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El que no enseña no vende y el que enseña demasiado se le mosquea

 

“El que no enseña no vende, y el que enseña demasiado se le mosquea”… Que razón tenía mi abuela Doña Eva con este dicho.

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Cada día tenemos más competencia, hay más profesionales que hacen lo mismo y tal ves mucho mejor que tú. Tenemos que ser conscientes de  la importancia de la visibilidad hoy en día. A muchos profesionales no les gusta mostrarse, no se sienten cómodos hablando bien de sí mismos. Yo lo que te digo es que si no te muestras, si no muestras tu valores, el beneficio de trabajar contigo, qué es lo que haces y  qué es lo que logras con lo que sabes, cada día que pase sin mostrarte  le darás oportunidad a otros para que tomen esos puestos, proyectos o clientes que pueden ser para ti, estarás abonando a que otro mejore su calidad de vida y logre esos sueños que tú estás dejando pasar.

Hablar de personal branding, consiste justo en diseñar una estrategia de visibilidad que muestre quién eres como profesionista basado en tu marca personal. Tú ya eres una marca, la fuerza o debilidad que tenga en la mente de quienes deciden determinarán su decisión para trabajar contigo.

Si estás dentro de una empresa, o eres freelance, diseña una estrategia de comunicación y visibilidad que exprese lo mejor que hay en ti, y lo más atractivo de trabajar contigo.

Hoy es mucho más fácil hacerlo a través de las redes sociales, aunque se dice que audiencia no es lo mismo que influencia. No se trata sólo de publicar frases lindas que de alguna manera reflejan tu personalidad o gustos,  mas no necesariamente estás hablando de tí, no estás mostrando tu marca personal, si vas a publicar frases o pensamientos, que sean tuyos o personalízalos, crea reflexiones alrededor de ellos, comparte tus experiencias profesionales, lo que estás haciendo,  tus desafíos actuales, tus aprendizajes,  lecturas y  logros del día,  con esto de alguna manera, estarás compartiendo quién eres en lo profesional  y también expresarás quién eres como persona, como consecuencia, tus clientes ya sea que te encuentres dentro de una organización o freelance podrán identificarse contigo y comprarán tu marca en el momento que lo requieran, te llamarán, te promoverán, te ofrecerán una nueva oportunidad de trabajo, o bien, contratarán tus servicios por que saben que es lo que pueden esperar de ti, ya has creado expectativa.

¿Ya has pensado en qué te especializarás?

 

Y como comentaba en el artículo anterior, hoy en día, la situación a nivel económico y en el mercado de trabajo es realmente compleja. Para competir como profesionales en un mercado tan competitivo y saturado como el actual os recomendaba seguir la estrategia de diferenciación y/o la estrategia de especialización. Una vez explicada en el artículo anterior la estrategia de diferenciación, ahora explicaré la estrategia de especialización. Esta estrategia se basa en enfocarnos o en un segmento o nicho de mercado en concreto (grupo de personas con unas necesidades comunes) o bien enfocarnos en un tipo de producto o servicio determinado.

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La especialización resulta esencial en la estrategia de marca personal. Ofrece muchas ventajas. En primer lugar conviene destacar que la especialización también nos permite diferenciarnos de nuestros competidores, ya que la mayoría de ellos suelen optar por estrategias mas generalistas o poco o nada especializadas. Además, la especialización también nos otorga una presunción de expertos en el tema en concreto y nos permite centrarnos y profundizar en nuestras fortalezas. El hecho de especializarnos también nos permite tener una comprensión mucho más clara por parte del público objetivo y esto posibilita que los clientes se precualifiquen ellos mismos y facilita notablemente nuestra acción de comunicación.

Para especializarnos básicamente tenemos que seguir 3 pasos. En primer lugar, tenemos que identificar debidamente a nuestro público objetivo y entender sus necesidades, cómo piensan, cómo se comportan, cómo son atendidos por nuestros competidores, qué valoran, qué necesitan… En segundo lugar, tenemos que diseñar nuestro portfolio de productos y servicios, es decir, concretar qué necesidades de nuestros clientes satisfaremos y de qué forma lo haremos. Y en tercer lugar, debemos reinventar nuestro modelo de negocio teniendo en cuenta los puntos anteriores (cómo con nuestro portfolio de productos y servicios atendemos a un determinado público objetivo).

También es interesante conocer los 2 principales errores que se suelen cometer cuando hablamos de especialización. El primero de ellos es la diversificación, es decir, ofrecer productos y servicios que no están en consonancia con nuestra estrategia de especialización. La diversificación es una gran tentación que crea mucha confusión en los clientes y que se suele pagar caro en el futuro. El segundo error más habitual es la dilución, es decir, coger clientes que no son parte de nuestro público objetivo. Este error nos puede aportar ingresos a corto plazo, pero más adelante nos penalizará ya que perjudicará gravemente nuestra estrategia de especialización.

La especialización genera grandes ventajas para la gestión de la marca personal. En la gran mayoría de profesiones (médicos, abogados, ingenieros…) los especialistas suelen cobrar mucho más dinero por su trabajo y suelen tener un reconocimento profesional mayor. Un gran ejemplo de especialización como estrategia de gestión de la marca personal es el Dr. Eduard Estivill. Desde hace muchos años se ha especializado en temas de sueño. La mayoría de personas no sabemos si es el mejor en este ámbito, lo que sí tenemos claro es que es el más notorio, el gran referente, el que todos pensamos en él cuando tenemos algún problema relacionado con el sueño. Y esta estrategia le ha permitido crear gran cantidad de iniciativas alrededor de su especialización (libros, programas televisivos, conferencias, clínica del sueño..). El Dr. Estivill, me parece una extraordinaria marca personal.

Porqué ya lo decía el reconocido especialista en personal branding, Peter Montoya al decir “Especialízate o gasta”, es decir, si no nos especializamos en un determinado ámbito tendremos que invertir mucho tiempo y dinero en darnos a conocer, captar clientes… Apreciado lector, ¿ya has pensado en qué te especializarás? O continuarás siendo un generalista…

Diferénciate -ahora o nunca-

 

Estamos viviendo una situación muy compleja a nivel económico general y especialmente en el mercado laboral. Recientemente hemos superado la cifra de 6 millones de parados y el índice de paro supera el 27% a nivel general y el 50% cuando hablamos de jóvenes. También es triste conocer que más de 2 millones de hogares españoles cuentan con todos los integrantes de la unidad familiar en el paro. Además, la perspectiva económica y las predicciones de los expertos no prevén que la situación económica y la del mercado laboral mejore a corto plazo (España nunca ha creado ocupación en épocas de recesión o con crecimiento tan bajos del PIB).

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En este entorno tan complejo, cada vez que una empresa publica una oferta de trabajo, recibe cientos o miles de Curriculums. El problema de les empresas es escoger y gestionar tal cantidad de solicitudes, ya que la mayoría de los candidatos presentan un perfil muy parecido. Como profesionales, ¿qué podemos hacer para destacar entre esta multitud? ¿Qué podemos hacer para evitar ser un profesional indiferenciado, un profesional “marca blanca” o una commodity? En este contexto sólo se me ocurre 2 estrategias posibles para hacer frente a este reto: la diferenciación y/o la especialización.

Diferénciate

Diferenciarse resulta imprescindible en un entorno como el actual. La estrategia de diferenciación se basa en crear aspectos relevantes, en dar un valor añadido a nuestra propuesta de valor, en trabajar aspectos como el diseño y la imagen de marca, en potenciar el servicio al cliente, en buscar y encontrar elementos únicos, poco comunes… Hoy en día – a mi entender – resulta mucho más interesante ser diferente que no ser el mejor o incluso el primero. Por lo tanto resulta imprescindible que cada uno de nosotros pensemos y analicemos a fondo en qué nos podemos diferenciar, qué podemos ofrecer al mercado que no lo puedan ofrecer los otros profesionales que compiten con nosotros. Hace unos años, tener una titulación universitaria podía ser un elemento diferenciador, hoy ya no lo es. Hablar bien inglés podía serlo pero actualmente sirve más para descartar candidatos que no para diferenciarse. Tenemos que entender bien, dentro de nuestro ámbito profesional cuáles son los elementos que pueden diferenciarnos de los otros profesionales y a su vez sean bien valorados por las empresas del sector.

Una de las personas que ha desarrollado con mayor acierto esta estrategia de diferenciación es el conocido publicista barcelonés Risto Mejide. Seguramente no es el mejor publicista del país, ni el mejor crítico musical, ni ha sido el primero y seguramente tampoco es el más bien preparado o el que tiene más experiencia. Lo que sí resulta evidente es que Risto es realmente diferente del resto de profesionales. Ha hecho, de la diferenciación (basada básicamente en el atrevimiento, la polémica y la molestia – como él dice – ), su seña de identidad, su estrategia competitiva para convertirse en una extraordinaria marca personal.

Para acabar el tema de la diferenciación quería compartir con vosotros 2 frases que, a mi modo de ver, resumen perfectamente el concepto de diferenciación. La primera es de Ronni Apteker (conocido emprendedor australiano, escritor y conferenciante) que decía “Si no eres capaz de diferenciarte por alguna razón, serás substituido por cualquier razón”. Y la segunda es del sherpa de la marca personal en España, Andrés Pérez Ortega. Dice Andrés, de forma genial, “Si eres uno más, serás uno menos”. Por lo tanto, apreciado lector, ¿ya has pensado cómo te diferenciarás de tus competidores?

No hay sitio para todos

Esta afirmación generó un interesante debate posterior a su pronunciación. Fue recientemente en una ponencia sobre Marca Personal para Emprendedores.

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La parte más emocional de la audiencia se reveló contra una aseveración que pudiera generar desánimo en aquellos cuyo afán de superación, positivismo y autoconfianza. En un principio quedé sorprendido, casi incomprendido por lo que entendía como una mala interpretación de mi propuesta.

¿Hay realmente sitio para todos?

No hay sitio para todos, es una trágica realidad que implica que el mercado laboral no podrá absorber en los próximos años, más de los que nos gustaría, a todos aquellos que por estar en desempleo, ser estudiantes o figurar entre los valientes que van a promover proyectos emprendedores.

No hay sitio para todos es una llamada a ver la realidad, lejos de esfuerzos mentales que puedan generarnos situaciones o ilusiones difíciles de conseguir.

No hay sitio para todos es una llamada a la superación y a la distinción como personas y también para el valor de nuestro proyecto.

No hay sitio para todos es una referencia para desarrollar y promover nuestra marca personal, distinguirnos, ser relevantes y ser referentes.

No hay sitio para todos significa que al menos hay sitio, aunque sea más pequeño, para que aquellas personas que hagan bien las cosas, consigan establecerse objetivos y  llevar a cabo sus estrategias personales con sus proyectos bajo el brazo consigan hacerse un hueco.

No hay sitio para todos, lo siento pero es así. Lo habrá para aquellos que tomen conciencia de esta situación y a partir de ella se pongan en marcha.

¿Quieres ser marca blanca?, por @guillemrecolons

Ayer Symphoni IRI publicaba un gráfico que muestra que las marcas blancas en España ya alcanzan una cuota del 42%. Es una cifra impresionante, ya que recuerdo que a mediados de los 90 aun no llegaba al 20%.

¿Qué significa eso? Muchas cosas, pero hay algunas que quiero destacar:

  1. A las marcas “de toda la vida” les cuesta justificar su valor diferencial
  2. La marcas blancas ofrecen buena calidad, no en vano han sido fabricadas por las marcas conocidas
  3. Las marcas blancas solo se encuentran en su enseña. Hacendado solo está (de momento) en Mercadona, y no se encuentra en Carrefour.

Desde aquí trataremos de extrapolar esto a la marca personal:

 

  1. Es clave para para una persona encontrar un diferencial. Idealmente, que no sea un precio bajo.
  2. La oferta de una persona debe ser clara y competitiva, relevante y notoria.
  3. Las personas podemos estar en todas partes, somos marcas “premium”, sin el límite de pertenecer a una enseña. Aprovechémoslo.

Visto esto la elección es tuya. ¿Quieres ser marca blanca o premium?

En un mundo de 7.000 millones de personas diferenciarse no es una opción, es una necesidad

 

En un mundo de 7.000 millones de personas diferenciarse no es una opción, es una necesidad. Creo que da que pensar. Hasta hace poco diferenciarse estaba al alcance de muy pocos:

  • Aquellos con unas capacidades extraordinarias que habían conseguido romper la barrera de la “normalidad” y del anonimato. Algunos reyes, algunos políticos, algunos deportistas, algunos periodistas…
  • Aquellos que, sin tener una capacidades fuera de serie habían decidido romper con el statu quo como modus vivendi, aún a costa de arriesgar su vida: científicos, artistas, escritores…

Ninguno de ellos obtuvo su diferenciación de forma casual. Conocemos a muy pocos hijos de millonarios, pero todo el mundo sabe quién es Paris Hilton. Esta mujer decidió no seguir el protocolo preestablecido de hija de hombre acaudalado y prefirió crear su propio camino, diferenciarse. Muchos pensaréis que es fácil cuando hay dinero. El dinero no tiene mucho que ver. Diferenciarse, tener marca propia, es una actitud. Cualquiera puede ser inconformista.

¿Qué pasa hoy?

Mucha gente cree que es mejor seguir los pasos del rebaño, del pelotón. Hoy ya no. Esa teoría de antes de “hijo, cuando vayas a la mili ten la boca cerrada y no te metas en líos, pasa desapercibido” ya no funciona. Pasar desapercibido ahora, en lo personal y profesional, es desaparecer.

Afortunadamente hoy contamos con muchas herramientas y disciplinas para encontrar un posicionamiento personal único, relevante y notorio. El personal branding (o branding personal) es un proceso estratégico que, más allá de diferenciarse, pretende que uno sea el elegido, la opción. No se trata de competir constantemente, se trata de conocerse bien uno mismo, tener claro un mensaje y un receptor y estudiar la manera de comunicarlo.

Nunca ha sido tan fácil como hoy. Existen multitud de formas de dar a conocer nuestro mensaje, en el mundo del átomo o en el de los bits, no importa.

Si crees que diferenciarse no es una opción, es una necesidad, ponte las pilas y empieza a trabajar tu marca personal. Nunca es tarde.

 

 

Convence, diferénciate y sé relevante, por @guillemrecolons

Hace pocos días prometí en el post Recognition, Reputation and Reach que hablaría sobre tres elementos clave del posicionamiento personal: preparar un mensaje creíble, diferencial y relevante, y hacerlo siempre bajo el paraguas de la autenticidad.

La marca personal va íntimamente relacionada a un posicionamiento. Sin posicionamiento no conseguiremos despertar la atención ni el interés de nadie. Nuestra oferta profesional se perderá como se pierde una gota en el mar.

Mensaje convincente/creíble: nuestro mensaje central tiene que estar articulado alrededor de nuestra oferta profesional y del público al que nos dirigimos. Ofrecemos consultoría en telecomunicaciones para la PYME, ofrecemos soluciones legales en el ámbito de la agricultura y ganadería, ofrecemos consultoría de marca personal para empresas, emprendedores y profesionales… ¿qué ofrecemos? ¿a quién? ¿es creíble y coherente?

Mensaje diferencial: aquí radica gran parte de nuestra propuesta de valor, lo que nos diferencia de nuestros competidores, la parte más creativa y a la vez la más difícil. Nuestro posicionamiento personal debería comenzar con el texto “soy el único que…”. Caben varios ejemplos: soy el único arquitecto especializado en material reciclado, soy la única taxista que le ofrecerá lo mejor de la ópera italiana, soy la única economista especializada en derecho fiscal internacional… ¿en qué somos diferentes?

Mensaje relevante: la creatividad sin más no sirve, necesitamos que el mensaje se ajuste en afinidad, funcionalidad, momento y oportunidad a nuestro público objetivo. Si hacemos un esfuerzo para vender un automóvil a alguien que acaba de adquirirlo, nuestra oferta le será irrelevante. Para ello es vital conocer a nuestro posible cliente y saber en qué momento será receptivo a una oferta. ¿Es este el momento y el lugar adecuado?

Finalmente, la autenticidad. Gran aspecto ligado a una marca, y más cuando es una marca personal. Es vital que nuestro mensaje esté alineado con nuestra visión, nuestra misión y nuestros valores, con nuestra personalidad. Podemos fijarnos en otros modelos para mejorar, pero sin llegar a fingir, sin forzar nada, sin cambiar el YO. Veo muchos vídeos y conferencias magistrales que dicen cosas como que hemos de dirigirnos a la gente echando los hombros muy hacia atrás; si no lo has hecho nunca se notará que actúas. Sé auténtico.

Espero haberos ayudado un poco a afinar vuestro posicionamiento y a entender su importancia. Estoy a vuestra disposición.

¿Cómo puede serle útil la marca personal a un universitario?

“Soy Licenciado, tengo un Master y hablo tres idiomas…¿por qué nadie me contrata?”. Esta es la frase que muchos estudiantes como yo nos hacemos, o nos hemos hecho, al terminar nuestros estudios.  Y es que una vez nos visten con la toga y nos dan el título creemos que ya está todo hecho… pero en la mayoría de casos nada más lejos de la realidad.



Después de estudiar varios años, una vez conseguimos finalmente ser abogados, periodistas, publicistas, diseñadores… Seguramente la pregunta que todos nos hacemos es , ¿Y ahora, cómo voy a conseguir trabajo?. Solo unos pocos afortunados cuentan con un puesto de trabajo nada más terminar la carrera, el resto tal vez deberíamos anticiparnos y preparar de antemano nuestro aterrizaje en el mercado laboral.

La construcción de nuestra marca personal puede ayudarnos mucho en este proceso. La mayoría de nosotros acumulamos conocimientos, idiomas y experiencia… pero solo unos pocos cuentan con una marca personal. Pero… ¿Cómo construye un estudiante su marca personal? Parece complicado, pero deberíamos empezar pensando en todo aquello que nos hace diferentes y únicos, y que en definitiva es lo que forma el ADN de nuestra marca personal.

Pongamos por ejemplo grandes marcas como Apple, Nike, Harley Davidson… Seguro que solo con pensar en ellas nos vienen algunos conceptos e ideas a la mente. De eso se trata, la clave es construir un vínculo entre nuestro nombre y aquellas características con las que queremos que se nos identifique.

Una vez tengamos eso bien definido el siguiente paso sería determinar aquellos valores con los que queremos que se nos asocie profesionalmente (creatividad, flexibilidad, especialización…). Este proceso requiere planificación, autoconocimiento, estrategia y comunicación. Hemos de pensar en nosotros mismos como un producto el cual queremos vender a la empresa en la que nos gustaría trabajar, y las redes sociales pueden ser nuestras aliadas.

El CV ha quedado atrás, ahora de lo que se trata es de:

Ser diferente y genuino + buena estrategia + comunicación = Marca personal

La clave es saber diferenciarnos, posicionarnos y saber utilizar los recursos y canales disponibles para poder comunicar al mundo/ a la empresas que existimos, que creemos en lo que hacemos y somos capaces de aportar valor y dedicación si nos dan una oportunidad.

Alèxia Herms / asesora de marca personal

¿Te atreves a dar un paso adelante?

No se puede encerrar una idea

Una marca personal fuerte implica un deseo claro de diferenciación. Sin eso, siempre estaremos metidos en la multitud.

Diferenciarse es tratar de romper con el statu quo, de encontrar un camino propio, de crear, de arriesgar. Quien no arriesga no gana, pero seguro que pierde.

En el vídeo que os adjunto hoy se recoge el pensamiento del activista de origen escocés Tommy Douglas (1904-1986), que fue una figura clave en Canadà, considerado el canadiense más importante de todos los tiempos. Douglas sostuvo en repetidas ocasiones que se puede encerrar a un hombre, pero no sus ideas. El vídeo titulado “Mouseland” es muy recomendable: 5 minutos de humor del bueno.

 

Instantes de marca

Se nos ha muerto Maria Schneider.  Mi recuerdo se proyecta hacia un cine de Ginebra, olor a sudado, botellas por el suelo y el vecino de delante con gafas de pasta, barba, pelo largo sin lavar desde Dios sabe cuándo que se gira y comenta “nosotros somos de Valencia ¿y vosotros?”

Era el verano del 74 y Franco estaba convaleciente de una flebitis, su penúltimo verano, y nosotros, tres amigos recién salidos de los escolapios con el COU acabado y a punto de entrar en la universidad nos habíamos perdido en un pequeño trozo de España que era aquel cine sucio de la civilizada Suiza, los suizos debían de haber huido porque allí dentro no había ninguno.

La vida es un cúmulo de instantes, de momentos singulares que nos hacen únicos e irrepetibles como la escena que acabo de contar. Detrás cada situación por adocenada que pueda parecer hay siempre un instante sublime que nos pertenece y que nada ni nadie nos puede arrebatar.  Si somos capaces de contarlos en primera persona, si nos atrevemos a transmitir realmente lo que somos, si de estos momentos de sencillez personal conseguimos proyectar su imagen al mundo dejaremos el anonimato y habremos creado nuestro momento de marca.

María, que nos ha dejado, tuvo su momento de marca en el Último Tango en París, después que yo recuerde fuese y no hubo nada.

Identificar nuestros momentos nos hace tomar consciencia de lo que somos, de quienes somos y es un auténtico chute de autoestima. Yo soy singular, tengo muchas cosas que tú y el resto no tenéis, tengo mis instantes de marca.

Los hechos, los momentos no están aislados.  Uno tras otro configuran lo que somos, crean la imagen que los demás tiene de nosotros. Son como gotas de agua que convertidas en vapor vuelven a caer una detrás de otra sobre un vidrio transparente. Poner cada recuerdo en orden, buscar la conexión de cada momento con el siguiente hace que nuestra vida sea un relato coherente, explicable y por supuesto irrepetible.

Y esto es lo que nos diferencia, la manera cómo somos capaces de contar lo que somos, lo que hacemos y lo que queremos ser y hacer. Diferenciarse en este mercado homogeneizante, diversificado y por ello cruel, es explicar con claridad y rotundidad que porque somos únicos lo que hacemos también lo es aunque a simple vista pueda parecer similar a lo que hace otro, porque no hay dos profesionales iguales y porque con mi historia a cuestas yo estoy dando un servicio que nadie es capaz de dar.

Y esto y mucho más es lo que hacemos cuando creamos marca personal.

Y aquella tarde cine ha hecho posible que hoy compartamos este post. Desde Valencia, donde me encuentro ahora, un recuerdo para María que se nos ha ido.