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El 70% del presupuesto de publicidad se va a la basura ¿qué hacemos ahora?, por @guillemrecolons

Si tienes a tu cargo la responsabilidad de la comunicación externa de tu empresa, esto te puede interesar. Que una parte de lo invertido en publicidad se va a la basura no es culpa tuya, ni de tu agencia. Es sencillamente que las cosas han cambiado.

En 1980 la confianza en la publicidad era del 90%

Ibas al supermercado y veías una marca de cola desconocida al lado de Coca Cola. Comprabas Coca Cola, lo conocido genera confianza, y sus anuncios eran una pasada. De acuerdo, era más cara, pero no querías riesgos en casa. Las marcas lo sabían y su función primordial, por encima del discurso, era potenciar la marca. Se podían utilizar argumentos racionales (Ariel lava más blanco) o emocionales (La chispa de la vida).

En realidad se trataba de un monólogo. Los anunciantes solo conocían el feedback de los consumidores a través de la investigación, ya fuese cuantitativa o cualitativa. Existía poca dispersión en los medios (en España no había ni 10 canales de TV) y pocas limitaciones legales (se anunciaban bebidas alcohólicas, tabaco…).

En 2005 la confianza en la publicidad había bajado al 60%

La consolidación de las marcas blancas y marcas de primer precio (del propio centro o segunda marca de fabricante) hizo descender la eficacia de la publicidad hasta el 60%. A eso se le sumaba una hiperfragmentación de las audiencias, con la posibilidad de ver centenares de canales TV, diarios online…

Los métodos de investigación se habían ampliado (encuesta telefónica, audímetros…), pero continuaba siendo un monólogo. Esa profecía de “los mercados son conversaciones” que lanzaron los autores del Cluetrain Manifesto todavía era una utopía.

En 2017 la confianza en la publicidad ha caído al 33%

Leyendo artículos de sites dedicados al marketing, veo que muchas agencias clásicas se echan las manos a la cabeza ante esta desconfianza. En realidad, lo único que ha sucedido es que se ha acabado el monólogo. Nuestra capacidad como consumidores y prosumers (consumidores y productores de contenidos) ha modificado las reglas del juego: todos tenemos voz.

El dato del 33%, que publiqué en este mismo blog en el artículo El auge del empleado social en la empresa, procede nada menos que de Nielsen Global Online Consumer Survey. De ahí viene que casi un 70% restante desconfía de la publicidad… ¿y en qué o quién confía? Lo has adivinado: Un 90% confía en las recomendaciones de sus pares. Ahora, cuando vas de compras, te quedarás la marca, producto o servicio que te haya recomendado tu amigo, o Tripadvisor o Doctoralia. Por una razón, porque quien opina es gente como tú.

De acuerdo, el 70% del presupuesto de publicidad se va a la basura ¿y ahora qué?

Sería poco honesto decir que tengo la solución en mis manos, pero hay alternativas a considerar. La primera es que las marcas deben humanizarse. Y eso va más allá de hacer anuncios de lagrimita. Necesitan ampliar los medios de difusión del mensaje, y eso incluye contar con su gente.

En absoluto abogo por desterrar el presupuesto de publicidad (recuerdo a los lectores que soy publicitario). Se trata de difundir los mensajes a través de quien genera mayor credibilidad: los embajadores de marca. El employee advocacy (así se denomina a este proceso estratégico) prima los embajadores de marca internos, directivos, empleados… En otro orden de cosas estaría el marketing de influencers, que potencia la transmisión del mensaje a través de personas externas a la organización.

Cuál es la mejor estrategia, ¿embajadores de marca internos o externos?

Personalmente me parece más sólida la estrategia con embajadores internos, aunque no es tan rápida en dar resultados. La estrategia con embajadores externos es rápida, ya que se apoya en comunidades muy grandes, pero ofrece menos credibilidad. ¿Quién conocerá mejor las virtudes de un Kia, Rafa Nadal o quienes prueban 100 modelos de automóvil todos los años?

El artículo publicado en Puro Marketing ¿Estamos ante el fin del famoso como embajador de marca? pone en relieve la caducidad de este modelo.

Hay muchos pros y contras, los podrás leer en este artículo titulado Embajadores de marca, ¿externos o internos?, pero una cosa está clara: las empresas que sigan aferradas a la publicidad y las RR.PP cómo único medios de comunicación externa perderán ventajas con las que complementen con programas de employee advocacy.

 

Cuando empoderar aumenta los beneficios, por @jordicollell

Hace tiempo que no oigo hablar sobre “empoderar”, palabra tan en boga hace algunos años. Nos referíamos al proceso por el que se otorgaba “poder” a los empleados para que tomaran decisiones sobre la organización del trabajo y el uso de los recursos. Dicho así suena ya un poco cursi o pasado de moda, pero sigue teniendo una rabiosa actualidad.

Desde que no hemos tenido más remedio que cambiar el paradigma y asumir que el trabajo fijo ya no es más que una tendencia atávica, el que los empleados actúen como profesionales independientes, tomen sus propias decisiones, se busquen sus propios clientes internos y externos y promuevan, por la cuenta que les tiene su propia marca y  la de la compañía es una realidad imparable.

¿En que consiste en empoderar a los empleados?

En primer lugar, en permitirles y darles las herramientas para que siendo parte de la compañía encuentren su propio camino profesional.  Es lo que podríamos llamar empoderamiento emocional, que consiste en:

Empoderamiento emocional

Conocerse mejor para poder descubrir y desarrollar:

  • Sus propias competencias y talentos personales y profesionales y ponerlos al servicio de la organización.
  • Lo que le da sentido y sus propios principios, para que puestos en comparación con los de la compañía pueda integrarlos y hacerlos propios.
  • Sus propias metas profesionales, y estructurarlas de modo que tengan sentido dentro de la empresa y pueda ir encontrando su lugar y crecer para así hacer crecer a la propia empresa.
  • Su capacidad para la toma de decisiones independiente. Es el “click” que le convierte de empleado a colaborador autónomo.
  • La asunción de sus propias decisiones y medir de este modo el impacto de las mismas en el día a día.

Empoderamiento organizacional

En segundo lugar dar la oportunidad y los medios para influir en el entorno de trabajo de la organización. Se trata de un empoderamiento organizacional que pasa por:

  • Tener empleados que actúen con total autonomía
  • Capacidad de decisión en la organización del trabajo de manera que se midan sus resultados y su calidad y no la cantidad.
  • Impulso de la organización transversal dejando de lado las jerarquías clásicas y favoreciendo la comunicación funcional necesaria en cada momento de un proyecto
  • Trabajo por proyectos de lo que cada participante se sienta parte y no como un eslabón aislado de una cadena anónima.
  • Capacidad de comunicación a todos los niveles de la organización, impulsando diálogos tanto profesionales como de intereses personales dentro del marco de la misión y visión de la compañía.
  • Poder convertirse en portavoces y prescriptores de la empresa en cada oportunidad que se presente.

Empoderamiento del logro

En tercer lugar impulsar la igualdad de oportunidades. Es el empoderamiento del logro por encima del favoritismo y que entre otras cosa promueve:

  • Igualdad de género a todos los niveles. A igual trabajo, igual salario tiene que dejar de ser un tópico para convertirse en una realidad así como la igualdad de oportunidades en los puestos de responsabilidad tiene que ser la tónica normal y en los tiempos que corren, lamentablemente no lo es.
  • Facilitar el acceso a la formación y no poner trabas a que los colaboradores puedan formarse tanto a cargo del presupuesto de la organización como de los particulares.
  • Permitir la libre comunicación de las habilidades y talentos para que puedan ser tenidos en cuenta en el momento en que sean necesarios.

En definitiva empoderar a los “empleados” es impulsar la gestión de su marca personal tanto dentro como fuera de la organización para que sean buenos profesionales, independientes, capaces de tomar sus propias decisiones y llevar el nombre y la marca de la compañía tan lejos como les permita su imaginación.

¿Sigue estando o no de moda el empoderamiento?

Desde Soymimarca hemos desarrollado programas específicos para que sea una realidad.

Imagen: Kilian Jornet. Fuente: Google Creative Commons Search

10 competencias para tener un equipo profesional de lujo, por @jordicollell

Cuando tratamos de la gestión marca personal de los empleados nos centramos de entrada en su gran importancia para amplificar el eco de la marca corporativa. Hablamos de sinergias comunicativas y de un mayor compromiso por ambas partes para avanzar cogidos de la mano compartiendo visión, sentido y contenidos.

Apoyar de manera activa que los empleados gestionen su marca personal, apostar por el branding de los empleados, el employee branding (o employee advocacy), tiene  también un gran impacto en el terreno de las competencias individuales. La toma de consciencia de que dejamos huella y de que estamos frente a un nuevo paradigma que rige las relaciones de colaboración con las empresas, las clásicas relaciones laborales, abre la puerta a una nueva manera de actuar autónoma y centrada en cerrar  proyectos  para poder iniciar otros nuevos y así ir repitiendo el círculo virtuoso de la continuidad en el desarrollo de las tareas profesionales. Es la forma de tener un equipo profesional de lujo.

Las competencias que desarrolla progresivamente la gestión de la marca personal son entre otras las siguientes:

1 Gestión de la incertidumbre.

Los que tenemos experiencia en consultoría de marca personal enseñamos a trabajar cada proyecto como un modelo de negocio y esto permite gestionar de manera directa y fácil algunas variables que en los modelos clásicos se hacia después de largos y costosos planes de negocio cifrados. El paradigma de la certeza ha pasado a la historia y el manejo controlado de la incertidumbre permite una mayor agilidad y puesta a disposición de los clientes, internos y externos de las propuestas de valor.

2 Orientación a los clientes

El eje motor de la marca personal es la propuesta de valor, sin ella el mensaje pierde el sentido y el elemento diferencial. Quien está acostumbrado a trabajar y explicitar sus propuestas de valor se dirige a los clientes con esta misma óptica y con la voluntad de solucionar problemas y dar servicio.

3 Orientación a resultados

El objetivo de la gestión de la marca personal es ser elegido y quien gestiona su marca lo tiene muy claro desde el primer momento si va acompañado por profesionales con experiencia. Por lo tanto la orientación a conseguir los objetivos corporativos no es más que una prolongación de los objetivos de la propia marca del colaborador.

Capacidad de liderazgo

Un líder es una persona que tiene los objetivos claros, sabe a dónde va y contribuye a que otras personas hagan cosas que de manera espontánea no harían. El proceso de gestión de la marca personal, el personal branding, ofrece esta visión clara a medio y largo plazo que cuando se une a la estrategia corporativa orienta de manera natural hacia el liderazgo.

5 Capacidad de resiliencia

No siempre se acierta, no siempre salen las cosas como se han pensado. Tener claro lo que se quiere conseguir, tener un modelo de negocio definido permite también reorientar las acciones hasta conseguir los resultados esperados siempre con el mínimo coste.

6 Trabajo en equipo

Una marca personal que no gestiona adecuadamente las alianzas no es tal marca. Quien tiene una marca potente está mentalizado a trabajar en equipo y a buscar las alianzas necesarias para obtener el apoyo adicional de prescriptores internos y externos.

7 Polivalencia

La capacidad de desarrollar distintas funciones depende en gran manera de la actitud de las personas y de su visión de la compañía. Al favorecer la integración de los objetivos personales con los corporativos esta visón se enriquece y permite tener la motivación suficiente para poder desarrollar diversos roles profesionales.

8 Humildad y constancia

Son dos de los pilares del personal branding, quien desarrolla su marca tiene claras sus metas por las que lucha sin y que debe ser un ejemplo para los demás.

9 Formación permanente

Una marca personal profesional bien gestionada se ocupa e estar permanentemente al día para mantener y aumentar su valor. La principal beneficiaria de esta motivación personal es la propia compañía.

10 Aportación constante de valor

Estar mentalizado en la creación de valor hemos visto que orienta de manera natural hacia los clientes pero también hacia la mejora de los procesos de la compañía y hacia el crecimiento del negocio.

¿Apostarías por tener colaboradores con estas competencias? ¿Puedes permitirte la frivolidad de no hacerlo? ¿Renunciarías a tener un equipo profesional de lujo?

Llámanos y te ayudaremos.

Imagen: Pixabay

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Embajadores de Marca: El futuro del marketing corporativo, por @fransegarrab

El creciente poder de la conexión emocional

No me cansaré de insistir: por muy racionales que nos creamos que somos, tomamos decisiones de manera emocional. Y la influencia que ejerce sobre nosotros el mismo mensaje es muy diferente si es un mensaje corporativo, técnico, impersonal, justificado en datos, aunque éste contenga altas dosis de racionalidad, que si el mensaje está firmado por una persona y creado desde la humanidad.

Un mensaje creado y suscrito por una persona se le presupone, de manera prácticamente inmediata, inconsciente, casi sin quererlo, una historia detrás: unos éxitos, unos fracasos, unas ambiciones, unos miedos…. El mensaje pasa a estar cargado de humanidad. De la humanidad del que firma. Y es que todos tenemos una historia. Y claro, cuando el que emite el mensaje es alguien como nosotros, conectamos más, porque le añadimos la pieza clave en la comunicación: la emoción.

La emoción es un atajo mental

Según el Modelo Psicológico de Infusión Afectiva (MIA) de Forgas (1995) la emoción influye directamente en nuestra cognición como una señal heurística (o atajo mental). La emoción facilita el procesamiento de la información. Lo emocional se convierte en información más “consumible” para nuestro cerebro y nos aferramos a la emoción para tomar decisiones que nos lleven a la acción.

Y es que nuestra mente necesita procesos que faciliten la gestión de la información ante la cantidad ingente “inputs” que compiten por llamar nuestra atención cada segundo, en este mundo híper-conectado en el que nos encontramos.

Por ello, si despojamos el mensaje corporativo de la necesidad de ser racional y lo convertimos en un mensaje más humano (emitido por humanos para humanos),  será un mensaje más “accionable” para su audiencia. Facilitará la conexión y el movimiento, porque, como humanos, no tenemos más remedio.

Y esta conexión emocional, humana, es irremediablemente,  la que va a marcar el futuro de la influencia de las organizaciones, porque éstas van a comprender que es el tipo de conexión que va a mover a la audiencia hacia la hacia la acción, sea cuál sea ésta (empujar a la compra, asistir a un evento, reproducir un video, apretar un botón…).

Las organizaciones son cada vez más sociales

Transformación digital. Al principio nos creíamos que iba de tecnología, pero cada vez somos más conscientes que va de personas.

Y no nos engañemos, las empresas cada vez son más sociales, porque les empuja el negocio, no porque quieran ser más “guays”. Por eso, los modelos de negocio están mutando, y van integrando elementos cada vez más orientados y basados en las personas y su poder de influencia: embajadores de marca (employee advocacy), liderazgo digital, employee centricity, integración de nuevos perfiles laborales, captar, conectar, detectar  y fidelizar el talento digital, e-recruitment, nethunting….

Pero son las personas las que las hacen sociales

“El mercado es una gran conversación” (Cluetrain Manifesto), pero no son las empresas que forman el mercado los que van a conversar, son las personas que las construyen.

Los negocios no son otra cosa que los resultados de interacciones entre personas. Entregando el poder de ser sociales a los integrantes de una organización, las organizaciones  amplifican el alcance de su mensaje de manera exponencial. Y sobre todo crean un mensaje más intenso y singular.

La “conversación” se vuelve más real, palpable, bidireccional. Más poderosa. Con más capacidad de influencia y si, amig@s, con más impacto en la “data” (que tanto nos importa ahora) y en la cuenta de resultados (que tanto nos ha importado siempre).

Embajadores de marca: Si le entregamos el poder de comunicación a nuestra gente, el mensaje será amplificado, será más intenso (más emocional) y será un mensaje único, porque estará formado por nuestras personas. Ninguna otra empresa podrá tener nunca jamás uno igual.

Se podrá decir más alto, quizás más claro, pero nunca, nunca, de la misma manera. Y la singularidad es increíblemente poderosa.

¿Buscas embajadores de marca? Mira a tu lado. Por @guillemrecolons

Desde hace algunos años muchas organizaciones han estado buscando a sus embajadores de marca en el exterior, en famosos (celebrities, como se llama ahora), influencers de todo tipo y personajes externos al entorno empresarial. ¿Por qué?

¿Debemos buscar embajadores de marca externos o internos?

Aunque la pregunta sea dicotómica me abstengo de apostar 100% por unos o por otros. Por un lado pueden convivir y por otro cumplen roles distintos en la comunicación corporativa y el branding de la empresa.

Ventajas e inconvenientes de los embajadores de marca externos

Ventajas

  • Conocimiento amplio por parte del target de la marca.
  • Mejoran el recuerdo y la notoriedad de la marca. Ejemplo: George Clooney / Nespresso.
  • Llenan auditorios.
  • Tienen miles, incluso millones de seguidores. Son un gran canal de comunicación.
  • Pueden ayudar a abrir mercados que se resisten a la organización. Ejemplo: Gasol o Ricky Rubio / Mercado chino.

Inconvenientes

  • No alineación / conocimiento de los valores de la empresa y de sus objetivos.
  • Riesgo de arrastre en problemas de reputación con el celebrity. Ejemplo: Tiger Woods.
  • Riesgo de banalización por exceso de prensa amarilla. Ejemplo: Pitt / Jolie.
  • Costes muy elevados. Ejemplo: top models y marcas de cosmética.
  • Dificultad de exclusividad en la representación. Ejemplo: Rafa Nadal.
  • Canibalización de marcas: a menudo el personaje queda por encima de la marca.

Ventajas e inconvenientes de los embajadores de marca internos

Ventajas

  • Buen conocimiento de los valores corporativos y alineación con las marcas internas.
  • Contribución al plan de carrera de la organización.
  • Exposición pública de la marca personal, a través de blog corporativo, redes sociales…
  • Costes infinitamente menores. Formación, formación y formación.
  • Motivación interna y efecto arrastre al resto de profesionales de la organización.
  • Contribución al Employer Branding como generador de atracción de nuevo talento.
  • Push, empujan las acciones de comunicación de la compañía desde el OFF y el ON.

Inconvenientes

  • Baja notoriedad pública, menor número de contactos / seguidores.
  • Mindset: Muchos profesionales de la organización no lo entenderán.
  • Envidias internas. Se generan dos grupos, los que suben al carro y los que no.
  • Plazo de efectividad de las acciones.
  • Dependiendo de los recursos de la compañía, dificultad de medir los indicadores.

Balanza

Es evidente que si una compañía se lo puede permitir, lo ideal es disponer de ambos tipos de embajadores de marca.

Desconozco si Nespresso dispone de planes Advocate Ambassador (Embajadores de marca internos), pero si fuera sería el plan perfecto.

Frenos

Para desarrollar un programa de embajadores de marca internos, además de mindset se requiere otros requisitos. Por ejemplo, contar con personas de mente muy abierta y con cierto dominio de competencias transversales y digitales.

Otro inconveniente que frena el avance de este tipo de programas es la no involucración de la dirección. Estos programas son efectivos cuando arrancan desde lo alto de la jerarquía.

Ayuda experta

Finalmente, un consejo –quizás interesado, para qué negarlo- es recurrir a ayuda especializada. Cierto, empresas especializadas en programas de embajadores de marca no hay demasiadas, pero las hay. La inversión suele tener un retorno eficaz al ahorrar muchas horas de de formación de mentores.

Imagen: ACNUR / Angelina Jolie, goodwill ambassador

La necesaria simbiosis de marca personal y marca corporativa, por @guillemrecolons

La confianza recae

Año tras año, la confianza entre las empresas y los consumidores decrece. El estudio Edelman que se publica cada año quizás muestre algún signo de recuperación, pero el gap entre la confianza hacia un perfil técnico o hacia un CEO sigue siendo gigante. Las personas no confiamos en los CEO, en la alta dirección de las empresas, pero sí confiamos en los empleados con perfiles más técnicos, académicos y personas como nosotros.

La publicidad tradicional se transforma

Las formas clásicas de publicidad en forma de anuncios de 20” en TV o páginas en la prensa necesitan complementarse con acciones de engagement online muy bien dirigidas si quieren conservar la eficacia de la era 1.0. Ya no se entiende una campaña sin una promo online, una landing page específica, una acción viral en vídeo o street marketing. Cada día consumimos más internet y menos de todo lo demás.

Internet se transforma

Del internet como catálogo de empresa pasamos al internet colaborativo y abierto a todos, y eso no se queda ahí, la irrupción del Internet de las cosas requerirá un esfuerzo adicional por parte de las marcas para seguir conectadas a una nevera, a una pulsera o a una prenda de vestir. Las redes corporativas, las redes sociales y las aplicaciones de mensajería instantánea como Whatsapp, Messenger o Telegram están sustituyendo al correo electrónico. Esto no lo para nadie.

Las marcas necesitan humanizarse

Marca personal marca corporativa: Para recuperar la confianza, las grandes inversiones en medios -off y online- o el desarrollo de aplicaciones para seguir conectados (Realidad aumentada, apps smartphone, wearables…) no serán suficientes. Se requiere encontrar al portavoz de comunicación perfecto y activarlo, no sin darle algo a cambio. ¿De quién estamos hablando? Sí, de los empleados, o como yo prefiero llamarlos, de los profesionales de las organizaciones.

El embajador de marca

Muchas empresas piensan que los procesos de employee branding solo requieren formar a los empleados en competencias digitales y ya está, como si el problema no fuera más allá. El problema es de raíz, y tiene que ver con el mindset, la mentalización por parte de directivos y luego el resto de profesionales de que la comunicación al exterior será pronto una competencia INDISPENSABLE para mejorar la eficacia y, sobre todo, la credibilidad, el pilar de la confianza.

Cuál es el enfoque

En primer lugar, y antes de abordar las competencias digitales, es necesario que los empleados interioricen hacia dónde va su compañía, cuál es su propósito, su misión y sus valores. Recordemos que no vendemos productos, vendemos experiencia de marcas, y cada marca tiene mucho que contar. En formaciones in-company me llama la atención que apenas un 10% de los asistentes conoce los corporate statements  de su organización ni ha sido invitado a participar en ellos. ¿Cómo es posible hablar de la empresa y “venderla” si no conocemos sus planes de futuro?

Y no se trata de colgar un bonito cartel en la cocina ni de poner una sección en la web. Se trata de crear un relato inspirador que todos estén orgullos de contar (y más si participan en su creación).

La simbiosis

La simbiosis suele ser natural. Si trabajamos en un despacho de abogados posiblemente compartamos muchos valores con la firma. Cierto, nunca se acaban compartiendo todos los valores. Desgraciadamente, contadas empresas apuestan por la familia, pero si existe aunque solo sea un único valor compartido, la ruta hacia el advocate branding se facilita. La sensación es de que navegamos todos en el mismo barco y hacia el mismo destino. Lo contrario es el caos.

La formación

Solo después de este proceso de simbiosis es aconsejable emprender la formación en competencias digitales, protocolos de comunicación interna y externa y, en definitiva, multiplicación del mensaje a través del emisor que genera mayor confianza: el empleado consciente, comprometido e inspirado.

La compensación

Si la organización crea o potencia un blog corporativo, por ejemplo, en el que decenas de empleados pueden tener su propio rincón y potenciar así su marca personal como referentes en su sector, la compensación arranca bien. Todos ganamos, la empresa gana credibilidad, y los profesionales de la empresa ganan visibilidad. Pero recordemos que las casas se construyen a partir de los cimientos, así que tengamos claro que saltar o esquivar etapas equivale a fracaso. Un proceso de mindset, trabajo corporativo, formación y puesta en marcha lleva su tiempo, igual que construir una casa.

El arranque

Ya está todo listo para empezar. Quizás un piloto a través de una intranet o red corporativa sería un buen campo de pruebas. Adelante. Y si se necesita ayuda para llevar a cabo el proceso, hay que pedirla.

Imagen: shutterstock.com

Los embajadores de marca no se crean: se ganan, por @jordicollell

El pasado domingo me sorprendió un artículo de Jordi Goula en el suplemento Dinero de La Vanguardia en el que hablaba de los embajadores de marca. Goula preguntaba en el título “Para su empresa ¿ya tiene embajadores de marca?” y añadía “ los empleados motivados son los mejores prescriptores en las redes sociales para atraer más talento a la empresa” y para ahondar en la respuesta contaba con la colaboración de miembros del equipo de human capital de Deloitte.

Hemos hablado mucho de los embajadores, se habla mucho en la red y se seguirá hablando porque el tema es interesante y goloso. Para cualquier empresa que se hable bien de ella es siempre importante, si quien lo hace es un empleado pues todavía mejor dado el elevado índice de confianza con que los colaboradores cuentan a nivel social y si además sale gratis o casi gratis pues miel sobre hojuelas. En el artículo que antes comentaba se explica que para que esto ocurra deben darse algunas condiciones la más importante de las cuales es que los empleados deben estar satisfechos. Un empleado insatisfecho nunca hablará bien de su empresa.

Medir la satisfacción de los empleados no es una tarea fácil porque depende de la percepción individual. Un empleado está satisfecho si sus expectativas están alineadas con lo que recibe por parte de la empresa y aunque pueda parecer un tema muy clásico la verdad es que está de rigurosa actualidad.

No se convierte un empleado en embajador de marca a través de un curso, ni tampoco en sesiones de concienciación y mucho menos poniendo precio a su producción en redes sociales si no que es un trabajo de marketing interno a través del cual se tiene que seducir a los empleados, fidelizarles y ayudar a posicionarles según sus expectativas. Al final del proceso el empleado demuestra su satisfacción a través de su compromiso con la compañía dando lo mejor de si y hablando bien de ella a través de todos los medios que están a su alcance, entre ellos las redes sociales. La empresa que quiera tener embajadores entre sus empleados tiene que ganárselo a pulso y por supuesto tiene que ser capaz de dar para poder recibir.

Los negocios en la vida funcionan cuando todas las partes que intervienen salen ganando y cuando los empleados ven que su cuenta de resultados se salda con beneficios se sienten orgullosos de formar parte de su empresa y lo difunden de manera natural. Y así la empresa es capaz de atraer y retener el talento que necesita para poder seguir creciendo y los clientes están más satisfechos porque ven que sus interlocutores están motivados para dar las respuestas correctas a sus necesidades. Los embajadores de marca son la punta del iceberg.

Imagen: freepik

Ya está aquí el Personal Brand Video

Sin duda la visibilidad de la marca personal se puede beneficiar con una adecuada puesta escena del vídeo online. Si un vídeo convencional ya supone una serie de ventajas como ayuda al posicionamiento, efectividad (con respecto a otros medios), versatilidad, estrategia multicanal y aumento del tráfico web, el Personal Brand Video suma otras ventajas añadidas.

¿Qué es el Personal Brand Video?

Se trata de un formato -ideado por Soymimarca- que es el fruto de un proceso de consultoría de personal branding, ya sea particular o in-company. No se trata de ver a una persona hablando a cámara, eso ya existe y no nos parece que sea ninguna novedad, además de suponer un problema para los que no han estudiado interpretación.

Personal Brand Video = Personal Branding + Storytelling + Elevator Pitch + Buena producción

Una buena forma de resumir el proceso es esta fórmula. El Personal Brand Vídeo utiliza como base de imagen el relato personal de una persona, sus pasiones, sus aficiones, sus iconos. A partir de ahí nuestros redactores crean un texto que irá sobre la imagen y que sería una versión cinematográfica del Elevator Pitch, es decir, la puesta en relieve de la propuesta de valor profesional. Eso, además, requiere un tratamiento de producción impecable.

El caso Vicenç Urrutia

Mejor lo vemos con un ejemplo. Aquí os dejamos el caso de Vicenç Urrutia, abogado especialista en prevención y resolución de conflictos en las empresas.

Tras un trabajo de personal branding utilizando el método Iceberg, se escribió un guión para el Personal Brand Video que vinculaba una de las pasiones de Vicenç, volar, con su discurso de marca. Aquí tenemos el resultado. Recomendamos verlo en HD, pantalla completa, y con buen sonido.

Ficha técnica:

  • Cliente: Vicenç Urrutia Ricart
  • Idea, consultoría de personal branding y guión: Soymimarca
  • Producción vídeo: Feriche Produccions
  • Sonido: Idea Sonora
  • Música: Robert Karpinski CC

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Por qué no se confía en las empresas

Un rasgo distintivo de los tiempos que vivimos es la crisis de confianza entendida como la seguridad de que nuestros interlocutores en general actuarán de manera  adecuada en las distintas situaciones que se presenten. Confianza y principios van cogidos de la mano porque sin estos, sin valores, se difuminan los marcos de referencia.

personalbranding_soymimarca_confianzaLa confianza tiene  indicadores y cada año la empresa Edelman publica un estudio, el barómetro de confianza, que mide los niveles de confianza tanto a nivel mundial como para muchos países en particular. En el estudio del año 2014 se produce en España un descenso importante del nivel de confianza en las empresas que bajan seis puntos respecto al año anterior, el gobierno que baja dos puntos y los medios de comunicación que bajan diez puntos. La confianza en las  empresas está en horas bajas porque tiene la puntuación más baja desde el año 2009.

¿Quién es merecedor de nuestra confianza? Para los encuestados por Edelman las personas que generan más confianza son los académicos o expertos con 82 puntos, los técnicos de las empresas con 78 puntos, la gente normal (alguien como tu) con 78 puntos y en los últimos lugares las juntas directivas con 39 puntos, los CEO con 35 puntos y los funcionarios o reguladores con 28 puntos.

Es interesante ver  por otra parte que cuando se trata de transmitir información sobre los valores  de las compañías la credibilidad de los CEO baja al 27% mientras que la de los empleados se sitúa  en el 36% la más alta, siendo el resto de  generadores de confianza los consumidores activistas que están en el 25% los académicos que ocupan el 21% y los portavoces ante los medios que tienen un 16%.  Los empleados son los generadores absolutos de confianza en la transmisión de los valores de las empresas.

El año 1999 se publico el Manifiesto Cluetrain en el que se indicaban algunas reglas y principios que deberían tener en cuenta con las nuevas posibilidades de comunicación generadas por la eclosión de internet y del que es interesante retener dos puntos fundamentales: a) los mercados son conversaciones y b) las conversaciones se producen entre personas.

No es de extrañar que se otorgue una mayor confianza a las personas que a las instituciones y a sus representantes sean CEOS o portavoces de la Junta de Accionistas.

Las personas que son capaces de dejar una huella en el corazón de los demás tienen marca personal. Dejar huella es sinónimo de ser conocido, reconocido y memorable y quien deja huella tiene todas las posibilidades de ser tenido en cuenta y de ser elegido frente a otros que pueden hacer actividades similares.

Las empresas que quieran tener mayor voz en su mercado deben utilizar amplificadores de su mensaje que actúen como sus abanderados y que se conviertan en sus embajadores que son, ni más ni menos sus empleados.

Nuria Vilanova  presidenta de Inforpress en su libro Micropoderes explica que ya no es suficiente con tener al CEO, al presidente u otros directivos o mandos  dialogando en las redes sociales o donde sea porque lo que se necesita es movilizar a todo el equipo, a los empleados de la compañía para que se conviertan en los mejores embajadores de la marca. Los empleados con marca personal amplifican y revalorizan al marca corporativa.

Pasar de gestionar recursos humanos a trabajar con marcas, pasar de tener empleados a tener micro emprendedores que compartan y divulguen los valores de la empresa es una apuesta a la que deben responder las comapñías que pretendan tener voz y voto en un mercado cambiante y escéptico. Recuperar la credibilidad depende cada vez en mayor medida de la solidez de sus empleados convertidos en embajadores de marca.

Los gestores de personas, los actuales responsables de recursos humanos y los directivos, deben dotarse de los elementos necesarios  para ayudar  a sus empleados a gestionar su marca personal en sintonía con la marca corporativa para convertirlos en su amplificador más creíble en el exterior, para llegar a su público objetivo de manera directa y convincente.

La Facultad de Comunicación y Relaciones Internacionales Blanquerna de la Universitat Ramón Llull y Soymimarca hemos puesto en marcha una nueva edición del Postgrado en Personal Branding con la finalidad de formar a profesionales  que desde sus ámbitos de actividad estén capacitados para impulsar y ayudar a gestionar marcas personales. Está especialmente diseñado para que los directivos y los responsables de la gestión de personas ayuden a convertir a sus empleados en embajadores de la marca corporativa y es en formato a distancia con a sesiones presenciales al final del programa para que pueda ser compatible con las tareas habituales. La matrícula está abierta y las clases se iniciarán a final de octubre. Te esperamos.