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Empleados influyentes: el nuevo paradigma en la empresa, por @jordicollell

Las empresas son un reflejo de la sociedad . Globalización y gestión de la diversidad son características del mundo en que vivimos y también lo son de las corporaciones. El entorno social y el empresarial se alimentan mutuamente, el mundo no sería como es si no fuera por las empresas que lo han modelado a través de sus prácticas y estas no tendrían cabida en una sociedad que no fuera capaz de adaptarse.

Nuevos entornos físicos y organizativos implican nuevas prácticas, la incorporación de las tecnologías de la información ha cambiado el mundo y ha democratizado el contacto entre personas hasta extremos que hace cuatro lustros formaban parte del imaginario de la ciencia ficción.

Las redes sociales han acercado el intercambio de experiencias, información y conversaciones entre personas para intercambiar información o simplemente para relacionarse, porque lo que antes se hacía única y exclusivamente en el espacio físico ahora se hace también en el virtual que lo enriquece y complementa pero no lo sustituye.

Dentro de las grandes empresas conviven e interactúan diversas generaciones que necesitan no sólo comunicarse sino interactuar y crear conjuntamente cultura, conocimiento así como riqueza para sus accionistas. Si en el mundo el intercambio se realiza a través de las redes sociales en las empresas se ha replicado el modelo con la creación de las redes sociales corporativas.

Las redes sociales corporativas son entornos que reúnen las características de las redes sociales que todos conocemos y facilitan conversaciones, visualización de perfiles, microblogging, feeds, intercambio de documentación y que están especialmente diseñados para que los empleados puedan comunicarse entre si de manera más ágil que la tradicional como son las reuniones y el propio correo electrónico.

Las redes sociales corporativas tienden a convertir en normal dentro de las empresas lo que a nivel social ya lo es.

Para que las redes sociales corporativas funcionen con fluidez y puedan ser útiles se necesitan cambios culturales importantes en la gestión de las personas. De nada sirven nuevos entornos si se aplican métodos de trabajo antiguos. Los usuarios deben estar preparados y formados para participar en entornos que facilitan la colaboración y mejoran el rendimiento ya que aumentan la motivación y refuerzan su vinculación con la cultura de la empresa.

Los entornos sociales corporativos son también plataformas de colaboración que permiten trabajar de manera autónoma en base a resultados sin tener el encorsetamiento de horarios y tiempos de presencia estériles y para ello las personas deben tener la capacidad de coordinar sus objetivos personales con los de la organización, saber comunicar en el sentido más amplio del término y ganarse la confianza de sus interlocutores. Se necesitan empleados capaces de gestionar su marca personal de manera que se conviertan en embajadores de sus departamentos y de los proyectos corporativos en el interior de la organización, capaces de ejercer influencia a todos los niveles para lograr los objetivos propuestos, personas en definitiva conocidas, reconocidas, memorables e influyentes. Es el nuevo paradigma del liderazgo.

Sin la gestión de la marca personal y profesional de los empleados las redes sociales corporativas difícilmente lograrán sus objetivos.

Image from FreePik

La confianza: una apuesta ganadora

La confianza está de baja no sólo en nuestro país si no en todo el mundo y así lo demuestran los resultados del 15º Barómetro de la Agencia Edelman que se acaban de publicar.
España con 55 puntos se sitúa entre los países en los que gana la desconfianza hacia el gobierno, los negocios, los medios de comunicación y las organizaciones no gubernamentales, aunque ha mejorado su nivel respecto al año anterior en seis puntos. Estados Unidos con 52 puntos pasa del infierno de la desconfianza, 49 puntos, al purgatorio de la neutralidad, ni se confía ni se desconfía en las instituciones que hemos comentado, y la Unión de Emiratos Árabes se sitúa en el paraíso de la confianza con la abrumadora cifra de 84 puntos para una media de 55. Entre los países en cabeza, Holanda es el único país europeo y no hay ninguno latinoamericano ni africano. La confianza vive en Asia.

¿En quien se confía? En términos generales se confía en las personas más próximas como los amigos y la familia cuando comparten información en redes sociales ( 72%), en los expertos académicos (70%) en las compañías de las que se es cliente ( 60%), los periodistas ( 53%) y los empleados de las compañías (52%). Y de desconfía de los CEO (46%) y de las celebrities (34%) entre otros.

Para formarse una opinión de una empresa el 70% confía en la opinión de un académico o un experto del sector, el 67% en un experto técnico de la propia empresa y en un 63% en “una persona como nosotros” y en la cola están los CEO con un 43% y los funcionarios gubernamentales o de organismos reguladores con un 38%.

Los influenciadores más creíbles para comunicar valores y aspectos importantes de las empresas siguen la misma tónica: Se cree en los empleados cuando se habla de compromiso 47% frente a un 21% para los CEO, integridad 34% frente al 31% para los CEO, propósito con un 34% frente al 23% de los CEO y para opinar sobre las operaciones con un 31% frente al 23 % para los CEO. En cambio, en lo que se refiere a productos, los consumidores activos son los depositarios de un mayor nivel de confianza con un 37% frente al 23% de los CEO. Los que se llevan la peor parte son los portavoces de los medios de comunicación que no pasan del 15% en ninguno de los apartados. Y ¿en qué medios de comunicación se confía? De entrada en los motores de búsqueda online que han desbancado por primer año a los medios de comunicación tradicionales. Las búsquedas online son la primera fuente general de información para temas económicos con un 31% por delante de los periódicos, 21%, y la televisión 22%. Y cuando aparece una noticia se confirma en primera instancia en la red, 37%, a través de la televisión, 20%, y en los periódicos, 18%.

Con estos datos en la mano, todo parece apuntar a que el diálogo entre empresas y su público tiene más fuerza si se canaliza a través de sus técnicos y empleados que si se hace a través de sus directivos. Una vez más, otro año más, vuelve a cobrar sentido el término embajadores de marca. Un empleado con una marca personal fuerte y bien posicionado en las redes sociales transmite de manera eficaz los valores y la realidad de la compañía ya que tiene un alto nivel de credibilidad y se convierte en una fuente generadora de noticias que serán consultadas en primer lugar por las personas interesadas. Invertir en la marca personal de los empleados es apostar por la credibilidad y reputación de la marca corporativa.

Todo apunta a un nuevo paradigma: de gestión de empleados a diálogo y colaboración entre marcas personales y marcas corporativas.

Imagen: pixabay

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Infografía “Embajadores de Marca”

Hoy os traigo una nueva infografia, basada en el artículo “Por qué no se confía en las empresas” de Jordi Collell publicado en esta misma web el 6 de octubre de 2014. La infografía pone de manifiesto la importancia de los embajadores naturales de marca, los empleados de las empresas, como máxima fuente de confianza con los stakeholders.

Publicada originalmente en la web www.rubengcastro.com

infografía Embajadores de Marca / Ruben G Castro

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¿Cuál es tu ventaja competitiva?, por @xaviroca1

En la actualidad existe un alto nivel competitivo en la mayoría de sectores. Las empresas compiten con empresas de todo el mundo en un mercado cada vez más globalizado. La mayoría de los mercados se encuentran en plena madurez, con sus ventas estancadas (o en decrecimiento), lo que a la práctica significa que aquellas empresas que quieran crecer deben hacerlo a costa de sus competidoras, es decir, para crecer deben ganarles cuota de mercado (lo que nunca resulta tarea fácil).

En el mercado laboral la situación es muy parecida. Con un alto nivel de paro en la mayoría de profesiones, con una creciente movilidad geográfica por parte de los profesionales y con un exceso de personas competentes en la mayoría de sectores de actividad, la situación es realmente compleja. Competir en este entorno tan feroz, requiere no sólo de buenas competencias profesionales sino también de una correcta estrategia.

Ventaja competitiva

Uno de los elementos más importantes de la planificación estratégica de la marca personal es el concepto de ventaja competitiva. Por ventaja competitiva se entiende cuando alguna empresa o profesional tiene alguna característica diferencial sobre sus competidores que le permite conseguir unos rendimientos superiores de forma sostenible en el tiempo. Uno de los aspectos básicos del concepto de ventaja competitiva es el de diferenciación. En un entorno tan competitivo como el actual, resulta fundamental diferenciarse, hacer cosas de forma diferente ya sea a nivel de producto, de servicio, de estrategia de comercialización… Es más importante ser diferente incluso que ser el mejor o el primero.

Además, la ventaja competitiva debe ser única, exclusiva y a ser posible que no sea fácilmente copiable o imitable por tus competidores. También, ha de ser posible de mantenerla a medio y largo plazo. Pese a que todo cambia a una velocidad de vértigo, debe intentarse que la ventaja competitiva te ofrezca elementos diferenciales durante un cierto tiempo. También debe ser claramente superior a la competencia. Para destacar en mercados competitivos, tu ventaja competitiva debe ser sensiblemente superior a tus competidores y también aplicable a diferentes situaciones de mercado.

Hablando con muchas personas (universitarios que se lanzan por primera vez al mercado laboral, alumnos de talleres de personal branding, o profesionales a los que asesoro…), la inmensa mayoría desconocen el concepto de ventaja competitiva. Y no pasa nada porque no conozcan el significado de este concepto. El problema – a mi entender – proviene de que nunca se han planteado cómo van a competir en un mercado tan competitivo y en una situación tan adversa como la actual. Cuándo les pregunto por qué alguien debería contratarles a ellos en lugar de a otros profesionales competidores, la gran mayoría se quedan en blanco.

Suicidio profesional

¿Cómo alguien les va a dar una oportunidad si ni ellos mismo saben qué aportan de diferente, qué pueden hacer mejor que sus competidores? Quizá hace años, cuando la situación económica y competitiva era francamente diferente, las personas podían no preocuparse de definir su ventaja competitiva. En la actualidad, me parece un suicidio profesional.

¿Y tú, ya has pensado cuál será tu ventaja competitiva?

 

Las empresas son personas. La evidencia (II). El caso Hasbro

 

En diciembre hablaba de la necesaria humanización de procesos en la gestión de personas en y comunicación de las empresas con un caso de la compañía Zurich.

Hoy planteo un caso que me llamó mucho la antención, y está referido a la compañía Hasbro, líder mundial en el sector del juguete (tras muchos años persiguiendo a Mattel).  Si no te es familiar la marca Hasbro tal vez sí lo sea Angry Birds, Cluedo, Mi pequeño pony, Monopoly, Furby, Play-Doh, Equestria Girls, Quién es quién, Scattergories,…

Hasbro es una empresa global, con su origen en EEUU, un país donde el personal branding es una estrategia muy consolidada. Hace un tiempo tuve oportunidad de visitar su sede en España de la mano de Pablo Adán. Están en Valencia, y los poco más de 70 minutos que estuve ahí fueron un auténtica lección de branding personal real y operativo. No es storytelling, es puro “storydoing”.

Para que veas lo interiorizada que tienen la marca personal, dale un vistazo a esta hoja que pertenece a un bloc de notas que tiene cada profesional sobre su mesa:

Hasbro_bloc

¿Qué te parece? No está nada mal. Es personal branding integrado. Hasbro es consciente de que su gente es su marca, de que todos sus profesionales son embajadores de Hasbro, y actúa en consecuencia. Además del bloc de notas, el equipo de RH de la compañía es muy sensible a programas de formación continua, entre los que incluyen talleres relacionados con el personal branding. Lo tienen claro, las empresas son las personas, Hasbro es su gente, y cuanto más fuerte sea la marca personal de sus profesionales mayor será la de la corporación.

Personal Branding en 2014: La consolidación

 

Muchos hablamos hace un año de 2013 como un año clave para el Personal Branding. Y no nos equivocamos. Analizando las alertas de Google sobre el tema, vemos que cada vez es mayor el interés por la estrategia personal para definir y alcanzar unos objetivos con éxito.

En 2013 han aparecido nuevos profesionales que se unen a los que hace algunos años que estamos en esto. Unos son pura fachada, colocan “personal branding” porque creen que está de moda, pero detrás no hay nada serio. Pero también ha surgido nuevas voces a tener muy en cuenta en este panorama.

Nuestro resumen del 2013 pasa necesariamente por dos grandes hechos:

  1. La tímida entrada del branding personal en el territorio de la empresa
  2. El lanzamiento del primer Posgrado universitario en Personal Branding

En las empresas el personal branding aun genera desconfianza, ya que muchos creen que es algo que compite contra el corporate branding. Nada más lejos: si tenemos en cuenta que las empresas son personas, el estímulo del personal branding en la empresa no puede hacer otra cosa que reforzar la corporación y sus lazos con sus stakeholders. Unir empresa y cliente en “la conversación” del mercado es una de las tareas de los programas de embajadores de marca que se aplican en el personal branding empresarial.

Foto: Majopez

Foto: Majopez

El Posgrado en Personal Branding de la Universitat Ramon Llull / Blanquerna Comunicació se lanzó con éxito el pasado 19 de noviembre. Se trata de una modalidad mixta online y presencial que permite que muchos estudiantes del otro lado del atlántico puedan seguir el posgrado. Aunque la matrícula sigue abierta unos días más, en junio de este 2014 saldrá la primera promoción de “personal branders”, lo que nos llena de alegría, ya que como sabéis Soymimarca ha colaborado en la creación, coordinación y dirección del curso.

Y volviendo al título, hablemos de presente y de futuro. Para el Personal Branding en 2014, vemos que cada vez son más profesionales los que deciden tomar las riendas de su marca y no dejar que sean “otros” los que la dirijan. Esto está sucediendo también en las empresas. La consolidación del personal branding está relacionada con la realidad de que todos somos diferentes y todos tenemos propuestas de valor. Ya no queremos ver el partido desde la butaca de casa, lo queremos jugar en la cancha.

¡Feliz 2014!

PD: Por si te perdiste nuestro regalo de Navidad, aquí lo tienes. (ya lleva 6.000 descargas). Enlace al e-book gratuito Soy mi marca o no soy nada

La marca personal en entornos comerciales B2B de tipo industrial, por @PauSamo

Uno de los aspectos de la marca personal que podemos potenciar de forma más evidente está relacionado directamente con el área comercial de las medianas empresas. En base a mi experiencia en entornos comerciales dentro del sector industrial y en concreto al negocio entre empresas, puedo observar algunos detalles. Detalles que quizá son cambios que podrían estar marcando una tendencia.

En un pasado reciente, las grandes empresas de cada sector eran las que dominaban los mercados con cuotas de penetración muy elevadas, que simplemente debían preocuparse por fabricar bien, deprisa y a poder ser barato. La elevada demanda requería un servicio excelente para no perjudicar los procesos industriales de los clientes o distribuidores, la calidad de los productos se les suponía y lo importante era disponer de soluciones rápidas y eficaces en caso de rotura de stock para evitar retrasos o paradas de los procesos productivos. Lo importante era producir, a más producción más ventas. Por lo tanto, la prioridad de los jefes de compra era encontrar el producto adecuado, con un precio razonable que entrara en costes y con un servicio excelente por parte del proveedor.

A todo esto, el comercial era muchas veces un mero transmisor logístico que gestionaba pedidos/abonos, cubría las faltas de un cliente con material de otro, se desplazaba a fábrica a buscar unas piezas para solucionar una entrega, y de vez en cuando, explicaba algunos detalles sobre productos y precios a nuevos clientes y presentaba las novedades de rigor. Algo de relaciones públicas, alguna cena con copa incluida  y chinpún! En definitiva se trataba de no perder clientes, más que de ganarlos.

Si formas o has formado  parte de un equipo comercial seguramente recuerdas esa época.

Ahora bien, ¿Qué actores forman parte del mercado a día de hoy? Pues resulta evidente que muchas de aquellas marcas potentes ya no existen, otras han sido absorbidas o fusionadas por parte de grandes corporaciones, algunas con mayor solera han sobrevivido a trancas y barrancas. De repente aparecen un ejercito de pequeñas empresas con tecnologías punteras, muy diferenciadas, que trabajan de forma global, son rápidas, efectivas, innovadoras y valientes. Muchas de ellas son de origen centroeuropeo o asiático.

Quizá llegados a este punto, la historia te sigue sonando, las cosas no son como eran y tú, ahora, ya lo tienes claro.

Es evidente que frente a esta situación no puedes mantenerte  impasible. Defender la marca,  hacer vibrar a tu cliente sacándolo de su apatía y abrirle  los ojos a nuevas oportunidades de negocio conjunto, avivar la relación ganar-ganar que necesitáis, generar sinergias, promover la colaboración mutua en aras del beneficio común, es una tarea a la que el vendedor no está acostumbrado y para la cual generalmente no se le ha formado.

¿Justo en este punto empiezas a intuir a cuento de qué viene este artículo?

Pues sí, la mayoría de las empresas han menguado en todos los sentidos, lo cual no significa que tenga que llegar el día de su desaparición, simplemente debemos adaptarnos a una nueva realidad con otros tamaños, otras cifras y otros métodos.

La venta B2B, a diferencia de lo que ocurre por ejemplo en retail, sigue teniendo un alto componente de relación personal, de asesoramiento técnico y por lo tanto de  necesidad de mantener las visitas comerciales como parte ineludible del proceso de venta. Es difícil que se produzca venta online,  en caliente o por impulso.

Aquí entran en juego el vendedor, los técnicos de SAT y el personal de atención al cliente.

El trato directo con el cliente es fundamental en esta industria. Mientras las empresas han cebado los puestos de alta y media dirección de profesionales con MBA, Project Managers o similares, y que conste que lo digo sin desmerecer nada ni a nadie, han descuidado muchas veces la estructura comercial de base que ahora se encuentra indefensa en la jungla del mercado industrial cada vez más global y más especializado.

Al fin y al cabo, estos empleados son la cara, los ojos y la correa de transmisión de valores de la empresa hacia los clientes. Al final del día, la persona de la centralita telefónica ha hablado con muchísimos más clientes que cualquier CEO.

Si algún CEO piensa que el poder de su Marca es infalible y eterna, muy humildemente creo que es una idea ingenua. El poder de la Marca a día de hoy se trabaja más que nunca por la base y por lo tanto potenciar las Marcas individuales de cada uno de los empleados resulta esencial para que la suma de Marcas (individuales + corporativas) sea mayor cada día. Necesitamos ser la opción preferente y esto necesariamente pasa por que nuestro equipo comercial tenga una marca potente, que transmita unos valores positivos y alineados con los corporativos, que se refuercen Marcas de forma mutua. Como resultado de ello tendrás un ejercito lleno de embajadores de tu Marca y sus valores que la fomentarán día a día.

Para finalizar, una reflexión realista:

Esto no es gratuito, para que sea así,  debes invertir muchísimo esfuerzo en valorar a las personas de tu equipo, a aceptarlos como son, a ayudarles a potenciar sus talentos individuales y a compensar sus debilidades. Por supuesto esto va a suponer una mayor autonomía de las personas que te quitará cierto control, pero ganarás el poder del talento de cada una de ellas. Estarán luchando por tu Marca día a día con lo máximo que le puedes pedir a un empleado, que se implique porque lo vive y no porque le obligas.

El mercado es una gran conversación (y las personas tenemos la voz)

 

Mensaje dirigido a gestores de empresas y de recursos humanos

La comunicación a base de talonario y mensajes repetitivos tiene fecha de caducidad. Las personas quieren hablar con personas. Por lo tanto, las marcas necesitan humanizarse, cambiar el terreno de juego del “yo te voy a buscar” por el de “gustará encontrarme”.

Si gestionas una empresa o un departamento de recursos humanos, es importante tener en cuenta que el mejor activo de comunicación que tienes se llama “mis profesionales”. Si lo prefieres, sigue llamándole “mis empleados”, no importa.

marketsareconversationsEl consumidor no se ha vuelto inteligente ni idiota, se ha vuelto exigente, inconformista. Para llegar a su órbita debemos utilizar un lenguaje diferente, de persona -a- persona, sólo así generaremos complicidades, empatías.

El famoso “repetition is reputation” está ya casi enterrado. Ahora, si cuentas con 500 profesionales, tienes 500 portavoces de marca. Y cada uno explicará la marca según su percepción, con matices, con riqueza cromática, no será un único mensaje, será un único concepto con cientos de formas y contenidos.

Esto a lo que llamas empleados son -te daré una alegría- tus mejores embajadores de marca. Pero sólo lo serán si quieres y si pones en marcha un programa que combine personal branding con corporate branding que pueda generar nuevos canales internos y externos de comunicación.

El mercado es una gran conversación. Así lo avanzaron cuatro visionarios en 1999, Fredrick Levine, Christopher Locke, Doc Searles y David Weinberger en su “Cluetrain Manifesto“. Ahora el mando a distancia ya no lo tienen entes abstractos llamados “empresas”. Ahora lo tienen las personas, los interlocutores perfectos de una gran conversación que pueden dar o quitar valor a las marcas.

Es un cambio, y mirado en la perspectiva de los años es una revolución. Internet, sin duda, ha tenido mucho que ver en todo esto. La red colaborativa nos ha convertido a todos en periodistas, jueces, fotógrafos, escritores, críticos de cine, críticos gastronómicos, músicos, atletas, nos ha quitado la vergüenza, la timidez, nos ha dado voz propia, lo que antes estaba reservada a espacios de pago muy profesionalizados.

Empresario, director de recursos humanos, tienes ante ti una oportunidad única de crear una marca con una voz pero con muchos altavoces . Nadie dice que sea una tarea fácil, pero una cosa es segura: si no lo haces tú lo harán tus competidores. Tic, tac, el tiempo pasa.

Publicado en Puro Marketing el 31/10/2013

¿Hablas mal de tu empresa? ¿Eres un activo tóxico?

 

Hace algunos años encontrar a una persona hablando mal de su empresa, de sus jefes o de algunas decisiones tomadas por la dirección de la compañía era muy habitual. Últimamente la crisis ha frenado la crítica más despiadada, ya que cuando una empresa necesita prescindir de alguien de buen seguro que mete en el saco a sus “activos tóxicos”, aunque se trate de buenos profesionales.

Toxic-Text-Sign-Skull-852045-300x300Hoy, con la democratización de la comunicación, que nos permite comunicarnos a grandes audiencias a tiempo real, el insatisfecho con su empresa debería ir con más cuidado que nunca, ya que las herramientas de monitorización de las que disponen empresas y community managers pueden identificar muy rápidamente al intoxicador.

Para mi, la cuestión va un poco más allá: ¿Puede considerarse buen profesional a aquella persona que habla mal de su empresa?. Os invito a contestar, pero yo diría que no. Por varias razones.

  • A un buen profesional se le supone la suficiente discreción como para no airear los trapos sucios fuera del ámbito de la empresa. Hablando se entiende la gente, y si ese entendimiento no se produce, si no hay alineación, se puede buscar una salida negociada que vaya bien a ambas partes.
  • Un buen profesional puede afrontar una crisis o un nuevo reto preguntando por ahí,  recogiendo información, validando hipótesis, pero sin cuestionar la hoja de ruta de la compañía para la cual trabaja.

Hace pocas semanas, una amiga recibió en su correo de Linkedin una petición de una persona para mover un currículo, y en el mensaje la persona dejaba a su empresa actual por los suelos. ¿Qué nivel de confianza puede dar esta persona para que la recomendemos? ¿Realmente alguien está tan loco como para pensar que nos vamos a jugar la reputación recomendando a un activo tóxico?

El pasado lunes hablaba de embajadores de marca, y en esa línea quiero recordar que los profesionales que trabajan en una empresa son embajadores de su marca.

Cómo transformar empleados en embajadores de marca, por @guillemrecolons

 ¿Por qué una marca como Mercadona, que apenas invierte en publicidad, es tan poderosa?

Aunque no acostumbro a hacerlo, traduzco y resumo el excelente artículo del especialista en Personal Branding William Arruda “Three Steps For Transforming Employees Into Brand Ambassadors” publicado en la revista Forbes el pasado agosto. Muchas empresas centran sus esfuerzos de branding en actividades tradicionales del marketing como la promoción, la publicidad, las relaciones públicas. Todo eso está muy bien, pero tal vez esas mismas empresas olvidan que uno de sus mejores activos de marca es su gente, sus profesionales.

William Arruda

William Arruda

No importa cuál sea el sector, la construcción de una gran marca requiere que todos los profesionales de la empresa conecten con la marca corporativa y comprendan la importancia de caminar juntos para lograr objetivos. Si no inspiramos a nuestra gente para ser embajadores de marca, estamos desaprovechando una oportunidad única (y permitiendo que nuestros competidores avancen posiciones). Según el barómetro Edelman Trust de 2013, “los empleados puntúan más alto en confianza pública que el Departamento de Relaciones Públicas, el Presidente o el fundador de la compañía. Un 41% piensa que los empleados son la fuente de información más creíble cuando hablan de su empresa”. Para construir una marca corporativa fuerte se necesitan embajadores de marca, profesionales comprometidos, conectados y motivados: personas con un nivel de proximidad emocional con su trabajo, colegas y organización que les empuja constantemente a mejorar, a aprender y a desarrollar mejor sus tareas. El compromiso es esencial, y acarrea múltiples ventajas. Entonces ¿Cómo conseguir profesionales comprometidos? Para transformar empleados en embajadores de marca se pueden seguir estos tres pasos:

1. Promueve el autoconocimiento y la identidad personal (Personal Branding)

Una investigación reciente de la Cornell University demuestra que para conseguir un alto grado de satisfacción de los empleados, la nueva cultura empresarial debería centrarse en la identidad personal, no en la corporativa. Cuando los empleados pueden convertirse en “los mejores aliados de si mismos” la productividad laboral y el apego a la compañía aumentan notablemente. En la misma investigación, a los empleados recién llegados se les preguntaba ¿Qué hay de “único” en ti que te ayuda a ser más feliz y hacer mejor tu trabajo? . Esa pregunta provocaba reacciones positivas: menor índice de baja laboral, mayor eficacia en el trabajo y mejora en el nivel de compromiso. La pregunta encierra un interés hacia el empleado por parte de la empresa en cuanto a su potencial de crecimiento personal (no solo profesional). También demuestra que la organización cuida el nivel de bienestar de su gente. Todo eso, al final, redunda en un mayor beneficio para la marca. Si en vez de esa pregunta, la fórmula hubiera sido la clásica ¿Qué has oído de nuestra empresa que te haga orgulloso de pertenecer a ella? se vería “el plumero” del interés meramente económico de la relación profesional. Es como decir a un empleado la suerte que tiene de trabajar en la compañía, seguramente es contraproducente, transmite arrogancia, repele. Nuestro objetivo es generar un ambiente atractivo con nuestra gente que les dirija, de manera natural, a ser embajadores de marca. Hemos de ayudar a nuestra gente a “desenterrar” su mejores fortalezas para integrarlas en toda su actuación, eso conduce directamente al éxito del equipo.

2. Convierte el conocimiento de marca interno en una prioridad (Corporate Branding)

El instituto Gallup pregunto a más de 3.000 trabajadores seleccionados aleatoriamente si estaban de acuerdo con la siguiente afirmación: “Sé cuál es la misión de mi empresa y qué diferencia a nuestra marca de nuestra competencia” Sorprendentemente, solo un 41% de los empleados estaban de acuerdo, lo que indica que más de la mitad no eran conscientes del posicionamiento de su compañía y de su clave diferencial. ¿Cómo puede un equipo trasladar al mercado la “promesa” corporativa si no sabe lo que es? A los que lideran las empresas les toca la tarea de “educar” al equipo sobre todo lo relacionado con la marca.

3. Conecta lo personal y lo corporativo

Uno de los mayores malentendidos que conozco se refiere al hecho de que las marcas personales y las marcas corporativas compiten (en vez de cooperar). Nada puede estar más alejado de la realidad. Las compañías de mayor éxito –añado: como el caso de Mercadona- ayudan a su gente a conocerse mejor, a conocer su marca personal, y capitalizan la integración de esos rasgos individuales con los más amplios objetivos de la compañía. A eso se le llama Personal Branding aplicado, y representa una estrategia simple pero imbatible. Se basa en el principio de personal más (+) corporativo, no personal vs. corporativo. Cuando los empleados tienen más claro quiénes son y qué les hace excepcionales (un proceso que se puede implementar promoviendo el autoconocimiento), y además tienen claros los objetivos corporativos de marca, pueden poner en marcha sus competencias únicas y su experiencia para activar esos objetivos. Pensando de manera consistente e inconformista se puede seguir el trazo de experiencias excelentes como el Apple Genius Bar. Una marca consistente no emerge a partir de empleados instalados en la zona de confort. Cada profesional necesita determinar cómo puede –a su manera- trasladar la promesa de marca de una forma auténtica, aprovechando y uniendo la identidad corporativa con lo que le moviliza y hace único. Aunque no seas el presidente de la compañía, si te interesa aumentar ese nivel de compromiso entre la empresa y los empleados, tu rol es clave. Asume la tarea de “branding” para tu equipo. Haz saber a tu superior que quieres liderar una iniciativa de branding grupal. Este nuevo rol te brinda la oportunidad de moverte fuera de las jerarquías habituales, mejorar tu propia marca de cara a tu equipo y asumir un papel relevante en el éxito de tu empresa. Una marca fuerte requiere el compromiso de todos los profesionales de la compañía, y se consigue integrando las marcas personales con la corporativa. Ellos, los profesionales, son el mejor recurso del que pueda disponer cualquier organización.