porque da impulso a los emprendedores a sacar adelante sus proyectos. Y lo hace con una hoja de ruta y las herramientas necesarias para conseguirlo.

3. Porque trabajar en personal branding significa relacionarse con personas de perfiles y características muy diferentes. Algo enriquecedor, que supone aprender algo nuevo cada día. Y en ocasiones incluso a vivir momentos únicos –que un cliente músico interprete una canción en directo sólo para 3 asistentes no pasa todos los días-.

4. Porque ayudar a alguien a desarrollar su estrategia personal y ver cómo avanza hacia sus objetivos es más que un incentivo profesional. Es dar sentido a lo que haces.

5. Porque combina disciplinas tan diferentes como el marketing, la comunicación, el coaching…. Da versatilidad a mi profesión y me permite ver las cosas desde diferentes puntos de vista.

6. Porque se basa en la autenticidad. Aunque muchos crean que el personal branding consiste en inventarse una nueva identidad o en hacerse famoso, para nada es así.  Es un proceso estratégico que pretende ayudar a las personas a llegar donde quieran llegar.

Por estos 6 motivos y por muchos más creo en la marca personal.

El iceberg de la marca personal, un proceso integral de branding

 

Por si no llevas tiempo en este blog, si te atrae el tema de la marca personal me complace poner a tu alcance algunas definiciones y conceptos que te ayudarán a tener una idea más clara.

¿Marca personal? ¿Personal Branding? ¿Branding Personal? ¿Marketing personal? ¿Marca personal 2.0? ¿Iceberg de la marca personal?

Marca personal sería un equivalente al término inglés Personal Brand: Se trata de la huella emocional que dejas en los demás. Por tanto, no la decides tu, es lo que perciben los demás, sea real o no. Es una fotografía estática. Como diría Jeff Bezos, presidente de Amazon -y del Washington Post-, “marca personal es lo que dicen de ti cuando no estás delante“. Uno de los problemas con este concepto en castellano es que se confunde a menudo con puntuación, con “score”. Por ejemplo, “el atleta consiguió batir su marca personal en 400 metros”. De ahí a que haya tanta confusión cuando se busca en internet.

Personal Branding, al incorporar el gerundio “branding” ya nos habla de acción, de proceso. Si españolizamos el término, podemos hablar de Branding Personal. Sería lo mismo, pero en versión castiza. En este caso hablamos de un proceso que consiste en alcanzar objetivos personales, ya sea individualmente o dentro de una organización. Si no hay objetivos que alcanzar, no hay proceso. También necesitamos que haya motivos que justifiquen los objetivos. Oí por ahí una frase interesante (desconozco al autor, pero le felicito): “Si tienes un por qué, ya encontrarás el cómo”. El Personal Branding requiere medición, KPI’s, o como quieras llamarlo, no importa. Y algo importante, el Personal Branding no tiene nada que ver con  la presencia en las redes sociales, eso sería sólo la punta del iceberg.

Marketing Personal: Es una parte del Personal Branding, la que define elementos estratégicos y de comunicación. Pero no es el todo. El marketing personal no incluye las áreas de autoconocimiento, imprescindibles para un correcto diagnóstico de partida, para detectar y conocer competencias y para analizarnos internamente.

Marca Personal 2.0. Es un término confuso que hace referencia a el poso que deja nuestra marca en las redes. Y digo confuso porque hay quien lo plantea como un proceso integral cuando se trata únicamente de una fase de comunicación. Las redes son un medio, como también lo es una tarjeta de visita o una aparición en un programa de radio. Lamentablemente, hay mucho falsos gurús que llevan a engaño, ojito con esa gente.

soymimarca_iceberg4-219x300Iceberg de la marca personal. Si ya tenemos un por qué, ahora podemos hablar del cómo. El Iceberg de la marca personal es una metodología de trabajo que utiliza Soymimarca con sus clientes, y que se basa en tres etapas:

  • Autoconocimiento: Representa la parte menos visible de nuestra marca, con aspectos desconocidos incluso para nosotros mismos. Es la base del iceberg, la parte más sumergida y profunda. Nos ayuda a entender quiénes somos, cómo nos ven (personal brand), qué desprendemos, frenos, miedos, sueños, fortalezas, debilidades, amenazas y oportunidades. Sin esta parte es difícil fijar objetivos.

 

  • Estrategia personal: Sigue sin ser visible, pero analiza en profundidad la hoja de ruta que necesitamos para llegar a un objetivo. Empieza a partir de una visión, misión y ratificación de valores. Sigue con nuestro modelo personal de negocio, analiza posibles clientes, propuestas de valor, prespcritores clave, actividad central, roles, canales de comunicación, recursos… Luego entra a fondo en posicionamiento y mensaje.

 

  • Visibilidad: Es la parte que ven los demás. Es importante trabajar esta fase únicamente cuando se han trabajado anteriormente autoconocimiento y estrategia personal. De lo contrario seríamos vendedores de humo o especialistas en multinivel. Se trabajan los distintos formatos de un mensaje, se traza un plan de medios off y online para que nuestro mensaje llegue con la máxima efectividad a nuestros públicos objetivo. Se gestionan esos contactos (networking) y las respuestas a nuestros mensajes. Se establecen y siguen los indicadores de éxito.

De acuerdo, ¿Cómo trabajo mi marca personal?

Espero haber ayudado un poco a aclarar conceptos. No dudes en contactar si necesitas más información.

 

Personal Branding es el arte de invertir en ti

 

Compartimos con vosotros la entrevista realizada por Javier García Barros, autor del libro “Haz, marca personal para personas” a Guillem Recolons a través del Blog Siempre con algo en la cabeza

 

JG: Dentro de la cantidad de cosas que has vivido en tu carrera profesional, me llama mucho la atención que después de casi 20 años trabajando “para otros” decidieras emprender tu propio proyecto ¿Cuál fue la razón principal que te motivo a HAZerlo? 

GR: El despido podría haber sido el elemento detonante y el ansia de cambio el elemento motivante. Tras una carrera de éxito en agencias “de otros”, llega un momento en que me despiden. Ahí hay dos salidas:

1. El mundo se viene abajo. Te vas a la cola del paro y te pones a buscar trabajo.

2. La vida sigue, y 24h después del despido estás firmando ante notario la constitución de tu propia compañía.

Opté por la segunda, y volvería a repetirlo una y otra vez.

 

Guillem_RecolonsJG: Por si fuera poco, tiempo después fundaste soymimarca. ¿Por qué iniciar un nuevo proyecto si el que tenias funcionaba? Muchos quizás no hubiéramos arriesgado otra vez.

GR: Creo que la clave está en la propia pregunta, en el concepto de proyecto. El nuevo formato laboral se basa más en proyectos y clientes que en abstracciones como “compañía”. Trabajando solo podía llegar a cubrir una parte muy amplia del personal branding, pero me faltaba una pata: el área de autoconocimiento.

Además, me aburre bastante la acción comercial. Por todo ello creí necesario unir fuerzas con uno de los mejores coach de marca personal que conozco, Jordi Collell.

 

JG: Sé por experiencia propia que los inicios son difíciles ¿Cómo superaste en ambos proyectos esos momentos?

GR: Te parecerá simple, pero la ilusión y la convicción del proyecto eran el aliciente para seguir.

Además, redacté mi propia estrategia personal, mi visión, mi misión, valores, objetivos, targets, mensajes, partners, plan de comunicación. Me pregunté dónde quería estar en 10 años. Trabajé escenarios y estoy en el camino.

 

JG: ¿Ha sido duro el camino recorrido desde ese día que te “invitaron a irte” hasta hoy? ¿Has tenido ganas de abandonar alguna vez?

GR: No, y eso que entre medio sufrí otro fracaso.

En 2007 abrí la delegación española de TVLowCost, una agencia especializada en campañas TV. No funcionó, la cerramos en 2009, ya que en España el concepto low cost no representaba nada nuevo. Acumulo dos fracasos, y eso ayuda mucho a generar nuevos enfoques.

Un país como España penaliza el fracaso, pero créeme, es una lección de vida por la que creo que hay que pasar.

 

JG: Uno de los principales obstáculos que tenemos es “el miedo al fracaso” ¿Qué pasa si alguna de tus iniciativas/productos no funciona? ¿Cómo reaccionas?

GR: No pasa nada. Al contrario, aprendes. Recuerdo una campaña cuyo cierre era “The more we listen, the more we learn. And the more we learn, the more we can help”.

Creo que hoy no sería un consultor creíble si no conociera lo que NO hay que hacer. Y no supiera escuchar.

 

JG: Tu experiencia es muy inspiradora para mucha gente qué después de bastante tiempo trabajando se ven en la calle ¿Cómo le animarías a seguir hacia adelante, a actuar?

GR: La clave es hacerse un plan. Todo pasa por ahí, hay que dibujar una hoja de ruta, tener claro un norte, una meta, un sueño. Levantarse por la mañana sin tener una misión a corto y a medio plazo desmotiva y desanima a cualquiera.

 

JG: Para mi la marca personal es la mejor herramienta para HAZer, para actuar. ¿Cómo definirías la marca personal? ¿Cuáles son su principales ventajas?

GR: Utilizo a menudo una definición emocional “Personal Branding es el arte de invertir en ti”.

No considero el personal branding como una ciencia, lo considero una inversión a futuro, algo que, bien gestionado, nos podrá llevar al lugar que visualizamos como objetivo en un plazo razonablemente largo.

Además, y como díría el poeta griego Kavafis, no se trata solo de llegar a un lugar deseado, también hay que saber disfrutar de la travesía.

 

JG: Uno de los principales “peros” que argumentan muchas personas para empezar a desarrollar su marca personal es la exigencia de resultados en muy breve espacio de tiempo ¿Cómo vencer esas urgencias?

GR: Con una frase sencilla: Si no gestionas tu marca, otros lo harán por ti. Eso puede llevar algún tiempo, pero que alguien te destruya es cuestión de minutos.

 

JG: Con estás charlas quiero inspirar a la gente HAZer, a moverse, a no quedarse quieta ¿Qué le dirías a esa persona que lleva tiempo con una idea en la cabeza pero no se atreve a dar el paso?

GR: No tengas miedo al ridículo, no tengas miedo al fracaso, no te expongas sin haberte trazado un plan, y cuando lo tengas, lánzate con paracaídas.

Al principio puede dar cierta sensación de vértigo, pero siempre será mejor eso que la falsa comodidad del sofá (metáfora de la zona de confort). Recuerda que todo deja marca. Y mantente siempre, siempre, siempre con algo en la cabeza ;-)

 

JG: Guillem, muchísimas gracias por pasarte por mi casa en la red. Ha sido un enorme placer y sé que tu historia y experiencia va a servir de ayuda e inspiración a mucha gente. ¡Gracias!

GR: Gracias a ti, Javier por esta oportunidad de conectar con tus seguidores.

 

Diferénciate -ahora o nunca-

 

Estamos viviendo una situación muy compleja a nivel económico general y especialmente en el mercado laboral. Recientemente hemos superado la cifra de 6 millones de parados y el índice de paro supera el 27% a nivel general y el 50% cuando hablamos de jóvenes. También es triste conocer que más de 2 millones de hogares españoles cuentan con todos los integrantes de la unidad familiar en el paro. Además, la perspectiva económica y las predicciones de los expertos no prevén que la situación económica y la del mercado laboral mejore a corto plazo (España nunca ha creado ocupación en épocas de recesión o con crecimiento tan bajos del PIB).

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En este entorno tan complejo, cada vez que una empresa publica una oferta de trabajo, recibe cientos o miles de Curriculums. El problema de les empresas es escoger y gestionar tal cantidad de solicitudes, ya que la mayoría de los candidatos presentan un perfil muy parecido. Como profesionales, ¿qué podemos hacer para destacar entre esta multitud? ¿Qué podemos hacer para evitar ser un profesional indiferenciado, un profesional “marca blanca” o una commodity? En este contexto sólo se me ocurre 2 estrategias posibles para hacer frente a este reto: la diferenciación y/o la especialización.

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Diferenciarse resulta imprescindible en un entorno como el actual. La estrategia de diferenciación se basa en crear aspectos relevantes, en dar un valor añadido a nuestra propuesta de valor, en trabajar aspectos como el diseño y la imagen de marca, en potenciar el servicio al cliente, en buscar y encontrar elementos únicos, poco comunes… Hoy en día – a mi entender – resulta mucho más interesante ser diferente que no ser el mejor o incluso el primero. Por lo tanto resulta imprescindible que cada uno de nosotros pensemos y analicemos a fondo en qué nos podemos diferenciar, qué podemos ofrecer al mercado que no lo puedan ofrecer los otros profesionales que compiten con nosotros. Hace unos años, tener una titulación universitaria podía ser un elemento diferenciador, hoy ya no lo es. Hablar bien inglés podía serlo pero actualmente sirve más para descartar candidatos que no para diferenciarse. Tenemos que entender bien, dentro de nuestro ámbito profesional cuáles son los elementos que pueden diferenciarnos de los otros profesionales y a su vez sean bien valorados por las empresas del sector.

Una de las personas que ha desarrollado con mayor acierto esta estrategia de diferenciación es el conocido publicista barcelonés Risto Mejide. Seguramente no es el mejor publicista del país, ni el mejor crítico musical, ni ha sido el primero y seguramente tampoco es el más bien preparado o el que tiene más experiencia. Lo que sí resulta evidente es que Risto es realmente diferente del resto de profesionales. Ha hecho, de la diferenciación (basada básicamente en el atrevimiento, la polémica y la molestia – como él dice – ), su seña de identidad, su estrategia competitiva para convertirse en una extraordinaria marca personal.

Para acabar el tema de la diferenciación quería compartir con vosotros 2 frases que, a mi modo de ver, resumen perfectamente el concepto de diferenciación. La primera es de Ronni Apteker (conocido emprendedor australiano, escritor y conferenciante) que decía “Si no eres capaz de diferenciarte por alguna razón, serás substituido por cualquier razón”. Y la segunda es del sherpa de la marca personal en España, Andrés Pérez Ortega. Dice Andrés, de forma genial, “Si eres uno más, serás uno menos”. Por lo tanto, apreciado lector, ¿ya has pensado cómo te diferenciarás de tus competidores?

Storytelling: el kit básico para emprender

 

Comentamos muchas veces que las cosas han cambiado y que en materia de trabajo nada volverá a ser como antes, que hemos de ver la realidad con nuevos ojos, lo llamamos el cambio de paradigma, y actuar en consecuencia para no quedarnos anquilosados en un pasado que se fue para siempre. En estos  nuevos tiempos  el trabajo de por vida se va volviendo un recuerdo cada vez más difuso y si no nos preparamos para funcionar por proyectos acabaremos fuera de juego; nos guste a no hemos de actuar con mentalidad emprendedora, buscar e identificar las oportunidades y conseguir que nos elijan.

Flickr CC

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Emprender en la vida es algo que, de no llevarse, se puede entrenar y en cualquier caso es necesario dejar que las ideas fluyan para aceptarlas como vienen, sin prejuicios, vergüenzas ni miedos. Tener la mente abierta y una cierta dosis de ingenuidad  ayudarán a abrir el camino siempre con un mapa en la mano para no andar a trompicones y dar demasiados palos de ciego.

Hace unos días me encontré con dos individuos de ocho años que en la fiesta de su colegio estaban vendiendo petardos de papel. Se trataba de  una hoja de papel convenientemente doblada que agarrada por un extremo y lanzadas hacia delante sin soltar producía un ruido seco y potente similar a un petardo. Me comentaron que se trataba de una apuesta ecológica porque el papel era reciclado de la basura de sus respectivas casas y que se habían metido en este tinglado porque sabían que una fiesta de verano sin petardos no es fiesta pero que en el cole la pólvora no entraba ni por recomendación. Cada artefacto se vendía a cincuenta céntimos y pretendían colocar un stock de cincuenta unidades, suficiente para proporcionarles los recursos necesarios para tener autonomía financiera durante toda la fiesta.

Sea por curiosidad o por deformación profesional me dediqué a seguirles los pasos desde cierta distancia para ver como evolucionaba el asunto.

Cuando acababan de contarme su idea de negocio se acercaron unos compañeros, que me dijeron que eran de su curso, para decirles que estaban locos, que cómo pretendían que alguien les comprara semejante tontería; que no venderían ni uno, vaya. Me sorprendió la seguridad con la que al unísono contestaron los noveles empresarios que propusieron montar una porra para ver quien adivinaba la cantidad vendida y que ellos apostaban por la totalidad.

Tenían producto, unas ganas locas de vender y abordaban a su clientela explicando su propuesta de valor y las bondades de un producto construido con material reciclado

Al cabo de dos horas tenían su producción vendida y estaban haciendo cola para comprarse unas latas de bebida y pedazo de pastel. Por suerte para sus agoreros colegas no hubo porra.

Al final de la tarde uno de ellos invirtió lo que le quedaba en unos boletos para la tómbola y acabó con un espléndido robot para amenizar las tardes de verano.

Un proyecto emprendedor es eso, una idea bien estructurada que arropa una propuesta de valor dirigida a un público objetivo que explicada con un mensaje claro y convincente a través del canal adecuado se convierte en un negocio de éxito. Si a ello le unimos un bajo nivel de inversión, como en el caso que os he contado, miel sobre hojuelas.

Y por cierto un proyecto es solo eso, un proyecto. Después viene otro y otro, la vida es una suma de proyectos y si esperamos encontrar el proyecto de nuestra vida, el que nos saque el estómago de penas para siempre posiblemente acabemos nuestros días pobres y esperando.

No digas qué eres, di cómo te sientes

 

A veces decir lo mismo pero con distintas palabras puede tener resultados sorprendentes. Y como muestra de ello, este maravilloso vídeo.

[youtube]http://youtu.be/F8bm2llxxjU[/youtube]