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Engagement, un compromiso incondicional con una marca, por @alexiaherms

Engagement: conjunto de tácticas encaminadas a motivar nexos sólidos y permanentes con nuestros públicos objetivos. 

Es posible amar a una marca, aunque el verdadero reto esta en mantener ese amor. Todos sabemos que los flechazos son efímeros, y para que el amor dure hay que regarlo todos los días.

Pues el engagement tiene baste que ver con el amor. Aunque para mantener “viva la llama” hagan falta buenos contenidos, experiencias personalizadas y conectar con nuestro público objetivo.

El engagement es un galán, un “gentlman” sutil…. ya que en el engagement NO son las marcas quienes invaden al consumidor, es éste quien define cuándo, cómo y por qué canal desea iniciar el contacto… y por eso hay que estar preparados y ofrecerle varias opciones de acuerdo a sus comportamientos.

Y eso tiene mucho que ver con el Branding, en crear y hacer marca para conseguir clicks emocionales a través de una estrategia concreta. Lejos queda ya el marketing enfocado solo a vender y a generar números antes que relaciones, está muerto, es invasivo y molesto. 

Engagement y marca personal

Si las marcas comerciales ya están “abrazando” esta nueva forma de conectar con sus públicos, ¿cómo podemos hacerlo con nuestra marca personal?

– Evitando la endogámia: no va sobre nosotros, sino sobre cómo podemos ayudar a los demás. Los contenidos online han de dirigirse a dar respuesta a las necesidades o problemas de nuestros públicos objetivos. Han de informar y aportar valor. 

– Investigando en qué canales están nuestros públicos para poder seleccionar en qué redes sociales debemos tener presencia. A veces no es necesario estar en todas partes, es mejor priorizar y enfocarse. 

– Construyendo un relato emocional, siendo personas que buscan generar conversación y diálogo. Humanizar nuestros contenidos y la manera en la que comunicamos en las redes sociales es la primera premisa para obtener engagement. 

– Contar con buenos partners online que nos ayuden a amplificar nuestros mensajes.

– Ser constantes: No se trata de ser compulsivos, sino de ser pacientes y persistentes. Esta claro que hay que sembrar para recoger y el engagement no es flor de un día. 

– No olvidarse del mundo offline: acudir a eventos, conferencias, reuniones de networking… eso nos mantiene conectados con la realidad y nos permite “desvirtualizar” a potenciales partners y clientes. 

¿Cómo medir el engagement?

– Impacto de nuestros Posts

– Ratio de conversión (Mails recibidos, formularios de suscripción en nuestro blog, preguntas a través de las redes sociales…)

– Amplification Rate: Cantidad de veces que se comparten nuestros contenidos, ya sean posts, tweets o publicaciones en otras redes sociales. 

– Applause Rate: Cantidad de “Me gustas” o “Favoritos” de los posts que compartimos en las redes sociales. 

– Crecimiento de los Canales online

– Visitas de cada uno de los canales (Youtube, Blog)

– Presencia en Listas de Twitter 

Medir el engagement nos permite ir afinando nuestra estrategia en las redes sociales. A veces hay que parar y analizar si lo estamos haciendo bien, y para saberlo es fundamental establecer indicadores concretos que nos ayuden a sacar conclusiones.

“Las empresas (y las personas) que entienden las redes sociales son las que dicen con su mensaje: te veo, te escucho y me importas”. Trey Pennington

Marca Personal y redes sociales. Que no te atrapen

Marca personal 2.0, marca digital, crear tu marca personal en las redes sociales… Hay que tener cuidado en no caer en las redes digitales, y quedar atrapado por ellas. No sólo es cuestión de engancharse a ellas, que puede ocurrir, sino que pretendemos ir un poco más allá; que te engañes a ti mismo.

Hemos hablado ya mucho en los artículos anteriores acerca de la construcción de la marca personal, de procesos y de elementos.

Es por ello que ya somos casi expertos en saber diferenciar una marca personal de un que no lo es ¿No te atreves a responder? Es muy sencilla, autenticidad y coherencia.

Una marca personal se comporta igual en todos los ámbitos, no tiene cambio de actitudes, ni de relaciones, ni de motivaciones. Es la misma persona, con un estilo similar o igual, con la misma coherencia.

Esto significa que las redes sociales pueden ser una tentación de aparentar lo que no somos, esconder motivaciones, engañar… da igual que sea buscando la realidad en la red, intentando mostrar el auténtico yo, mientras en el mundo on nos escudamos detrás de una coraza, o bien que en el mundo on nuestra proyección personal sea la de la persona que nos somos y nos gustaría ser. Ambas realidades son errores.

Y para que nuestra realidad no sea atrapada entre redes, debemos tener en cuenta una serie de premisas:

  • La primera es bien sencilla: las redes sociales son un medio, no un fin. Esto significa que las redes sociales nos aportan unas posibilidades impresionantes de alcanzar una mayor proyección, y una cobertura universal que hace unos años estaba reservada sólo a unos escogidos, los gurús.

Pero un medio, una herramienta, una nueva forma de conseguir objetivos y metas más ambiciosas.

De poco sirve estar en una red social sin saber para qué estamos, sin haber trazado un plan de acción para actuar conforme a él y a sus objetivos. ¿conocer gente? ¿Quién se conforma con eso? La presencia en una red social de perfil profesional es para relacionarse, contactar, informarse, hacerse visible, participar en grupos, seleccionar personas o empresas. Es así, sus actores lo saben, no te escondas y actúa conforme a tu plan y a tus objetivos. ¿no habrás llegado hasta allí para perder el tiempo? ¿O sí? Oh, me temo que sí.

  • La segunda no es menos rotunda; son una herramienta más para el desarrollo de nuestro perfil profesional y para hacerlo visible, no la única. Las redes complementan nuestra estrategia de marca personal, cubriendo horas, aspectos y personas que no podríamos atender personalmente.

Pero el contacto personal será siempre el que mejor nos conecte a la realidad del mundo que vivimos.

Después toca hablar de que no es la única herramienta. El networking, las relaciones, la gestión de tus contactos, tiene múltiples puntos de encuentro más allá de la red. Conferencias, asociaciones, eventos, presentaciones, foros de discusión, círculos culturales, colegios profesionales, publicaciones, etc, etc… Si nos escudamos tras una identidad digital de manera exclusiva, la percepción de nuestra imagen puede no ser muy cercana a la realidad.

Nada como las relaciones, el contacto personal, es donde se juegan las grandes oportunidades, las distancias cortas, las decisivas. Hay un tiempo y un lugar para todo.

  • Y con la tercera la terminamos de liar; estar en xing o en likedin no tiene por qué ser sinónimo de que tengamos una marca personal. Evidentemente hablamos de redes de perfil profesional. Ahí esta nuestro MySpace, Tuenti o nuestro Facebook para dar fe de que la vida es algo más que trabajar (y de otras muchas cosas más).

Ya sabes que tener 1.500 amigos en Facebook no es tener 1.500 amigos de verdad, y que tener 700 contactos en linkedin no es tener 700 clientes, ni prescriptores. No confundamos vida social con vida digital.

Ahora, tras estas puntualizaciones, vamos por partes para así poder explicar con un poco más de profundidad mi opinión al respecto. Y por supuesto, contar como siempre con vuestros comentarios para poder incorporar nuevos puntos de vista.

No estaría de más ya que nos hemos puesto dar algunos consejos sobre la actitud a tomar en las redes sociales;

  1. Completa al máximo tus perfiles, lo más cercano a la realidad y a tus objetivos
  2. Nunca estar por estar. La red en cuestión debe servir a una estrategia y a unos objetivos
  3. Selecciona bien tus contactos, amigos o como se llaman en cada una. No agregues por agregar. Busca en aquellos que puedan a portar cosas a tu estrategia, y a aquellos de los que puedes aprender.
  4. Si estás en grupos, mantén en ellos cierta actividad
  5. No seas un mero espectador. Está bien que lo seas al principio. Poco después comenta, y termina aportando criterios, opinión e información.
  6. No hace falta una actividad diaria, pero sí semanal. Si no la puedes mantener en varias redes selecciona una de ellas. Aporta mucho más una red bien gestionada como twitter o linked in, o xing, que dos o tres de ellas sin poder aportarles energía y valor.

Una marca personal se sustenta sobre tus valores y tu autenticidad. Se edifica tras un proceso de conciencia y conocimiento. Se dirige hacia la consecución de objetivos, identifica público objetivo y mercados y con toda esta información trazamos una estrategia, que se fundamentará sobre tu beneficio percibido, tu valor diferencial, y buscará tu visibilidad. Un poco más complejo que redactar el perfil de una red social ¿no crees?

Por último, como nos dice el excelente comunicador y networker Félix Capel, las tres claves de la actitud en una red social son dar, recibir, agradecer.

No lo olvides, y practícalo.

Publicado por Pablo Adán en la Revista Economía 3

Pablo Adán / Asesor de marca personal