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Personal Branding, el arte de invertir en ti (2): Desde el corazón

Desde el corazón (las bases del autoconocimiento)

No sé si te pasa, pero tengo una sensación cada vez más potente de que en la vida, en la mía, en la de los demás, hay una desconexión con nuestros sentimientos, con el corazón. Quizás sean los tiempos convulsos que nos generan incertidumbre y miedo o que nos movemos dando bandazos, no lo sé, pero lo cierto es que conmigo mismo, con mis colegas y con mis clientes tengo que hacer serios esfuerzos para que la razón no ponga barreras a las emociones.

El primer paso para gestionar la marca personal es ser uno mismo y esto no es una tarea fácil o por lo menos evidente. Tenemos una fuerte tendencia en encorsetarnos en lo que de manera racional interpretamos como correcto y nos leemos desde esta perspectiva. Muchas veces la razón nos lleva por el camino fácil, nos ancla en nuestras zonas de confort atendiendo a un principio de prudencia, que no perdamos lo que tenemos, o económico, no gastemos recursos personales escasos en explorar nuevos territorios cuando nos ha costado tanto llegar a donde estamos o de miedo, la vida ya me ha dado tantos zarpazos…

¿Hacer lo racionalmente correcto nos hace más felices? Desde mi punto de vista estrictamente personal tengo que decir que no. Yo viví durante muchos años en mi zona de confort, siendo una persona políticamente correcta, tomando mis decisiones  y enfocando mi vida siempre con la razón por delante y estuve a punto de desaparecer en el intento porque no era feliz, acabé atiborrado de fármacos. Me costó un gran esfuerzo de humildad el aceptar que había una falta de sintonía entre lo que sentía entre el estómago y el pecho y lo que barruntaba mi cabeza y que tenía que cambiar de vida y manera de hacer. Y lo hice y aquí estoy.

Escuchar al corazón es una actitud de marca personal y está en la base del autoconocimiento. Significa vivir la vida con los ojos, los oídos y los sentidos en estado de permanente alerta para no dejar pasar ninguna posibilidad que se nos presente aunque nuestra razón nos diga que lo mejor sea forzar el paso y mirar hacia otro lado para no complicarnos la vida. Significa invertir en ti.

Cuánta felicidad nos hemos podido perder por no haber querido leer el mensaje de unos ojos sonrientes.

Significa también el abrirnos a soluciones que no tienen  nada que ver con lo que hemos considerado siempre como lógico y aceptar vivir situaciones que pueden parecer disparatadas. Significa dejarnos fluir sin ponernos barreras, ser iconoclastas, vivir con humor que no hay ninguna imagen ni situación que sea inmovible, para ser auténticamente creativos, con nosotros y con nuestro entorno.

Lo que los demás perciben de nosotros estará sesgado si no comunicamos desde el corazón y debilitaremos nuestra marca personal.

Para empezar a gestionar tu marca personal abre el corazón, a ti y a los demás, y deja que por un momento tu mente descanse.

Feliz semana.

Nunca volverás a ser como antes

En las charlas y sesiones introductorias a la gestión de la marca personal me preguntan de manera casi recurrente sobre cuanto tiempo es necesario que transcurra para poder empezar a ver resultados prácticos, algo así como cual es el periodo de retorno, el “pay back” del proceso. Y mi respuesta siempre es la misma: a partir del momento en que tomas la decisión de pasar a la acción y de tomar el control de tu marca, los resultados son inmediatos. Nunca volverás a ser como antes.

Gestionar nuestra propia marca es un acto de libertad básico y estrictamente individual y personal. Y al mismo tiempo es un acto de supervivencia. Si nosotros no tomamos la iniciativa para que los demás nos perciban como realmente somos, serán ellos los que nos etiquetarán en función de lo que perciban, del momento, de las circunstancias y de sus propios filtros.  Y os aseguro que las distorsiones pueden ser considerables.

Todo proceso de marca personal se inicia con la toma de consciencia de que somos una marca desde el momento en que nacemos, y que tenemos la oportunidad de gestionarla para ser reconocidos , para ser recordados, para ser tenidos en cuenta y, en definitiva, para ser los elegidos en cualquier situación de la vida. Es una decisión vital porque implica o bien tomar el control de nuestra vida o dejarlo en manos ajenas. Hay un antes y un después porque es un decisión que imprime carácter.

Si el objetivo final es ser tenidos en cuenta hemos de dejar bien claro quien somos, a dónde vamos, qué queremos y cual es nuestra propuesta de valor. Es otro momento de toma de consciencia al que genéricamente le llamamos autoconocimiento. Que marca un antes y un después, y además nos hace crecer.

Cómo transmitir lo que somos a los demás supone toda una estrategia que abarca desde como decimos lo que queremos decir, el mensaje que emitimos, hasta escoger a quien nos dirigimos – audiencia o público objetivo – pasando por saber cómo hacer frente a las incidencias que nos podemos encontrar o quien hay en nuestro entorno que quiera hacer algo similar a lo que nosotros hacemos.

Si no nos ven, no existimos. A los ojos de los demás necesitamos trabajar nuestra visibilidad. Difícilmente seremos los escogidos si estamos escondidos. Y tenemos otro antes y otro después, pasamos de la oscuridad del anonimato a la luz que nos hace visibles.

Conseguir nuestros objetivos lleva su tiempo y vivimos en un entorno cultural basado en la inmediatez, en la instantaneidad. Al final si hemos dado los pasos anteriores con constancia y rigor llegaremos a la meta propuesta y seremos los elegidos. En el camino habremos cambiado y seremos mejores.

¿Cuál es el periodo de retorno?

En Soymimarca te ayudaremos a gestionar tu marca personal. Cuenta con nosotros para obtener resultados desde el primer momento.

¿Estás seguro de que sirves para algo?

¿Formas parte del conjunto de personas, por cierto bastante grande, que todavía creen que no tienen nada que ofrecer a los demás? ¿Te sigues preguntando quien se va a fijar en ti con lo poco interesante que eres? ¿ Ya tienes más de cuarenta y una experiencia de casi dos décadas y estás convencido que eres incapaz de aportar valor? Si has contestado afirmativamente  a alguna de las preguntas anteriores quiero que sepas que no eres nada original, muchos de nuestros cliente comienzan su presentación con esta copla y cuando se ponen a trabajar su marca los resultados son más que sorprendentes.

Tengo comprobado que cuando alguien necesita trabajar su marca personal sea porque ha oído truenos y se ha acordado de Santa Bárbara o porque ha decidido convertirse en la opción preferente,  la aproximación a su propuesta de valor es de entrada poco animada. Los prejuicios pesan una enormidad y son sólo prejuicios porque cuanto nos ponemos manos a la obra acaban desapareciendo.

Todos tenemos  una propuesta de valor  para ofrecer a los demás, muchas veces hasta nos sobran las ideas y lo curioso de la situación es que cuando queremos pasar a propuestas concretas la maquinaria se encalla, las dudas salen a flote y empieza a cundir el desánimo.

La misión de los que nos dedicamos profesionalmente a acompañar  los primeros pasos en la gestión de una marca personal es múltiple. Por una parte colaboramos con nuestros clientes para hacer el inventario de sus competencias personales y profesionales contrastándolas con el relato de su experiencia vital, ayudamos a formular su propuesta de valor de manera que sea enviada a su audiencia, al público objetivo que cada uno ha elegido, de manera clara y sin distorsiones y por último le damos los elementos para abrir su visión de manera imparcial a la realidad con la finalidad de que pueda situarse en el mundo minimizando sus prejuicios y saliendo de sus paralizantes zonas de confort.

La aportación de un profesional de la marca personal es similar a la de un catalizador en una reacción química, impulsar y desencadenar procesos  de reflexión en nuestros clientes que se acaban transformando en acciones. El cliente se transforma, cambia, actúa  mientras que el profesional hace solo de acompañante, de elemento motor.  El cliente piensa, valora, decide y se pone en marcha, el profesional escucha, contrasta y sobretodo lanza preguntas. Nadie puede crear marcas personales como quien entrega un planta de producción llaves en mano, no tiene sentido, no lleva a ninguna parte y no tiene ninguna utilidad.

De la capacidad para hacer aflorar todo el potencial que acumula cada cliente depende el éxito del proceso, es una tarea basada en la confianza y en la capacitación profesional.

Si quieres gestionar tu marca personal, si quieres ser el elegido para lo que tu sabes o intuyes déjate ayudar y veras que los resultados serán extraordinarios. La experiencia lo avala.

Jordi Collell / Coach y asesor de marca personal