Entradas

¿Trabajas en un “matadero de artistas”?

Seth Godin, en su libro “¿Eres imprescindible?”, define al artista como aquel capaz de aportar soluciones o visiones nuevas, gracias a su conocimiento, iniciativa y capacidad creadora. Por ello, extiende la aplicación del término artista más allá de los ámbitos que tenemos asumidos como Artes.

Según la definición de Godin, Stanislav Petrov es un artista, un gran artista. Sin embargo, este Teniente Coronel de la antigua Unión Soviética es desconocido para el mundo, a pesar de haber sido homenajeado por la ONU y de la enorme deuda que la humanidad contrajo con él hace casi treinta años.

En aquellos momentos, Estados Unidos y la Unión Soviética vivían uno de los momentos más tensos de la guerra fría, especialmente tras el derribo de un avión de Korean Air, con casi trescientos civiles surcoreanos a bordo, tras entrar en el espacio aéreo soviético.

Los ejércitos de ambos bloques mantenían sistemas de de misiles que apuntaban a las bases enemigas, a la espera de que uno de ellos iniciara un ataque, cuya respuesta supondría el inicio de un holocausto nuclear.

Stanislav Petrov era uno de los encargados del sistema de alerta soviético, que vigilaba las bases de lanzamiento estadounidenses, tratando de detectar la silueta de un misil. En tal caso, el oficial a cargo debía pasar la información a sus superiores, que inmediatamente iniciarían la acción de respuesta, cuyas consecuencias eran fáciles de predecir.

A las 00:14 horas del día 24 de Septiembre de 1983, uno de los satélites informó del lanzamiento de un misil desde una base situada en Montana, calculando su impacto transcurridos 20 minutos. A esta primera alerta se sumarían otras tres más, que advertían de un total de cinco misiles surcando el cielo.

Sin embargo, y a pesar de haber sido entrenado para lo contrario, Petrov no informó a sus superiores, pero hizo otra cosa: pensar.

Petrov pensó que si un país fuese a iniciar una guerra nuclear no lo haría sólo con cinco misiles. Por ello, esperó a a que el radar de tierra confirmase la presencia de los misiles en el cielo, corriendo el riesgo de reducir enormemente el tiempo de respuesta.

Pasados unos minutos, el radar de tierra confirmó las sospechas de Petrov: todo se trataba de una falsa alarma provocada por unos reflejos solares en las nubes, que los sistemas de satélites habían malinterpretado.

Stanislav Petrov acaba de salvar al mundo de una guerra nuclear.

Sin embargo, este artista, lejos de ser recompensado por su iniciativa, fue acusado de conducta indisciplinada y relegado a funciones menores, hecho por el cual terminó abandonando el ejército. Petrov es hoy un jubilado más, que sufrió problemas nerviosos durante años, derivados de la tensión vivida en aquellos minutos intensos.

Desgraciadamente, este es el destino de los artistas en muchas empresas. En ellas no hay cabida para la iniciativa, la creatividad o el arte. El arte les incomoda porque, en el fondo, tratan de que nada cambie. En estos “mataderos del arte” solo quieren gregarios y autómatas: individuos que ejecuten los manuales de procedimiento, que no piensen.

A diario, artistas como Petrov, o como tú mismo, tratan de cambiar el statu quo, golpeándose contra paredes de granito, en muchas ocasiones agotando su energía en “mataderos de artistas”, sean éstos empresas, instituciones o cualquier otro entorno tóxico.

Por suerte, ahora puedes canalizar tu arte para crear tu marca personal. Con esfuerzo y una metodología adecuada, quizás puedas abandonar tu particular “matadero de artistas”, liberar tu arte y hacerlo más grande.