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¿Cuál es tu ventaja competitiva?, por @xaviroca1

En la actualidad existe un alto nivel competitivo en la mayoría de sectores. Las empresas compiten con empresas de todo el mundo en un mercado cada vez más globalizado. La mayoría de los mercados se encuentran en plena madurez, con sus ventas estancadas (o en decrecimiento), lo que a la práctica significa que aquellas empresas que quieran crecer deben hacerlo a costa de sus competidoras, es decir, para crecer deben ganarles cuota de mercado (lo que nunca resulta tarea fácil).

En el mercado laboral la situación es muy parecida. Con un alto nivel de paro en la mayoría de profesiones, con una creciente movilidad geográfica por parte de los profesionales y con un exceso de personas competentes en la mayoría de sectores de actividad, la situación es realmente compleja. Competir en este entorno tan feroz, requiere no sólo de buenas competencias profesionales sino también de una correcta estrategia.

Ventaja competitiva

Uno de los elementos más importantes de la planificación estratégica de la marca personal es el concepto de ventaja competitiva. Por ventaja competitiva se entiende cuando alguna empresa o profesional tiene alguna característica diferencial sobre sus competidores que le permite conseguir unos rendimientos superiores de forma sostenible en el tiempo. Uno de los aspectos básicos del concepto de ventaja competitiva es el de diferenciación. En un entorno tan competitivo como el actual, resulta fundamental diferenciarse, hacer cosas de forma diferente ya sea a nivel de producto, de servicio, de estrategia de comercialización… Es más importante ser diferente incluso que ser el mejor o el primero.

Además, la ventaja competitiva debe ser única, exclusiva y a ser posible que no sea fácilmente copiable o imitable por tus competidores. También, ha de ser posible de mantenerla a medio y largo plazo. Pese a que todo cambia a una velocidad de vértigo, debe intentarse que la ventaja competitiva te ofrezca elementos diferenciales durante un cierto tiempo. También debe ser claramente superior a la competencia. Para destacar en mercados competitivos, tu ventaja competitiva debe ser sensiblemente superior a tus competidores y también aplicable a diferentes situaciones de mercado.

Hablando con muchas personas (universitarios que se lanzan por primera vez al mercado laboral, alumnos de talleres de personal branding, o profesionales a los que asesoro…), la inmensa mayoría desconocen el concepto de ventaja competitiva. Y no pasa nada porque no conozcan el significado de este concepto. El problema – a mi entender – proviene de que nunca se han planteado cómo van a competir en un mercado tan competitivo y en una situación tan adversa como la actual. Cuándo les pregunto por qué alguien debería contratarles a ellos en lugar de a otros profesionales competidores, la gran mayoría se quedan en blanco.

Suicidio profesional

¿Cómo alguien les va a dar una oportunidad si ni ellos mismo saben qué aportan de diferente, qué pueden hacer mejor que sus competidores? Quizá hace años, cuando la situación económica y competitiva era francamente diferente, las personas podían no preocuparse de definir su ventaja competitiva. En la actualidad, me parece un suicidio profesional.

¿Y tú, ya has pensado cuál será tu ventaja competitiva?

 

¿En quién confiamos?

 

Hablar de confianza en los tiempos que corren es mentar al mismísimo diablo. Es un concepto que cotiza a la baja ya sea porque los escenarios todavía no son muy halagüeños o porque determinados comportamientos públicos o privados han defraudado las expectativas o simplemente porque hay personas de naturaleza desconfiada, que las hay.

La confianza es la expresión de la seguridad depositada en los actos de otras personas. Confiamos en alguien cuando estamos convencidos de sus actos se harán de acuerdo a unas expectativas depositadas o de acuerdo con unas reglas generales de comportamiento. Hay otras definiciones de confianza que no vienen al caso porque no están relacionadas con el comportamiento de las personas.

La confianza está relacionada con el futuro mientras que la reputación se refiere al pasado. Hay una empresa de relaciones públicas americana que publica cada año un estudio al que llama Barómetro de Confianza en el que se trabaja una muestra de 33.000 personas pertenecientes a 26 países. En el informe de este año hay algunas conclusiones que tienen una cierta relevancia para la marca personal.

Una parte del informe está destinado al mundo empresarial y de los negocios,  y detalla quienes son los actores en los que más se confía distinguiendo cinco grandes grupos de personas: CEO, empleados, consumidores activos, académicos y medios de comunicación y cinco aspectos de la vida empresarial: compromiso, integridad, productos y servicios, propósito y operaciones. Los empleados ganan de calle en todos los conceptos con un 36% del total de confiabilidad seguidos por los CEO con un 27% y el resto se distribuye en consumidores 25%, académicos 21% y medios de comunicación 16%. Los empleados son el referente de confianza de las empresas por delante de sus dirigentes y es un resultado que se repite año tras año y que va en aumento.

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No es difícil concluir que cuanto más y mejor se deje oír la voz de los empleados tanto más se ampliará la confianza en las empresas o en otras palabras cuanto más potente sea la marca personal de los empleados tanto mayor será la confianza en la marca corporativa.

Cuando desde el personal branding decimos que los empleados son los auténticos y genuinos embajadores de las empresas sabemos que estamos en lo cierto y esto convierte nuestro trabajo en una profesión de futuro.

Las empresas son personas. La evidencia (I)

 

Aun de forma tímida, algunas empresas empiezan a darse cuenta de un hecho irrefutable: Las empresas son las personas, las empresas son personas. Y lo mismo diremos de las organizaciones de todo tipo, con o sin ánimo de lucro. Podemos decirlo al revés para que nadie tenga la tentación de contradecir el hecho: sin persona o personas no hay empresa.

Lo que frena a muchas empresas a potenciar interna y externamente a sus profesionales es el miedo.

Vaya novedad, ¿no?. Sí, el miedo a que se vayan, a perder a los buenos, a darles excesivo protagonismo. Aquí creo interesante recordar la frase de Napoleón “Aquel que teme ser conquistado seguramente será derrotado“. Es lícito que las empresas opten por retener el talento. Algunas incluso lo detienen. Pero me gustaría hablar de las empresas que tienen el valor de potenciar a las personas por encima de los riesgos que pueda comportar una política de ese tipo.

Todos somos conscientes de que en algunos colectivos hay profesionales con marca propia, con una marca personal tan poderosa que si se van de la compañía sus clientes les siguen. Sería, por ejemplo, el caso de abogados, arquitectos, publicitarios… Pero llegados hasta aquí la cuestión es ¿de verdad marchará de una empresa un profesional que se sienta bien en ella? Que cada uno medite su respuesta. Lo que es seguro es que el dinero ya no es el factor clave de retención de profesionales. Lo que quiere el profesional de una empresa es sentirse de verdad parte de ella, participar en las decisiones clave, participar en la comunicación de la compañía, compartir aspectos clave de la visión, de la misión, de objetivos, de valores…

Afortunadamente muchas empresas y colectivos empiezan a darse cuenta de la importancia del personal branding en la empresa como factor de refuerzo del branding corporativo. En una época en que las personas quieren entenderse con personas, ¿qué mejor medio de comunicación corporativa puede tener una empresa que sus propios profesionales?.

Humanizando la comunicación

Iremos hablando del tema. Aquí vemos un anuncio de la compañía de seguros Zurich que muestra el diferencial de la compañía con algo más que declaraciones de intenciones: Lo muestra con fotografías, con nombres y apellidos. Bravo por Zurich, una empresa que ha perdido el miedo. ¿Y la suya?

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3 Competencias básicas para ser un profesional del Siglo XXI

Una vez hemos asumido que el empleado es una especie en vías de extinción, por un lado la crisis ha diezmado una parte importante su población pero la causa principal es que las cosa han cambiado, las relaciones entre las empresas y sus colaboradores han pasado a ser de larga duración y gran dependencia a estar regidas por proyectos concretos que pueden ser largos o cortos pero tienen siempre un inicio y un fin. En este nuevo entorno la gestión de la marca personal pasa de ser un buen objetivo a una necesidad , quien no gestione su marca tendrá mayores dificultades para ser el elegido.

En medio de tanto cambio hay algunas competencias básicas que han cambiado. En el número de enero-febrero de 2012 de la Harvard Business Review se publican tres artículos cortos que se refieren a tres de estas competencias escritos por Andrew Molinsky, Thomas  H. Davenport, Bala Iyer y Cathy Davidson.

1. Cambiar de código entre culturas. Si estamos en un entorno laboral marcado por proyectos que van cambiando la capacidad para tratar con equipos y personas diversas, la multiculturalidad, toma un papel relevante. La capacidad de cambiar nuestra manera de hacer en cada nuevo entorno sin perder la esencia ni traicionar los principios personales es una necesidad de supervivencia porque de lo contrario las personas con la que hemos de colaborar  se encontraran descolocados y la relación puede dejar de ser positiva, creativa y productiva. La capacidad de diagnóstico de cada situación para comprender las necesidades del entorno, la voluntad de realizar los pequeños o grandes ajustes de adaptación y tener en la mente muy claro el objetivo al que estamos sirviendo son algunos de los pasos necesarios para ajustar el sintonizador a la realidad con la que hay que lidiar.

2. Ejercer influencia en el entorno digital. En algunas ocasiones hemos hablado del mundo de los átomos o real, y del mundo virtual o de los bits. En la red ambos mundos se funden y se ajustan. Esta competencia se basa en la capacidad de tejer redes profesionales que permitan aumentar la capacidad de influencia mucho más allá del entorno habitual. Construir redes eficaces requiere tres habilidades íntimamente relacionadas con la marca personal: reputación, especialización y posicionamiento. Que están relacionadas con saber a donde vamos, tener un mensaje claro y dirigido hacia el púbico adecuado. Y para las empresas aceptar y tolerar que sus colaboradores actúan en la red, gestionan su reputación y trabajan su posicionamiento personal y profesional es la contrapartida imprescindible, la que no juegue perderá a sus profesionales.

3. Trabajar con diversos focos de atención. Si bien antes se valoraba el estar centrado en una tarea o en diversas pero con una dedicación en términos de espacio tiempo compartimentada, lo que ahora la realidad pide es ser un auténtico multitarea con capacidad para ir cambiando de manera rápida para poder aprovechar todas las ventajas que ofrece la tecnología  y poder atender todos lo frentes sin dejar la piel en el intento. Requiere entrenamiento, voluntad de no encerrarse en antiguos paradigmas y ganas de aprender y estar motivado en un entorno en constante movimiento. Tolerar las interrupciones, gestionar varias situaciones al mismo tiempo y saber aprovechar para ello las facilidades que ofrece el entorno tecnológico son los puntos a trabajar para poder desarrollar esta nueva competencia.

Ahora ha llegado el momento de actuar. Cuenta con Soymimarca para ponerte en marcha.

El empresario que temía apostar por su gente, por @guillemrecolons

Este pequeño relato no trata de incertidumbre, ni de crisis. Tampoco de sindicatos, bancos o legislaciones. Trata del miedo que tienen muchos empresarios a apostar por la más perfecta de sus maquinarias: su gente.

Eladio había llegado lejos. Tras acabar su carrera y trabajar en diversos empleos, hace 5 años decidió abrir su propia empresa. Para hacerlo, contó con la ayuda de un Capital Risk que se enamoró de su Plan de Negocio y contó con la gran ayuda de su marca personal, la de un emprendedor convencido de sus ideas, de mentalidad abierta, visionaria.

Contó con la gran ayuda de su marca personal, la de un emprendedor convencido de sus ideas, de mentalidad abierta, visionaria

Los dos primeros años, aún sin retorno de inversión, el negocio de Eladio fue tomando posiciones y aumentando su facturación de manera progresiva. Eladio consiguió dotar de VALOR a su empresa, a sus servicios y a sus productos. Para dotar de un mayor empuje a su empresa, Eladio pronto creyó necesario contar con la ayuda de algún “senior” que le ayudara a canalizar el plan de negocio. Contrató a 5 personas que, si bien no reunían aún la experiencia suficiente en el sector de negocio, eran portadores de energía, de ilusión y de motivación.

Al poco tiempo de hacerlo, ZAS! aparece la peor cara de la crisis

Al poco tiempo de hacerlo, ZAS! aparece la peor cara de la crisis y Eladio se ve obligado a tomar medidas para salvaguardar la empresa. Para empezar, recortar gastos superfluos. Siendo una medida insuficiente, decidió prescindir de algunos ejecutivos. El criterio seguido era elegir los que les costaba menos dinero despedir, con independencia de su valor. Más tarde redujo los salarios un 20% y eliminó dietas y bonus. Llamó a un informático para impedir que sus empleados se pudieran conectar a Facebook, Linkedin, YouTube, Twitter…, cosa que consiguió con una sencilla manipulación del servidor.

La moral del resto de trabajadores empezaba a decaer. En ese momento Eladio decidió contratar a un consultor externo para ayudar a sus empleados a encontrar la motivación que habían perdido. El consultor transmitió a Eladio que debería implicar más a su gente en los procesos de toma de decisiones, que debería delegar más para que éstos se sintieran partícipes de la empresa y que debería darles un mayor protagonismo en las actividades externas de la compañía. El consultor consideraba que de esta manera Eladio conseguiría reencontrar la motivación y además tendría mucho más apoyo en la dirección del proyecto.

Eladio lo único que quería era convencer a sus empleados de trabajar más horas

Las ideas del consultor fueron despreciadas, ya que Eladio lo único que quería era convencer a sus empleados de trabajar más horas sin exigir nada en contrapartida. Eladio tenía MIEDO de promocionar a su gente. En el fondo pensaba que si lo hacía, pronto le abandonarían llevándose todos los secretos de la compañía.

Hoy, la empresa de Eladio ha cerrado. Lo peor es que podía haberlo evitado. Solo necesitaba CREER en su equipo, ejercer el LIDERAZGO y mejorar la COMUNICACIóN interna. Así hubiera conseguido MOTIVAR.

El miedo a reforzar las MARCAS PERSONALES de la gente clave en una empresa es una práctica común. Aún no entendemos que nuestra gente se puede convertir en EMBAJADORES de la compañía, transmitiendo como nadie la VISIÓN, MISIÓN y VALORES, ayudando a generar una cadena de VALOR.

¿La moraleja del cuento? Las máquinas solo son recursos, y necesitan que las PERSONAS estén detrás para funcionar, para rendir. Si hay que apostar por algo es por las personas, sin ningún miedo.

 

Marca Personal ¿A qué esperas?


Habrás leído ya decenas de artículos acerca de la importancia de la marca personal. La mayoría de ellos han llamado la atención de esa parte de ti que es consciente de que la necesitas.

Sabrás de amigos y compañeros de trabajo que, en cierto modo, la tienen o la están desarrollando.

Y, por supuesto, estoy seguro de que admiras a muchas personas conocidas en mayor o menor grado que han hecho de su marca una referencia.

Al fin y al cabo vivimos en una época de cambio

Tal vez te sientas algo desorientado, es normal, con tanta información y tengas limitada tu capacidad de asimilarlo debido al devenir de los tiempos que nos ha tocado vivir. Al fin y al cabo vivimos en una época de cambio, y éste se produce a una velocidad que cuesta asimilar.

Vale, soy comprensivo con tu parálisis, no somos máquinas

Vale, soy comprensivo con tu parálisis, no somos máquinas y lo de actuar por instinto no es lo más recomendable ahora mismo. Pero no caigas en la autocomplaciencia, y no te rindas a la evidencia; necesitas sí o sí desarrollar tu marca, y si no lo haces estarás en desventaja frente a los demás.

Que vivimos en un mundo competitivo es un realidad de perogrullo, pero la competitividad se ha transformado en instinto de supervivencia, es una realidad más frívola y evidente.

Si no lo haces estarás en desventaja frente a los demás

Así que el desarrollo de tu marca, la firmeza en establecer tus objetivos personales y profesionales, y tu estrategia para hacerte visible y ser un referente no puede esperar ni un segundo más.

Desde soymimarca queremos contártelo, decírtelo, gritártelo si fuera posible. Sabemos cómo ayudarte, y podemos hacerlo. Hemos asesorado y ayudado a muchísimas personas y empresas en tu misma situación, desempleados, profesionales en fases de desarrollo y crecimiento, emprendedores que empiezan a abrirse un hueco en nuevos mercados, estudiantes que se preparan para enfrentarse al mundo empresarial, y empresas conocedoras de la importancia de contar con profesionales con marcas personales fuertes, para hacer fuerte el factor humano y convertirlo en ventaja competitiva y en factor diferencial.

No esperes más, hay trenes que pasan y no vuelven nunca. Y hay decisiones tardías que ya no resuelven nada.
Afianza tu persona, cimenta tu presente, asegura tu futuro. Desarrolla tu marca personal.

Por cierto, mañana no te pierdas el post “¿Te preocupa que no te quieran por ser mayor?” de Jordi Collell. Dinamita.