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I Have a dream (49 aniversario)

Raramente un discurso político llega al corazón de las personas y acaba formando parte del patrimonio de todos.

Raramente, un discurso político oído 49 años más tarde, consigue emocionar y, lo que es más, que su contenido siga estando vigente hoy en día.

Raramente se consigue, a no ser que hablemos del gran Martin Luther King, premio Nobel de la paz y defensor de los derechos civiles y del pacifismo.

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El 28 de agosto de 1963, el pastor afroamericano con su voz, su única poderosa arma, y con el I have a dream hizo temblar a todos los estamentos racistas consolidados a lo largo de los siglos, hizo cambiar la mentalidad de muchos blancos y logró que 250 mil personas desfilaran en la Marcha sobre Whashington por el trabajo y la libertad, la manifestación más grande que nunca se ha producido en la capital estadounidense.

Destaco 7 elementos clave de su marca personal

  • Fe (creía firmemente y apasionadamente en lo que decía)
  • Coherencia (fue arrestado 20 veces por mantener su ideología)
  • Valentía/Coraje (por ejemplo, denunció la actitud de USA en Vietnam)
  • Compromiso personal (en 11 años recorrió 9,6 millones de kilómetros, hablando en público más de 2500 veces)
  • Discurso (Un relato basado en la igualdad racial, la libertad de todos los seres humanos y el orgullo de serlo)
  • Casos de éxito (conseguir una manifestación de 250 mil personas –aún rememorada-; la no segregación racial en los autobuses, ni en las escuelas, ni en estacionamientos –entre otros.)
  • Y finalmente convertirse en un mito, debido en parte a su asesinato cuando estaba en el balcón del Lorraine Motel, en Memphis, hoy sede del museo nacional de los derechos civiles.

Foto: Flickr CC

Es de obligado reconocimiento destacar que su marca personal rezumaba autenticidad, King era capaz de convertir la comunicación en pura emoción.

Desde este modesto post, nuestro particular homenaje al gran líder que fue y será Martin Luther King, por la lucha pacífica contra las injusticias y porque cada uno de nosotros sigue compartiendo su sueño, nuestro sueño.

¿Tú te indignas o tragas con todo?

Que estamos en un mundo global e interconectado no es ninguna novedad, que un acontecimiento que se produce vete a saber dónde afecta a nuestro país es el pan de cada día, que sin haber tenido ninguna posibilidad de influencia nos digan que en virtud de decisiones ajenas nos hemos pasado y hemos vivido por encima de nuestras posibilidades y que ahora nos toca ajustar el cinturón es otra verdad que se nos repite machaconamente.

Que los que han provocado la situación obtienen beneficios cada vez mayores, son objeto de ayudas públicas y que no parecen tener la intención de devolverlas es otra evidencia cotidiana.

¿Y nosotros que hacemos? ¿Nuestra marca personal se resiente de la situación o permanece indemne? ¿Pasamos ya de todo o pensamos actuar?

Stéphane Hessel

En Francia el nonagenario Stéphane  Hessel, 93 años,  un pasado de lucha por la libertad y  redactor, entre otras cosas, de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, ha publicado un opúsculo que ha hecho furor, más de un millón de ejemplares vendidos, titulado “Indignaos”,  que acaba de aparecer en España de la mano de la editorial Destino,  invita a los lectores a indignarse.

Hessel identifica la indignación como  el detonante del movimiento de Resistencia contra la invasión nazi en Francia que se cargó de un plumazo los valores de libertad, igualdad y fraternidad, los valores democráticos, forjados tras largo tiempo de lucha y compromiso.

En los tiempos que corren y en nuestro país no estamos sufriendo agresiones tan evidentes como la que supuso la guerra de 1939/45 en Francia y en Europa. Las razones para indignarse pueden parecer menos evidentes y no es fácil distinguir entre  quien gobierna y quien decide, y todo está más interconectado que en ningún otro periodo de la historia.

La buena pregunta es ¿debemos aguantar estoicamente todas las situaciones que se producen? ,  ¿Hemos de aceptar las acusaciones de malgastadores y frívolos que nos están lloviendo?, ¿El ajuste de cinturón es para todos o sólo para unos cuantos que son los que además están pagando el desaguisado? Y a la vista de lo anterior, ¿hay o no hay razones para indignarse?

Frente a situaciones injustas e insoportables hay dos tipos de respuesta: la indignación o la indiferencia. La acción o la impotencia. El compromiso o el aceptar que no se puede hacer nada y ¡qué le vamos a hacer¡.

Indignarse sirve para poner en conocimiento de los que nos gobiernan que las cosas se están poniendo realmente pardas. Los servidores públicos, nuestros políticos, que me merecen todo el respeto sea cual sea su color, necesitan recordatorios para que, en palabras de Hessel no dimitan y no se dejen impresionar por la actual dictadura de los mercados financieros que amenaza la paz y la democracia.

Las personas con marca se distinguen del conjunto por sus decisiones y por sus actitudes, huyen de lo gris  y de lo políticamente correcto, quieren ser singulares y dejar huella. Son personas comprometidas y por ello acaban siendo la opción preferente. ¿Puede tener marca personal alguien que no tenga la capacidad de indignarse?

Os recomiendo la lectura del libro.