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Personal Branding, el arte de invertir en ti (45). ¿Vale la pena ser humilde?

 

La humildad se suele definir como la cualidad personal de actuar de acuerdo con las propias cualidades y limitaciones sin vanagloriarse por ello. Etimológicamente viene del latín humilitas y guarda relación con la palabra humus, tierra. A mi todo ello me sugiere que la humildad es la capacidad de estar presente en el mundo, de actuar, teniendo los pies en el suelo.  Llegados a este punto y como estamos en un blog en el que hablamos diariamente de personal branding puede ser legítimo preguntarse qué diantre tiene esto que ver con la marca personal y tendrá toda la razón del mundo en planteárselo.

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Desde mi punto de vista la humildad y la marca personal andan cogidas de la mano en una relación de equilibrio inestable como la mayor parte de las cosas importantes de la vida. Si el objetivo de la marca propia es ser la opción relevante, ser el elegido, el de la humildad es el de no vanagloriarse por ello. Así, a simple vista, la cosa puede sonarnos a contradictoria pero ¿lo es en realidad? ¿pueden ambas vivir separadas?

 

Cuando gestionamos nuestra marca tomamos consciencia de nuestros puntos fuertes, de nuestras habilidades y talentos, de  nuestros logros y de nuestros sueños y nos apoyamos en ellos para lograr dejar nuestra huella en el corazón de los demás, son nuestras palancas.  Y es así porque si basamos nuestro trabajo en cómo superar las limitaciones nos perdemos lo mejor de la película y nos arriesgamos a no conseguir nada. La humildad nos ayuda a ser lo suficientemente objetivos para no perdernos en el mar del optimismo y acabar estando fuera de la realidad.

 

La humildad es lo contario de la soberbia, pecado capital número uno de la marca personal, que aparece cuando proyectamos a través de nuestra marca personal que somos superiores a los demás, menospreciándoles y siendo incapaces de reconocer sus talentos.

 

Con humildad la marca personal se pone al servicio de los demás y se orienta hacia el bien común en una relación de ganar-ganar, escucha las necesidades de su público objetivo y las incorpora a sus objetivos propios estando por ello activamente presente en su entorno y teniendo una mayor perspectiva de cualquier situación.  Y todo ello facilita que se convierta en la elegida de manera continuada en el tiempo.  Así de fácil y de complicado.

¿Qué pasaría si nuestros políticos incorporaran la humildad a su marca personal? Os invito a que hagáis volar vuestra imaginación y a compartir las respuestas.

Cómo destruir la cultura corporativa

La Cultura Corporativa es un cocktail de valores, costumbres, hábitos y creencias compartidos dentro una empresa. Y bien, si a veces la cultura corporativa puede ser un elemento facilitador y determinante para el éxito de la empresa, también puede convertirse en un obstáculo para alcanzar sus metas.

¿Puede una cultura corporativa potente limitar la forma de hacer de sus empleados?

En ocasiones la psicología y el comportamiento animal tienen mucho que ver con el comportamiento humano. Este vídeo contiene la historia de cinco monos, un plátano, y la creación de una poderosa cultura corporativa. 

 

Aquí os dejamos el texto en castellano: 

“La metáfora de los monos”

Un grupo de científicos colocó cinco monos en una jaula en cuyo centro colocaron una escalera y, sobre ella, un montón de bananas.

Cuando un mono subía la escalera para agarrar las bananas, los científicos lanzaban un chorro de agua fría sobre los que quedaban en el suelo.

Después de algún tiempo, cuando un mono iba a subir la escalera, los otros le golpeaban, hasta que llegó un momento en que ningún mono subía la escalera a pesar de la tentación de las bananas.

Entonces, los científicos sustituyeron uno de los monos, y lo primero que hizo el nuevo individuo fué subir la escalera, siendo rápidamente bajado por los otros, quienes le propinaron una gran paliza.

Después de algunas palizas, el nuevo integrante del grupo ya no subió más la escalera, aunque nunca supo el por qué de tales palizas.

Un segundo mono fué sustituido, y ocurrió lo mismo. El primer sustituto participó con entusiasmo de la paliza al novato.

Un tercero fué cambiado, y se repitió el hecho, lo volvieron a golpear.

El cuarto y finalmente el quinto de los veteranos fueron sustituidos.

Los científicos quedaron entonces con un grupo de cinco monos que, aún cuando nunca recibieron un baño de agua fría, continuaban golpeando a aquel que intentase llegar a las bananas.

Si fuese posible preguntar a algunos de ellos por qué le pegaban a quien intentaba subir la escalera, con certeza la respuesta sería:

No sé, aquí las cosas siempre se han hecho así. 

Personal Branding no es promocionarse

 

Ni promocionarse, ni darse a conocer, ni conseguir más followers en Twitter, ni tener un Blog personal… La marca personal es mucho más complejo que todo eso. Es por encima de todo un proceso estratégico con arranca con una profunda fase de Autoconocimiento, sigue con fase en la que se trabaja la Estrategia y culmina con una fase de Visibilidad. Eso como mínimo.

Parece que últimamente están apareciendo bloggers que abogan por conceptos que poco tienen que ver con lo que verdaderamente es la marca personal. Así que veamos 5 verdades sobre lo qué es y lo qué no es la marca personal.

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– Marca personal y Personal Branding. ¿Hay diferencia?

Sí, la hay. Marca personal o Personal Brand es lo que los demás perciben de ti. Personal Branding o Branding Personal es el proceso por el cual gestionas tu marca.

La marca personal tiene cuerpo y alma

Digamos que la autenticidad y la estrategia son el alma,  y la visibilidad es el cuerpo que le da forma y la ayuda a ser perceptible y visible a los demás. Una sin la otra no son nada. Así que ya os podéis imaginar la magnitud estratégica del tema.

Los profesionales del Personal Branding no inventamos falsas identidades ni convertimos a nuestros clientes en personas que no son

Nuestras herramientas de trabajo son la autenticidad  y los valores reales, aquellos que hacen única e irrepetible a una persona.

La marca personal te acompaña toda la vida

Cuando hacemos una charla siempre empezamos con esta pregunta: ¿Sabe alguien dónde quiere estar dentro de 10 años? No es algo temporal, tu branding personal es de largo recorrido, en definitiva, una carrera de fondo. Pura estrategia.

– Mucha visibilidad no significa mucha autenticidad

No por hace mucho ruido en las redes tendrás una marca personal más poderosa, lo que vale es lo qué dices, cómo lo dices y dónde lo dices.

La felicidad no es más que hacer aquello que se quiere hacer y querer hacer aquello que se hace

 

Felicidad y éxito. Estas son las dos palabras que la mayoría de personas solemos pensar o decir cuando nospreguntamos qué queremos conseguir en la vida, cuáles son nuestros objetivos, nuestros deseos… Anhelos que reflejan fielmente una de las máximas de Al Ries (reconocido gurú a nivel internacional y autor del libro“The Origin of Brands”) “en la vida tan solo hay dos cosas por las que vale la pena luchar: éxito y felicidad”.

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En referencia a la pregunta sobre cuáles son nuestros objetivos en la vida acostumbramos a responder, en primer lugar, el deseo de ser feliz. La felicidad es y ha sido la principal preocupación y el principal objetivo de hombresy mujeres de cualquier raza, lugar o religión. Seguramente todos conocemos a alguien que podemos etiquetar como “feliz”, es decir, alguien que disfruta con lo que hace, que suele estar de buen humor, en definitiva, alguien que está contento y satisfecho con su vida. Para ser feliz resulta imprescindible que la persona sea capaz de crear una actitud positiva en su propia mente, es decir, tener una buena sensación, estar a gusto con uno mismo, tener unos buenos niveles de autoestima. Existe un dicho que reza “la felicidad no es más que hacer aquello que se quiere hacer y querer hacer aquello que se hace”. No obstante, a mi entender, muchas de las personas que consideramos “felices” no suelen tener éxito, no se ganan la vida especialmente bien, no disfrutan de una holgada situación económica, ni gozan de un gran prestigio o reconocimiento personal.

En segundo lugar, después de la felicidad, al ser humano le preocupa (o por lo menos eso indican la mayoría de estudios) el éxito. A casi todas las personas nos encanta obtener grandes resultados, ya sea a nivel personal, en los estudios, en el deporte, en el amor… Está demostrado científicamente que el éxito es una de las sensaciones más hedónicas, que más placer proporciona al ser humano. Seguramente, todos conocemos a personas a las que consideramos exitosas en un ámbito determinado, personas que destacan de forma clara y notable en una disciplina o temática concreta. Me atrevo a afirmar quemuchas de estas personas no son demasiado felices. Seguramente todos conocemos personas realmente brillantes y exitosas que no han podido trasladar dicha brillantez y éxito a otros niveles de su vida, conduciéndolos incluso hacia serios problemas (familiares, depresiones…) que han obstaculizado su plena felicidad. Para tener éxito, no basta con ser el mejor en una disciplina, sino que resulta imprescindible que la persona en cuestión sea capaz de crear una actitud positiva en la mente de los demás. Como diría el mismo Al Ries “uno mismo no puede hacerse exitoso, lo deben hacer exitoso las demás personas”.

Pero, no nos engañemos, lo difícil es conocer personas que puedan ser felices y que simultáneamente tengan éxito. Analizando este tipo de personas, las pocas que son capaces de compaginar éxito y felicidad, me he dado cuenta que casi todas tienen una marca personal muy potente y trabajada a consciencia durante mucho tiempo. Estamos ante personas felices porque se conocen muy bien a sí mismas, porque se dedican a aquello que realmente les gusta y porque realizan aquellas tareas en las que son realmente competentes y les permiten aportar más valor a la sociedad. Del mismo modo, suelen tener éxito porque son personas que trabajan su estrategia personal y saben comunicar claramente su propuesta de valor, es decir, personas que saben cómo diferenciarse de suscompetidores para conseguir que les compren en lugar de irse a vender, para conseguir ser encontrados en lugar de ira buscar. Debemos esforzarnos en crear una marca personal potente, distintiva y que nos permita conseguir aquello que realmente todos anhelamos: tener éxito y, sobre todo, ser muy felices.

¿Reinventarse, redescubrirse o reposicionarse?

 

¿Es lo mismo reinventarse que reposicionarse? ¿Qué elementos tienen en común? Descubre en este texto estas dos formas de afrontar un cambio.

Últimamente veo que se asocia mucho el personal branding con el reinventarse a uno mismo. Esta expresión, reinventarse, igual que redescubrise, es muy descriptiva, y no es la única que se asocia a los procesos de gestión de marca personal, también se habla de reposicionarse.

En el caso de reinventarse o redescubrise se supone implícito un proceso de reflexión interna para saber qué hay que cambiar cuando algo no funciona. Se trata entonces de entender mejor cuáles son nuestras habilidades y competencias, y si hay alguna de ellas que no conocemos pero tenemos. Eso permitiría planificar cambios en nuestra oferta profesional y, en consecuencia, optar a una nueva propuesta laboral.

El reposicionamiento parte de respetar nuestro conocimiento del yo actual y su estructura para cambiar la forma de enfocar nuestro mensaje. En otras palabras, se trata de, conociendo nuestras competencias, ampliar nuestro marco laboral al entrever funcionalidades no explotadas o públicos objetivos nuevos.

Pero en cualquiera de los casos, la idea se basa en un cambio. El detonante del cambio es la insatisfacción con el estado actual de las cosas y el deseo de mejora.

El personal branding tiene mucho que ver con reinventarse o reposicionarse, pero también es posible gestionar eficazmente una marca personal sin la necesidad de aplicar cambios en profundidad. La clave es gestionar, planificar, tomar las riendas.

Cualquier proceso de reinvención pasa por profundizar de manera eficaz en nuestro autoconocimiento.

Cualquier proceso de reposicionamiento pasa por analizar nuestra estrategia personal partiendo de la visión, misión, valores y definiendo muy bien nuestra oferta profesional, analizar su diferencial con respecto a nuestros competidores, y trabajar un mensaje relevante y notorio.

Así que ya lo sabes, reinventarse o redescubrise pasa por un trabajo introspectivo, interno, desde la base de nuestro iceberg.

Reposicionarse tiene más que ver con nuestro marketing personal, nuestra estrategia.

Personal Branding, el arte de invertir en ti (33). No te dejes engañar

Cuando decidimos gestionar nuestra marca personal o tenemos en mente un proyecto es muy fácil que nos entren ganas de correr y queramos ver resultados de manera inmediata. Una cosa es querer y otra conseguirlo y nuestra marca y los proyectos que en ella se sustentan necesitan su proceso.

No se trata exclusivamente de tener paciencia, que es un pilar fundamental en la gestión de nuestra marca, si no de que sigamos un proceso que nos ayude a no dejarnos nada importante por el camino.

Cuando alguno de mis clientes quiere salir a la carrera mi misión, y la de cualquier asesor de marca personal, es evitar que la casa se empiece por el tejado.

Hace unos días empecé a trabajar con una cliente que quería hacer un cambio en su vida profesional y ponerse a trabajar por su cuenta. Se movía en un sector conocido aunque nunca había gestionado un proceso completo de manera autónoma. Posiblemente presionada por el entorno me insistió mucho en que fuéramos directamente al grano y que dejáramos la parte de autoconocimiento para mejor ocasión. ¿Tenía sentido la petición?

No basta con saber moverse en un campo de actividad determinado ni con estar extremadamente motivado para poner en marcha un proyecto personal; dentro de la incertidumbre que implica cualquier cosa nueva hemos de asegurar algunos elementos de base:

1)    Que se poseen las competencias necesarias para desarrollarlo con éxito, tanto personales como profesionales. La falta de alguna competencia no tiene porque ser motivo para desechar un proyecto podemos encontrar las alianzas necesarias para compensarla pero el no darse cuenta a tiempo si puede comprometer su éxito.

2)    Un proyecto puede ser una buena idea pero un mal modelo de negocio. Aunque el mapa no es el territorio ayuda a tener una visión del terreno que estamos pisando y  la imagen dibujada de lo que queremos conseguir y de lo que necesitamos para ello es una herramienta fundamental.

3)    Un proyecto tiene que ser coherente con lo que esperamos de nuestra vida y con los valores que nos sustentan. He visto muy buenas ideas en manos de personas extremadamente competentes que no han prosperado porque no estaban en sintonía con sus aspiraciones más transcendentes.  Y detectarlo tarde tiene, por regla general, resultados dramáticos.

Y en ningún caso podemos dar ninguno de los tres puntos anteriores por sabidos porque corremos el riesgo de iniciar un camino hacia ninguna parte. Y esto no se lo merece ningún cliente, no dejes que te den gato por liebre. No te dejes engañar.

¿Qué harías de tu vida si el dinero no importara? (VÍDEO)

 

Imagina por un momento que el dinero no existiera: ¿Qué harías realmente en tu vida?. En este vídeo el filosofo Alan Watts nos invita a reflexionar sobre cómo nos gustaría que fuera nuestra vida si el dinero no importara. Brillante cuestión para poder entender que es aquello que realmente deseamos hacer, aquello que nos hace vibrar y nos hace sentir realizados. Esperamos que os guste.

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Cómo convertir a los empleados en Microempresas

Poca implicación, falta de imaginación, vulgaridad, absentismo, acomodación al puesto… estas son algunas de las maldiciones que se atribuyen de manera recurrente a los empleados que ocupan mucho tiempo en las empresas. Dotar a los colaboradores de herramientas para que gestionen su marca personal impulsa un cambio de visión que les permite aunar sus objetivos personales con los de la empresa para así tener un papel más activo y creativo.

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El primer paso en la gestión de la marca personal es tomar consciencia de las propias competencias y de lo que se tiene que mejorar para desarrollar el trabajo de manera más efectiva y creativa.

Conocer y profundizar en los objetivos personales permite encontrar puntos de unión con los de la empresa, y encontrar mayor sentido en el desarrollo del día a día. También permite plantearse las necesidades de desarrollo a medio y largo plazo para progresar dentro de la compañía de manera segura y satisfactoria.

Un empleado con unas metas bien definidas y con una estrategia para conseguirlas deja de ser dependiente de las iniciativas externas para convertirse en el microempresario de su vida personal y profesional.

Mayor responsabilidad, mejora del desempeño, iniciativa, motivación y liderazgo son los atributos de los empleados con marca personal. Dar poder a los colaboradores para gestionar su vida y su trayectoria profesional dentro de la empresa tiene un efecto positivo en la cuentea de resultados. Los empleados se convierten en embajadores de la empresa y su primera misión es divulgar los valores compartidos en el interior de la misma.

Nuestro programa de transformación de los empleados en microempresarios tiene tres etapas bien definidas:

  • Autoconocimiento: Para poner de manifiesto las motivaciones y metas personales al servicio de la empresa y compartir la misión, visión y valores.
  • Estrategia: Gestionar las herramientas para convertir los objetivos en realidad dentro de la empresa. Generar su modelo de  aportación profesional.
  • Desarrollo profesional: Saber orientar el liderazgo y la influencia al servicio de la empresa. Tener las herramientas de visibilidad para poder transmitir el mensaje de la compañía al exterior y convertirse en un embajador privilegiado.

Conseguir que nuestros empleados sean unos buenos embajadores de nuestra empresa supone tener la seguridad de que éstos tienen un conocimiento profundo de la marca corporativa. Y una imagen fuerte y positiva de nuestros empleados, beneficia al final la imagen de la empresa.

5 razones para cursar el Personal Branding Plan online

¿Sabes quién eres? ¿Te has preguntado alguna vez de qué tienes fama? ¿Sabes donde quieres estar en el año 2030? Gestionar tu marca personal es escribir el guión de tu vida. Y si trazar una hoja de ruta para alcanzar tus objetivos te parece poco, aquí tienes 5 buenas razones por las que el Personal Branding Plan podría ser el programa perfecto para empezar a autogestionar tu marca personal:

 

1. Herramientas

Si la marca personal es la huella que dejamos en los demás, este curso te da las herramientas para poder gestionar esa huella.

  • Aprender a saber cómo te perciben los demás, a crear tu posicionamiento de marca y  identificar tu valor diferencial.
  • Aprender a escribir tu misión,visión y valores. 
  • Trazarás una hoja de ruta que te acompañará y guiará para alcanzar tus objetivos.
  • Aprenderás a crear un mensaje relevante, notorio y diferenciado y a adaptarlo a distintos formatos en función del medio y de la audiencia.
  • Entenderás cómo funcionan las distintas herramientas de comunicación, desde las clásicas hasta las más sofisticadas de la web 2.0. 
  • Tendrás las claves para crear y gestionar tu propio networking.

 

2. Metodología Iceberg

Las tres fases que contempla la técnica del método ICEBERG SOYMIMARCA son los contenidos del curso:

  • Autoconocimiento: Base del Iceberg.
  • Estrategia: Centro del Iceberg.
  • Visibilidad: Punta del Iceberg.

La marca personal es el iceberg al completo. Muchos piensan que la marca personal es la parte emergente del iceberg, la de las redes sociales, los blogs, el networking… , pero lo cierto es que esa parte no sirve de gran cosa si antes no hemos trabajado la parte sumergida, la que define nuestra posición actual, analiza el porqué de esa posición, traza una nueva hoja de ruta y determina unas herramientas para seguirla.

 

 3. Programa Online

Trabajar online tiene muchas ventajas, no hay rigidez de horarios, se puede tratar a cualquier hora del día o la noche. Tu marcas el “tempo”. Y además:

  • Sin fronteras: No se necesita residir o vivir cerca de ninguna ciudad, la ubicación es tu PC o tablet y tu, sin importar en qué parte del mundo estés. Sólo necesitas estar online.
  • Mayor atención: si en un centro un profesor puede tener un aula hasta 200 personas, cada mentor del Personal Branding Plan atenderá a una media de 25 personas.
  • Compatibilidad laboral : El formato online permite compaginar una actividad laboral con la formación.

 

 4. Asistencia personalizada

Durante el recorrido del curso Personal Branding Plan contarás con el apoyo de  TU Mentor.  Es la figura clave, responsable de:

  • Ofrecer feedback
  • Seguir tus progresos
  • Contestar tus dudas o sugerencias
  • Evaluar tus ejercicios
  • Impulsar tu reflexión sobre la marca personal
  • Recomendarte lecturas complementarias
  • Motivarte para crear una marca sólida

 

5. Autores con marca

Los autores del Personal Branding Plan son los mejores especialistas en marca personal, social media, coaching, RRHH, marketing y comunicación. Neus ArquésArancha RuizOscar del SantoNatalia Gómez del PozueloDavid AlcubierrePablo AdánJordi Collell y Guillem Recolons

 

En resumen….

Herramientas + Metodología propia + Programa online + Asistencia personalizada + Autores con marca personal = Personal Branding Plan

Si eres un estudiante, un emprendedor, un profesional con ganas de subir en tu empresa, si quieres dar un giro a tu vida o eres una personalidad pública el Personal Branding Plan esta hecho para ti. En unos 3 meses aproximadamente empezarás a gestionar tu marca y a avanzar hacia el éxito personal y profesional.

Si quieres más información sobre el Personal Branding Plan puedes mandar un mail a ayuda@personalbrandingplan.com, contactarnos por teléfono al 93.4449926 o por skype (usuario: soymimarca.com). O si lo prefieres puedes llenar el formulario haciendo click aquí.

Personal Branding, el arte de invertir en ti (12). La paciencia como valor pilar

Estamos habituados a tener lo que necesitamos de manera instantánea. Nos cuesta aceptar que tengamos que invertir tiempo para conseguir algo porque a pesar de la crisis todavía somos bastantes los que tenemos cubiertas nuestras necesidades básicas. Pero, ¿qué pasa cuando las cosas van más lentas de lo que esperábamos o simplemente se tuercen?

La paciencia es uno de los valores fundamentales de la marca personal.

Las cosas importantes no suceden de un día para otro, sino que se van forjando lentamente hasta que salen a la luz. Tener la pretensión de querer ser la opción preferente de manera instantánea es solo eso, una pretensión.  Porque gestionar nuestra marca personal requiere tiempo para conocernos bien, para descubrir lo que realmente queremos, y para darlo a conocer.

Y a pesar de tener las cosas muy claras y los planes muy definidos siempre aparecen circunstancias no previstas en el guión que hacen que aquello que parecía fácil y directo sea más costoso.

La paciencia es una actitud que nos permite soportar los contratiempos y las dificultades para conseguir un objetivo. Nos ayuda a pasar por situaciones difíciles, muchas veces caóticas, sin derrumbarnos y nos da fuerzas para superar las ganas de abandonar, de tirar la toalla, sin duda una de las más terribles tentaciones.

Tener paciencia no tiene nada que ver con aguantar lo insoportable, no es una actitud pasiva sino todo lo contrario. Es saber ver la luz al final del túnel y eso requiere tener unas metas muy trabajadas y definidas.

Foto: Flickr CC

En todo proceso de gestión de la marca personal que se precie se sientan las bases para desarrollar la paciencia y el Método del Iceberg es una buena herramienta, una de las mejores. Cuando definimos la misión y la visión, cuando sabemos hacia donde vamos y con que medio de transporte, estamos desarrollando el músculo de la paciencia, estamos iluminando el final de nuestro camino para que sea visible en todas las circunstancias.

Trabajar con el fin en la mente, en palabras de gran Covey, “es imprescindible para poder ser pacientes y saber esperar aquello que queremos conseguir sin resignarnos a rebajar nuestras ambiciones”.

Educar la paciencia implica desarrollar una sensibilidad para identificar los problemas, los contratiempos, las alegrías, los logros y los fracasos del día a día. La paciencia es un valor de marca personal que se apoya en el resto de los valores y que nos permite tener siempre y frente a cualquier circunstancia una actitud optimista y una vida equilibrada.

Ser paciente implica ser creativo e innovador para adaptarse a las circunstancias que van surgiendo sin olvidar lo esencial de nuestra meta, para convertir los momentos de espera en momentos útiles, para sacar provecho de la adversidad.

La paciencia nos ayuda también a transmitir seguridad y sosiego a los demás, a no ver siempre la botella medio vacía y de esta manera tenemos más posibilidades de ser tenidos en cuenta, de ser memorables.

Desarrollar este valor de marca personal requiere una dosis elevada de conexión con uno mismo y de fidelidad con lo que nos hemos propuesto, porque una vez más, sólo de nosotros depende que seamos capaces de gestionar y dirigir nuestra vida.