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Personal branding, el arte de invertir en ti (15). ¿Reinventarse o cambiar?

¿Reinventarse? Muchas personas preguntan qué pueden obtener con el personal branding. Las respuestas pueden ser muchas, pero aquí vamos a centrarnos en el cambio, en ese período de reinvención personal que llega un día de nuestra vida.

El detonante de la necesidad de cambio suele llegar a partir de situaciones como estas:

  • Un proceso de reflexión: ¿Por qué estoy haciendo lo que hago si no me llena?
  • Un proceso traumático como un despido
  • Un período largo de desempleo
  • Una sensación de cansancio en el empleo actual: ascenso que no llega, aburrimiento

Llegados a este punto, ¿Qué pasos puede seguir un proceso de personal branding ayudar a esa “reinvención” personal?

  • En  primer lugar, hay que profundizar en uno mismo para saber qué nos apasiona. Esta es una fase clave, ya que actuará como el motivador de cambio.
  • Seguiremos por revisar nuestras habilidades y competencias. Preguntaremos a nuestro entorno para asegurarnos de no dejarnos nada importante, nada que nosotros no seamos capaces de ver.
  • Esas habilidades y competencias deberán adaptarse a una nueva carrera profesional por la tengamos la máxima ilusión (pasión, mejor)
  • Crearemos entonces nuestro nuevo modelo de negocio, sin olvidar valores, mensajes, públicos, propuestas, diferenciales, partners…
  • Finalmente daremos visibilidad a nuestro nuevo YO, tanto en el mundo real de los eventos, tarjetas, encuentros…. como en el ingente mundo 2.0 

    Foto: Flickr CC. Albert Einstein

Nadie dice que el proceso sea fácil, pero hay que vencer al miedo y lanzarse: si no cambiamos la manera en que hacemos las cosas no podemos esperar resultados diferentes (gracias, Einstein, por escribir esta verdad).

Personal Branding, el arte de invertir en ti (14). El valor del respeto

Sin ninguna duda el respeto es un valor fundamental de  la marca personal porque permite reconocer, aceptar y apreciar las cualidades y los derechos de los demás.

Sin respeto una marca personal pierde la capacidad de relacionarse con el entorno, con sus semejantes y corre un serio riesgo de aislarse. La falta de respeto puede convertir a las personas, nos  puede convertir  en individuos prepotentes o alienados.

El no querer o no saber reconocer las cualidades del prójimo, lo que le es propio y lo que le hace diferente, puede hacernos creer que estamos en posesión única de la verdad y en algunas ocasiones que tenemos más derechos que nuestros semejantes.

Foto: Flickr CC

Andamos cortos de respeto en nuestra vida cotidiana. Es un valor que no está en alza aunque en su defensa se llenen páginas y páginas de literatura. En el mundo de la política tenemos diariamente ejemplos de desprecio hacia todos aquellos que piensan de manera diferente, hacia los que son diferentes y quieren mantener su derecho a serlo. La uniformidad y el pensamiento único son muestras de falta de respeto.

En nuestro trabajo tendemos a valorar a los que nos son afines y a despreciar  a los que nos discuten nuestras actitudes y decisiones. Tendemos a ser poco respetuosos. Y lo mismo sucede con nuestra vida privada en nuestro entorno más íntimo, con nuestros amigos, nuestra pareja o nuestros hijos.

Y si no tomamos consciencia de ello acabaremos forjándonos una reputación, una fama, que impregnará negativamente nuestra marca personal.

El respeto comienza por un mismo. Cuando nos preguntamos quiénes somos, cuando trabajamos la base del Iceberg de La Marca Personal para comprendernos y tomar consciencia de nuestras cualidades estamos experimentando y manifestando respeto.

Practicar la política de la avestruz, no querer profundizar en nosotros mismos, no invertir el tiempo necesario en saber más de nosotros, no darnos la oportunidad de experimentar cosas nuevas, de aprender y de equivocarnos evidencia una falta de respeto.

Si perdemos el sentimiento de nuestra propia identidad, perdemos, en definitiva, el respeto por nosotros mismos, podemos acabar convertidos en algo fuera de nuestro control, sintiéndonos extraños en nuestra propia piel y por tanto completamente alienados. Y cuando esto suceda la huella que dejaremos en el corazón de los demás, nuestra marca personal, será poco memorable.

Personal Branding, el arte de invertir en ti (13). ¿Te comprometes?

Leí en alguna parte que el COMPROMISO es el triunfo diario de la integridad sobre el escepticismo. No es una mala definición. En cualquier caso, el compromiso es otro de los valores pilares de una persona.

Si una persona no está comprometida con algo, navega sin rumbo. El compromiso nos distingue de otras especies del reino animal. De hecho, todos estamos comprometidos con alguien o algo.

Un padre de familia se compromete a cuidar física y espiritualmente de su mujer y sus hijos. La amistad es un compromiso en sí misma, también el matrimonio, y también la vinculación a una empresa o a un proyecto. Un sacerdote cristiano adquiere un compromiso con Dios, el director de una empresa familiar adquiere un compromiso con una familia, un maestro adquiere el compromiso de completar (los padres son los primeros educadores) la educación de sus alumnos. Una hipoteca es un compromiso de pago. Un ecologista es alguien comprometido con el planeta y con la sostenibilidad. Un deportista se compromete con unos resultados, con un equipo y con un país.

La carrera profesional supone un compromiso. Todos nos marcamos una meta y nos comprometemos a llegar a la misma siguiendo una ética.

Un compromiso implica un plan de acción. De hecho, comprometerse está relacionado con algo a futuro, con algo que no existía.

Pero quizás la parte más importante de todo compromiso es que influye en los demás, no queda únicamente en el territorio de intimidad de una persona. Llegados a este punto, entendemos porqué la falta de compromiso convierte a una persona en alguien de poco fiar. En política, por ejemplo, el compromiso es uno de los tres valores básicos junto con la honestidad y el liderazgo. Somos capaces de perdonar al político que falla en liderazgo, pero acostumbramos a no aceptar al político no honesto o no comprometido.

Ahora llega tu turno: Redacta una frase que empiece por:

Yo me comprometo a…

Una vez la tengas, crea tu plan de acción para que ese compromiso se cumpla en los plazos adecuados y ante las personas que hayas elegido.

Os dejo un vídeo del Dalai Lama en que nos habla de su compromiso de promover la paz interior en las personas.

[youtube]http://youtu.be/MI7KsbAa5wo[/youtube]

Personal Branding, el arte de invertir en ti (11). El esfuerzo

La cultura del esfuerzo, un valor pilar de la marca personal

A menudo tendemos a minimizar el mérito de aquellos que llevan 5, 15 o 30 años trabajando por una idea o proyecto. Pensamos que en su día lo tuvieron fácil, que no tuvieron competencia. Falso.

Muchas de las personas que emprenden un proceso de branding personal tienen en mente trabajar el tema durante un mes o dos como máximo. Y después, … Milagro! ya esperan ser los reyes del mambo. Falso.

Otros entienden que el proceso inicial puede durar 3 o 4 meses pero que después es cuestión de dedicarle 10 minutos al mes. Falso.

Lo único verdadero es que, salvo herencias y loterías, quien quiera salir adelante se lo tiene que currar. Con el branding personal pasa lo mismo. Es un proceso que no se detiene, es continuo. Cualquier bajada de guardia puede suponer tener que volver a empezar. Nos guste o no, necesitamos las rutinas; lo sé, muchas personas las odian. Pero son indispensables.

Cuando le planteo a un amigo o cliente la posibilidad de tener su propio blog para apoyar la transmisión de su mensaje, a menudo oigo la expresión “no tengo tiempo“. ¿No? ¿No tienes tiempo de invertir en ti? ¿Hay algo más importante?

Planteo algunas ideas que nos pueden ayudar a mantener o mejorar la percepción que los demás tienen sobre nosotros, nuestra marca:

  • Empieza por el principio, por conocerte mejor, por saber en qué eres bueno, por conocer tu reputación. Eso es un trabajo de autoconocimiento. Lo puedes hacer con un coach o lo puedes hacer por libre, pero es un trabajo que te llevará algunas semanas. Tendrás que esforzarte en preguntar a los demás cómo te ven, solo así sabrás qué marca dejas. Es una investigación personal que merece la pena llevar a cabo.
  • Dedica otras 3 o 4 semanas a construir un destino (si no lo tienes ya) a largo plazo, un sueño, una visión. Inspírate leyendo a clásicos y a personas que cumplieron su sueño. Cuando lo tengas, crea tu hoja de ruta, tu estrategia para llegar a ese destino. No olvides ayudarte de la intuición y de la creatividad, pero sobre todo, hay un trabajo de muchas horas y días.. Se trata de analizar quién quieres ser.
  • Llegados a este punto, comunícalo, descubre cómo puedes trasladar tu mensaje a los públicos que hayas elegido. Y no olvides que la red no lo es todo. Compartir un café con un conocido puede dar más frutos que 300 RT (retweets). Aprende a combinar el mundo de los átomos con el mundo de los bits, y vigila constantemente tu reputación.
  • Y lo más importante, mantén la guardia alta. Actualiza tu hoja de ruta, ponte al día con la literatura de tu sector, pon en crisis tu modelo si ves que no los frutos esperados, pero lo más importante: INSISTE, INSISTE, INSISTE.

Si te interesa esta serie, puedes consultar en este ENLACE todos los artículos publicados

Personal Branding, el arte de invertir en ti (10). Fidelidad

Nadie nos va a sacar las castañas del fuego.

Tenemos muy claro lo que queremos conseguir gestionando nuestra marca personal: ser tenidos en cuenta, ser la opción preferente, ser los elegidos. Hemos trabajado duro para conocernos mejor y saber lo que queremos. Sabemos a dónde vamos, cuál es nuestra razón de ser, nuestra misión; también hemos reflexionado sobre lo que deseamos conseguir en el medio y largo plazo, nuestra visión y ahora nos toca lidiar con el día a día y encontrar elementos que nos aporten sentido y que nos indiquen si vamos en la dirección correcta. De esto último se encargan los valores.

Iniciamos con este post un trabajo sobre los valores más significativos desde nuestro punto de vista, y hoy vamos a tratar de la fidelidad.

Hemos invertido tiempo e ilusiones trabajando  en la definición de nuestra marca, conociéndonos mejor y proyectando nuestras ilusiones y nuestros sueños hacia el futuro.

La fidelidad es aquello que nos conecta con las cosas importantes, con nuestras opciones fundamentales, con aquello que es realmente significativo para nosotros. Es la capacidad espiritual de cumplir aquello que hemos prometido tanto a los demás como a nosotros mismos.

Prometer es una acción proactiva, nos avanzamos a los acontecimientos y proyectamos acciones desde el presente hacia el futuro, en cierta manera nos adelantamos al tiempo y tiene sentido afirmar que cuando prometemos nos comprometemos porque en el futuro surgirán circunstancias nunca previstas que nos obligarán a interpretar la realidad para poder mantenernos en la línea que inicialmente hemos escogido. Nos comprometemos con nuestra visión y misión, con nuestro sueño y con nuestro proyecto. ¿Tiene sentido que por una diferencia temporal, por una cuestión de tiempo, echemos por la borda el trabajo realizado? La fidelidad es, en este caso, el seguir creyendo en nosotros y en la importancia de lo que queremos hacer. Es también recordar que nadie excepto nosotros nos sacará las castañas del fuego y que si hemos llegado hasta aquí es porque tenemos una historia de la que, en el futuro, queremos ser los guionistas.

Foto: Flickr CC

Lo que nos mueva a ser fieles es la decisión que hemos tomado en algún momento de ser los protagonistas de nuestras vidas desarrollando un proyecto personal que nos hace únicos y genuinos, que define la huella que vamos dejando y que imprime nuestra marca.

La fidelidad es una actitud extremadamente creativa porque las circunstancias siempre son cambiantes y hemos de adaptarnos a ellas para ir redefiniendo nuestro camino de acuerdo con las pautas que en su día nos marcamos. Está lejos del sacrificio y del aguantar por aguantar a que nos tiene acostumbrados la moral vigente. Es la decisión de ir creando nuestra vida en coherencia con el proyecto y el modelo establecidos en el momento inicial.

Como no estamos solos en el mundo nuestros compromisos personales también afectan a los demás. Ser fieles transciende nuestra individualidad y nos mueve a no engañar ni traicionar a los demás, a cumplir con los pactos, con los compromisos adquiridos y con la palabra dada.

Mantenernos fieles es una tarea que requiere un elevado grado de conexión con nosotros mismos y con los demás , es siempre un acto de lucidez, de voluntad de cambio y de compromiso individual porque sólo nosotros podemos dirigir nuestra marca y nuestra vida.

Programación de agosto Soymimarca

Queridos lectores, aquí tenemos un avance de la programación especial para este mes de agosto en el blog Soymimarca:

  • 1 de agosto: Serie “Mujeres con marca” Lana del Rey. Autora: Alexia Herms
  • 3 de agosto: Serie “Mujeres con marca” María Callas. Autor: Jordi Collell
  • 4 de agosto: Serie “Personal Branding Plan”. Introducción al módulo de comunicación y networking
  • 6 de agosto: Serie “El arte de invertir en tí 6”. Autor: Jordi Collell
  • 8 de agosto: Serie “Mujeres con marca” Meryl Streep. Autora: Emma Giné
  • 10 de agosto: Serie “Mujeres con marca” Marlene Dietrich. Autor: Guillem Recolons
  • 11 de agosto: Serie “Personal Branding Plan”. Formatos de mensaje + Blog
  • 13 de agosto: Serie “El arte de invertir en tí 7”. Autor: Guillem Recolons
  • 15 de agosto: Serie “Mujeres con marca” Cleopatra“. Autora: Alexia Herms
  • 17 de agosto: Serie “Mujeres con marca” Marie Curie. Autor: Jordi Collell
  • 18 de agosto: Serie “Personal Branding Plan”. Storytelling
  • 20 de agosto: Serie “El arte de invertir en tí 8”. Autor: Jordi Collell
  • 22 de agosto: Serie “Mujeres con marca” Tina Turner. Autor: Guillem Recolons
  • 24 de agosto: Serie “Mujeres con marca” Sarah Jessica Parker. Autora: Emma Giné
  • 25 de agosto: 18 de agosto: Serie “Personal Branding Plan”. Reputación online + networking
  • 27 de agosto: Serie “El arte de invertir en tí 9”. Autor: Guillem Recolons
  • 29 de agosto: Serie “Mujeres con marca” Liz Taylor. Autora: Alexia Herms
  • 31 de agosto: “Mujeres con marca” Evita Perón. Autor: Jordi Collell
Además, habrá algún que otro post sorpresa. Destacamos que continua la saga de mujeres con marca que iniciamos el pasado agosto 2011 y que podéis consultar en este ENLACE. También destacamos la incorporación de Emma Giné como nueva autora del blog. En el capítulo más didáctico, continuamos la serie de los sábados dedicada al Personal Branding Plan y que podéis seguir en este ENLACE y la serie sobre “Personal branding, el arte de invertir en ti” de los lunes que podéis seguir en este ENLACE.
Los que estáis siguiendo el curso online Personal Branding Plan podréis seguir en agosto, nuestros mentores siguen ahí al pie del cañón. Y los que decidáis iniciar el curso ahora, no hay problema, la matrícula está abierta para inicio inmediato.
Feliz agosto!

 

Personal Branding, el arte de invertir en ti (3). Creatividad en la estrategia

Introducción a la estrategia personal

Si el lunes pasado Jordi Collell te daba las bases del autoconocimiento, ahora sentamos las bases de lo que debería ser todo proceso de estrategia personal.

Para dejar una cosa clara, diremos que una marca personal no se crea: se gestiona, se planifica, pero ya está creada desde el momento en que adquirimos consciencia y somos capaces de dejar una huella en el corazón de los demás.

¿Qué tiene que ver creatividad con estrategia?

Todo. Lo que nos distingue de los demás es lo que nos hace especiales, únicos. Y hay que descubrir el nacimiento de ese río, explorarlo.

Visión y creatividad.

La estrategia personal empieza definiendo una visión, un sueño a largo plazo, una respuesta a la difícil pregunta ¿Dónde quieres estar en 10 o 15 años? Muchas veces no lo sabes, es algo natural. Vivimos muy al día, planificamos –como mucho- a un año vista. Otras veces no quieres saberlo, prefieres dejar tu futuro como un barco sin timón, que navega hacia donde le lleven los vientos y las corrientes. Aplicar la creatividad en la visión es clave. Puedes optar a ganar un premio Nobel o convertirte en un referente literario. Las opciones son ilimitadas, y no necesariamente deben encontrarse en tu marco actual de actividad. Deben estar en tu sueño. Personas como Steve Jobs o Bill Gates soñaron que todas las familias podían tener un ordenador en su casa. Ahora nos parece algo normal, pero en 1980 eso podía parecer una locura. Y esa es la clave: si tu sueño, tu visión, no parecen una locura, tendrán poco que ver con la creatividad. ¿Por qué no plantearte reducir un 50% la capa de ozono para que el planeta sea un lugar más habitable? O ¿Por qué no desarrollar una metodología que impida que algunos políticos defrauden, incumplan sus promesas o trabajen sólo para sus votantes?

Misión y creatividad

El primer “Mac”

Una vez has definido tu visión necesitarás herramientas para llegar. Es la misión, construida a base de objetivos específicos que, una vez asumidos y unidos, lograrán llegar al destino final, a ese sueño. Si tomamos el ejemplo de la metodología por una política “limpia”, tal vez la misión sea arrancar una macro-encuesta a nivel mundial para conocer la opinión de los votantes hacia medidas de transparencia, luego realizar la misma encuesta entre políticos de todo el planeta, y luego crear diferentes “área test” en el mundo para aplicar esas medidas aceptadas a priori por votados y votantes. Pero en la misión también necesitamos aplicar la creatividad, el pensamiento divergente, llegar más allá de lo que se ha hecho siempre. Como dijo Einstein, si siempre hacemos lo mismo no podemos esperar resultados diferentes. Aquí la locura también juega, y fuerte. Steve Jobs trabajó para que cualquier persona sin ningún conocimiento previo de informática pudiera manejar un ordenador, y creó el Macintosh, un ordenador que integraba monitor y disco duro y funcionaba ¡con un ratón!

Valores y autenticidad

Llegados a este apartado, he cambiado creatividad por autenticidad. Henry Ford dijo en una ocasión “Un cliente puede tener su automóvil del color que desee, siempre y cuando desee que sea negro”. Yo me atrevo a afirmar que una persona pueda abanderar los valores que tenga, siempre que la autenticidad sea uno de ellos. Aquí no hay creatividad que valga. Los valores son los principios que rigen nuestra actividad en la vida, nuestra manera de pensar. Sin autenticidad nuestra marca personal no existe, sin autenticidad el resto de valores sólo serán promesas.

Mensaje y creatividad

Si tienes un perfil en Twitter, no te pierdas las biografías que cuelgan en 160 caracteres muchos twitteros. Hay auténticas joyas:

  • Su loquero de confianza
  • Eslabón en la difusión de las tendencias. Altavoz de quien tenga algo que contar. Facilitadora de conferenciantes.
  • Periodista autodestructivamente perseverante
  • Los papeles dicen que periodista y publicista. Yo voy viendo cómo lo enfoco… Pero siempre con algún tomate

Un mensaje, para ser creativo tiene que ser capaz de transmitir un beneficio, una promesa, una oferta. Hay muchos mensajes que son divertidos, originales o distintos, pero quizás no contrataríamos a su emisor ya que no sabemos lo que ofrece. Por ejemplo, “Frente a frente con la vida”. Es bonito, distinto, pero no sabemos qué hay detrás, qué ofrece.

Público y creatividad

La clave de todo mensaje es saber a quién lo dirigimos. Si queremos seducir a un colectivo religioso, está claro que deberemos tener cuidado con el lenguaje. Si se trata de llegar a un colectivo de quinceañeras, ya podemos prepararnos para utilizar argot SMS telefónico. Mensaje, medio y audiencia tienen que caminar en convergencia, pero la creatividad aquí también es indispensable. En el caso de esa visión sobre la “política limpia” podríamos lanzar una encuesta masiva a la población o quizás sería mejor involucrar al público, a la audiencia. Imaginaos un libro colaborativo titulado “Si yo fuera político…”. Y que cada uno de nosotros diera respuesta a las múltiples preguntas que se plantean los políticos. Pasarían dos cosas, la primera es que seguramente veríamos que “hacer política” no es tan sencillo, y la segunda es que tendríamos una estadística exacta de respuestas del gran público. Y el gran público lo conformamos los votantes, el sostén de las democracias. Como dijo David Ogilvy, “El consumidor no es estúpido, es tu pareja”.

Posicionamiento y creatividad

El posicionamiento personal es el auténtico generador de la diferenciación. Todo posicionamiento necesita ser creíble (autenticidad), relevante, convincente y… notorio. Esta notoriedad requiere altas dosis de creatividad. Hace unos meses tuvimos un cliente que había trabajado como director comercial en distintas empresas. En la última lo despidieron. Se hundió, pensó que ya no sería útil como director comercial y decidió apostar por convertirse en community manager. ¿Es un posicionamiento diferencial?. No, en absoluto, ya que entra en competencia con miles de personas de generación digital con mayores habilidades en el mundo de los bits. Nuestro consejo fue simple: aprovecha tus habilidades naturales (comercial) y mézclalas con tus habilidades adquiridas (community manager). El resultado: Director Comercial 2.0. Eso es un posicionamiento creativo, diferencial.

Conclusión: la estrategia personal es nuestra hoja de ruta. De nada nos vale salir al ruedo de la comunicación sin conocer a fondo cada uno de los puntos anteriores. Si el autoconocimiento nos abre la puerta de nuestras habilidades y competencias, la estrategia nos enseña las herramientas para elevar estas competencias al terreno de la preferencia, de la elección, de la diferenciación. Iremos entrando en cada uno de los temas esbozados aquí para desarrollarlos y sacarles todo el partido. Recuérdalo, todo los lunes en la serie “Personal Branding, el arte de invertir en ti”.

Personal Branding, el arte de invertir en ti (1)

En este tiempo de crisis posiblemente estás dejando de lado muchas inversiones que consideras secundarias, superficiales o un lujo innecesario. Pero quizás sea este el momento de entender mejor el personal branding para plantearte una de las mejores inversiones que puedes hacer en tu vida: invertir en ti.

¿Te suena bien? Lo cierto es que no necesitas mucho dinero, solo necesitas ser sensible a una pregunta:

¿Dónde quieres estar de aquí a 10 años?

Si ya tienes respuesta para esta pregunta, posiblemente te plantees otra:

¿Cómo quieres llegar ahí?

Te damos la bienvenida la branding personal, el arte de invertir en ti, que te permitirá:

  1. Conocerte a fondo (algo que no siempre es fácil)
  2. Marcarte un objetivo y una hoja de ruta para conseguirlo (una estrategia)
  3. Conocer las herramientas de comunicación y networking que necesitarás para el viaje.

Todos los lunes estaremos con vosotros para desarrollar todos los procesos que necesitarás para invertir en ti de la mejor manera posible.

Si crees que el branding personal es una moda o algo prescindible, te invitamos a responder a otra pregunta:

¿Dejarás que sean otros los que gestionen tu marca personal?

Estamos seguro de que prefieres tomar las riendas tu, sin intermediarios. Por otro lado, el branding personal no consiste en abrir y gestionar perfiles en las redes sociales. Esa es la parte final del un proceso, la comunicación online. Antes de llegar ahí hay mucho trabajo, así que ármate de tiempo y paciencia, no tengas prisa, ya que al final del camino nos espera algo muy importante: tu.

Desde estas páginas trataremos de entender mejor lo que nos han enseñado algunos especialistas de la marca personal como Peter Drucker, Tom Peters, Dan Schawbel, Andrés Pérez Ortega, William Arruda, Hubert Rampersad, Neus Arqués, Catherine Kaputa, Brenda Bence, Oscar Del Santo y muchos otros…

Para no quedarnos en procesos teóricos, iremos incorporando case studies que te ayudarán a entender mejor los mecanismos de puesta en práctica y medición de resultados de la marca personal.

Te esperamos el lunes que viene con el 2º capítulo que está preparando Jordi Collell.