Entradas

Personal Branding, el arte de invertir en ti (11). El esfuerzo

La cultura del esfuerzo, un valor pilar de la marca personal

A menudo tendemos a minimizar el mérito de aquellos que llevan 5, 15 o 30 años trabajando por una idea o proyecto. Pensamos que en su día lo tuvieron fácil, que no tuvieron competencia. Falso.

Muchas de las personas que emprenden un proceso de branding personal tienen en mente trabajar el tema durante un mes o dos como máximo. Y después, … Milagro! ya esperan ser los reyes del mambo. Falso.

Otros entienden que el proceso inicial puede durar 3 o 4 meses pero que después es cuestión de dedicarle 10 minutos al mes. Falso.

Lo único verdadero es que, salvo herencias y loterías, quien quiera salir adelante se lo tiene que currar. Con el branding personal pasa lo mismo. Es un proceso que no se detiene, es continuo. Cualquier bajada de guardia puede suponer tener que volver a empezar. Nos guste o no, necesitamos las rutinas; lo sé, muchas personas las odian. Pero son indispensables.

Cuando le planteo a un amigo o cliente la posibilidad de tener su propio blog para apoyar la transmisión de su mensaje, a menudo oigo la expresión “no tengo tiempo“. ¿No? ¿No tienes tiempo de invertir en ti? ¿Hay algo más importante?

Planteo algunas ideas que nos pueden ayudar a mantener o mejorar la percepción que los demás tienen sobre nosotros, nuestra marca:

  • Empieza por el principio, por conocerte mejor, por saber en qué eres bueno, por conocer tu reputación. Eso es un trabajo de autoconocimiento. Lo puedes hacer con un coach o lo puedes hacer por libre, pero es un trabajo que te llevará algunas semanas. Tendrás que esforzarte en preguntar a los demás cómo te ven, solo así sabrás qué marca dejas. Es una investigación personal que merece la pena llevar a cabo.
  • Dedica otras 3 o 4 semanas a construir un destino (si no lo tienes ya) a largo plazo, un sueño, una visión. Inspírate leyendo a clásicos y a personas que cumplieron su sueño. Cuando lo tengas, crea tu hoja de ruta, tu estrategia para llegar a ese destino. No olvides ayudarte de la intuición y de la creatividad, pero sobre todo, hay un trabajo de muchas horas y días.. Se trata de analizar quién quieres ser.
  • Llegados a este punto, comunícalo, descubre cómo puedes trasladar tu mensaje a los públicos que hayas elegido. Y no olvides que la red no lo es todo. Compartir un café con un conocido puede dar más frutos que 300 RT (retweets). Aprende a combinar el mundo de los átomos con el mundo de los bits, y vigila constantemente tu reputación.
  • Y lo más importante, mantén la guardia alta. Actualiza tu hoja de ruta, ponte al día con la literatura de tu sector, pon en crisis tu modelo si ves que no los frutos esperados, pero lo más importante: INSISTE, INSISTE, INSISTE.

Si te interesa esta serie, puedes consultar en este ENLACE todos los artículos publicados

¿Por qué unas personas tienen éxito y otras no?

¿Eres un fuera de serie? ¿Por qué unas personas tienen éxito y otras no?

La segunda es una pregunta difícil de contestar. Y no, el talento no es la respuesta. Lo descubrí hace dos años, cuando Linda Reichard me prestó el libro “Outliers” (Fueras de Serie) de Malcom Gladwell. Mi idea preconcebida sobre el talento -compartida por casi todo el mundo- se vino abajo.

Leo en El País (y coincido):

¿Qué diferencia a quienes hacen algo especial en la vida de quienes no lo hacen? Fueras de serie explora las curiosas historias de los grandes jugadores de fútbol; bucea en la peculiar infancia de Bill Gates; busca qué convirtió a los Beatles en el mejor grupo de rock; y se pregunta qué distingue a los pilotos que estrellan aviones de los que no. A través de su viaje por el mundo de los «fueras de serie», los mejores, los más brillantes y famosos, nos convence de que nuestro modo de pensar en el éxito es erróneo.

Prestamos demasiada atención al aspecto de estas personas, y muy poca al lugar de donde vienen, es decir, a su cultura, su familia, su generación y a las singularidades de su educación. Brillante y entretenido, Fueras de serie es toda una referencia que al mismo tiempo iluminará y hará disfrutar.

La semana pasada mi post “Adiós talento. Hola esfuerzo, hola pasión” desató no pocas críticas en las redes sociales. NADIE admite la inexistencia del talento (corrijo, mi amigo el sherpa Andrés Pérez Ortega tampoco cree en “eso”), pero todo el mundo admite que sin esfuerzo, pasión, contactos y suerte no se llega a ninguna parte. Aunque el libro no sea nuevo, os recomiendo de corazón su lectura, que no deja indiferente.