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Imagínate tu futuro

 

Planificar es trazar un camino hacia un objetivo. Si el objetivo es el futuro, creo que debemos empezar por imaginarlo, visualizarlo. El recurrido ¿Qué quieres ser de mayor? es una pregunta clave a cualquier edad. Si entendemos por “mayor” el ir madurando, la pregunta no tiene el límite que solemos imponerle en el entorno infantil y juvenil.

Le petit prince (Antonie de Saint Exupery)

Le petit prince (Antoine de Saint Exupery)

Cada día tropezamos con personas que, a pesar de tener un presente muy atado y resuelto, no tienen la menor idea de dónde estarán en 8, 9 o 10 años. ¿Es eso normal?. Seguramente sí. Nos han educado para preparar el futuro solo en el plano económico, pero no en el plano personal. Ahorrar, planes de pensiones, fondos de inversión, hipotecarnos en una vivienda para disponer de un cojín el día de mañana.

Todo eso está muy bien, no voy a ser yo quien discuta nada a los analistas de inversiones y brockers. Pero yendo más allá de todo eso, cabría preguntarse si el futuro consiste en algo más que disfrutar del dinero ahorrado. En el plano personal, nada impide a una persona de 80 años iniciar los estudios de piano o terminar una carrera universitaria abandonada en la juventud. Mi abuelo lo hizo. A los 80 se puso a estudiar piano y a pintar. Y lo hizo por dos razones fundamentales:

  1. Lo había imaginado en algún momento de su vida
  2. Sentía pasión personal por esas dos actividades

Los niños, de pequeños, quieren ser héroes, y por ello utilizan a sus referentes como espejo: el futbolista famoso, el bombero que salva vidas, la princesa feliz o la figura de los padres, normalmente idealizada: “Quiero ser arquitecto como mi madre”. Tal vez ese niño no esté dotado mentalmente para ser arquitecto, pero lleva tantos años imaginando su futuro que cuando sea el momento no dudará en optar para esa carrera universitaria.

El ejercicio de imaginar nuestro futuro no puede ser más saludable, sea cual sea nuestra edad. Sin una visión a largo plazo será complicado seguir un guión escrito por nosotros mismos, y eso quizás nos lleve a seguir un guión escrito por otros.

¿Estás en paro o rehaciendo tu carrera?

 

Aunque es cierto que a veces es mejor evitar los eufemismos, si te encuentras sin trabajo hay una serie de conceptos a los que puedes dar la vuelta para evitar dar la sensación continua de estar derrotado. Recuerdo un artículo de Jay A. Block en que mencionaba algunos ejemplos de lenguaje positivo:

Estoy en paro: todo el mundo lo entiende, no cabe duda. Pero también es cierto que estas situaciones comportan a menudo nuevos enfoques de carrera profesional, así que una buena propuesta es esta: Estoy rehaciendo mi carrera.

Tengo miedo: Una reacción lógica, pero que no siempre es interesante explicitar. En su lugar, la versión positiva sería: Tengo una preocupación lógica.

Estoy naufragando: La sensación de que nada sale bien en estos momentos es razonable. Pero también se puede expresar de esta manera:  Estoy en la vía de superar algunos retos.

Odio pasar por esto: Una expresión muy utilizada que podría cambiarse por: Podría ahorrarme esto.

Esto es una pesadilla: Una sugerencia sutil sería cambiarlo por: Esto es un test de carácter.

Esto es una sentencia de muerte: Suena algo catastrófico, ¿no?. Suena mejor: Este es el mayor reto de mi vida.  

Estoy deprimido: es posible que sea clínicamente cierto, pero desde el símil futbolístico podríamos decir: Estoy algo fuera de juego.

Foto: Flickr CC

A veces, el matiz es importante. En una entrevista de selección hay que ser siempre sincero, pero el uso de las palabras adecuadas puede dar mejor sensación de autodominio.

La felicidad tras el despido. Parte I

Es un tópico hablar de despido y depresión, de fases de luto, de indefinición, desorientación, crisis. Como hubiera dicho Louis Van Gaal, “siempre negativo”. Pero, ¿Qué pasa con el lado positivo del despido? ¿Por qué nunca se habla de personas que han descubierto que existe una vida mejor tras un ERE? ¿Qué hay de todos aquellos que, de la noche a la mañana, han descubierto que eran auténticos emprendedores? ¿Por qué insistimos tanto en tapar nuestros fracasos? ¿Hay vida tras el despido?

Hoy iniciamos una sección nueva, una sección, parafraseando a mi querida amiga y “coopetidora” Arancha Ruiz, de historias de cracks, de historias de reciclaje positivo. Las hay, y muchas, aunque muchos nos hagan ver únicamente el lado negativo. Los anglosajones nos llevan ventaja, ellos saben sacar tajada de un fracaso como nadie. Es más, en un país como Estados Unidos, por ejemplo, muchos headhunters y muchos Capital Risc prescinden sin piedad de profesionales que no hayan conocido el fracaso.

Bienvenidos pues a la serie “La felicidad tras el despido“. Para poder completar esta serie necesitaré vuestros testimonios. Os ruego que si habéis experimentado un proceso de felicidad post-despido me escribáis en la sección de contacto de este blog con el asunto “La felicidad tras el despido“. Como no podía ser de otra manera, comenzaré con un caso que creo conocer bien, el mio.

El caso GR. La vida comienza a los cuarenta

El qué

Cuento con el privilegio personal y profesional de haber experimentado un despido, lo que fue la palanca de lanzamiento de una nueva vida con más sabores que sinsabores. Con más destellos de felicidad que de tristeza. Si  hoy me dedico al personal branding es gracias a lo que aconteció a finales de 2004.

El cómo

Inicié mi carrera profesional muy joven. Mi primera nómina, un contrato de prácticas en la agencia de publicidad Tiempo BBDO, está fechada en enero de 1979. Yo tenía 16 años y estudiaba por las noches. Ahí entendí que el entorno de la comunicación, la creatividad, la publicidad y toda la locura que conllevan se convertirían en mi profesión.

Y así fue. Pasé 11 años por J. Walter Thompson, luego por Bassat & Ogilvy y luego por Saatchi & Saatchi. En total, unos 20 años en el entorno de la agencia de publicidad internacional, trabajando para anunciantes de gran presupuesto y para marcas globales. Tras esos 20 años quise probar el sabor de formar parte del accionariado de una empresa, así que acepté la oferta para dirigir la agencia barcelonesa Altraforma. Corría el año 1998 y la experiencia no pudo empezar mejor.

Me sentía a gusto, trabaja con la misma intensidad o más, fines de semana, algunas noches. Pero trabaja “para mi”. Un cachito del resultado (si no recuerdo mal un 15%) era mio. En 2000 y 2001 conseguimos colocar a la agencia en lugares de ranking reservados a grupos muy grandes. Éramos un bombón. Recibimos muchas ofertas de compra de grupos multinacionales. Las circunstancias hicieron que no se aceptara ninguna de esas ofertas (craso error) y que en 2003 se avistaran signos de desaceleración. Algún cliente perdido, algún despido inoportuno, cosas que pasan en las mejores familias y que se suelen superar.

Pero sucedió algo que marcaría mi vida para siempre. Sin saberlo, me instalé en la “zona de confort“, en esa zona cerebral que impide ver la necesidad de cambiar la manera de hacer las cosas. Es posible que alguna circunstancia adversa en mi entorno familiar influyera en mi estado de ánimo, pero fuera como fuere en septiembre de 2004 llegué a un acuerdo de salida con el socio mayoritario de la agencia. Eufemismos al margen, me despidieron de la compañía. Hablemos claro, por favor. Vendí mis acciones y me fui en diciembre de ese mismo año, tras una fiesta de Navidad que se convirtió en mi funeral publicitario.

En enero de 2005, y gracias a algún anunciante que no se quería desprender de mi, inicié mi propio negocio, Lateral Consulting. Lo de lateral venía por la influencia positiva de Edward de Bono y su “Lateral thinking”, un libro que se debería leer a los bebés en la cuna.

Ahí descubrí que se podía trabajar como un burro y ser feliz. Las presiones eran mis presiones, nadie me ponía metas, me las ponía yo solo. Sin  saberlo, ideé mi propio personal branding plan. En 2007 acepté una oferta para gestionar en España el negocio de TVLowCost, una joven agencia francesa que rompió moldes y abrió en dos años filiales por todo el mundo desafiando con su filosofía a las grandes multinacionales. El invento no funcionó aquí, lo que me dio nuevos parámetros para saber lo que no hay que hacer, pero afortunadamente mi negocio con Lateral Consulting funcionaba bien.

En 2007, desde Lateral, empecé a trabajar en proyectos de estrategia y comunicación orientados a personas, a profesionales. Políticos, emprendedores, personas que habían sufrido un despido… Aun no lo sabía, pero mi buena amiga Linda Reichard un día me dijo que lo que yo hacía se llama “personal branding“.

A principios de 2010, de la mano del que luego sería mi actual socio, Jordi Collell, asistimos a una jornada en Madrid sobre marca personal capitaneada por el sherpa Andrés Pérez Ortega, y en octubre de ese mismo año abríamos SOYMIMARCA.

El porqué. Key learnings.

La felicidad existe. Solo hay que ir a buscarla. Y eso se consigue superando miedos.

Arriesgar es clave. Si no arriesgas puedes vivir razonablemente bien con un sueldo digno, pero será difícil que vayas a trabajar con el grado de motivación adecuado.

Se puede vivir con  menos. Muchas personas se cierran en banda a emprender por miedo a no llegar a los niveles de retribución  que tenían trabajando como empleadas.

Think big. Piensa en grande. Si tienes una buena idea, ponle recursos, no seas tacaño. No hay idea que prospere sin una inversión decente.

Rodéate de los mejores. Hasta ahí el tópico. Pero quiero decir rodéate de las mejores personas, de gente a la que puedas confiar las llaves de tu vida. Despréndete rápidamente de quien no comparta tu grado de entusiamo por el proyecto, se convertirá en un agente tóxico.

Hazte un plan. Tu plan. Sigue un guión. Y ves adaptándolo según las circunstancias. No te cierres a cambios de rumbo, pero mantén el destino. Y recuerda, como dijo el poeta griego Constantino Kavafis, que lo importante no es solo llegar al destino, sino aprender del viaje sin forzar la travesía.

¿Quieres trabajar tu marca personal con nosotros?

Contáctanos aquí y buscaremos soluciones.

 

¿Tu sabes donde coño vas a llegar?

Si tu eres de los que cree que ya has llegado donde querías o que nunca llegarás a ninguna parte porque eres demasiado joven o mayor, con poca formación específica o sobrecualificado, gris o brillante en exceso, no sigas leyendo este post porque te pondrás de un humor de perros y más vale que te quedes tranquilo aunque sea a costa de tus creencias.

Uno de los aspectos interesantes del cambio de paradigma del que últimamente venimos hablando es que acabará rompiendo creencias que hasta ahora han condicionado y limitado a un alto porcentaje de la humanidad. Convertirnos en profesionales que trabajan por proyecto, de ahora en adelante PPP, nos obliga a estar alerta para adaptarnos permanentemente a las necesidades de los clientes potenciales, a usar la imaginación par buscar los huecos en los que colocar nuestra propuesta de valor y a explicarla a los demás de manera ágil y comprensible. Y por supuesto a dotarnos de los medios técnicos para dar soporte a nuestra oferta.

Las limitaciones de edad, formación o de otra índole empiezan a pasar a segundo plano porque pasan a tener un peso relativamente más bajo porque al perder la categoría de “recurso humano” y pasar a la de “persona” dejamos de depender de la evaluación de un intermediario, llámese departamento de RRHH o como se quiera, que tiene sus propios criterios interpretativos y en muchas ocasiones necesita alimentar creencias para sobrevivir. De quien realmente dependemos es de nosotros mismos y de cómo somos capaces de transmitir nuestro proyecto para que se engarce en el nuestros clientes.

Cada éxito, cada proyecto cubierto de manera satisfactoria no es más que el santo y seña para abrir la puerta al siguiente, sin límite y sin acomodación. Nunca  podemos dejar de aprender y crecer, nunca podemos dejar de andar del mismo modo que nunca dejamos de respirar. No tenemos estación de destino definida.

Conseguir nuestros objetivos, el éxito, no es un destino sino un viaje durante el cual vamos dejando huella, nuestra marca personal.

Desde Soymimarca te animamos a que sigas tu camino para que llegues lo más lejos posible y te ayudamos a allanar el recorrido. Confía en nosotros.

Jordi Collell / Coach y Asesor de marca personal

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Hacer carrera en tiempos difíciles (I)

La mejor medida para el éxito profesional es la de conseguir los mejores resultados en el puesto/posición que se ocupa en cada momento.

El término “carrera” es un tanto confuso. Hay quien entiende que debemos medir la carrera en función del número de saltos y del nivel alcanzado. Otros piensan que el “éxito” hay que valorarlo en base al grado de satisfacción y/o motivación que tenemos en cada momento de nuestra vida. Probablemente, como en muchos aspectos de nuestra existencia, la verdad está en el “cóctel” adecuado de estos y otros componentes.

En épocas de crecimiento, hacer “carrera” puede entenderse como un conjunto de metas a corto plazo fijadas en diferentes puestos y/o compañías. Sin embargo, en épocas de crisis, la “carrera” exige un esfuerzo más sostenido, es “algo” que conseguiremos más a medio o largo plazo.

Si analizamos el impacto que una situación de crisis genera en el empleo llegamos a las conclusiones siguientes: La primera es que probablemente existirán menores probabilidades de crecimiento y desarrollo en nuestra organización; la segunda es la de que podemos en cualquier momento vernos afectados por una reducción de personal y por tanto abocados a la pérdida del empleo, y la última cuantitativa, que no cualitativa, de los puestos que ofertan las compañías como consecuencia de la reducción en el volumen de empleo y la menor movilidad de los profesionales.

En una situación “de crisis” como la que estamos viviendo, con pérdidas constantes de los volúmenes de empleo, con reducciones sustanciales en el número de ofertas en el “mercado de trabajo visible”, los procesos de búsqueda se complican aún más si cabe como consecuencia del mayor número de profesionales en situación “out” y su mayor flexibilidad en la negociación de sus condiciones de acceso al mercado de trabajo.

En tiempos difíciles todos somos conscientes de que tiende a acentuarse el principio de que una gran parte del mercado de trabajo se mueve a través del denominado “mercado oculto”. Y esto es así fundamentalmente por dos razones: La primera, porque se pretende reducir los costes inherentes a un proceso de selección; la segunda, porqué quien más contrata es la compañía de tipo medio o pyme, mucho más habituada a utilizar el networking como medio de búsqueda.

Por ello, el mejor consejo que podemos dar a los profesionales que “desean hacer carrera en una situación de crisis” es la de centrar todos sus objetivos a corto y medio plazo en la consecución de los mejores resultados en su puesto y en hacerlos visibles interna y externamente.

¿Consideras que estamos en un momento difícil para el desarrollo de tu carrera profesional?

Pau Hortal / socio consultor

Tú eres el Director General de tu vida

 

 

Peter Drucker dice: “Ha llegado la hora de tomar las riendas de nuestras carreras profesionales a nivel individual y no depender únicamente de “papá” empresa”.

 

Tom Peters, dice: “Debemos reinventar nuestro puesto de trabajo en los próximos años, somos empresas de servicios unipersonales y  los empleos serán sustituidos por proyectos”.

“los empleos serán sustituidos por proyectos”

Tanto Peters como Drucker, no se refieren solo a los consultores sino a todo tipo de profesionales. Se ha acabado el trabajo para toda la vida. Ya no se trata sólo de tener un buen currículum, larga experiencia o derrochar simpatía y dotes de liderazgo, sino que a partir de ahora todos tendremos que pensar como microempresas. Ello implica un cambio profundo de mentalidad que consiste, en líneas generales, en que los profesionales dejen de pensar como empleado para comenzar a pensar como empresa individual -yo, sociedad anónima.

Se trata de que los profesionales se apliquen a sí mismos los principios que utilizan las grandes compañías y organizaciones para desarrollar sus marcas comerciales. Principios que en el caso de las empresas permiten proyectar a los consumidores una imagen muy clara de lo que venden. Y que en el caso de los profesionales posibilitarían esbozar en la mente de los demás el diseño que uno hace sobre sí mismo, de su carrera, habilidades, conocimientos, valores y motivaciones.

El futuro de las corporaciones está en sacar lo mejor de las personas y permitirles desarrollar todo su potencial. Para que los profesionales triunfen en un mundo cada vez más competitivo han de saber desarrollar y gestionar su marca propia.

Se trata de dar al profesional herramientas para que se desarrolle a sí mismo, lo que repercutirá en beneficio de la propia empresa. En la actualidad hay demasiada uniformidad en los perfiles profesionales y  se establece un paralelismo entre los productos de marca blanca con los ‘ejecutivos de marca blanca‘, ante quienes contrapone el nuevo modelo de profesional de marca registrada.

Las posibilidades de crecimiento personal y profesional que ofrece la marca propia a los empleados ‘acaba fortaleciendo a las compañías, favoreciendo las relaciones con socios y clientes.

Crear una marca propia tiene un alto componente humanista de autoconocimiento, de autenticidad y de coherencia tanto interna como externa.

Muchos, la mayoría de nosotros suprimimos nuestra personalidad (esencia) para asumir un rol entre las 9 y las 7 de la tarde. Tenemos miedo de mostrar lo originales y auténticos que realmente somos. No debemos de olvidar que las empresas están formadas por  personas y que las personas confían en las personas. La Marca Personal permite establecer vínculos más sólidos y duraderos entre las personas.

La vía hacia la excelencia pasa por abandonar ¡ AHORA ¡ todo lo que no sea excelente.  NO HAY EXCUSAS. Recupera ya las RIENDAS de tu vida.

¿Te iría bien una ayuda? ¿Cuándo empezamos?