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Deshumanización: díselo a la cara

personalbranding_soymimarca_comunicaciónEn un mundo en el que escribir SMS o Whatsapps es más común que llamar por teléfono o encontrarse para hablar, me da miedo de perder el contacto personal con mucha gente. Muchas personas se han olvidado de que los medios solamente tienen que facilitar nuestro trabajo, pero no pueden sustituirlo. Actualmente existe una deshumanización de las relaciones humanas: muchas personas eligen, de esta manera, el medio de comunicación según la comodidad que les ofrezca su uso y se olvidan de que las situaciones complejas o mensajes complicados pueden verse agravados, precisamente, por estas decisiones.

Las emociones y el grado de incertidumbre de tus mensajes pueden ayudarte a elegir el medio adecuado para comunicarte. Así, llamaré a mi amiga por teléfono si quiero saber cómo fue su entrevista de trabajo y escribiré un correo electrónico para confirmar una cita.

Sin embargo, muchas personas se alegran si no se les molesta. Mi opinión es que es importante la relación con la persona con la que queremos comunicarnos, algo clave igualmente para escoger los medios adecuados. En general, sabemos que no podemos salvar una relación a través de Whatsapp. Una noticia puede resultar demasiado fría o dura, nos faltan las emociones que podemos expresar con nuestra voz o con nuestro lenguaje corporal.

Algunos directivos que conozco o que he encontrado brevemente en el pasado piensan que la open-door-policy(mantener su puerta abierta para que los empleados puedan entrar libremente) es una pérdida de tiempo. Los que usan esta estrategia de comunicación, regular y adecuadamente, saben que sus empleados tienen menos inhibición para comunicarse con su jefe. La tendencia es una comunicación continua y regular sobre diferentes temas de trabajo.

Una crítica puede ser que los empleados acudan al despacho para hablar de pequeñas insignificancias. Sin embargo, lo que es una insignificancia es muy subjetivo; un líder tiene que comunicarse con sus empleados y, dado que el trabajo nos lleva a concentrarnos más en nuestras tareas, lo que implica que el tiempo tiene que ser usado eficientemente, un discurso cara-a-cara puede ahorrarnos una cadena infinita de correos electrónicos, quizás, con muchos malentendidos. Entonces, ¿qué es más efectivo?.

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¿El arte de comunicar se puede aprender?

“El arte de la comunicación es el lenguaje del liderazgo” James Humes

La comunicación es una potente arma de influencia. Nos permite generar oportunidades, aprender, conectar, escuchar…y mucho más. Pero, ¿Un buen comunicador nace o se hace? ¿Podemos todos llegar a convertirnos en grandes comunicadores o por el contrario ese “don” queda reservado sólo a unos pocos afortunados?

Ángel Majorana en su libro “El arte de hablar en público” menciona dos tipos de habilidades en la comunicación: las innatas y las aprendidas. Es cierto que algunas personas poseen ciertas cualidades que influyen en su capacidad para comunicar mejor: una constitución física armoniosa, carisma, una voz sonora, fluidez al hablar, gracia en sus movimientos corporales, la dirección en las miradas… Pero la buena noticia es que todas estas habilidades pueden ser aprendidas y desarrolladas para convertirlas en uno de nuestros talentos.

La fórmula V-V-V de elementos visuales, vocales y verbales

Otro grande de la comunicación, Albert Mehrabian (experto en comunicación interpersonal) señala que para lograr una comunicación más efectiva es importante la unión de los tres tipos de elementos que se relacionan en un mensaje cada vez que hablamos: elementos visuales, vocales y verbales.

Elementos visuales

Se relacionan la imagen física que los demás perciben de nosotros en el momento de la comunicación. Estos elementos  envían estímulos a nuestro receptor o público y deben de provocar un impacto favorable en nuestra comunicación: contacto visual, postura, movimientos, expresión facial, el desplazamiento y la gestión de los espacios físicos. 

Elementos vocales

Aprender a manejar nuestra voz es uno de los factores indispensables para el desarrollo de nuestra habilidad oral, pues la gente tiende a escuchar y relacionar la personalidad de nuestra voz. Y eso no es todo, Mehrabian afirma que “el tono y la calidad de la voz pueden determinar la efectividad del mensaje y la credibilidad del comunicador”.

Los elementos vocales más importante son: voz, entonación, velocidad, volumen, énfasis o fuerza, ritmo, proyección y resonancia. 

Elementos verbales

Tienen que ver con todas las palabras y los métodos lingüísticos que utilizamos para hablar, desde la forma de estructurar las ideas que formulamos, la selección del lenguaje y los términos que utilizamos.

Fórmula V-V-V de la comunicación

Fórmula V-V-V de la comunicación

Para traducir estos elementos a la vida real, diremos que cuando nos comunicamos lo primero que hacemos es analizarnos los unos a los otros: cómo somos, cómo nos movemos, cómo vamos vestidos… Diríamos que los elementos visuales producen este primer impacto que determina la aceptación o no de la interacción –  es decir, si nos gusta o no esta persona – y eso va a hacer que emitamos un primer juicio de valor hacia el comunicador y su mensaje.

Luego nos fijamos en la voz, sería el “cómo lo dice”. Y eso hace que se refuerce o rectifique el primer juicio visual hacia el comunicador.

Y finalmente lo que hacemos es racionalizar el contenido. En esta fase, las ideas convertidas en palabras serán el elemento verbal que complete o no la aprobación o rechazo inicial.

Merhabian decía que para asegurar el efecto deseado de la comunicación es necesario que estos tres elementos: visuales, vocales y verbales sean “consistentes” y que además exista equilibrio entre ellos. La que determina el éxito es hacer congruente el todo (VVV) y expresar ideas con imagen (fondo y forma).

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Antención, pregunta… ¿Sabemos escuchar?

La comunicación eficaz entre dos personas se produce cuando el receptor interpreta el mensaje en el sentido que pretende el emisor. Pese a la importancia que le solemos atribuir a la comunicación verbal, entre un 65 % y un 80 % del total de nuestra comunicación con los demás la realizamos a través de canales no verbales.

Me imagino que algunos de vosotros os habréis encontrado en alguna ocasión alguna situación similar a lo que narro a continuación; yo en más de una. Ahora te  pido que imagines que entras al despacho de un compañero o de tu jefe con la intención de comunicarle algo que para ti es importante. El receptor en ese momento te dice: si dime, que quieres, te escucho, pero su comunicación no verbal es la siguiente: sigue realizando las tareas que estaba haciendo hasta ese momento ya sea escribir en el ordenador, repasar sus notas, etc.… ¿te suena? y ¿como te sentías? ¿Que pensabas?

Lo mismo suele suceder en algunas reuniones que cuando hablas, alguna de las personas  no te prestan la atención que deben y aun así te dicen: “sí, te estoy escuchando”.

Al final de mis seminarios siempre me gusta realizar una ronda de sensaciones, os puedo asegurar que el 90 %  de los asistentes no contestan a mi pregunta y contestan lo que ya tenían predefinido en sus mentes. Y bromeando les digo “vosotros no soy los que me decías que sabíais escuchar……..” Escuchar no es tan fácil como parece.

La escucha activa significa escuchar y entender la comunicación desde el punto de vista del que habla. ¿Cuál es la diferencia entre el oír y el escuchar? Existen grandes diferencias. El oír es simplemente percibir vibraciones de sonido. Mientras que escuchar es entender, comprender o dar sentido a lo que se oye. La escucha efectiva tiene que ser necesariamente activa por encima de lo pasivo.

¿Cuál es la diferencia entre el oír y el escuchar?

La escucha activa se refiere a la habilidad de escuchar no sólo lo que la persona está expresando directamente, sino también los sentimientos, ideas o pensamientos que subyacen a lo que se está diciendo. Para llegar a entender a alguien se precisa asimismo cierta empatía, es decir, saber ponerse en el lugar de la otra persona.

Escuchar = oír + interpretar

Algunas de  las habilidades para la escucha activa son: Mostrar empatía, parafrasear, emitir palabras de refuerzo o cumplidos, resumir con el objetivo de comprobar que has entendido bien el mensaje.

Desde mi punto de vista una de las partes más importantes de la comunicación consiste en escuchar a los demás. Si no préstamos atención nos perderemos fragmentos cruciales de información que podrían referirse a algo que va mal, aspecto que nos impiden reaccionar a tiempo. Si no escuchas a tu entorno difícilmente sabrás que necesita, que quiere, ¿Cómo podemos nosotros elaborar un mensaje que llegue hasta nuestra audiencia con toda su fuerza si no escuchamos?

De este tema se podría hablar o escribir mucho, pero espero que os haya llegado mi mensaje. Escuchar no es fácil, pocas personas lo saben hacer y no es lo mismo escuchar que oír.

Si quieres comunicar con eficacia debes empezar escuchando  a los demás.

Todas las cosas ya fueron dichas, pero como nadie escucha es preciso comenzar  de nuevo. André Guide

Si quieres ser sabio, piensa con inteligencia, escucha con atención y actúa con sabiduría. Sólo así conseguirás una marca personal coherente y perdurable.