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Ser un ángel en el trabajo y un cabrón en casa o viceversa, ¿sabes cómo evitarlo?

Sinceramente conozco muy pocas personas que tengan un comportamiento totalmente coherente en todas las facetas de su vida. Si algunos de mis amigos o conocidos se siente ofendido anticipo mis disculpas y los que se sientan interpelados les recomiendo que lean el libro de Natalia Gomez del Pozuelo Buen Padre, Mejor Jefe ( Ed Empresa Activa 2010).

Lidiar en casa y en el trabajo no es una tarea fácil, intentar hacerlo bien es más difícil y si además queremos ser excelentes la cosa va para nota. Pero en realidad ¿podemos sacar provecho de nuestra experiencia como padres en el trabajo? o ¿es posible aplicar en casa, con los hijos, lo que hemos aprendido a través de nuestros colaboradores? En ambos casos se trata de acompañar, educar y motivar personas.

Natalia Gómez del Pozuelo nos explica a través de casos reales las semejanzas de ambas situaciones. “A andar se aprende andando; a nadar nadando; a ser buen jefe se puede aprender siendo buen padre”.

A lo largo del libro aparecen todas las situaciones en las que como padres y jefes nos hemos encontrado en múltiples ocasiones: Educar y dirigir ayudando a ser, autoridad o consenso, la comunicación como único camino para el entendimiento, el fomento de la autoestima o cómo afrontar los cambios con curiosidad positiva.

¿Por qué recomiendo este libro en un foro de marca personal? Hace unos meses contacté a través de un grupo de LinkedIn con la autora, seguro que ella ni se acuerda, y me comprometí a comprar y leer el libro. Al final lo hice y conforme iba avanzando me encontraba reflejado en muchos ejemplos y situaciones y esto me llevaba a reflexionar sobre mí, sobre mi experiencia como padre y como directivo y como empresario. Recordé muchos momentos de claridad y excelencia y otros de contradicción. Y como he tenido la fortuna de tener muchos hijos, seis para más señas y con un abanico de edades muy abierto, me ha ayudado a intentar ser un poco mejor.

Dicho en lenguaje de marca personal el libro nos remite a la parte más oculta de nuestro iceberg, nos ayuda a conocernos más para llegar a ser mejores, encontrar nuestro estilo propio y dejar nuestra huella. Es un libro creador de marca y es por esto que aconsejo su lectura. Un gustazo, Natalia.

Jordi Collell / asesor de marca personal

La televisión es una fuente de cultura, cada vez que alguien la enciende me voy a la habitación de al lado a leer un libro

Paradojas de la vida ¿Cuál es la tuya?

Según  Wikipedia,  una paradoja es una idea extraña, opuesta a lo que se considera verdadero o a la opinión general. En otras palabras, es una proposición en apariencia verdadera que conlleva a una contradicción lógica o a una situación que infringe el sentido común. En retórica, es una figura de pensamiento que consiste en emplear expresiones o frases que envuelven contradicción.

La paradoja es un poderoso estímulo para la reflexión, los filósofos a menudo se sirven de las paradojas para revelar la complejidad de la realidad en la que vivimos sumergidos. Las cosas no siempre son como parecen.

Está claro que lo que el mundo necesita es “más Platón y menos Prozac”. Estas 20 paradojas contienen la esencia de grandes principios universales.

1. Paradoja de los Sentimientos (y la Lógica): “El corazón tiene razones que la razón no entiende” (Pascal).

2. Paradoja de la Ceguera: “Lo esencial es invisible a los ojos. Sólo se ve con el corazón” (El Principito).

3. Paradoja de la Improvisación: “La mejor improvisación es la adecuadamente preparada”.

4. Paradoja de la Cultura:  “La televisión es una fuente de cultura, cada vez que alguien la enciende me voy a la habitación de al lado a leer un libro” (Groucho Marx).

5. Paradoja de la Ayuda: “Si deseas que alguien te haga un trabajo pídeselo a quien esté ocupado; el que está sin hacer nada te dirá que no tiene tiempo”.

6. Paradoja del Dinero: “Era un hombre tan pobre, tan pobre, tan pobre, que lo único que tenía era dinero”.

7. Paradoja del Tiempo: “Vete despacio que tengo prisa”.

8. Paradoja de la Tecnología: “La tecnología nos acerca a los más lejanos y nos distancia de los más próximos” (Michele Norsa).

9. Paradoja del Sentido: “No llega antes el que va más rápido sino el que sabe dónde va” (Séneca).

10. Paradoja de la Felicidad: “Mientras que objetivamente estamos mejor que nunca, subjetivamente nos encontramos profundamente insatisfechos” (José Antonio Marina).

11. Paradoja de la Sabiduría: “Quien sabe mucho, escucha; quien sabe poco, habla. Quien sabe mucho, pregunta; quien  sabe poco, sentencia”.

12. Paradoja de la Generosidad: “Cuanto más damos, más recibimos”.

13. Paradoja del Conocimiento: “El hombre busca respuestas y encuentra preguntas”.

15. Paradoja de lo Cotidiano: “Lo más pequeño es lo más grande”.

16. Paradoja del Silencio: “El silencio es el grito más fuerte” (Shopenhauer).

17. Paradoja del Experto: “No hay nada peor que un experto para evitar el progreso en un campo”.

18. Paradoja de la Riqueza: “No es más rico el que más tiene sino el que menos necesita”.

19. Paradoja del Cariño: “Quien te quiere te hará sufrir”.

20. Paradoja del Disfrute: “Sufrimos demasiado por  lo poco que nos falta y gozamos poco de lo mucho que tenemos” (Shakespeare).

Muchas de estas paradojas se convirtieron en marcas personales de aquellos que las crearon, y muchas de ellas constituyen parte de la esencia misma de muchas personas. ¿Cuál es la tuya?

Nuevo reto para RRHH: Conectar la marca de la empresa a las marcas personales

El domingo pasado fue día de elecciones en Catalunya, un día histórico porque todas las jornadas electorales, con independencia de quien sea el ganador, son históricas y marcan un nuevo hito en el camino de la democracia y la gobernabilidad. Esperemos que también la marca personal del país, los países, los estados y las naciones también tienen su marca personal, salga reforzada y seamos una opción preferente en esta época de crisis económica y de desconfianza en general.

Con la vista y los oídos inmersos en la contienda acabo de abrir cerca de la medianoche el correo y me he encontrado con la sorpresa de un mensaje de Didier Erwoine anunciándome su nuevo artículo “Conectar la marca de la empresa a las marcas personales”. Didier Erwoine es belga y pionero en su país en el desarrollo, reflexión y difusión del concepto de marca personal centrado sobre todo en el interesante camino de acompasar las marcas personales con sus homónimas corporativas. En su perfil de LinkedIn incluye una bonita presentación en francés que vale la pena leer con atención.

Destaco de su nueva aportación algunos aspectos que pueden ser de nuestro interés y que nos aportan elementos para la reflexión.
Hubert Rampersad, autor que Erwoine cita con frecuencia y del que hablaremos un día no lejano, estima que la relación Marca Corporativa / Marca Personal debería primar sobre la relación Marca Corporativa / Cliente porque es a través de un personal fuerte y motivado que el cliente queda finalmente satisfecho.

Para proceder a ajustar las marcas personales de los colaboradores y la marca de la empresa nos expone una vía de trabajo que resumo y relanzo para animar una discusión:

Enlazar las marcas personales y corporativas no es una terea fácil y puede dar lugar a situaciones de difícil compatibilidad. Rampersad propuso en su día, 2008, realizar una “entrevista de ambición” para verificar la armonía o la contradicción entre las marcas de las partes y en el caso de una divergencia profunda parece apuntar que lo mejor es separarse amistosamente aunque en el caso de una compatibilidad parcial el individuo deberá desplegar su marca personal en otros canales complementarios como tener otra actividad profesional independiente, a través del voluntariado o mecenazgo de competencias o vía el compromiso ciudadano lo que no siempre es fácil o posible.

La transparencia es otra situación que puede crear dificultades en la conexión de las marcas personales y corporativas y un buen ejemplo es el individuo que quiere mantener o acceder a cualquier coste a una determinada función puede tener la tentación de acomodase a ultranza y alienar su marca personal. Hay que asegurarse de que la compatibilidad no sea ficticia.
La alternativa que nos propone Didier es analizar las marcas personales a partir de varios criterios como talentos, habilidades, ambición y objetivos, valores, imagen entre otros y orientarlos bajo un aspecto que esté en concordancia con los valores de la empresa. De este modo un trabajador podría convertirse en embajador de un valor de compañía en particular mientras que otro podría escogerse para representar a la empresa en la página de internet . Imaginemos un vídeo colgada de la pestaña “empleo” o ´”únete a nosotros” en el que un colaborador hablase de su integración y sus objetivos…

Más que soñar en que un trabajador pueda concordar con todos los aspectos de la marca corporativa, por qué no considerar que represente de una manera muy particular uno de ellos. Visto globalmente habría una suma de excelencias que unidad las unas con las otras formarían un todo coherente y más eficiente que una suma de marcas idénticas supuestamente fieles a la compañía. La riqueza de un sistema nace de la diversidad de sus elementos.

La integración de las marcas personales se podría garantizar por la figura de los “manager-coach” cuyo objetivo sería hacer emerger los talentos particulares de sus colaboradores, que no son ni más ni menos que la base de sus respectivas marcas, rodeándose de un equipo con perfiles complementarios y el “gestor de marcas” que aseguraría la coherencia de las marcas personales con la marca corporativa. Este branding manager tendría una visión global que le permitiría orientar a los manager-coach y a los departamentos de la empresa sobre los equilibrios a conseguir para cuadrar los perfiles individuales con las necesidades de la marca corporativa.

Al final la gestión de las marcas acabará siendo una auténtica apuesta para un departamento de “Recursos Humanos” que deberá desarrollar las herramientas para conectar las marcas personales con la marca corporativa. Un cambio radical de visión y de función ¿ o no?.
Una vez más se abre el turno de palabras. Feliz semana.

Jordi Collell / Personal Branding Coach / soymimarca