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#Frases marca personal -semana 13 octubre 2014-

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#Frases marca personal -semana 7 julio 2014-

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El cambio ha venido para quedarse

 

Inicialmente pensé empezar este articulo con una frase del tipo “no estamos en crisis, sino en un época de cambio” pero me di cuenta que pronunciar semejante afirmación me hacía sentir mal. Negar que estemos sufriendo una crisis gravísima hubiera sido, de igual modo, tan injusto como negar que estamos inmersos en una época de grandes cambios. Además hubiera sido  una gran falta de respeto y desconsideración por mi parte hacia todos aquellos que sufren esta crisis en primera persona, que no son pocos y lo están pasando realmente mal (desahucios, desempleo, recortes de sueldo y prestaciones, etc.).

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Pero lo que tampoco podemos obviar es que estamos viviendo una época de cambios sin precedentes. Por ejemplo, el 70% de las empresas que en el año 1975 formaban parte del prestigioso ranking Fortune 500 (las 500 empresas más grandes del mundo) no existen hoy en día y se estima que en los próximos 10 años el 40% de las empresas que hoy aparecen en el ranking habrán desaparecido. Además, 3 de las 5 marcas más valiosas en la actualidad cuentan con menos de 40 años de historia (Apple, Microsoft y Google). También cabe destacar que la esperanza de vida de la gran mayoría de las grandes empresas (ni hablar ya de las medianas o pequeñas) es inferior a la de una persona de un país desarrollado.

Desde el punto de vista del consumidor, hay que tener en cuenta que la radio tardó 38 años en conseguir los 50 millones de usuarios, la televisión tardó 13 años en conseguirlos, Internet 4 y el IPod 3. Si nos centramos en las redes sociales la revolución es aún más escandalosa, Facebook alcanzó los 100 millones de usuarios en menos de 9 meses y actualmente cuenta con más de 1.100 millones de usuarios. En la misma línea encontramos Youtube que se ha convertido en el segundo buscador del mundo, mientras que en Linkedin se registra un nuevo usuario cada dos segundos y el 20% de las búsquedas diarias que se realizan en Google nunca antes se habían buscado.

Internet, las redes sociales y los avances tecnológicos han cambiado drásticamente la forma de informarse, comunicarse, divertirse, en definitiva, la forma de vida de millones de personas. Muchos negocios han visto como las reglas del juego han cambiado de forma rápida y radical. La banca, las agencias de viajes, las librerías,… han visto modificada bruscamente sus formas de trabajar, sus modelos de negocio. Por desgracia aún hay muchas empresas que no han entendido que sus problemas no están causados por la crisis, sino por el cambio. En la mayoría de los sectores no se puede trabajar como se hacía años atrás y seguramente en breve no se podrá trabajar como en la actualidad. La crisis está escondiendo mucha incompetencia por lo que es necesario que reflexionemos y analicemos si muchos de los problemas que tenemos son sólo culpa de la precaria situación económica o también vienen motivados por la gran cantidad de cambios que estamos viviendo.

También el mercado laboral está experimentando un gran cambio. Hasta no hace mucho, era bastante frecuente que una persona desarrollara toda su vida profesional en una misma empresa, después fue habitual trabajar en diversas empresas dentro del mismo sector. En la actualidad la mayoría de nosotros no sólo trabajaremos en diversas empresas de diferentes sectores, sino que además desarrollaremos, a lo largo de nuestra vida, diferentes actividades o profesiones. Nos reinventaremos, aprenderemos, desaprenderemos, en definitiva, estaremos sometidos a un cambio constante.

Porqué querid@ lect@r el cambio ha venido para quedarse. Ya no estamos en una época de cambio, el cambio pasa a ser constante. Por lo tanto, o nos adaptamos al cambio (tanto a nivel personal como empresarial) o sufriremos mucho. Como bien reza la conocida cita “sólo hay una cosa que me dé más miedo que el cambio, seguir igual”.

¿Reinventarse, redescubrirse o reposicionarse?

 

¿Es lo mismo reinventarse que reposicionarse? ¿Qué elementos tienen en común? Descubre en este texto estas dos formas de afrontar un cambio.

Últimamente veo que se asocia mucho el personal branding con el reinventarse a uno mismo. Esta expresión, reinventarse, igual que redescubrise, es muy descriptiva, y no es la única que se asocia a los procesos de gestión de marca personal, también se habla de reposicionarse.

En el caso de reinventarse o redescubrise se supone implícito un proceso de reflexión interna para saber qué hay que cambiar cuando algo no funciona. Se trata entonces de entender mejor cuáles son nuestras habilidades y competencias, y si hay alguna de ellas que no conocemos pero tenemos. Eso permitiría planificar cambios en nuestra oferta profesional y, en consecuencia, optar a una nueva propuesta laboral.

El reposicionamiento parte de respetar nuestro conocimiento del yo actual y su estructura para cambiar la forma de enfocar nuestro mensaje. En otras palabras, se trata de, conociendo nuestras competencias, ampliar nuestro marco laboral al entrever funcionalidades no explotadas o públicos objetivos nuevos.

Pero en cualquiera de los casos, la idea se basa en un cambio. El detonante del cambio es la insatisfacción con el estado actual de las cosas y el deseo de mejora.

El personal branding tiene mucho que ver con reinventarse o reposicionarse, pero también es posible gestionar eficazmente una marca personal sin la necesidad de aplicar cambios en profundidad. La clave es gestionar, planificar, tomar las riendas.

Cualquier proceso de reinvención pasa por profundizar de manera eficaz en nuestro autoconocimiento.

Cualquier proceso de reposicionamiento pasa por analizar nuestra estrategia personal partiendo de la visión, misión, valores y definiendo muy bien nuestra oferta profesional, analizar su diferencial con respecto a nuestros competidores, y trabajar un mensaje relevante y notorio.

Así que ya lo sabes, reinventarse o redescubrise pasa por un trabajo introspectivo, interno, desde la base de nuestro iceberg.

Reposicionarse tiene más que ver con nuestro marketing personal, nuestra estrategia.

Personal Branding, el arte de invertir en ti (35). Agentes del cambio

¿Estamos en un barco que hace aguas?

Cada día nos llegan nuevas evidencias de que las cosas no funcionan ni en nuestro país , ni en Europa. Contaba hace poco Richard Sennett que Europa no tiene arreglo porque el sistema ha quebrado y que la única solución es reinventar las instituciones.

Hessel, recientemente desaparecido, nos hablaba, a finales de 2010, de la necesidad de indignarnos frente a la intolerabilidad de muchas de las situaciones que vivimos.

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Lo cierto es que día tras día estamos perdiendo algo, desde capacidad económica individual, nos estamos empobreciendo, hasta derechos que alguien detrás nuestro lucho por conquistarlos poniendo en peligro su vida.

Y no pasa casi nada.

En casa y fuera de ella los que deberían, por profesión, sacarnos las castañas del fuego, los políticos, están cada día más desprestigiados y considerados como un problema.

Colectivamente no sabemos dónde vamos porque nadie es capaz de trazar un esbozo de camino coherente. Las medidas que nos tenían que sacar de las miserias a base de esfuerzo y recortes nos hunden cada vez más.

No os penséis que os cuento todo esto, que además es archiconocido por todos, porque estoy pasando por un bache, por un mal momento o porque tengo ganas de amargaros el inicio de la semana, no es nada de eso. En realidad, una vez he tomado consciencia de lo feas que están las cosas, lo que me importa es saber qué puedo hacer para salir del cenagal.

Lamentablemente la solución no puede venir desde fuera. ¿Y si parte de la solución se encontrara dentro de todos nosotros? A mi se me ocurren varios puntos a considerar:

  1. Creer de una vez que las cosas han cambiado y que posiblemente nada volverá a ser como antes.
  2. Si nadie me indica un camino yo tengo que encontrarlo porque si colectivamente no vamos a ninguna parte yo no puedo apearme del trayecto y quiero saber adonde voy.
  3. Para trazar mi camino tengo que saber por qué estoy aquí, qué quiero y cómo puedo conseguirlo.
  4. Si yo cambio ayudo a que el mundo cambie.
  5. Contando a los demás lo que quiero encontraré a otros que piensan como yo, porque no estoy solo y porque tengo la posibilidad de usar los medios a mi alcance para hacer oír mi voz y entre todos haremos avanzar el mundo.
  6. Para que volvamos a ser muchos remando en el mismo sentido es necesario que cada cual tenga claro cual es su misión.
  7. La suma de huellas individuales creará un surco por el que podremos volver a ver la luz.

Es el momento de reforzarnos como personas. Todos tenemos una misión que cumplir y al final cuando morimos muere con cada uno de nosotros un universo entero como tan sabiamente decía el poeta Yevtushenko.

Trabajar con seriedad y pasión nuestra marca personal, la huella que vamos dejando en nuestro entorno y en el corazón de los demás, nos dará los elementos para ir definiendo el camino y trazando las alianzas que nos permitirán entre todos hacer del mundo un lugar más habitable y con sentido.

Gestionar nuestra marca personal nos convertirá en agentes del cambio.

El progreso consiste en el cambio (VÍDEO)

 

Tomamos prestadas las palabras de Miguel de Unamuno para titular este post. Progreso, cambio y adaptación, tres conceptos claves en nuestra sociedad sobre los que os invitamos a reflexionar con este vídeo.

¿ Creéis que la gente se adapta al “status quo” dejando de percibir la necesidad a los cambios? Este vídeo contiene algunas buenas razonas para recapacitar.

 

[youtube]http://youtu.be/AbOmED-UWso[/youtube]

Personal Branding, el arte de invertir en ti (31). Nunca es tarde para empezar algo.

Muchas veces nos damos cuenta de que hemos de gestionar nuestra marca personal cuando nos vemos en la necesidad de empezar algo nuevo. Se trate de un proyecto profesional, de algo personal, de una actividad lúdica, de una dieta o de lo que sea, intuimos que un cambio es necesario y nos ponemos manos a la obra.

Una de las creencias más arraigadas para quedarnos en nuestra zona de confort y no hacer nada es creer que ya es demasiado tarde para iniciar lo que queremos. Somos ya muy mayores, hay otros que han ido por delante y el que dirán los demás son pensamientos que nos vienen a la cabeza de manera reiterativa. ¿Hemos perdido realmente el tren o siempre hay un apeadero preparado para que subamos?

Os contaré una historia personal que me ha dado mucho que pensar en los últimos años y que cada vez que quiero cambiar algo o empezar algo nuevo recuerdo para llenar el depósito de ánimos hasta el tope. Nunca es tarde.

Hace ya algún tiempo y bien entrado en la cuarentena, cuarenta y bastantes para ser más precisos, decidí iniciarme en el esquí. Uno de mis hijos acababa de cumplir tres años y pensamos en casa que un deporte familiar podría ayudarnos en el futuro a compartir momentos de ocio de manera divertida.

Yo he sido siempre poco deportista, es más vengo de una estirpe poco hermanada con el deporte en general, más por falta de habilidad que por falta de ganas. Empezar a esquiar en plena madurez era todo un reto y cuando lo contaba por mis círculos habituales siempre había una  insinuación más o menos reiterativa, se me había pasado la edad.

Como soy muy testarudo y genéticamente optimista hice de las tripas corazón y me dispuse a lanzarme por pendientes increíbles.

La primera decisión que tomé fue no hacerlo solo, optimista si pero con un gran respeto por mi integridad me busqué un profesor que me acompañara. Los primeros tiempos fuero duros, muy duros, y no hace mucho este profesor me confesó que estuvo a punto de tirar la toalla, caídas frecuentes y un pavor a los desniveles que me dejaba petrificado. Poco a poco me fui dejando ir, miré los vacíos de soslayo y pude bajar por sitios antes impensables. Apoyarse en un profesional en momento de cambio y de inicio de actividades puede ser el primer paso hacia el éxito.

Paralelamente a mis lentos progresos fueron apareciendo en mi vida personajes dispuestos a ponerme las cosas difíciles. Vamos a ver algunos de sus prototipos:

  • El tóxico que siempre me recordaban mi falta de responsabilidad hacia mi integridad física y los muchos riesgos que corría. Normalmente se trataba de personas frustradas por no haber sabido poner orden en su vida y haberse atrevido a salir de su zona de confort.
  • El bocas que me contaba sus grandes hazañas bajando pistas negras, el top del top en esquí, para finalmente hacerme ver que estaba a años luz y que nunca llegaría tan lejos. Creo que descubrí un fondo envidioso ya que ponía en evidencia su falta de decisión para hacer cosas nuevas en su vida. Al final me ayudó en gran manera el tomar consciencia que soy yo el que me pongo mis propios objetivos y que lo que hagan los demás no me sirve.
  • El banalizador dispuesto a poner en evidencia la inmaterialidad de mi decisión, vaya que estaba perdiendo el tiempo y que si me esforzaba en algo tan aparentemente poco productivo es que posiblemente me sobraban tiempo y recursos. De esto me he encontrado muchos en mi vida, siempre mirando a corto plazo sin y sin ninguna capacidad de empatizar.
  • El profeta. Este tipo de personaje apareció en un momento más tardío, cuando alguien me embistió por detrás y me rompió una pierna. Parecía que estaba escrito que empezando a mi edad algo malo había de suceder. A pesar de sus esfuerzos, una vez recuperado de la fractura, que por cierto no fue tarea fácil, me volví a calzar los esquís.
  • Gracias al apoyo incondicional de mi esposa pude vencer los siniestros cantos de sirena invitándome al abandono.

En cualquier cambio o nueva actividad es importante escuchar las opiniones de los demás de manera crítica, apoyarse en las personas que nos pueden impulsar y rechazar de manera directa y sin ninguna contemplación al resto.

Equivocarse es el salvoconducto hacia el éxito

Levantarse pronto por la mañana para zambullirse en un medio hostil cuesta. Y si sabes que es probable que acabes cayendo una y otra vez todavía más. Preguntarse que estoy haciendo aquí mientras te levantas es algo muy frecuente pero sin caídas ni esfuerzo no hay posibilidad de hacerlo mejor porque después de cada caída aprendes, como no, la manera de que no vuelva a suceder y cuando lo consigues agradeces el no haberte quedado en la cama.

Equivocarse es el salvoconducto hacia el éxito. Caerse no es lo importante sino lo que aprendemos mientras nos levantamos para que no vuelva a suceder.

Y al final lo que ha ayudado a tener la tenacidad en esta historia es el tener claro dónde quería llegar. Me veía compartiendo con mi familia momentos inolvidables. Tener presente lo que queremos conseguir es el antídoto para el desánimo.

Cada vez que voy a hacer algo nuevo y sobre todo cuando veo que me cuesta me acuerdo de mi historia y aprieto el acelerador a tope.

Cuando gestionamos nuestra marca personal es importante tener referentes personales, propios o ajenos, que nos ayuden en los momentos de incertidumbre.

Y que sea demasiado tarde o no depende sólo de nosotros.

Ya no serás lo que fuiste, pero podrás ser lo que quieras ser

Hemos de interiorizar que “las cosas ya no serán como antes de la crisis”.

Muchos trabajos, profesiones,  estudios, empresas,… deberán reconvertirse o “refundarse”.

No volveremos a ser lo que fuimos, pero podemos ser lo que aún no hemos sido.

Para ello necesitamos adoptar una mentalidad innovadora con la que busquemos nuevas soluciones u oportunidades a nuestra situación actual.

Tenemos unos conocimientos, unas competencias, una experiencia pero muchos no somos conscientes de todo lo que lo tenemos y somos.

Hace años se publico un libro interesante con un título significativo “Si tan solo supiéramos lo que sabemos”, que aunque se refería a organizaciones lo que plantea es extrapolable a las personas. En él hay una frase que deberíamos tener siempre presente “El conocimiento crea valor añadido cuando podemos traducirlo en acción”, pero una acción enfocada hacia el negocio actual y futuro.

Es necesario cambiar nuestros paradigmas personales y profesionales porque tendremos que explorar mares desconocidos de los que no tenemos mapa, y deberemos navegar confiando en nosotros o en los que nos acompañen.

Nuestra brújula será nuestra intuición,

el vigía será nuestro talento,

el timonel será nuestra experiencia,

y el capitán nuestra voluntad.

Las marcas que sobreviven son las que evolucionan, las que se adaptan a las nuevas circunstancias.

A nivel personal no nos hemos de limitar por nuestros estudios, o por nuestra carrera profesional, o por el sector en que llevábamos años trabajando.

¿Sabias que Rowan Atkinson es Ingeniero Eléctrico?

¿Sabias que Fujifilm ha desarrollado una línea de cosméticos con sus conocimientos de películas fotográficas?

Hay muchos más ejemplos que nos vienen a decir: “Hay oportunidades, sólo tienes que buscarlas”.

Para empezar puedes hacer:

1)      Un inventario de tus competencias.

2)      Una mapa mental de los que sabes y dónde lo utilizas

Con esto deberías preguntarte ¿Dónde y para qué podría serian útiles mis conocimientos y competencias?

A partir de aquí… hay que actuar.

Y si necesitas ayuda, cuenta con los profesionales de Soymimarca para ponerte en marcha.

Y ahora… ¿qué hacemos?

Las elecciones han pasado. Ya tenemos el cambio que tiene que devolver la confianza de los mercados. Ayer los mercados seguían castigando las bosas y la deuda, como anteayer, como hace un año. Hagamos lo que hagamos no hay salida, esto no hay quien lo pare y nos dicen que lo peor todavía no ha llegado. ¿Y ahora qué?

A estas alturas ya tengo elementos bastante fiables para empezar a creer que individualmente poco podemos hacer para que la economía remonte y las aguas vuelvan a un cauce lo más parecido al normal porque parece ser que no volveremos a estar como antes. Y el recurso que todavía nos quedaba, votar, ya lo hemos utilizado.

Veo sensación de miedo y está justificado porque seguro que vamos a perder algo y todavía no sabemos qué es. El paro aumenta y nos pone en cabeza de un triste ranking, se recortan salarios, se rebajan servicios y se anuncian más medidas a definir. A pesar de lo que nos está cayendo el grifo sigue dando agua cada vez que lo abrimos, el metro funciona y nuestros hijos siguen yendo a la escuela. La vida sigue.

Nietzsche decía que todo lo que no acaba con un individuo lo hace más fuerte

Si, por el momento, no podemos cambiar este entorno hostil porque no depende de nosotros quizás vale la pena buscar que es lo que podemos cambiar para tener nuestra vida encauzada y con sentido. Nietzsche decía que todo lo que no acaba con un individuo lo hace más fuerte.

Posiblemente hasta ahora hemos tenido muchas cosas aseguradas, sobretodo las relacionadas con nuestra salud, educación, jubilación… y hemos tenido la suerte de contar con un flujo de ingresos que, mejor o peor, nos ayudaban a cubrir el resto de necesidades. Nos hemos convertido en dependientes y no nos hemos de culpabilizar por ello ni dejar que otros lo hagan, pero debemos tomar consciencia de que parte de lo que teníamos seguro se va a acabar. Y podemos aceptarlo sin hacer nada o actuar en consecuencia.

Vivir para verlas venir reaccionando según se vayan produciendo los acontecimientos nos seguirá alimentando la inseguridad, el miedo y el stress frente a lo que está fuera de control.

Los cambios y las mejoras no vendrán del exterior o si lo hacen pueden llegar tarde. Identificar las zonas de nuestra vida en las que podemos hacer algo, definir que queremos hacer y trazar un plan para conseguirlos alimentará nuestra vida de sentido, seremos nosotros los que iremos abriendo camino y volveremos a sentir confianza en el futuro.

Y en esto consiste tomar el control de la marca personal. En ser proactivo y no vivir a remolque de los acontecimientos, en saber que nosotros tenemos la capacidad para ir dirigiendo nuestras vidas donde queramos y no donde nos lleven los acontecimientos, en hacernos más fuertes para poder hacer mejores a los demás.

¿Te atreves a escoger?

Jordi Collell / Coach y Asesor de Marca Personal

5 puntos que agradecerás conocer para iniciar un cambio con tranquilidad

¿No te sientes cómodo con lo que te rodea? ¿Tu cuerpo te pide un cambio? ¿Te da miedo? No te preocupes, es natural, todos sentimos respeto por lo desconocido pero no te quedes parado no sea que más tarde te lamentes por lo que no has querido hacer. Si bien todo puede resultar excitante y motivador los expertos están bastante de acuerdo en que causan estrés, ansiedad y temor.

Si quieres dar la vuelta a tu tortilla posiblemente este post te aporte el punto de tranquilidad que necesitas.

1) PACIENCIA. Es cierto que una vez tomada una decisión queremos ver los resultados ya pero las cosas no van así. Todo cambio necesita su tiempo y en muchos casos tendremos que pasar el preceptivo periodo de duelo por lo que hemos dejado atrás. Vívelo como un proceso y disfrútalo porque se trata de la aventura de tu vida y con tu actitud lograrás lo que te propongas.

2) PREPARATE. Afila tus herramientas, tus actitudes, tus competencias y tus conocimientos. Prepárate para hacer aquello que en el pasado te han hecho otros, abre tu mente a las cosa nuevas y muéstrate dispuesto a aprender las habilidades necesarias para la nueva situación. Aquí cabe todo desde plancharse las camisas hasta hacer un postgrado  depende del cambio que tengas en vista.

3) PLANIFICA. Actúa con el fin en la mente y busca perspectiva porque en el fragor de la batalla puede ser que creas que has perdido el norte. Un coach seguro que te puede aportar valor, no seas soberbio.

4) ARROPATE. Confía en tus aliados naturales como familia y amigos. Todo cambio nos lleva a conocer gente nueva, agradécelo y aprende, te sentirás arropado. Piensa que toda relación humana es biunívoca y si quieres recibir tienes que dar.

5) SACÚDETE LOS APEGOS. Puede ser que temporalmente tengas que renunciar a cosas y personas para seguir tu camino.  Piensa que estás sembrando para cosechar un futuro mejor, recuérdalo siempre que sea preciso.

Y así conseguirás que tu marca persona salga reforzada porque tú serás más fuerte y mejor. Al fin y al cabo tu marca es el espejo en el que se refleja tu autenticidad.

Si soplan vientos de cambio en tu vida cuenta con nosotros. Y hablando de vientos de cambio, os adjunto la magnífica canción de Scorpions del mismo título. Una buena compañía para un cambio.

Jordi Collell/ asesor de marca personal