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Que tu proyecto camine desde el principio, por @jordicollell

Si crees que eres demasiado pequeño para marcar la diferencia es que nunca has dormido con un mosquito en la habitación. Proverbio africano

Lo primero es empezar con buen pie con tu proyecto

Ya tenemos una idea, un proyecto, un sueño que quieren tomar forma y hemos de dar los pasos necesarios para que esto sea posible. Lo más importante es ponerse a caminar sin demoras y sin complejos. De lo contrario puede ser que la oportunidad pase de largo.

Los proyectos son iniciativas que desde su nacimiento se mueven en condiciones de gran incertidumbre, por lo que hemos de dotarnos de las herramientas para hacerlos lo más sencillos y comprensibles que se pueda. Esto no nos garantiza el éxito, pero sí que nos pone en situación de empezar lo más rápido posible.

La herramienta

Nosotros recomendamos la elaboración de un modelo de negocio utilizando la herramienta del lienzo o business model canvas que permite plasmar en un espacio reducido toda la complejidad de un proyecto.

Se trata de plasmar en una hoja de papel, en un lienzo, nuestra idea como si ya fuera un negocio y para ello se utilizan nueve apartados: Propuesta de Valor que ofrecemos ,en que Actividades Clave se concreta y qué Alianzas debemos configurar. Clientes a los que nos dirigimos, Relaciones que queremos establecer con ellos y a través de que Canales queremos conseguirlos. Y para acabar abordamos los Flujos de Ingresos y la Estructura de Costes.

Si conseguimos transformar el proyecto en un modelo de negocio ya tenemos hecha una parte del recorrido.

Todo empieza y acaba en una propuesta de valor

Todo empieza con una propuesta de valor dirigida a un segmento de clientes con los que entramos en relación a través de un canal online u offline estableciendo unas relaciones determinadas. El inicio de un modelo de negocio y el primer objetivo es establecer de manera clara si lo que ofrecemos es realmente de valor para nuestro público, si es realmente lo que quieren y sobretodo cuanto están dispuestos a pagar. 

Validar el modelo con el público objetivo 

Antes de enzarzarnos en gastos quizás vale la pena preguntar a nuestros clientes si las hipótesis en que hemos basado nuestro modelo son consistentes. Fundamentalmente las que se refieren a la propuesta de valor, los productos y las relaciones. Preguntar es de sabios y ganaremos más de lo que creemos y hasta puede ser que nuestro modelo crezca, os lo digo por experiencia. Y, por cierto, se trata de un trabajo interactivo de co-creación que por algo estamos en la era 3.0.

Ir de menos a más

Siempre que sea posible hemos de empezar por la versión más simple de nuestra oferta de manera que sean los propios clientes los que pida más al darse cuenta que lo que hacemos les aporta valor. En lenguaje de las lean start up se llama producto mínimo viable.

¿Y qué pasa si falla?

En un entorno clásico normalmente abandonamos porque fruto de la planificación previa ya hemos invertido tanto que el cambio se hace complicado, en cambio, en una mentalidad de lean start up cambiamos de rumbo, pivotamos, para tomar un nuevo enfoque.
En los proyectos como en la vida la posibilidad de pivotar nos hace flexibles, adaptables y capaces de evolucionar para tener éxito y no desaparecer.

Y, una vez más, te toca a ti

Ahora saca tu proyecto del armario, de tu cabeza o de la hoja de papel y conviértelo en un negocio. Ya verás como nunca te arrepentirás.

Foto: Boris Smokrovic / Unsplash

Tres claves para convertir una simple idea en un buen negocio

 

Las ideas por buenas que sean si no bajan al mundo real se convierten en humo. Uno de los riesgos que corremos cuando trabajamos nuestra marca personal es quedarnos en el mundo de los sueños, en el limbo de lo que nos gustaría. Y como de sueños no se vive hemos de tener herramientas que nos permitan un aterrizaje con garantías de éxito. De un sueño nace una idea, de una idea nace un proyecto y de este proyecto nace un negocio.

Google Images

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No es que me haya convertido en un ser odiosamente materialista pero cada vez tengo más claro que si no somos capaces de gestionar nuestra marca con criterios y herramientas empresariales podemos acabar siendo coleccionistas de lo que pudo ser y no fue, y eso acaba perjudicándonos. Y como consultor de marca personal es lo que repito hasta la saciedad a mis clientes.

Pero, ¿hay algún método que nos pueda garantizar el éxito? En esta época de charlatanes y vendedores de páginas web y posicionamientos maravillosos la pregunta puede sonar a tramposa pero lo cierto es que si somos capaces de trabajar seriamente una idea acabaremos convirtiéndola en un buen negocio o desestimándola, y en esto consiste precisamente el éxito. Muchos consultores con la intención de cerrar una venta no ayudan a sus clientes a ser críticos y se enzarzan en desarrollar cosas imposibles y esto es malo para todos, sobretodo para los clientes. Un asesor de marca personal no cierra nunca una venta, gana un cliente, y de esto ya iremos hablando a lo largo de este curso porque da mucho de si.

Si os ha gustado mi concepto de éxito os recomiendo que sigáis tres pasos para conseguirlo:

I. Construir modelos de negocio: Para ir directos al grano me refiero al Business Model Canvas. Se trata de plasmar en una hoja de papel, en un lienzo, nuestra idea como si ya fuera un negocio y para ello se utilizan nueve apartados: Propuesta de Valor que ofrecemos ,en que Actividades Clave se concreta y qué Alianzas debemos configurar. Clientes a los que nos dirigimos, Relaciones que queremos establecer con ellos y a través de que Canales queremos conseguirlos. Y para acabar abordamos los Flujos de Ingresos y la Estructura de Costes.

Si somos capaces de pasar este primer filtro nuestra idea ya será mayor de edad y se habrá convertido en un negocio, pero aun falta seguir trabajando.

II. Trabajar el modelo con los clientes: Antes de enzarzarnos en gastos quizás vale la pena preguntar a nuestros clientes si las hipótesis en que hemos basado nuestro modelo son consistentes. Fundamentalmente las que se refieren a la propuesta de valor, los productos y las relaciones. Preguntar es de sabios y ganaremos más de lo que creemos y hasta puede ser que nuestro modelo crezca, os lo digo por experiencia. Y, por cierto, se trata de un trabajo interactivo de cocreación que por algo estamos en la era 3.0.

III. Austeridad: Cuando el modelo de negocio alcance la solidez necesaria es el momento de comenzar a invertir. Buscando fondos primero y creando empresa después. Evitemos los gastos innecesarios y las pérdidas de tiempo.

 a.    Mirarse el ombligo es caro. Me refiero a la tentación de hacer grandes y costosos business plan. No vale la pena , ya hemos hablado con los clientes vayamos lo máximo al grano y las proyecciones más allá de tres años son pura invención. No perdamos el tiempo.

 b.    Lo gratis suele ser bueno. Por lo menos en momentos iniciales. No compremos herramientas de gestión hasta que realmente sean necesarias. Las hojas de cálculo dan todavía mucho de si.

 c.    Lo barato acaba siendo caro. Si necesitamos que alguien nos eche una mano para desarrollar algún aspecto del negocio vale la pena buscar lo mejor aunque sea más caro. Actualmente hay muchos charlatanes que trabajan gratis o a bajo costo escondiendo un bajo nivel profesional. Vale la pena informarse antes. Las personas no son herramientas y quien no sabe valorar su trabajo no puede ser un buen aliado.

Y al final de todo un poco de suerte tampoco va mal porque aunque la suerte se la fabrica cada cual a veces nuestra intuición nos juega malas pasadas.

Buen trabajo y ya me contaréis.