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¿Qué te frena a ser tú mismo? por @guillemrecolons

La historia de la niña con los calcetines desparejados.

Leía hace algún tiempo un relato de la Doctora en Psicología Donna Dunning sobre un profesor de primaria al que le llamó la atención que una niña tuviera en clase los calcetines coordinados. Avisó a los padres y les advirtió que la niña estaba cambiando, que no participaba en la clase y que estaba generando una actitud incierta. El profesor sabía que esa niña era muy creativa, una inconformista que vestía de manera poco convencional, que jamás llevaba los calcetines iguales y que participaba activamente en clase.

La explicación al cambio se encontraba en el hecho de que la niña quiso ser aceptada en un grupo, tuvo que aceptar sus normas y por tanto se llegó a olvidar de cómo era realmente. No está claro que un evento como este implique el final de la infancia. Los compañeros influyen de manera poderosa en lo que somos, y a menudo tendemos a actuar para encajar mejor en el grupo.

Todos nos adaptamos, eso está claro. Queremos ser aceptados socialmente, y por ello adaptamos nuestra conducta para no irritar a los demás; es una práctica común.

La clave es poder hacerlo sin perder nuestra esencia. Para lograrlo, hemos de discernir de una manera clara cuándo somos nosotros y cuándo somos “otro”. El profesor y Doctor en filosofía Josep Manuel Udina lo resume así “el ser humano es siempre idéntico”. Es cierto que la identidad no se pierde a lo largo de la vida, lo que va cambiando es la personalidad.

La presión por ser “otro” puede empezar a edades tempranas y por distintas razones, casi siempre basadas en expectativas que tienen otros sobre nosotros. Los niños entienden lo que valoran sus padres, y pueden aceptarlo o rechazarlo. Sea como sean es difícil escapar a la influencia de los padres, los mensajes en la infancia arraigan con facilidad.

En un sentido amplio, las influencias sociales nos envían mensajes constantemente acerca de cómo deberíamos ser y qué es lo que importa. Comprar cosas, ser atractivo, permanecer joven, o invertir mucho dinero en ocio son solo algunos ejemplos del bombardeo publicitario que sufrimos todos los días.

A veces nos gustaría ser otra persona. A mí, por ejemplo, me gusta mi manera de ser algo desestructurado, soñador y espontáneo, pero eso no quita que a veces añore un sistema más organizado y estructurado. Algunas personas se obsesionan con ser “otro” y trazan su hoja de ruta bajo ese parámetro. Creo que es un error. Yo puedo llegar a ser organizado, pero no puedo convertir eso en mi valor central. Aceptar nuestras debilidades y fortalezas forma parte de nuestro autoconocimiento.

¿Puedes asegurar que tu marca personal habla de ti, de tu auténtico yo, y no de la presión social por ser otro? Tu verdadero yo está en algún lugar de ti, solo necesitas aislarlo de las presiones y mensajes que te dirigen a otras personas. Solo entonces crearás tu propia marca personal.

Después de Twitter y Linkedin, las empresas de RRHH apuntan a Facebook

jobandtalent permite a las empresas encontrar profesionales vía Facebook

Leía el otro día en RRHHdigital.com la noticia sobre jobandtalent. Me parece significativo que, después de Twitter y Linkedin, una iniciativa como jobandtalent considere Facebook como un punto de mira para captación de personas. Imagino que números son números, y 500 millones de usuarios no pueden pasar desapercibidos para nadie.

La novedad de jobandtalent consiste en haber lanzado una plataforma que facilita las cosas con los usuarios a  través de Facebook. Cada día estamos viendo como muchas empresas lanzan proyectos relacionados con RRHH y tecnología: una que nos ha gustado desde hace tiempo es Grupo Especialistas, liderada por el experto Pau Hortal. Esta empresa ofrece distintas plataformas que relacionan empresas con personas a través de la creación de redes profesionales corporativas. No nos engañemos, el planteamiento de Grupo Especialistas es más serio que otras propuestas que hemos visto por ahí. Ellos ofrecen la ventaja de generar soluciones a medida para las empresas.

Sea como sea, lo cierto es que la red es el nuevo terreno de juego para que las empresas encuentren profesionales y viceversa. Así que un consejo que daremos a cualquiera que exponga su CV a través de Linkedin, Infojobs, Xing, Facebook o cualquier otra red es que lo haga bien, que sea honesto con la información que facilita (al final todo se sabe) y sobre todo, que sepa explicar el porqué deben contratar a uno mismo y no a otro. En definitiva no deja de ser una respuesta a la pregunta ¿Qué te hace diferente?. Si alguien no sabe qué contestar a eso puede pedir ayuda a un profesional de marca personal.

Rumbo a ningún lugar

–      ¡¡ Izad las velas, levantad amarras!!

–      ¡Sí mi capitán!

–      ¡¡Seguidme mis valientes!!

–      ¡¡Sí mi capitán!!, pero… ¿hacia dónde vamos?

–      ¡¡Vamos hacia el sol!!

–      ¡¡Con usted iremos mi capitán!!, pero.. ¿por qué hacia el sol?

–      ¡¡Porque lo desconocido nos espera!!

–      ¿Y qué hay allí?

¡¡Esa es la aventura, que hay que descubrirlo!!

El barco partió, y nunca más se supo de ellos.
Persiguió una vida de intrépido aventurero, se lanzó al vacío, a la nada.
No fue un héroe, y su arriesgada acción tan sólo quedó en los familiares de sus marineros.

Intenta no trazar un rumbo equivocado, pero nunca traces un rumbo a ninguna parte. Averigua antes de partir qué hay allí donde vas, y para qué necesitas llegar. Y sobre todo, nunca sigas a alguien que no tiene claro su destino.

Si no sabes dónde vas, nunca sabrás si has llegado.

¿Qué marca tienes como madre?

Últimamente se ha escrito bastante sobre el libro de Amy ChuaHimno de Batalla de una Madre Tigre” que enfrenta el modelo educativo “chino” muy estricto contra el occidental más “permisivo”. Quiero compartir con vosotros otras tipologías de “mamás” que he encontrado  en Le Nouvel Observateur de la semana pasada para ayudar a cada cual a posicionarse como Mamá Tigre, Mamá Canguro, Mamá Grizzli, Mamá Pingüino o Mamá Delfín.  Y finalmente leed mi petición final de ayuda.

Mamá Tigre

Para la mamá tigre el mundo es sencillo. Hay los fuertes y los débiles. Los depredadores y los perdedores. La mamá tigre no educa a sus hijos, los doma. Y lo hace por su bien. Ha transformado su casa en un internado sin televisión ni videojuegos ni móviles  ni nada que distraiga a su camada del objetivo principal: ser el mejor. Sus reglas son simples: no felicitar porque esto ablanda el carácter, no dar opciones porque crea confusión, no negociar porque ella es el Jefe.

Yo conozco a personas que les gusta forzar la situación por el bien de sus hijos y les envían a aprender un idioma, por ejemplo, colocándoles en un nivel superior al recomendado para que se fuercen y aprendan más.

Mamá Canguro

Su sueño y su batalla  son el retorno a la naturaleza. Partidarias del parto en casa y las más osadas se comen la placenta después del parto. Se sabe de memoria los informes de la OMS y frecuenta con espíritu militante la Liga de la Leche Materna. Fabrica su propio jabón por lo de los compuestos derivados del petróleo. Comparte lecho con sus retoños de manera permanente. Es fan de los pañales reutilizables y tricota los vestidos de la familia. Es partidaria del huerto urbano y en el cole milita contra todo lo que no tenga trazabilidad y prohíbe a sus hijos que coman las salchichas de Frankfurt del comedor.

Mamá Grizzli

“Una madre sabe cuando algo no va. En Alaska, yo pensaba en la mamágrizzli que se levanta sobre sus patas traseras cuando alguien quiere atacar a sus crías (…) Si pensáis que que los pitt-bulls son unos duros, no querréis complicaros lavida con una mamá grizzli” dicen que contaba Sarah Palin.

A los padres grizzli también se les llama padres helicóptero que aterrizan haciendo rugir sus hélices ante cualquier contratiempo de su camada. Desembarcan en la escuela para quejarse por las notas de sus niños, hacen trampas en el solitario preparando los trabajos escolares, geolocalizan a sus hijos adolescentes con el gps o el gsm del móvil.

Normalmente no aceptan que sus hijos pueden ser responsables de un desaguisado y si el consejo escolar de su escuela o instituto les abre un expediente piden la presencia de un abogado y muy pronto veremos que recurren las notas ante el juez de guardia.

Mamá Pingüino

En el universo de los pingüinos la hembra pone los huevos y el macho los incuba durante dos meses y durante este periodo mamá se pasa el día nadando.

En nuestro entorno son las mamás que proclaman a viento y marea su falta de vocación, son mamás sin querer serlo. Se sienten felices cuando acaba la baja de maternidad y critican a sus congéneres con otro tipo de ideas y por supuesto se identifican con todas aquellas mujeres que vuelven al trabajo el día después del parto.  Según ellas los hijos son unos pequeños tiranos que las hastían.

Mamá Delfín

Va de rebajas con su hija y se hace unas birras con el hijo. La mamá delfín es afectuosa y juguetona, una enrolladla vaya! Es una niña imperecedera que afana los leggins de su hija, va de disco y parece querer ligar con los amigos de su hijo.  Parece vivir en una perpetua segunda adolescencia y le cuesta exigir a sus hijos porque no se exige a si misma. Quiere ser el centro de atención con una única obsesión de no quedar “desconectada” de sus hijos.

Todo esto son estereotipos pero nos pueden ayudar a hacernos una idea de nuestro estilo que sin lugar a duda tendrá su reflejo en nuestra marca personal. A que sí!

Y si habéis llegado hasta aquí me encuentro con el derecho de pedir ayuda. Hasta ahora hemos hablado de “mamás” pero qué pasa con los “papás”, ¿qué estilo de paternidad se vislumbra por ahí? Os invito queridas lectoras y lectores a dar vuestra opinión y me comprometa a reflejarlo en un post, que nosotros también tenemos derecho a tener referentes ante los que contrastarnos.

Mientras lees esto, alguien en algún lugar está buscando tu nombre en Google

Ahora mismo, mientras lees esto, alguien en algún lugar está escribiendo tu nombre en Google u otro motor de búsqueda.

Te guste o no, tu vida entera pasa a la velocidad de la luz por delante de esa persona que busca información sobre ti. En ese momento pueden pasar cuatro cosas:

  1. Tu nombre es algo común y aparecen 3.000 páginas relacionadas con él, pero resulta que tuyas solo hay dos o tres, y nadie puede saber cuáles son.
  2. No apareces
  3. Apareces de forma inequívoca, pero vinculado a cosas poco o nada interesantes: juergas locas, borracheras, estafas, pleitos, insultos…
  4. Apareces de manera correcta, con información adecuada, actualizada e inequívocamente tuya.

Se trata de cuatro escenarios muy diferentes que requieren reacciones distintas. Como aperitivo, aquí algunas pistas:

  1. Nombre común. Si tienes dos apellidos, úsalos, seguro que de esta manera evitarás coincidencias. Si los dos apellidos son muy comunes (Pérez García, por ejemplo), búscate un buen “nickname”, un nombre clave que se asocie solo a ti.
  2. No apareces. Es mejor no estar que estar mal, pero no aparecer significa NO EXISTIR, así que está claro que necesitas empezar a dar visibilidad a tu marca personal en la red.
  3. Apareces, pero mal. En este caso te advierto que la huella de internet es inborrable. Pero dando a conocer tu parte positiva podrás “esconder” esas noticias negativas que la red tiene de ti. Un primer consejo es crear una cuenta en Linkedin con un perfil público. Un segundo consejo es comentar noticias y blogs que puedan ser de tu interés. Esto te ayudará a corregir esa reputación online.
  4. Enhorabuena. Tu marca personal online funciona de maravilla. Si además tienes claro quién eres, dónde quieres llegar y cómo, doble enhorabuena, tu MARCA PERSONAL está bien perfilada.

De todas formas, las soluciones de los tres primeros supuestos son tácticas. Mi consejo es que traces una estrategia de marca personal, algo más complejo y que posiblemente requiera cierta ayuda externa, pero muy efectivo.

 

¿Tú quieres ser el trabajador del futuro? Te lo ponemos a tu alcance.

Ayer cayó en mi correo un nuevo artículo de Didier Erwoine,  colega nuestro belga de Personal Branding, en el que hace una interesante descripción sobre el cambio en las necesidades del mundo laboral y las nuevas habilidades, aptitudes y actitudes que deben desarrollar los trabajadores para poder evolucionar de acuerdo con el nuevo entorno.

Como  el escenario que se dibuja es positivo y en los últimos tiempos andamos algo escasos de proyecciones que nos eleven la moral vamos a comentarlo y a ver sao empezamos bien la semana. Dejaremos las noticias tristes y las previsiones apocalípticas para la prensa, los economistas y los políticos.

Tenemos los cambios a la vuelta de la esquina

Las carreras profesionales ya no son lo que eran, de la línea recta vamos directos a una sinusoide, con ritmos irregulares y cambios frecuentes en el mismo sector o no. Para acabar de arreglarlo tenemos pruebas más que evidentes que las empresas no están ni en disposición ni en condiciones de ofrecer y mucho menos prometer empleos de larga duración por lo que la seguridad en el puesto de trabajo va dejando paso a la “empleabilidad” que es la capacidad para encontrar un trabajo  de manera más o menos rápida.

Como decíamos en un post anterior las descripciones de puestos de trabajo si no han muerto están entrando en agonía. Lo que si ya podemos ir enterrando es el concepto de empleado y la noción de “competencias”, entendiendo por tales lo que  las personas son capaces de hacer, como punto de referencia principal. Además el contexto económico empuja a las empresas a innovar y esto es muy difícil hacerlo en un entorno organizativo tradicional por sus toques burocráticos, por considerar a los trabajadores como robots reemplazables, por basar sus criterios de selección en signos psicomorfológicos y por ser en definitiva más gestores de “recursos humanos” que otra cosa.

Y con los cambios vienen las buenas noticias

La estructura burocrática está dejando paso a la organización por proyectos y a la organización en red en las que los trabajadores se asocian a proyectos, las jerarquías se disipan y las nuevas tecnologías de la información y la comunicación se usan a tope.

No es difícil prever que en un entorno como el anterior cada trabajador podrá estar asociado a varios proyectos gestionando una auténtica cartera compartida con otros colegas que tendrán una categoría de socios por el alto nivel de interconexión que todo ello va a comportar.  Y esto no es ciencia ficción, algún día os contaremos las experiencias que en este sentido hemos vivido nuestra socia Montse Taboada y un servidor con algunos clientes.

Las empresas gestionarán auténticas marcas porque lo que se encontrarán los departamentos de RRHH son individuos que propondrán una oferta de servicios única, una oferta de talento global. He aquí otros que deberá adaptarse al cambio, los  RRHH me refiero.

Y como hemos enterrado al empleado damos paso al “imprendedor”  que es ni más ni menos que un auténtico emprendedor en el seno de la empresa tomando iniciativas, detectando oportunidades y movilizando recursos internos y externos.

El panorama es bonito, ¿no?.

¿Y la Marca personal qué?

Las buenas noticias que acabamos de ofrecer convergen en que el trabajador del futuro hará más de lo que se le pide y no por peloteo ni para hacerse ver sino porque estará íntimamente convencido de la utilidad de lo que esté haciendo y porque dará valor a una combinación original de talento, apostará por la creación y la originalidad, se encaminará sin miedo a asumir riesgos con iniciativa y audacia comprometiéndose personalmente en todas sus acciones y por si fuera `poco propondrá su propia visión.

¿Y cómo se llama todo esto?  Pues ni más ni menos que marca personal. ¿O no?