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¿De verdad te quieres convertir en un gurú?

El gurú es un guía espiritual, un guía del saber. Que a alguien le llamen gurú puede resultar ciertamente gratificante, ¿por qué no? Uno se deja llevar en un principio por mantener con curiosidad ciertas opiniones o conocimientos. Los interpreta a su manera o crea formas diferentes de interpretarlos. Y los comunica a quien puedan interesar.

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Si además tiene gusto por la escritura, capacidad de comunicación y cierto atractivo personal, el camino está hecho. Y si los demás interpretan que es un referente en determinada materia, pues los demás lo elevamos a categoría de gurú y ya está.

“En el marco del hinduismo, gurú significa ‘maestro espiritual’. Desde hace muchos siglos este término se ha empleado en la India. El maestro espiritual era considerado una persona importante que mostraba el sendero del yoga, enseñaba las técnicas de meditación, y a quien se le pedían consejos”.

No creo que nadie trace un camino premeditado para que en algún momento sea considerado y llamado gurú, salvo aquellas personas que gustan de utilizar las mentes de los demás y manipularlas a su propio antojo, cosa que no conozco muy de cerca, además de que son piezas fácilmente identificables (hablan de cosas raras con una aureola espiritual que se nos antoja un tanto extraña y extravagante).

Hay quien dice que el término no suena bien, y puede ser cierto. Para empezar si alguien se autodenomina gurú, mal asunto. Y si llamamos gurú a alguien puede presuponer que le debemos fidelidad o reverencia. No nos pongamos serios, tan poco es eso.

No es que conozca muchos gurús decentes, pero sí alguno. Cuando alguien nos guía en la vanguardia de un conocimiento práctico, y cada cosa que aporta sigue siendo de utilidad y actualidad, ¿por qué no llamarle gurú?

Desde luego todos los hombres somos iguales, y todos tenemos algo que contar, y seguro que cada uno de nosotros podríamos disponer de propio criterio ante cualquier circunstancia o acontecimiento.

Si continuamos leyendo las diferentes definiciones que podemos encontrar de gurú nos encontramos una menos espiritual y sectaria:

Auto-proclámate una autoridad en la materia. Si tu portal es único en su temática será más fácil. Nadie sabe más que tú sobre el mundo del tornillo, ¿quién va a demostrar lo contrario? (Olga Constanza)

Probablemente en muchas estrategias de marca personal figura ser gurú en alguna materia como un objetivo aspiracional, y si estás pensando en ello o quieres identificar a quien lo haga puedes prestar atención a estas actitudes:

1-    Escribe un libro

2-    Mantén un blog sobre una temática específica de vanguardia. Actualízalo y recurre a giros gramaticales del tipo “yo pienso,… en mi opinión.,.. Según mi experiencia personal…)

3-    Sigue el mismo criterio en todas las redes sociales que puedas y participa en redes de los demás.

4-    Si nadie te hace entrevistas que puedas colgar en internet, háztelas tú mismo con la webcam o que las haga un amigo, si es que tienes algo interesante que contar, claro.

5-    Relaciónate con perfiles similares al tuyo en otras materias, te hará todavía más gurú.

6-    Recurre a disciplinas paralelas como emprendedurismo, creatividad, positivismo, tecnología, autoestima…

7-    Importa conceptos de otras culturas

Como afirma José Carlos León en su libro “Gurú lo serás tú”: “Quien no dice que es un gurú es porque quiere serlo y ahí está la ironía del título: después de leer este libro no te conviertes en gurú, más bien dejas de creer en ellos, en las modas que los guían. Desde el primer capítulo queda claro: da igual cómo lo llamemos, al final se trata de vender y no se diferencia mucho de cómo se hacía antes de los medios sociales.”

Sea como fuere tampoco me parece tan malo que de vez en cuando aparezcan personas que nos transmitan, como decía al principio, nuevos conocimientos o nuevas formas de ver las cosas de siempre. Si pasado un tiempo (pasa la moda) sigue generando contenidos que ahí lo mantienes estamos ante un gurú o un profeta (tampoco suena muy bien).

Pero sueno como suena, gurús lo hay aunque los llamemos de otra forma, como guía, líder, crack, mentor, referentes. Por ejemplo a Andrés Pérez el gurú de la marca personal (uf, lo siento de veras, se me ha escapado) prefiere términos como sherpa.

 

“Nuestra mente es pensamiento, emoción y acción”

Arancha Ruiz afirma firmemente que TODOS sabemos hacer algo de forma extraordinaria. Y viniendo de una mujer como ella, esta afirmación sin duda gana peso. Arancha es Headhunter & Talentist, Consultora de Personal Branding y autora del Blog de marca personal: “Historias de Cracks”. Un blog referente que recoge desde el año 2008 artículos especializados en branding personal, identidad on line profesional y técnicas de comunicación como el storytelling o el elevator picth. 

JC: Cuéntanos, por favor, el origen de tus Historias de Cracks. ¿Qué querías comunicar cuando las iniciaste?

AR: Desde el principio tuve claro que quería introducir a las personas en el concepto de la marca personal. En la importancia que tiene que los demás conozcan y valoren el talento de las personas. Creo firmemente que todo el mundo sabe hacer algo de forma extraordinaria, que son un crack en algo. Por ejemplo, un camarero que lleva a una mesa de ocho sus cafés exactamente como lo han pedido: cortado, descafeinado solo, con lecha manchada, largo de café, y es capaz de darle a cada uno el suyo ¡es un crack!

Se me ocurrió que la mejor manera de animar a las personas a desarrollar su marca personal era contando historias de personas ordinarias que en realidad son extraordinarias. Contando “historias de cracks”

JC: Pero en definitiva, ¿qué es un crack? ¿Nace o se hace?

AR: Un crack nace, por supuesto, porque todo el mundo es un crack en algo y tiene un talento, que luego desarrolla a lo largo de su vida. Puede ser desde algo sencillo hasta lo más complejo, pero todo el mundo tiene un talento que le convierte en un crack. Algunos tienen la ventaja de saber cuál es ese atributo o cualidad desde jóvenes y otros lo descubren a los cuarenta, pero que son buenos en algo, de forma definitiva.

JC: ¿Cuales son para ti las claves de una marca personal?

AR: Ser coherente y consistente con uno mismo y con los objetivos, y saber que en el proceso, como en la vida, habrá mucho aprendizaje a base de prueba y error.

JC: Hemisferio derecho, hemisferio izquierdo. ¿Cuál deja la mejor marca personal?

AR: Kant decía que la mente humana era pensamiento, emoción y acción. Me parece muy sabio y acertado.

¿Quieres ser un Crack?

Convertirse en cracks: este es uno de los principales sueños que tiene cualquier joven (y sus padres también) cuando empiezan a practicar una determinada disciplina, ya sea a nivel deportivo, en el ámbito profesional, de los estudios… Numerosos científicos han dedicado muchas horas de investigación a intentar descubrir qué se encuentra tras el éxito, qué hay que hacer para convertirse en un crack en una determinada disciplina.

Michael Phelps

Uno de los mejores estudios en este ámbito lo realizó Benjamin Bloom, profesor de Educación en la Universidad de Chicago (Estados Unidos). En su libro “Developing talent in Young people”, Bloom analiza la infancia de 120 auténticos cracks de diferentes disciplinas como la música, las artes, las matemáticas o la neurología. Sorprendentemente, no se identifican indicadores que de alguna manera hubiesen podido predecir su éxito. Por lo tanto, aparentemente no se observa ninguna característica previa o genética que permita deducir que una persona será un crack en su especialidad.

Y entonces, ¿de qué depende el éxito? ¿Cómo podemos explicar que unas (pocas) personas acaben convirtiéndose en auténticos cracks mientras que otras (la gran mayoría) no pasan de la mediocridad? Una de las principales conclusiones a la que llega Bloom es que los cracks han practicado de forma muy intensiva, han trabajado muy duro practicando muchas horas. Y cuando hablados de práctica, no sólo es un tema de cantidad (imprescindible) sino también de calidad. Y por calidad entendemos aquella práctica que lleva a  niveles superiores de competencia y siempre con la compañía de algún coach que haga de guía y a su vez, enseñe a la persona en cuestión cómo guiarse a sí mismo. También suele ser común en los cracks el hecho de que han estudiado con grandes profesores o han entrenado con grandes entrenadores. La influencia del profesor, entrenador, coach, mentor o similar es esencial para conseguir un gran nivel en una determinada disciplina. Además, las personas que llegan a la categoría de cracks habitualmente han sido animados con mucho entusiasmo por su familia durante años, han sentido siempre el aliento de su gente, ayudándoles siempre, tanto en los buenos momentos como en los no tan buenos.

Con estos factores, podemos concluir, una vez más, que los cracks se hacen, no nacen como tales. La maestría, el dominio de una disciplina se adquiere con el tiempo, se desarrolla, se entrena, se aprende…  Otro libro que refuerza estas tesis es “The Cambridge Handbook of Expertise and Expert Performance” publicado el año pasado. Es una extensa recopilación de estudios que analizan auténticos genios de diferentes disciplinas. Dice el libro, que el éxito resulta inalcanzable para los que se rinden pronto y también para los que no perseveran y son impacientes. Para conseguir ser un crack es necesario mucho trabajo, sacrificio, incluso dolor.  Como suele decirse, en el camino hacia el éxito, no hay atajos que valgan. Es imprescindible invertir muchísimas horas de trabajo  (como escribí en un artículo anterior citando la “ley de las 10.000 horas” de Malcom Gladwell).

Y este punto me recuerda una frase que se puso de moda a finales de los años 80 entre los atletas norteamericanos que aspiraban clasificarse para los Juegos Olímpicos Barcelona’92. La frase decía “No pain, no Spain” y se refería a que, sin dolor, sin sacrificio ni trabajo, no se llegaba a España, es decir, a la clasificación para los Juegos Olímpicos de Barcelona. Esta cita me impactó mucho y he observado durante todos estos años que es muy aplicable a muchos ámbitos. En un momento como el actual, de incertidumbre política, de crisis económica y social, conviene tenerla muy presente: “no pain, no Spain”, o lo que sería en el caso que nos pertoca “no pain, no success”; por lo tanto, sin dolor, sin sacrificio y trabajo, el éxito no llega. Ya sabéis, si queréis tener éxito y ser unos cracks en alguna disciplina… ¡a trabajar duro y a sufrir!