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Construya su propia marca personal y encuentre empleo

Os adjunto artículo publicado el pasado sábado en “Cinco Días” y escrito por Alfonso Simón en que participo junto con Andrés Pérez Ortega y Neus Arqués entre otros especialistas en marca personal. Es interesante el testimonio de Laura Anguera y Gian-Lluís Ribechini como clientes de Soymimarca.

Construya su propia marca personal y encuentre empleo

En una situación en la que hay un exceso de profesionales, somos fácilmente sustituibles. Es el momento de diferenciarse”. Así explica el consultor Andrés Pérez Ortega la razón por la que cada profesional debería tener su propia marca personal, que le otorgue una visibilidad única hacia el mercado laboral.

“Un buen ejemplo me parece Steve Jobs. Los mejores consejeros delegados son aquellos capaces de aprovechar su auténtica personalidad con el fin de llamar la atención de su compañía. Fue conocido por ser duro con sus empleados, por hacer presentaciones dinámicas y por ser un perfeccionista”, asegura Gonzalo Brujó, presidente de Interbrand Iberia y Latinoamérica, sobre un directivo que supo crearse su propio sello. “A los consumidores les encanta que el presidente tenga una verdadera marca personal y esto hace que se interesen más en lo que su empresa vende”, agrega

La marca personal (o personal branding) es un concepto que apareció en EE UU a finales de los noventa. En los últimos años ha llegado a España al ámbito de los recursos humanos y a la formación en las escuelas de negocio. “Se trata de percibir a cualquier persona como una marca, esto es, el conjunto de significados y valores que proyecta a los demás”, explica Oriol Iglesias, profesor de Marketing de Esade. “Es una forma de mejorar tu valor ante tu público de interés, el círculo profesional y los clientes”, cuenta Roberto Álvarez del Blanco, experto de IE Business School y autor del libro Tú, marca personal.

¿Pero cómo se construye? “Es un trabajo fascinante hacia la gestión de todos los aspectos controlables del destino. Primero llega una fase de autoconocimiento personal, luego se debe entender el entorno, así como definir la identidad y aquellas virtudes que no se van a abandonar”, señala Álvarez del Blanco, quien imparte clases de personal branding en el IE. Un viaje interior para conocerse. A partir de ahí empieza el trabajo de construcción de la marca. “La estrategia a seguir requiere un compromiso a largo plazo, de 20 o 25 años, con más recorrido que un plan de marketing”, añade.

“La estrategia pasa por crear un mensaje propio, definir los objetivos y fijar los canales para comunicarlos”, avanza Guillem Recolons, socio de la consultoría Soy mi Marca. Los medios a utilizar son muy variados, explica, desde las herramientas tradicionales a las online. “Se puede escribir un libro o tribunas en los periódicos, ofrecer conferencias, lo que dará una visibilidad a la labor profesional”.

“Es costoso en tiempo. Al menos hacen falta unos meses para conseguir algún resultado”, opina Pérez Ortega, autor del libro Marca personal. “Si te invitan a dar una conferencia en una escuela de negocios di que sí. Incluso proponte para dar una charla aunque sea sin cobrar”, aconseja a los directivos. “Conseguirás el efecto bola de nieve, de repente puedes convertirte en un gurú”. Después de eso habrá que trabajar las relaciones y también recomienda tener un blog “como escaparate de que eres un buen profesional”. Además, deberá estar presente en redes sociales como LinkedIn o Twitter, cuidando la imagen que se ofrece.

Los diferentes expertos señalan que es útil sobre todo para emprendedores, profesionales liberales y personas en paro. Todo aquel que no tiene detrás una potente marca corporativa.

Hasta ahora, las compañías son bastante reticentes a formar a sus empleados en este campo. “El directivo en España está oculto. No se da a conocer”, explica Pérez Ortega. “Requiere tiempo y son los propios ejecutivos a los que nos les gusta porque se creen que ya lo saben todo. Ni lo recomiendan a los empleados porque no quieren que despunte ninguna estrella”, asegura.

Incluso es crítico con el éxito del concepto y no le ve mucho futuro en España, salvo para los emprendedores”.

“Cada vez se trabaja más en ello”, afirma, sin embargo, el profesor de Esade. “Sí, es una moda”, reconoce Recolons, “pero no por ello debemos dejar pasarla. Cada día, cada uno de nosotros nos vendemos ante los demás”. De hecho, este consultor asegura haber acompañado a muchos profesionales, desde políticos a directivos, en su trayectoria con el fin de que construyeran su propia huella.

“En un mundo empresarial cada vez más competitivo y que además se ha visto asediado por los efectos de la crisis, el reconocimiento y la notoriedad son las claves para hacerse un hueco y sobresalir de la competencia, no solo a nivel empresarial sino también a nivel personal dentro del ámbito profesional”, explica el presidente de Interbrand. Lo comparte Santiago Álvarez de Mon, profesor de gestión de personas de IESE: “Mi marca redunda directamente en la empleabilidad. Más allá de la empresa en la que trabajes es importante tener un perfil de prestigio, por la reputación que arrastra cada persona”.

Aunque alguno puede pensar que esto del marketing personal sirve, sobre todo, para quienes saben venderse bien, independientemente de si son buenos trabajadores. “Siempre hay que hacerlo de forma sincera y honesta. Porque a largo plazo se verá que no es real”, cree Iglesias.

“El personal branding es una disciplina que toda persona que aspire a crecer profesionalmente debe desarrollar. Da igual si se es un alto directivo o una persona recién incorporada a un puesto de trabajo”, incide Brujó. Por eso, el consejo de los expertos es el cuidado de la identidad, tanto en la empresa como en las redes sociales. “De acuerdo con Business Week, el 87% de los cazatalentos utiliza Google y las redes sociales para tomar decisiones sobre los candidatos, y el 35% de los reclutadores rechaza a los candidatos en base a la información que aparece en Google”, recuerda.

Gian-Lluís Ribechini. Ingeniero. “El coste más importante es de tiempo”

Gian-Lluís Ribechini trabajó por su cuenta en mejorar su propia identidad. “No es fácil hacerlo solo”, cuenta. Por eso acudió a la consultoría barcelonesa Soy mi Marca, donde la ayudaron a construir su propio sello. “Es como ir al gimnasio, con un entrenador personal avanzas más rápido”. Ribechini es ingeniero industrial especializado en innovación y trabaja como profesional liberal, sin depender de ninguna empresa. Por eso necesitaba posicionarse y darse a conocer.

En marzo de 2010 comenzó. “Empecé con un análisis y una reflexión interna”, confiesa. Esto le llevó a unos principios por los que se regirá. “Te obliga a tener unos valores y a defenderlos siempre, incluso cuando se discrepa de la mayoría”. Reconoce que se ha gastado 1.200 euros como inversión. “Lo más caro es la dedicación. El coste más importante es el tiempo que hay que dedicar”. Ha comenzado a dar conferencias, de donde ya ha conseguido clientes. También ha mejorado su web y uno de sus nuevos lemas es “estrategia y gestión de soluciones”.

Laura Anguera. Abogada. “No es fácil volver a trabajar en estos tiempos”

Es un buen ejemplo de que la marca personal puede funcionar. Hace unos días, un diario nacional dedicaba a Laura Anguera una contraportada por un libro que ha escrito. Lo que el lector no sabía es que ella pasó primero por Soy mi Marca para lanzar su carrera profesional después de ser despedida de una inmobiliaria. “Empecé cuando me quedé en paro. Estaba muy desubicada profesionalmente. No es malo estar fuera del mercado un tiempo, pero no es fácil volver con los tiempos que corren”. En medio, le llegó una oferta profesional para ocupar el cargo de directora de los servicios jurídicos del FC Barcelona.

Luego escribió una novela, basada en la época del boom inmobiliario. Y volvió a contar con ayuda. “Quería construir una imagen de una persona con criterio más allá de la novela. No de gurú, pero sí de que sé de lo que hablo”. De ahí nació su blog. “El ejercicio de construir tu propia marca es útil porque busca los hechos diferenciadores”, opina.

Neus Arqués. Consultora. “Pablo Isla ha conseguido su propia marca”

Se define a sí misma como analista digital con una preocupación principal: la identidad. Es autora de la publicación Y tú, ¿qué marca eres?, con claves para gestionar la reputación. “La gente se confunde al querer construir su marca. Esto no se trata de abrirse un perfil en Facebook y ya está”, cuenta. “Hay herramientas offline como las relaciones con los medios, las conferencias o un libro. Y también online, utilizando plataformas como Twitter y blogs”. Pero para llegar ahí debe haber una trabajo previo.

Lo recomienda sobre todo a profesionales liberales que no tienen detrás la imagen de una compañía. Actualmente imparte clases sobre este tema en escuelas de negocio y universidades.

Y ofrece dos ejemplos que le gustan sobre una buena marca personal. “Aunque no sé si han tenido asesoramiento externo”. Por un lado, Rosa Tous, que ha llegado a ser ella la imagen de su marca”. Y Pablo Isla, presidente de Inditex. “Tiene una reputación basada en el rigor. Ha conseguido vender su propia marca sumándola a la de la empresa”.

Un secreto para fidelizar a las personas

Muchas veces apreciamos tanto a nuestros colaboradores, amigos o pareja que sin quererlo somos capaces de ahogarlos. Algunas personas, directivos y empresas matan las marcas personales de sus colaboradores pensando que así no se irán y podrán tenerlos eternamente a su lado.

Hoy os propongo la lectura de un cuento hindú que encontré en el libro de Martí Gironell, l’Arqueòleg, que nos explica cómo la posesión y el apego excesivo por las personas puede liquidar la relación. Dejemos que las marcas personales vuelen libres y tendremos personas y colaboradores a nuestro lado por largo tiempo

Una pareja llegó cogida de la mano a la casa del brujo del poblado. Él era uno de los jóvenes más valientes y atrevidos de la región y ella era una de las chicas más bellas y simpáticas del clan. Cuando el brujo les vio les preguntó qué querían y la pareja le dijo que se querían mucho, que querían casarse, pero que como se amaban tanto temían que alguna cosa les separara. Lo que pedían al brujo era algún conjuro, algún hechizo que les garantizara poder estar juntos hasta que la muerte les llevara al la casa del Creador. Frente a aquella declaración de amor de los dos jóvenes, el brujo les dijo que sí, que algo se podía hacer, pero que era muy difícil y sacrificado y extremadamente peligroso. A ellos les daba igual, se querían tanto que estaban dispuestos a hacer lo que hiciera falta. El hombre sabio ordenó a la chica subirse a la montaña más alta y que allí, sólo con la ayuda de sus manos y una red, tenía que atrapar el halcón más espléndido y vigoroso que encontrara. Una vez atrapado lo tenía que llevárselo al brujo tres días después del comienzo de la luna nueva. La chica aceptó. Y al chico le encargó la misión de subir a uno de los picos más nevados que había en el norte y le pidió que le trajera el ejemplar de águila más hermoso y esbelto que encontrara. Para conseguir esta meta solo tendría sus manos y una red, las mismas condiciones que la chica.

Llegó el día señalado para llevarle al bujo las dos aves que había pedido que atraparan sin herirlas. Tanto la chica como el chico esperaban con su ejemplar en las manos que la sabiduría de aquel hombre les procurara el conjuro para que su amor perdurase. El brujo comprobó el estado del águila y después el del halcón y les felicitó porque eran bellos. Se les veía espléndidos y sanos, igual que la pareja. El sabio les preguntó si volaban muy alto y si les había constado mucho atraparlos. Tanto el chico como la chica reconocieron que si pero que por amor se hacía lo que hiciera falta. Estaban impacientes y excitados por saber que tenían que hacer y el chico preguntó al brujo si tenían que sacrificarlos y beber su sangre o cocinarlos y comérselos. El viejo sonrió y les dijo que no hacía falta. En cambio, les ordenó que cogieran las aves y las ataran entre si por las patas con una cinta de cuero y que las dejaran volar. La pareja obedeció al brujo y, cuando las soltaron, vieron que no podían volar. Sólo podían arrastrarse por el suelo, dar saltitos y tambalearse de aquí para allá sin rumbo fijo, y cuando una, el águila, se levantaba, la otra, el halcón, se caía. El cabo de un momento, frente a la imposibilidad de hacer lago positivo, se empezaron a pelear a picotazos.

La pareja observaba atónita la reacción de las dos aves. Para evitar que se agrediesen hasta lastimarse, el brujo cortó la cinta de cuero para que pudieran volar. Mientras las aves se difuminaban en el horizonte, el hombre sabio les dijo que esto era el conjuro que buscaban. Les dijo que ellos eran el águila y el halcón, que si se ataban, ni que fuera por amor, vivirían arrastrándose y tarde o temprano acabarían peleados.

Antes de bendecir la pareja y dejarlos partir les despidió con una recomendación: “ Si queréis que vuestro amor dure para siempre, volad juntos pero no atados”

Gracias por la lectura y a volar y dejar volar.

Jordi Collell / Asesor de marca personal

¿Perder talento clave beneficia a las empresas?

Lo que parecía a todas luces un principio irrefutable puede no ser tan cierto.  Algunos estudios demuestran que  la pérdida de directivos clave puede beneficiar a corto plazo a las empresas.

Algunas empresas han sabido mantener lazos con los profesionales que se han ido y esto les ha generado un triple efecto positivo: tener mejor conocimiento de la competencia a través de contactos informales, acceso a otras fuentes de conocimiento y expandir el ámbito de influencia en el sector. En definitiva, si los directivos que se van  hablan bien de su  antigua empresa esta sale beneficiada por partida triple.

¿Cómo se consigue esto? Porque circula una creencia bastante en boga de que empleado que sale enemigo o competidor que se crea. ¿Cuántos consejeros delegados,  directores comerciales o de explotación  o de lo que sea se han rasgado las vestiduras porque un colega o hasta su director general se han ido a la competencia? Yo podría citar unos cuantos y normalmente se trata de personas de mente estrecha que no tienen la visión suficiente para ver el lado positivo de las cosas o no han sabido crear los lazos necesarios cuando era posible hacerlo.

Retener a las personas físicamente es imposible y poco deseable porque suena a poner restricciones en su libertad y cada cual es libre de prestar sus servicios dónde mejor crea que lo puede hacer. Crear vínculos, dejar buen sabor de boca, forjar un sentido de pertenencia, imprimir carácter no sólo es posible sino que algunas empresas de primera línea ya lo están haciendo y es esta retención emocional la que desde el momento de la salida empieza generar buenos resultados.

Las empresas que se preocupan por el crecimiento de sus profesionales, que se esfuerzan por compartir sus valores, su misión y su visión, que favorecen la creatividad y las buenas prácticas, que fomentan y refuerzan la marca personal de su gente consiguen tener colaboradores fieles, responsables, competentes e imaginativos mientras están dentro y en cualquier caso, aunque ya estén fuera, disponen de un ejército de embajadores que seguirá expandiendo la fuerza de su marca y abriendo puertas.

La retención emocional del talento no empieza en la entrevista de salida, quien no haya hecho los deberes antes ya habrá llegado tarde. Preparar los embajadores de marca a tiempo evita una vez más acordarse de Santa Bárbara cuando truena.

Para ampliar la información miraos este artículo de M.A. Méndez en El Pais Negocios del pasado 3 de abril.

Jordi Collell / asesor de marca personal