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¿Te quieres mucho? Un chequeo para nuestra marca -2-

Recuerdo que  hace muchos años utilizaba frecuentemente el automóvil para los desplazamientos dentro de la ciudad y durante las esperas en lo embotellamientos me aficioné al zapping radiofónico. En cierta ocasión di con una entrevista al abogado Roca i Junyent que estaba hablando de sus aficiones, cuál fue mi sorpresa cuando tan ilustre ciudadano manifestó que lo que realmente le gustaba era estar en Babia, en catalán tenemos un verbo con este significado “badar”.  De manera automática entré en sintonía con el entrevistado, aquello también me gustaba a mí y no me había atrevido hasta este momento a formularlo.

Señores lo confieso, a mí me gusta estar en Babia.

Encontrar momentos para tener la mente en estado de reposo, en este estado alterado de consciencia que nos da la oportunidad de penetrar en nuestro interior de una manera natural, que nos centra en nosotros, que nos permite fluir y vagar con nuestros pensamientos y encontrar nuestro silencio sin prestar atención aparente a lo que nos rodea es una manera de estar en Babia y es el inicio del segundo punto de nuestro chequeo.

¿Tenemos tiempo para estar solos? Aquí solos quiere decir eso sin más compañía y sin otra ocupación fuera de nosotros mismos.

Veo a mí alrededor mucho miedo a pasar tiempo sin más compañía que nosotros, hablando con amigos y clientes  se interpreta como si la ausencia de público creara una situación de insoportable vacío existencial. Estar en silencio alarma y sin embargo  es la única manera de entrar en contacto con nosotros mismos, con nuestro interior. Cuando queremos entablar una conversación íntima con un amigo no buscamos precisamente un lugar abarrotado y en cambio con nosotros actuamos de manera diferente.

Os propongo hacer una experiencia de soledad dando durante tres semanas un paseo diario de no más de treinta minutos. Podemos aprovechar el momento de la comida del mediodía, cuando vamos o volvemos del trabajo o cualquier otra situación que se presente.  De lo que se trata es de estar este tiempo en contacto con nuestro interior sin más historia dejando fluir lo salga de nuestro interior sin juzgarlo simplemente observándolo con curiosidad y respeto.

Nos daremos cuenta que a medida que lo vamos practicando nos volveremos más comprensivos y tolerantes con nosotros mismos y descubriremos valores y recursos que tenemos olvidados, nos conoceremos mejor.

Querernos es ni más ni menos que esto, conocernos mejor, prestar atención a nuestra persona y sentirnos únicos.

El Principito, de Antoine de Saint-Exupéry, se encuentra con un zorro que le dice “Por favor domestícame” y el Principito le responde” De acuerdo pero no dispongo de mucho tiempo. Tengo amigos para descubrir y muchas cosas para conocer” y el zorro le replica “Sólo se conocen las cosas que se domestican. Los hombres ya no tienen tiempo para conocer. Compran cosas hechas a los comerciantes. Pero como no hay comerciantes de amigos, los hombres ya no tienen amigos. Si quieres un amigo domestícame” Y el Principito le pregunta “¿Qué tengo que hacer?”  El zorro listo como todos los zorros le responde “Hay que tener mucha paciencia. Para empezar te sentarás un poco lejos de mí, en la hierba. Yo te miraré de reojo y tú no dirás nada. El lenguaje es una fuente de malentendidos. Pero cada día te podrás sentar más cerca…” Disculpad la traducción directa del original en francés que no es profesional pero respeta perfectamente el fondo.

¿Y qué relación tiene esto de querernos con nuestra marca personal?

Uno  de los objetivos de nuestra marca personal es ser atractivos, notorios y reconocidos para ser la opción preferente, para ser elegidos por nuestro entorno. Si no nos queremos, si no estamos bien con nosotros mismos ¿qué proyectaremos a los demás?

Cuando cuidamos de nosotros, cuando desarrollamos nuestra estima personal nos estamos preparando para hacerlo con los demás.  Estar  atentos a nuestro interior,  satisfaciendo nuestras necesidades y deseos, siendo felices con nosotros mismos nos permite estar más disponibles para los demás y nuestra marca sale reforzada.

Amemos al prójimo como a nosotros mismos.

Jordi Collell / Personal Branding Coach / soymimarca

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Tengo un vago recuerdo de cuando tenía ocho años, yo fui un lector precoz comparado con los niños que me rodeaban. Me encuentro cómodamente tumbado en mi habitación con el Principito de Saint-Exupéry en las manos y un plato de aceitunas al lado de la cama, leer y comer al mismo tiempo siempre ha sido una de mis actividades favoritas. Una frase que en aquel momento no entiendo pero que me he evocado en multitud de ocasiones a lo largo de mi vida y la cuento de memoria:

“Sólo vemos con el corazón. Lo esencial es invisible para los ojos”

Este es el primer punto de nuestro chequeo interior. ¿Somos capaces de definir nuestro mapa personal del mismo modo que dibujamos el plano de nuestra vivienda?

Para descubrir lo que es esencial hemos de ser capaces de escucharnos, de abrir los oídos a nuestro corazón para saber lo que  es bueno para  nosotros, lo que necesitamos, lo que deseamos. Es una tarea que no podemos delegar en nadie y sólo depende de nosotros.

Tomar consciencia de nuestros auténticos deseos pasa por preguntarnos sobre nuestra manera de vivir, sobre donde queremos ir y como.

Tomemos papel y lápiz o pantalla y teclado y escribamos lo que queremos ser de mayores, siempre seremos un poco más “mayores” por mucho que hayamos vivido, siempre podemos avanzar y siempre podemos empezar de nuevo.

Escuchemos nuestros deseos internos y escribámoslos. ¿En qué punto estamos de nuestra vida? ¿Hacia dónde vamos? ¿Nos motiva el camino actual? ¿Dónde queremos llegar?

Demos un paso al frente y seamos finalistas, ¿dónde queremos estar al final de nuestra vida?, ¿cómo queremos ser en este momento definitivo? ¿Qué necesitamos para llegar? ¿Tenemos todas las habilidades necesarias?

Pensemos en nuestras actitudes actuales y en qué hemos de cambiar para llegar a ser lo que queremos.

A este proceso le llamamos visión.

Mi visión es no tener que lamentar al final de mis días el no haber sido feliz. Quiero vivir la vida intensamente ayudando al mismo tiempo a los demás a ser felices y a que descubran sus propios valores. Quiero con todo mi corazón  contribuir a que la humanidad avance compartiendo los valores  de libertad, igualdad y fraternidad.

Para ello quiero tener mi cuerpo y mi mente en buena forma y salud, ser un catalizador del cambio en las personas  con las que vivo y en las organizaciones en las que participo en armonía con mis valores, disfrutar y ser feliz en mi trabajo sintiéndome a través del mismo autor de mi avance personal y de la sociedad, poner de manera permanente al día mis conocimientos  y todo ello con los recursos económicos necesarios que garanticen mi independencia.

¿Qué es lo que nos impulsa a actuar? ¿Qué es lo que nos hace felices? ¿Qué papel juegan los demás en nuestra vida?

Si respondemos a estas preguntas habremos definido nuestra misión.

La mía es pasármelo bien haciendo que el mundo funcione cada vez mejor impulsando y desarrollando personas con todos los medios de que dispongo.

Ir a lo esencial nos permite  vivir en armonía con nosotros mismos y realizarnos. Nos permite encontrar el camino cuando la maleza nos lo oculta. Es como decíamos al principio nuestro mapa.

Ahora ya estamos preparados para pasar al siguiente punto del chequeo.

Jordi Collell /Personal Branding Coach / soymimarca

La televisión es una fuente de cultura, cada vez que alguien la enciende me voy a la habitación de al lado a leer un libro

Paradojas de la vida ¿Cuál es la tuya?

Según  Wikipedia,  una paradoja es una idea extraña, opuesta a lo que se considera verdadero o a la opinión general. En otras palabras, es una proposición en apariencia verdadera que conlleva a una contradicción lógica o a una situación que infringe el sentido común. En retórica, es una figura de pensamiento que consiste en emplear expresiones o frases que envuelven contradicción.

La paradoja es un poderoso estímulo para la reflexión, los filósofos a menudo se sirven de las paradojas para revelar la complejidad de la realidad en la que vivimos sumergidos. Las cosas no siempre son como parecen.

Está claro que lo que el mundo necesita es “más Platón y menos Prozac”. Estas 20 paradojas contienen la esencia de grandes principios universales.

1. Paradoja de los Sentimientos (y la Lógica): “El corazón tiene razones que la razón no entiende” (Pascal).

2. Paradoja de la Ceguera: “Lo esencial es invisible a los ojos. Sólo se ve con el corazón” (El Principito).

3. Paradoja de la Improvisación: “La mejor improvisación es la adecuadamente preparada”.

4. Paradoja de la Cultura:  “La televisión es una fuente de cultura, cada vez que alguien la enciende me voy a la habitación de al lado a leer un libro” (Groucho Marx).

5. Paradoja de la Ayuda: “Si deseas que alguien te haga un trabajo pídeselo a quien esté ocupado; el que está sin hacer nada te dirá que no tiene tiempo”.

6. Paradoja del Dinero: “Era un hombre tan pobre, tan pobre, tan pobre, que lo único que tenía era dinero”.

7. Paradoja del Tiempo: “Vete despacio que tengo prisa”.

8. Paradoja de la Tecnología: “La tecnología nos acerca a los más lejanos y nos distancia de los más próximos” (Michele Norsa).

9. Paradoja del Sentido: “No llega antes el que va más rápido sino el que sabe dónde va” (Séneca).

10. Paradoja de la Felicidad: “Mientras que objetivamente estamos mejor que nunca, subjetivamente nos encontramos profundamente insatisfechos” (José Antonio Marina).

11. Paradoja de la Sabiduría: “Quien sabe mucho, escucha; quien sabe poco, habla. Quien sabe mucho, pregunta; quien  sabe poco, sentencia”.

12. Paradoja de la Generosidad: “Cuanto más damos, más recibimos”.

13. Paradoja del Conocimiento: “El hombre busca respuestas y encuentra preguntas”.

15. Paradoja de lo Cotidiano: “Lo más pequeño es lo más grande”.

16. Paradoja del Silencio: “El silencio es el grito más fuerte” (Shopenhauer).

17. Paradoja del Experto: “No hay nada peor que un experto para evitar el progreso en un campo”.

18. Paradoja de la Riqueza: “No es más rico el que más tiene sino el que menos necesita”.

19. Paradoja del Cariño: “Quien te quiere te hará sufrir”.

20. Paradoja del Disfrute: “Sufrimos demasiado por  lo poco que nos falta y gozamos poco de lo mucho que tenemos” (Shakespeare).

Muchas de estas paradojas se convirtieron en marcas personales de aquellos que las crearon, y muchas de ellas constituyen parte de la esencia misma de muchas personas. ¿Cuál es la tuya?