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Personal Branding, el arte de invertir en ti (8). Y tu, ¿qué cuentas?

En la gestión de nuestra marca personal saber transmitir a los demás quienes somos, lo que queremos y qué ofrecemos es de importancia capital.

foto: Flickr Creative Commons

De poco sirve haber reflexionado en profundidad los grandes ejes que nos definen si no somos capaces de contarlos en cualquier contexto y situación,  nos  estamos haciendo un flaco favor a nosotros y a nuestra marca porque todo lo que no seamos capaces de transmitir con nuestras palabras nuestra audiencia se lo imaginará y correremos el riesgo de ofrecer una imagen totalmente distorsionada.

El mensaje es el objetivo principal de cualquier proceso de comunicación que se establece entre dos partes, el emisor y el receptor. Se compone principalmente de palabras y también de signos, gestos y señales.

El objetivo final de nuestro mensaje es que llegue a los demás de forma clara para que nos ayude a convertirnos en la opción preferente y para ello debe tener por lo menos cuatro características:

  • Veracidad: en consonancia con lo que somos
  • Consistencia: con lo que queremos transmitir, con nuestro proyecto
  • Que sea atractivo: Capaz de llegar al corazón del receptor
  • Que sea especial:  Genuino, original

y también:

  • Brevedad: Para no aburrir al receptor
  • Claridad: Que se entienda a la primera
  • Simplicidad: Que no utilice, a ser posible, terminología difícil de entender.

El mensaje debe adaptarse a cada contexto o situación y para ello necesitamos tener diversos tipos de redactados.

Así hablamos de:

  • Mensaje breve: Que corresponde a un título corto pero muy claro. “Para que seas la opción preferente” es un ejemplo de mensaje que explica a lo que nos dedicamos los estrategas de marca personal.
  • Mensaje corto: Es una presentación breve. ”Soy Jordi Collell. Estratega de marca personal y coach en Soymimarca. Quiero que te conviertas en la opción preferente”
  • Mensaje medio: Es una presentación más completa que la reseñada en el mensaje corto no mas de 7 u 8 líneas. “Soy Jordi Collell. Estratega de marca personal y coach en Soymimarca. Nací en Barcelona, ciudad que imprime carácter, estudié Economía y me especialicé en dirección de empresas en el IESE. Durante más de 20 años he ocupado puestos de dirección en diversas empresas y he tenido la oportunidad de comprar, hacer crecer y vender la mía. Durante mi carrera como directivo me di cuenta que el mayor valor que podía aportar era ayudar a que mis colaboradores pudieran desarrollar una carrera profesional exitosa, en beneficio propio y de la empresa. Y esto me ha llevado a donde ahora estoy porque un día decidí dedicarme a impulsar personas para que sean la opción preferente que es lo que realmente me hace feliz”

Finalmente debemos ponernos en la situación del receptor al que nos dirigimos e intentar saber lo que es relevante para el para ponerlo más de relieve en nuestro mensaje.

Ahora te toca a ti,¿ te atreves a redactar tu mensaje?.

¿Por qué unas personas tienen éxito y otras no?

¿Eres un fuera de serie? ¿Por qué unas personas tienen éxito y otras no?

La segunda es una pregunta difícil de contestar. Y no, el talento no es la respuesta. Lo descubrí hace dos años, cuando Linda Reichard me prestó el libro “Outliers” (Fueras de Serie) de Malcom Gladwell. Mi idea preconcebida sobre el talento -compartida por casi todo el mundo- se vino abajo.

Leo en El País (y coincido):

¿Qué diferencia a quienes hacen algo especial en la vida de quienes no lo hacen? Fueras de serie explora las curiosas historias de los grandes jugadores de fútbol; bucea en la peculiar infancia de Bill Gates; busca qué convirtió a los Beatles en el mejor grupo de rock; y se pregunta qué distingue a los pilotos que estrellan aviones de los que no. A través de su viaje por el mundo de los «fueras de serie», los mejores, los más brillantes y famosos, nos convence de que nuestro modo de pensar en el éxito es erróneo.

Prestamos demasiada atención al aspecto de estas personas, y muy poca al lugar de donde vienen, es decir, a su cultura, su familia, su generación y a las singularidades de su educación. Brillante y entretenido, Fueras de serie es toda una referencia que al mismo tiempo iluminará y hará disfrutar.

La semana pasada mi post “Adiós talento. Hola esfuerzo, hola pasión” desató no pocas críticas en las redes sociales. NADIE admite la inexistencia del talento (corrijo, mi amigo el sherpa Andrés Pérez Ortega tampoco cree en “eso”), pero todo el mundo admite que sin esfuerzo, pasión, contactos y suerte no se llega a ninguna parte. Aunque el libro no sea nuevo, os recomiendo de corazón su lectura, que no deja indiferente.

Tres actitudes para ser memorables

Cuando decidimos gestionar nuestra marca personal iniciamos un camino al final de cual conseguiremos que los demás nos recuerden y nos vengan a buscar cuando nos necesiten, seremos memorables y los elegidos. Ponerse a caminar no es garantía de llegar a destino, depende entre otras cosas de que no nos desviemos del camino trazado.

Hoy hablaremos de tres actitudes básicas que ayudarán para que nuestra marca personal sea sólida y consiga sus objetivos.

  • Coherencia. La coherencia es la conexión que existe entre lo que se dice y se hace. Es una actitud , un valor, básico en marca personal. Su falta se llama incoherencia y pone rápidamente en evidencia a las personas. Si declaramos que  gestionamos nuestra marca personal basándonos en principios como solidaridad, ayuda a las personas, trabajo en equipo, potenciación de los colaboradores y similares , hemos de actuar en consecuencia y demostrar que somos solidarios, que ayudamos a los demás, que trabajamos en equipo y que potenciamos a nuestros colaboradores. Parece muy sencillo pero no lo es. Nuestra marca es para los demás, entre otras cosas, una expresión de confianza en lo que prometemos.  Obrar de manera opuesta a nuestros principios, ser incoherentes, rompe está confianza y nos pone en una situación tan comprometida que puede llegar a hundir nuestra propia marca. La coherencia se refiere a lo que se dice con palabras y a lo que se manifiesta con nuestro lenguaje no verbal, atentos a este detalle porque tanto vale lo que está escrito o verbalizado como lo que damos a entender. De aquí que sea tan importante tener bajo control lo que transmitimos aun a riesgo de ser demasiado transparentes.
  • Consistencia. Me refiero a la firmeza o solidez de nuestros actos. Cubre un amplio espectro que va desde hacer bien las cosas materiales, no ser, en pocas palabras, un chapucero a tener trazabilidad en nuestras acciones con los demás. Decir hoy una cosa para mañana afirmar la opuesta puede hacer enloquecer a nuestros interlocutores y convertir nuestra marca en un esperpento, en una imagen distorsionada y grotesca. Si echamos una mano a alguien, si prometemos algo, no podemos convertir por arte de birlibirloque la mano en una soga y la promesa en una maldición. Si nos comprometemos con alguien tanto en lo personal como en lo profesional debemos mantener los términos del compromiso en las mismas condiciones en que fueron emitidos y aceptados. La falta de consistencia nos hace absurdamente impredecibles y lejos de convertirnos en memorables provoca en los demás el deseo de borrarnos de sus registros.
  • Compromiso que es sentirnos obligados a ser fieles a lo que hemos manifestado. Es muy fácil desaparecer de la vida de las personas y de las organizaciones como si nada hubiera pasado. Estar hoy y dejar de estar mañana sin ningún motivo real o aparente descoloca y hace mucho daño a los que han confiado en nosotros. Todos tenemos experiencias de este tipo y muchas veces somos muy laxos, demasiado. Se dice que en el amor y la guerra todo está permitido y basados en este refrán justificamos situaciones absolutamente reprobables. Siempre podemos pedir perdón pero todo tiene un límite y si lo sobrepasamos nuestra marca personal se irá devaluando a medida que corra la voz y seremos olvidados.

Seamos conscientes, de todos modos, de que nuestra historia no es una línea recta. Quien no haya sido incoherente, inconsistente o no haya faltado nunca a sus compromisos o es un santo o miente como un bellaco. Gestionar nuestra marca personal implica tener siempre en la mente nuestra misión, visión y valores para que nos inspiren el día a día y nos aporten grandes dosis coherencia, consistencia y compromiso.  Quizás no lleguemos a ser perfectos pero si que conseguiremos ir mejorando con el paso del tiempo. Este es el reto más importante.

Las 8 virtudes de la marca personal

Todo veneno tiene su antídoto, aunque para evitar males mayores es más práctico estar siempre alerta para eludir el peligro.  Para prevenir que los vicios tomen por asalto nuestra marca personal lo mejor es mantener una actitud virtuosa. Es fácil, es barato, es seguro y nos pone más a tiro conseguir el objetivo número uno de nuestra marca que es, ni más ni menos, ser la opción preferente, ser los elegidos.

Consistencia: Mantener el timón con un rumbo definido.  No dar bandazos, saber explicar el por qué de lo que hacemos.

Nos ayudará el tener claros nuestra misión, visión y valores.

Humildad: No somos los reyes del mambo. Apreciemos las aportaciones de los demás y considerémoslas una aportación positiva y un regalo.

Dejemos de compararnos  con los demás, tomemos consciencia de nuestras limitaciones y abrámonos a la ayuda. Si pedimos seguro que se nos dará, haced la prueba.

Generosidad: Se trata de dar y de devolver. Acabaremos recibiendo con creces.

Devolvamos favores, agradezcamos las recomendaciones. Si nos retwitean o mencionan  seamos recíprocos y crearemos una onda expansiva de abundancia.

Pasión, compromiso y buen humor: Seamos vehementes, mostremos nuestras ilusiones, pongamos los medios personales para realizarlas y siempre con una sonrisa. Crea efecto llamada.

Pensar en grande,  apuntar alto y buscar los medios a nuestro alcance para ir avanzando nos ayudará en este cometido.

Proactividad: Se trata de que estemos atentos  a lo que pasa a nuestro alrededor para anticiparnos a los acontecimientos. Nuestra marca será un referente.

Tomemos un poco, muy poco, de tiempo para contemplar nuestra marca como  si fuéramos un observador externo. Preguntemos a los demás. Informémonos sobre lo que pasa y lo que pasará. Y, siempre, actuemos.

Creatividad: Podemos cambiar las cosas, podemos hacer cosas nuevas, ¿a qué esperamos?

Una propuesta nueva, un artículo inédito, un pensamiento innovador a la semana es un reto fácil de conseguir y de superar. ¿Qué perdemos en intentarlo?

Visibilidad: Recordemos que nuestra marca es un iceberg. Hagamos quela punta brille.

Redes Sociales, blog, twits. Conferencias, artículos cursos. Eventos, reuniones de amigos, tertulias. Todo vale y además divierte.

Buenas maneras: Imagen que proyectamos, lenguaje no verbal que utilizamos y como nos expresamos. Así nos ven, así nos mostramos.

¿Proyectamos a través de nuestra imagen los valores de nuestra marca personal? Cuando hablamos, ¿transmitimos eficazmente lo que queremos decir? ¿Nuestros gestos nos acompañan?

Los profesionales de la marca personal te ayudamos a poner en práctica las Ocho Virtudes de Tu Marca Personal. Sólo tienes que confiar en nosotros.

Jordi Collell / asesor de marca personal