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No estamos solos: el auge del branding social

“No estamos solos” no es solo el título de un libro de entrevistas escrito y dirigido por El Gran Wyoming. Se trata, como dicen sus promotores de “un proyecto crossmedia que explora el activismo social como fuente de inspiración y alegría en un tiempo marcado por la frustración y la desilusión”. Y dentro de ese proyecto se ha producido una película, dirigida por Pere Joan Ventura, una cuenta de Twitter: @no_estamossolos, una página de Facebook, el libro -Planeta- y muchas cosas más.

He tenido la fortuna de recibir como regalo de Navidad el libro escrito por Wyoming. Lo devoré. Aunque no se trata de un ensayo como tal, el autor ha elegido a la perfección a los entrevistados, los representantes de un nuevo orden social, “el retrato de gente que está cambiando el país”.

Hace algún tiempo escribí en Puro Marketing que el branding no solamente se refiere a las marcas corporativas, también a las personales (personal branding) y a los fenómenos sociales (social branding). Y el caso de “No estamos solos” es un caso de branding social de libro.

Dos puntos llaman la atención en el discurso de este colectivo:

  • No se conforman con una situación de denuncia, hay una llamada a la acción directa y al optimismo.
  • No se cuestionan ejes clásicos como izquierda-derecha o nacionalismo-no nacionalismo, se cuestiona la columna vertebral de la convivencia: democracia-no democracia.

no-estamos-solos_el-gran-wyomingEn cuanto al libro, los personajes parecen salidos de novelas de caballerías, pero es gente real, personas que han sabido destruir el conformismo y trabajar para crear una sociedad mejor desde la base. No dan nada por hecho. Han escrutado la democracia y han concluido que vivimos en una especie de “Matrix” creado por dos grandes formaciones políticas al servicio de los principales empresarios de España. Pero la diferencia es que, si hasta ahora a esa gente se la consideraba “freakies”, las tornas están cambiando y muchos de estos movimientos empiezan a ser no solo conocidos (marketing) sino reconocidos (resultados).

Por supuesto, el origen de estos movimientos es la crisis, lo que deja a relucir la crisis, que tuvo su auge en el 15M bajo el grito “Democracia real ya”.

Wyoming entrevista a agitadores que no han tenido miedo de plantar cara a lo establecido y que han conseguido ayudar a miles de personas con gestos valientes y siempre cambiando el YO por el NOSOTROS. Entre estos agitadores están Morosito, la exportavoiz de la PAH Ada Colau, el historiador Josep Fontana, los actores Juan Diego Botto y Alberto San Juan, tres representantes de los yayoflautas, la arquitecta Itziar Gonzáles Virós, Marina Garcés, el pancartero Martín Sagrera, la “comadre” de Gijón Begoña Piñero, el médico insumiso Juan Luis Ruiz-Giménez, el representante de Marea Verde Pedro Uruñuela, el director de la Solofónica David Alegre, y, cómo no, el mayor agitador que los reúne a todos en el libro, José Miguel Monzón Navarro, humorista, presentador de televisión, actor, músico, escritor, columnista y médico español, conocido como El Gran Wyoming.

Algo se mueve lentamente en la sociedad española, y lo hace desde muy abajo pero muy eficazmente. Las élites políticas, entretanto, se preguntan qué ha pasado, cómo hemos llegado hasta aquí. Todos tienen miedo de formaciones como Podemos, pero como diría el refrán castizo, quien siembra vientos recoge tempestades.

Los movimientos sociales están dejando marca a pesar de la censura impuesta por los grandes medios al servicio de partidos políticos, y aparecen palabras nuevas en el imaginario colectivo: sí se puede, casta,…

¿El libro? Por supuesto que lo recomiendo, es una lección de cómo David puede vencer a Goliat sin apenas lanzarle una piedra.

 

Cinco valores sociales para tu marca personal

Vivimos momentos de espera. La crisis, todavía no resuelta, nos ha dejado como herencia una nube de incertidumbre, no hay caminos trazados, en general estamos en una situación más precaria que antes y hemos perdido por el camino derechos y libertad. De momento sólo hay cifras de crecimiento que no se traducen en mayor bienestar para las personas, los ricos lo son cada vez más, los pobres lo son cada vez más y los que provocaron la crisis al final, han salido mejor parados que el resto.

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A pesar de ello los ciudadanos nunca habían tenido tanta capacidad de movilización, pensemos por ejemplo en el 15M o las acciones de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca o el 22 de Marzo en Madrid, que son movimientos de personas interconectadas, algunas veces de manera espontánea, que comparten algunos valores y principios básicos y que los aúnan en pos de una finalidad común. El Primero de Mayo de cada año es una ocasión especial para tener un recuerdo hacia aquellos que nos precedieron y pelearon por conseguir mejores condiciones de vida para generaciones posteriores y que son auténticos referentes de marca personal ya que sus actos son conocidos, reconocidos y memorables.

En el momento presente nada ni nadie puede garantizar un futuro mejor, faltan referentes y visión para saber hacia donde podemos dirigirnos y todavía se pueden seguir perdiendo derechos, libertades y bienestar. Para construir el futuro no hay salvadores ni se les espera, estamos en la era 3.0, todos podemos y debemos tener voz y, nunca mejor dicho, voto para cocrearlo y así podemos y debemos exigirlo a los políticos que nos representan. Es el momento de los ciudadanos con marca que son portadores de cinco valores fundamentales:

  • Libertad. Que es la capacidad para actuar según la propia voluntad sin ataduras ni lastres y con mucha imaginación.
  • Espíritu de cambio. Para reconocer que el mundo y la sociedad están en permanente evolución y que se debe adaptar el enfoque a las nuevas realidades. De nada sirve mirar el futuro con gafas viejas.
  • Solidaridad. Para que los que tienen menos se beneficien de la ayuda de los que tienen más. Compartir no es en ningún caso regalar ni trabajar de gratis.
  • Rebeldía. Saber decir no a las situaciones de injusticia social, al inmovilismo y a lo que no es humanamente tolerable, no conformarse con lo que está establecido y colaborar activamente para que las cosas cambien. Porque nada es eterno.
  • Compromiso. Fidelidad a los propios valores y a las responsabilidades sociales de manera asertiva para colaborar con los demás en la construcción del futuro y en hacer un presente mas vivible para aquellas personas que sufren y están más desfavorecidas.

Estamos en el tiempo de la persona. Cada cual es responsable de lo que sucede a su alrededor en la medida que puede actuar para que cambie. Todos somos sujetos del cambio y no estamos solos, internet y las redes sociales amplifican, impulsan el mensaje individual, lo divulgan y lo engrandecen. La marca personal de cada ciudadano refuerza y catapulta la marca de la sociedad, es momento del full branding social.