Entradas

Personal Branding no es promocionarse

 

Ni promocionarse, ni darse a conocer, ni conseguir más followers en Twitter, ni tener un Blog personal… La marca personal es mucho más complejo que todo eso. Es por encima de todo un proceso estratégico con arranca con una profunda fase de Autoconocimiento, sigue con fase en la que se trabaja la Estrategia y culmina con una fase de Visibilidad. Eso como mínimo.

Parece que últimamente están apareciendo bloggers que abogan por conceptos que poco tienen que ver con lo que verdaderamente es la marca personal. Así que veamos 5 verdades sobre lo qué es y lo qué no es la marca personal.

Google Images

Google Images

– Marca personal y Personal Branding. ¿Hay diferencia?

Sí, la hay. Marca personal o Personal Brand es lo que los demás perciben de ti. Personal Branding o Branding Personal es el proceso por el cual gestionas tu marca.

La marca personal tiene cuerpo y alma

Digamos que la autenticidad y la estrategia son el alma,  y la visibilidad es el cuerpo que le da forma y la ayuda a ser perceptible y visible a los demás. Una sin la otra no son nada. Así que ya os podéis imaginar la magnitud estratégica del tema.

Los profesionales del Personal Branding no inventamos falsas identidades ni convertimos a nuestros clientes en personas que no son

Nuestras herramientas de trabajo son la autenticidad  y los valores reales, aquellos que hacen única e irrepetible a una persona.

La marca personal te acompaña toda la vida

Cuando hacemos una charla siempre empezamos con esta pregunta: ¿Sabe alguien dónde quiere estar dentro de 10 años? No es algo temporal, tu branding personal es de largo recorrido, en definitiva, una carrera de fondo. Pura estrategia.

– Mucha visibilidad no significa mucha autenticidad

No por hace mucho ruido en las redes tendrás una marca personal más poderosa, lo que vale es lo qué dices, cómo lo dices y dónde lo dices.

Personal Branding, el arte de invertir en ti (40). Ser o no ser relevante

 

Hemos hablado ya de narrabilidad, de bondad, de autenticidad y de disposición dentro de las cualidades esenciales de la marca personal. Hoy hablamos de relevancia, de la cualidad de ser relevante.

Locura es hacer lo mismo una y otra vez y esperar resultados diferentes (Albert Einstein)

La relevancia está asociada a la idea de valor. Una persona es relevante cuando aporta algún valor. Sin embargo, cuando preguntamos a las personas cuál es su aportación de valor, acostumbran a detallar su listado de competencias y habilidades. Quizás alguno vaya vas allá y pueda definir su misión. Pero eso, amig@os, no define nuestra aportación de valor.

Nuestra aportación de valor no somos nosotros, es la experiencia que tienen nuestros clientes sobre nosotros.

Lo único que cuenta como propuesta de valor es la percepción que tengan nuestros clientes o nuestro entorno gracias a los resultados de su experiencia con nosotros. Es así. En este caso, es un flujo de valor que va de fuera hacia dentro.

Flujo de valor personal

Flujo de valor personal

¿Qué consecuencias tiene entonces que nuestra relevancia dependa del valor que perciban los demás?

  • Una de ellas es que quizás debamos ser algo más modestos, tener cierta cautela de esas declaraciones de uno mismo como “gurú”. Dejemos que las medallas nos las pongan los demás.
  • Otra consecuencia es que solo seremos relevantes si somos capaces de generar buenas experiencias en los demás.
  • Y la tercera es que necesitamos que aquellos clientes para los que somos relevantes se conviertan urgentemente en prescriptores de nuestra marca personal.

Personal branding, el arte de invertir en ti (36). Haz tu marca memorable

 

Me ha encantado el artículo de Deborah Shane sobre las cualidades necesarias para mejorar el magnetismo personal. Algunas de esas cualidades equivalen a valores, otras se acercan más a habilidades. Para hacer tu marca memorable, empieza por aquí:

  • NARRABILIDAD
  • BONDAD
  • AUTENTICIDAD
  • DISPOSICIÓN
  • RELEVANCIA
  • OPTIMISMO
  • RESPONSABILIDAD
  • MAGNANIMIDAD
  • HUMOR
  • HUMILDAD
  • HUMANIDAD
  • LIGEREZA

Durante los siguientes lunes las iremos desarrollando, hoy empezamos por:

NARRABILIDAD

Google Images

Creo que el vocablo no existe, pero lo definiría como la cualidad de convertirse en relato. En pocas palabras, si una persona no tiene una historia que contar que la haga única, no tiene relato, no tiene marca.

Todos tenemos algo que contar. Antonio Núñez, autor de “No dejes que te lo cuenten” y de “Storytelling en una semana” lo plantea así:

¿Por qué hay personas que convencen más rápidamente que otras? ¿Cómo logran seducirnos los discursos políticos? ¿Por qué hay campañas publicitarias que recordamos de memoria y otras las olvidamos en el acto? ¿Cómo consiguen hacernos vibrar algunas presentaciones?

La respuesta -dice Nuñez- está en la forma en la que el mensaje está contado. Los relatos logran que transformemos simples datos en emociones y sensaciones genuinamente personales. Mediante la narración, y no la argumentación, conseguiremos seducir a nuestra audiencia y hacer que invierta su tiempo en nosotros.

A menudo pongo el ejemplo de que no es lo mismo la presentación personal descriptiva que la que utiliza el relato. Veamos un ejemplo:

Descriptiva: Me llamo Guillem Recolons, soy publicitario y especialista en marca personal. He trabajado en Tiempo BBDO, J. Walter Thompson, Bassat & Ogilvy, Saatchi & Saatchi, Altrafroma, y recientemente fundé con otros socios la consultora en Personal Branding Soymimarca.

Relato: Soy Guillem Recolons, mi sueño de pequeño era ser publicitario.Y aquí me tienes, después de haber trabajado en algunas de las mejores agencias de publicidad del mundo, ahora tengo la suerte de volcar mi experiencia en el desarrollo y branding personal, en Soymimarca.

La narrabilidad no es otra cosa que hacer que un mensaje llegue a la cabeza a través del corazón. Utilizando un símil, es la diferencia de un perfume bueno u otro mediocre: el bueno dura más tiempo, se retiene mejor.

Personal Branding, el arte de invertir en ti (34). Visión de empresa, visión de persona

 

La visión describe lo que podría ser la contribución de una persona o una empresa a la sociedad, su grano de arena.

Gates y Jobs, dos grandes visionarios

Desde el punto de vista personal, la visión sería lo que uno desea conseguir en el medio y largo plazo; cómo se ve uno mismo en el futuro. Aunque sea un ejemplo socorrido, Bill Gates vio en 1975 la posibilidad de que los ordenadores fuesen lo bastante pequeños, económicos y rápidos como para que cada familia tuviera uno.

La de Gates es una mezcla de visión de persona y empresa, lo que llamaríamos la visión de un emprendedor.

Hace pocos días, en un taller de marca personal, una mujer escribió la que para ella era su visión: ser feliz. Todo el grupo quedó sorprendido por la simplicidad de la idea, pero lo cierto es que se trata de una gran visión, un sueño que no todo el mundo consigue hacer realidad. Gracias, Eva, por recordarnos el sueño al que nunca deberíamos renunciar. Además y quizás sin saberlo, Eva trazó una visión breve, concisa, de las que cabría en letras grandes en una camiseta.

Pero… ¿Y las empresas? ¿Qué pasa con la visión de las empresas?.

Me encuentro a menudo con equívocos inaceptables en la definición de la visión de muchas empresas. Algunas lo confunden con la misión, otras con un objetivo del consejo de administración (ser líderes en tal sector o tal mercado) y otras sencillamente redactan la visión en un modo nada empático, en algo imposible de recordar por ningún profesional que trabaje en esa compañía.

De hecho, la mayoría de estudios sobre branding corporativo concluyen en que casi ningún profesional recuerda la visión, misión y valores de la empresa. No importa que estén impresos en letras de oro o colgados en cuadro por todas las dependencias.

La razón de esta desconexión es que la forma de redactar la visión es tan sofisticada y alejada de los que trabajan en la empresa que, sencillamente, no llega. Lo podríamos llamar apatía, falta de asertividad. Algo sorprendente cuando pedimos a profesionales de empresas cuál a su juicio debería ser la visión de su empresa es que aparece un redactado impecable, fácil de entender para todo el mundo y generador de motivación.

La visión, como sueño que es, debería ser algo que movilice. Algo así como ser feliz, pero referido a una empresa. La de Apple es un buen ejemplo: Hacer la vida más fácil a las personas.

Personal Branding, el arte de invertir en ti (33). No te dejes engañar

Cuando decidimos gestionar nuestra marca personal o tenemos en mente un proyecto es muy fácil que nos entren ganas de correr y queramos ver resultados de manera inmediata. Una cosa es querer y otra conseguirlo y nuestra marca y los proyectos que en ella se sustentan necesitan su proceso.

No se trata exclusivamente de tener paciencia, que es un pilar fundamental en la gestión de nuestra marca, si no de que sigamos un proceso que nos ayude a no dejarnos nada importante por el camino.

Cuando alguno de mis clientes quiere salir a la carrera mi misión, y la de cualquier asesor de marca personal, es evitar que la casa se empiece por el tejado.

Hace unos días empecé a trabajar con una cliente que quería hacer un cambio en su vida profesional y ponerse a trabajar por su cuenta. Se movía en un sector conocido aunque nunca había gestionado un proceso completo de manera autónoma. Posiblemente presionada por el entorno me insistió mucho en que fuéramos directamente al grano y que dejáramos la parte de autoconocimiento para mejor ocasión. ¿Tenía sentido la petición?

No basta con saber moverse en un campo de actividad determinado ni con estar extremadamente motivado para poner en marcha un proyecto personal; dentro de la incertidumbre que implica cualquier cosa nueva hemos de asegurar algunos elementos de base:

1)    Que se poseen las competencias necesarias para desarrollarlo con éxito, tanto personales como profesionales. La falta de alguna competencia no tiene porque ser motivo para desechar un proyecto podemos encontrar las alianzas necesarias para compensarla pero el no darse cuenta a tiempo si puede comprometer su éxito.

2)    Un proyecto puede ser una buena idea pero un mal modelo de negocio. Aunque el mapa no es el territorio ayuda a tener una visión del terreno que estamos pisando y  la imagen dibujada de lo que queremos conseguir y de lo que necesitamos para ello es una herramienta fundamental.

3)    Un proyecto tiene que ser coherente con lo que esperamos de nuestra vida y con los valores que nos sustentan. He visto muy buenas ideas en manos de personas extremadamente competentes que no han prosperado porque no estaban en sintonía con sus aspiraciones más transcendentes.  Y detectarlo tarde tiene, por regla general, resultados dramáticos.

Y en ningún caso podemos dar ninguno de los tres puntos anteriores por sabidos porque corremos el riesgo de iniciar un camino hacia ninguna parte. Y esto no se lo merece ningún cliente, no dejes que te den gato por liebre. No te dejes engañar.

Personal Branding, el arte de invertir en ti (27). Si no es ahora, ¿cuándo?

Hay dos momentos clave durante el año para tomar decisiones de futuro, septiembre y enero. En esas fechas solemos hacer un balance de lo bueno y malo y acostumbramos a tomar decisiones que nos harán cambiar de rutina.

Pero al cabo de pocos días, muchos de esos propósitos caen en saco roto. ¿Por qué?

Recuerdo el texto «Superar el hábito de posponer» del Doctor William Knaus, en que apunta una serie de características que son propias de las personas con tendencia a la postergación:

  • Creencias irracionales: basadas en una pobre autoimagen y autoconcepto de sí mismos que les hace verse como inadecuados o incompetentes, o ven al mundo con demasiadas exigencias que no se ven capaces de cumplir.
  • Perfeccionismo y miedo al fracaso: postergar, y justicar un resultado final por falta de tiempo, sirve de excusa para evitar el miedo al fracaso, en tareas donde no hay garantías de éxito. Son personas perfeccionistas y autoexigentes, que se marcan metas poco realistas.
  • Ansiedad y catastrofismo: el cúmulo del trabajo supone un cúmulo correlativo del nivel de ansiedad. La dificultad para tomar decisiones y la búsqueda de garantías de éxito antes de iniciar una tarea provoca finalmente sentimientos catastrofistas, y como resultado se sienten saturados e indefensos. Pueden sentir autocompasión de sí mismos, escudándose en que no son aptas para las exigencias del mundo que les ha tocado vivir.
  • Rabia e Impaciencia: las exigencias desmesuradas y el catastrofismo provocan también rabia e impaciencia. Pueden surgir ideas del tipo «yo debería ser capaz de realizar esto solo» «¡qué idiota que soy!» o «¡no puedo tolerar esta ansiedad!». Estas personas perfeccionistas, al no cumplir con las metas que se marcan, se muestran agresivas contra sí mismos. Terminan atrapadas en un círculo de enfado-rebelión que empeora su rendimiento.
  • Necesidad de Sentirse Querido: el deseo de realizar tareas en base a la recompensa en forma de amor o aceptación de los demás. La creencia que subyace es: «todos deberían amarme para poder amarme a mí mismo». Basa su valía como persona en la aceptación y atención recibida. Si se les recompensa con sus demandas implícitas se sienten fuertes psicológicamente y por el contrario se sienten inválidas cuando no obtienen lo que desean. Por ese motivo estas personas aceptan todo tipo de demandas de los demás con el fin de agradar.
  • Sentirse Saturado: el trabajo se les acumula, y se ven incapaces de establecer prioridades; esto provoca sentimientos de ansiedad,saturación, estrés, angustia, indecisión, impotencia, inmovilización y fracaso, lo que cierra un círculo vicioso del que no pueden escapar.
Si te identificas con el perfil del procrastinador, un consejo es que tengas por escrito tus propósitos y les adjudiques fechas y presupuestos -si lo requieren-. Otro consejo es que leas íntegramente las 4 páginas del texto del Dr. Knaus, extraído de la revista RET publicada por el prestigioso centro CAT-Barcelona: RET13-3. Un consejo final es que imprimas esta imagen y la cuelgues en tu mesita de noche: Si no es ahora, ¿Cuándo?

Personal Branding, el arte de invertir en ti (24). ¿Para qué ser diferente?, por @guillemrecolons

Hemos hablado muchas veces de la necesidad de tener una propuesta de valor, de ser relevante, de ser notorio y de ser diferente. De acuerdo, pero para concretar un poco más veamos para qué sirve exactamente ser diferente. Y no lo diré yo, si no que lo dirán 17 personas que han dejado escritas algunas respuestas. Espero que os convenzan.

Ser uno mismo es algo fantástico. Pero respetar el derecho a ser diferente tal vez es aún mayor. Paul David Hewson – Bono (U2), cantante

Para ser indispensable necesitas ser diferente. Gabrielle Bonheur “Coco” Chanel, modista

La estrategia trata de tomar decisiones, de valorar oportunidades; trata de elegir de forma deliberada ser diferente. Michael Porter, profesor de economía

Si quieres que el presente sea diferente del pasado, analiza el pasado. Baruch Spinoza, filósofo

Crecí en un pueblo donde todo el mundo quería ser lo mismo y tener el mismo aspecto. Y todo el mundo tenía miedo a ser diferente. Kate Bosworth, actriz

Siempre quise ser diferente. Siempre quise ser la primera. Miuccia Prada, diseñadora de moda

Sé diferente, destaca y déjate el pellejo trabajando. Reba McEntire, cantante

Nadie va a decirme cómo ser diferente, así que no me preguntéis más cuánto suman dos más dos. Todo el mundo sabe que dos más dos suman cinco. Shaquille O’Neal, estrella del baloncesto

En las carreras cada curva, cada tramo puede ser diferente de lo que creías. Eso lo hace interesante. Kimi Raikkonen, piloto

No me parezco a ninguna otra mujer, y con el tiempo me voy acostumbrando a ser diferente. Pero ser diferente es positivo. Serena Williams, tenista

Me fascina lo que pasa cuando alguien se queda quieto mientras tomo una y otra vez la misma fotografía… y siempre sale diferente. Annie Leibovitz, fotógrafa

Quería ser diferente porque quería tener el poder, fama y dinero: porque quería triunfar con las mujeres. Os mentiría si no admitiera que eso es parte de mi éxito. Michael Buble, cantante

Y ser diferente es genial. Nunca quieres ser el mismo. Kristen Johnston, actriz

En publicidad, no ser diferente equivale al suicidio. William Bernbach, publicista

En el mundo de la moda, las personas quieren estar en sus propias tribus, por lo que quieren usar la misma ropa para conectar con los demás en esa tribu. Pero quieren ser diferentes de otras tribus. Christian Lacroix, diseñador de moda

Creo que una de las razones de mi fama es que llevo corbata. Tienes que ser diferente. Tony Bennett, cantante

La locura, a veces, no es otra cosa que la razón presentada bajo diferente forma. Johann Wolfgang Goethe, poeta

Personal Branding, el arte de invertir en ti (23). La marca personal se conjuga en presente

El presente es otro  atributo de la marca personal. Vivimos en presente porque en el pasado tenemos guardados recuerdos y  experiencia acumulada  y en el futuro se vislumbra aquello que puede ser o tal vez nunca será. Una marca personal anclada en el pasado es pura nostalgia y si está focalizada en el futuro es pura expectativa. El día a día imprime solidez  y credibilidad a la marca personal y de  nuestra capacidad de vivirlo intensamente depende que seamos  la  opción preferente o solo una más, una de tantas.

Lo que ya ha sucedido nunca volverá. No es una obviedad, ¿cuantas veces nos hemos centrado sólo en la historia, personal o colectiva, para no tomarnos en presente en serio o para demostrarnos que el cambio es imposible?. El pasado puede convertirse en un apego desmovilizador.

El aburrimiento y la  monotonía son productos de estar  mirando por el retrovisor. Vivir el presente es saber redescubrir aquello que ya conocemos, pareja, amigos, proyectos, lo que sea. Todo , y  nosotros también,  está en constante cambio,  si tenemos la voluntad y nos dotamos de las herramientas para celebrar, compartir y crecer con él seremos capaces de vivir el día a día con intensidad.

Poner en cuestión lo que es obvio es un buen ejercicio para levar las anclas que nos atan al pasado. Saber percibir que las caricias de nuestra pareja son cada día diferentes, que algo que antes no funcionó hoy puede hacerlo, que nuestros compañeros de trabajo que antes nos limitaban ahora pueden impulsarnos son detalles cuotidianos, muchas veces imperceptibles en su individualidad, que nos hacen más fuertes, más creativos, más próximos y que, por supuesto, refuerzan nuestra marca personal.

Imagen: Flickr CC

Cuando gestionamos nuestra marca personal trabajamos nuestra  misión, visión y valores para poder vivir intensamente el aquí y ahora en clave de futuro. Si hemos reflexionado y negociado con nosotros mismos a donde  queremos llegar y cómo, podremos gestionar el día a día con eficiencia, intensidad y proyección.

Estar únicamente focalizados en el futuro descuidando el día a día nos convierte en tahúres de nuestra marca personal, vivimos en un  permanente juego de azar y ganar o perder la partida será siempre una cuestión de suerte. Una marca personal es un depósito de confianza, si no somos capaces de transmitir que pisamos tierra firme los demás no confiarán en nosotros, nuestra marca se resentirá y nunca seremos los elegidos.

Gestionar la marca personal sirve para soltar el lastre innecesario que nos impide estar aquí y ahora en plenas facultades  y para saber que a partir de ahora todo está por hacer y todo es posible.

La marca personal se conjuga y se forja en presente.

Personal Branding, el arte de invertir en ti (22). Se buscan personas.

No busques trabajo. Encuentra a quien lo ofrece. ¿De verdad crees que las buenas ofertas llegan a las bolsas de trabajo?

Cuando se trata de buscar trabajo se pueden adoptar dos posiciones: la clásica, pasiva o la dinámica, activa. Veamos las diferencias:

Búsqueda clásica de trabajo:

  • Se basa en un documento anticuado llamado CV, currículo o curriculum vitae. Nadie lee ya un CV si no hay una información previa de la persona que mueva a la acción. No diré que el CV ha muerto, pero si que está en la UVI (unidad de vigilancia intensiva).
  • Supone que, al haber dejado el CV en varios portales de empleo o al haberlo enviado a una lista de mail, ya nos vendrán a buscar. Conozco casos de personas que han enviado 800 CV’s y han conseguido dos entrevistas. El envío masivo no es la fórmula.
  • Las bolsas de trabajo o los famosos tableros tampoco son la solución.. En cualquier caso, será difícil -no imposible- que encontremos un trabajo cualificado en estos soportes.
  • Un error común es no saber a quién estamos dirigiendo nuestra petición. La enviamos al vacío, a ver si alguien la caza al vuelo.
  • Otro error común es suponer que las mejores ofertas de empleo están expuestas a todo el mundo. Sabemos que un 80% de las plazas de empleo disponible no llegan a anunciarse.

    Foto: Flickr CC

Búsqueda dinámica de trabajo:

  • Se basa en una gestión adecuada de la marca personal, en la que un papel llamado CV sea un instrumento más de una cadena de instrumentos que darían la información adecuada sobre nosotros.
  • Pero, sobre todo, se basa en localizar a las personas que ofrecen trabajos de calidad. Se basa en investigar, se basa en networking, tanto real como virtual.
  • Si conocemos nuestras competencias, nuestra oferta de valor diferencial, si articulamos un mensaje clave y si encontramos a las personas adecuadas para emitirlo, estamos en la buena vía.

La clave es moverse. Ir a todos los eventos relacionados con nuestro mundo que podamos, intercambiar tarjetas (por cierto, ¿Tienes tarjeta?). Investigar en Internet quién es quién en nuestro mundo, por dónde pasan las ofertas laborales clave. Se trata de trabajar para conseguir el posicionamiento que queremos; no es un concepto de posicionamiento en buscadores de Internet, es de definición de ejes personales y profesionales. Si quieres ser percibido como un experto en fitoterapia, ya puedes empezar a conocer los medios que utilizan los interesados en esta terapia y estar ahí, con tus ideas, tus propuestas, tu valor.

¿Difícil? Por supuesto. Si fuera fácil lo haría todo el mundo. Pero hazte la siguiente pregunta: si un trabajador emplea una media de 8 horas diarias en su tarea, ¿Por qué el buscador no emplea las mismas horas?

Personal Branding, el arte de invertir en ti (17). ¿Eres una microempresa?

No importa si trabajas por cuenta ajena o propia, si no trabajas, si estás aun estudiando: Eres una microempresa, y el responsable de tu gestión eres tu, a través de tu branding personal.

Trabajas en una empresa: estés más arriba o más abajo de la jerarquía, tienes que tener claro que eres una microempresa con objetivos, propuestas y ofertas específicas propias. Por supuesto, el trabajo en equipo es importante, pero si no cumples con tus objetivos particulares en la organización, será cuestión de tiempo que prescindan de ti. Además, como hay muchísimas personas competentes alrededor tuyo, tendrás que hacer algo más que cumplir, tendrás que ser proactivo, arriesgarte, mojarte. Sí, necesitas un plan. Un plan para diferenciarte, para ser relevante, para ser notorio y para que tu trabajo sea percibido como un valor. Recuérdalo, eres una microempresa, el único responsable de ti mismo, el único que sacará tus castañas del fuego. No hay hadas madrinas ni duendes que te puedan ayudar, todo depende de ti.

Trabajas por cuenta propia. Eres autónomo, o empresario, o administrador de un patrimonio, o emprendedor, artista o taxista. Nadie mejor que tu entiende la importancia de TU empresa. Tu competencia no está dentro, está fuera. Y crece a diario, y se hace fuerte, mejor formada, con más recursos. No solo necesitas defenderte, tienes que pasar a atacar, a ir por delante. Una vez más, tienes que volver a arriesgar: tiempo y dinero, tus recursos. Ahora los clientes no llaman, hay que salir a buscarlos. Y ahí fuera está lleno de profesionales como tu buscando clientes. ¿Quién se llevará el gato al agua? El que esté mejor preparado, mejor situado, mejor posicionado y el que ofrezca mayor VALOR. Esa es la clave: tus futuros clientes tienen que entender de manera rápida y clara que TU aportarás más valor. Necesitas un plan. Un plan que te ayude a ser el mejor aportador de valor. Lo demás es secundario.

Estás buscando trabajo. Lo has perdido o aun no lo has encontrado. O quieres cambiar de trabajo. La necesidad de un plan es evidente, pero no cualquier plan. No vale todo. Estudia muy bien cuáles son tus habilidades y competencias clave, cuáles son tus propuestas de valor, las que te diferencian del resto. Necesitas un plan. El networking es clave, pero no te dejes llevar por las prisas. Primero define objetivos, servicios, públicos, mensajes, un posicionamiento. Recuerda que eres una microempresa. Si te falta formación búscala, la encontrarás. Lánzate al ruedo de la comunicación cuando hayas preparado el terreno, nunca antes. El personal branding online no existe. Online es solo un medio, no te dejes liar por cantos de sirenas del ciberespacio. Las tarjetas de visita te pueden parecer anticuadas, pero funcionan, añádele tu fotografía, deja un poco más de marca.

Estás estudiando. Quizás te pueda parecer que no hay prisa, que la búsqueda de trabajo puede esperar. Pero no, lo cierto es que estás en competencia directa con todos tus compañeros de estudios, los que han elegido tu misma especialidad. Todos iréis a las mismas entrevistas, pero no todos saldréis elegidos. Necesitas un plan. Un plan que te haga único. Necesitas que tu entrevistador sepa, antes de la entrevista, que eres el mejor. Necesitas que sepa que te autogestionas como una empresa, que eres una microempresa. Que tienes una visión, misión y unos valores o indicadores de paso. Debes gestionar la información sobre tu vida de manera que aportes elementos de valor, diferenciación y relevancia. Si eres corredor de maratón, aunque no lo creas, eres alguien especial, alguien capaz de gestionar su esfuerzo, de planificar, de resistir, de autosuperarse. No descartes NADA de tu pasado, todo puede añadir riqueza a tu personal brand. Ya sabes, sin prisas pero sin pausas. Tu marca la gestionas tu.

Pero tengas el rol que tengas, déjame darte dos consejos de amigo: sé auténtico y cree en tus sueños: ya tendrás el 80% del plan preparado.