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Testimonio: Desempleado y en búsqueda, por @PauHortal

La situación de partida

“Llevo algunos meses en búsqueda desde que perdí mi empleo. Estoy desesperado dado que no encuentro alternativas. Hay algo que debo de hacer mal porque todo el mundo dice que se está empezando a contratar. ¿Me puede orientar?” Jordi  P. (Barcelona)

¿Hay que mendigar un empleo?

De acuerdo, No eres “un ganador” ya que hoy no tienes empleo, como muchos como tú. Sin embargo tampoco es necesario, procedente y oportuno que actúes como un “mendigo”. ¿Verdad?

Probablemente has estado lamentándote durante tiempo sobre lo que hiciste mal para perder tu empleo. Hoy supongo ya has “asimilado” que probablemente no tuviste ninguna responsabilidad sobre los hechos que motivaron tu despido, pero es que, aunque la tuvieras, tampoco es la situación ni la solución.

Remordimientos

En este momento carecen de importancia tus sensaciones y sentimientos sobre “lo que hiciste, lo que debías de hacer, o dejaste de hacer”. No debes mirar atrás. Piensa que nadie te debe nada.

Hoy en día todos nos enfrentamos al riesgo de perder el empleo “de repente y sin advertencias”. Mientras pienses únicamente en ello (mientras no superes el duelo) transmitirás tu resentimiento y darás una imagen de fracaso. A los optimistas se les reconoce e identifica inmediatamente. A los “fracasados” también.

La diferencia entre el éxito y el fracaso depende de ti

Jordi…. si quieres conseguir una alternativa profesional debes de luchar por ella. La diferencia entre el éxito y el fracaso en cualquier actividad humana, y también en la búsqueda de un empleo, depende básicamente de ti mismo. De acuerdo, hay muchos desempleados y pocas oportunidades, es posible incluso que tengas algún handicap que te haga poco atractivo, pero siempre hay opciones de futuro.

Lo que no hagas tú no lo hará nadie

Si planteas tu búsqueda pensando en que los demás deben resolver “tu problema” estarás actuando como la mayoría de las personas que se encuentran en tu situación. Conseguirás finalizar tu “trabajo de buscar trabajo” cuando seas capaz de mostrar a otro que eres capaz de resolver sus problemas.

Piensa que, salvo factores circunstanciales, tu búsqueda puede ser más o menos larga en función del esfuerzo que le dediques. Algunas estadísticas señalan que un 70% de las personas en tu situación le dedican menos de 5 horas semanales. Debes comprometerte a dedicar como mínimo 20 horas. Las restantes las dedicarás una parte a ti mismo (deporte, formación, familia) la otras a hacer algún tipo de colaboración no remunerada:

¿Has pensado en un voluntariado?

Existen multitud de organizaciones o fundaciones sin ánimo de lucro que necesitan de ti, de tus competencias y de tus capacidades. ¿Estás pensando en ellas en este momento?

Si piensas que tienes uno o varios “handicaps” convéncete de que muchas otras de las personas en tu situación también los tienen. La pregunta es ¿Cuál es y cómo puedo evitarlo, minimizarlo o simplemente que los demás no sean conscientes de él? Existen 13.000 capacidades humanas distintas y una persona normal como ti sólo tiene 700. Siéntate, reflexiona y piensa en ello.

¿Qué te hace diferente?

Determina qué es lo que te hace ser diferente de las otras 19 personas que pueden como tú optar a un mismo puesto. Prepárate para enfatizar tus cualidades y para definir y comunicar qué puedes aportar. Es lo que muchos hoy denominan como marca personal.

Las PYME, un objetivo clave

Piensa, que probablemente no encontrarás un empleo como el que perdiste en un entorno como el que has vivido en tu última etapa profesional. Persigue a las pequeñas y medianas empresas ya que es en ellas donde se crean el 80% de los nuevos puestos de trabajo. No descartes tampoco otro tipo de alternativas profesionales.

El “no” ya lo tienes. Persiste.

Sé curioso. Se necesitan muchos ojos y oídos para encontrar empleo. Habla con todo el mundo de sus objetivos profesionales. No sabes dónde puede saltar la liebre. No te asustes ni te hundas por los rechazos. La búsqueda comporta escuchar muchas veces “no”. Recuerda: Cada vez que escuchas esta palabra te acercas más al sí.

Encontraras en este blog y en mi blog muchas orientaciones que pueden serte de utilidad. Te pido disculpas por no entrar en los detalles. Sin embargo me parece que necesitas levantar tu ánimo en este momento.

Jordi, no desesperes… te deseo mucha suerte pero recuerda aquello que digo un pintor genial “espero que la suerte me encuentre trabajando”.

Imagen cabecera: Freepik.com

¿Hay que decir “en búsqueda activa” en Linkedin?, por @guillemrecolons

Quiero pensar que el eufemismo “en búsqueda activa” se refiere a profesionales en el paro que tienen un plan estructurado y dedican 8h diarias a buscar trabajo. Me gusta el razonamiento de Andrés Pérez Ortega alrededor de la figura del parado como “sin clientes”, es muy gráfico y realista.

Por el contrario, imagino que el “buscador pasivo” es aquel que, tenga plan o no, no busca trabajo sino que espera una llamada.

Sea como sea, esta misma semana se ha planteado una pregunta en las redes sociales a raíz del webinar de Infojobs en que participé de título “Cómo ser el director de tu marca personal” y que se corresponde con el título de este artículo: ¿Hay que decir “en búsqueda activa” en Linkedin?

La encuesta arrojó un resultado de 60% sí y 40% no, pero claro está que a veces las cosas no son blancas o negras, y en el matiz está la clave.

Sí, por supuesto hay que decirlo, pero no en el titular profesional

Esta es mi propuesta, hay que decir en Linkedin que buscamos trabajo, pero hay que decirlo en el lugar adecuado.

Imaginémonos que ando buscando ingenieros químicos para un proyecto de nueva empresa. Yo no busco alguien en búsqueda activa que sea ingeniero químico, busco al mejor ingeniero químico posible que encaje en la oferta de empleo. Para encontrar eso en Linkedin puedo acudir a la bolsa de trabajo o sencillamente hacer una búsqueda con la palabra clave “ingeniero químico”. En este segundo caso, el “SEO” de Linkedin colocará en primer lugar a aquellas personas que más veces tengan en su perfil escrita la palabra clave y priorizará la cercanía a mi red, es decir, me pondrá en primer lugar a los contactos nivel 1 (directos) y seguidamente los de nivel 2 y 3.

Si has desaprovechado el espacio reservado para el título profesional con un “En búsqueda activa” sin más, te pasaré de largo, ya que difícilmente veré a simple vista que eres ingeniero químico. Por tanto, mi recomendación es que aproveches el título para colocar tu propuesta de valor, y si es posible, sigue el ejemplo de Sarah Harmon, responsable de Linkedin en España: no habla de cargos, habla de lo que las empresas que la contraten saldrán ganando (la propuesta de valor).

¿Dónde colocar entonces la info sobre “búsqueda activa”? En el extracto, por supuesto, y además  cualquier headhunter experimentado en esta red lo verá en seguida al estar vacío el campo de “trabajo actual”.

Si esto no te convence, siempre podrás encontrar un camino intermedio. No es lo ideal pero quizás te permita dormir mejor: Colocar en el título profesional una mezcla de la propuesta de valor con el estado actual laboral, por ejemplo: “Soy el ingeniero químico que su proyecto necesita”, lo que sutilmente indica disponibilidad inmediata pero no renuncia a la propuesta de valor sino que la agranda.

Espero haberte ayudado, entiendo que la situación de un parado pueda ser desesperada, pero eso no quita que no se actúe con cierta habilidad. Piensa simplemente que personas en búsqueda activa puede haber millones, pero ingenieros químicos con experiencia abiertos a nuevos proyectos hay menos.

Empleabilidad, Cambios Culturales y Reforma Laboral, por @PauHortal

Las cifras de desempleo señaladas por la EPA después del verano y sobre todo las nulas esperanzas de mejora en las perspectivas a corto plazo resultan francamente alarmantes. No soy el primero ni el único de los que seguimos extrañados con el hecho de que con la situación que estamos viviendo (a pesar de la influencia real de la cada vez más importante cuota de economía sumergida) no se hayan producido ya estallidos sociales realmente graves.
Resulta perfectamente constatable que el alto volumen de desempleo de nuestro país (y el hecho de que seamos los primeros en el ranking de destrucción de empleo en la UE) se debe a la suma de diferentes factores: de una parte factores estructurales como la pérdida de peso del sector de la construcción, de otra al descenso del consumo y la tercera –la que nos diferencia del resto de países de nuestro entorno-, la que nos hace ocupar esta posición de liderazgo es la tipología y estructura de nuestro mercado de trabajo.

Sin embargo, de acuerdo con lo comentado y señalado entre otros por Alfredo Pastor, la reforma laboral necesaria de la que habla Joaquín Trigo (y me refiero a la que queda por hacer, no la que hemos hecho hasta este momento) “tendrá un alcance muy limitado porque se fundamenta en la creencia, probablemente ingenua, de que la desaparición y reducción de procesos administrativos y burocráticos liberarán unas fuerzas del mercado, reprimidas hasta este momento, que por sí mismas resolverán todos los problemas”.

Lamentablemente no creo que sólo con un mercado laboral más flexible y eficiente y con unas relaciones laborales en la empresa menos encorsetadas por normas y regulaciones, muchas veces tendentes solamente a potenciar una dualidad perversa en el status contractual, podamos realmente resolver nuestro problema de empleo. Tenemos claramente un problema de empleabilidad y éste, lamentablemente sólo se resolverá a largo plazo y como consecuencia de un cambio cultural.

Siguiendo a los comentarios publicados por Rafael Pampillon recientemente en EL PAIS. “en los libros de economía se enseña que los objetivos de toda política económica son cuatro: crecimiento económico, pleno empleo de la mano de obra, estabilidad de precios y equilibrio exterior” Estoy plenamente de acuerdo con él en el sentido de que no parece ser que seamos capaces de cumplir ninguno de los fundamentos descritos. Es evidente que no vamos a tener un crecimiento económico en 2011 o que éste, si se produce, sea mínimamente perfectible, no vamos a ser capaces de crear un volumen de empleo que permita reducir significativamente el número de desempleados hasta el segundo semestre del 2013 como muy pronto. Igualmente parece bastante complicado que no vayamos a tener una  tendencia claramente inflacionista en los precios al consumo (de hecho ya la estamos constatando en los últimos meses), y no parece que seamos capaces de establecer líneas de equilibrio en nuestras cuentas con el exterior.

Soy de los que me inclino por la idea de que las reformas hay que hacerlas en el momento en que ellas son constatables y necesarias y por tanto creo que el hecho de que seamos los primeros en el ranking de destrucción de empleo de las economías de la UE, a alguna reflexión nos debería de llevar. No tiene, en estos momentos, ningún sentido seguir pensando que hemos perdido una excelente oportunidad (en los años anteriores de bonanza) para enfocar reformas que hoy hubiesen reducido el volumen de pérdidas de empleo que hemos vivido y que favorecerían la contratación en el momento en que se inicie el cambio de ciclo. Es indudable que el espíritu mental del concepto, al que estamos tan lamentablemente abocados, que se resume en la frase tan nuestra de “vuelva Vd. mañana” o  en su versión “mañana será otro día” no resulta la mejor receta para el enfoque de la situación del mercado de trabajo.

Ah…..y cuando hablo de reforma, no me refiero simplemente que también al debate sobre las fórmulas técnicas y jurídicas que deberían dotar de mayores niveles reales de flexibilidad a nuestro mercado de trabajo. Me refiero a reformas de calado que consigan modificar nuestra “cultura social” lamentablemente integrada en nuestro ADN que no potencia ni el esfuerzo ni prima el talento y que permite, por ejemplo, a un reconocido diputado socialista referirse a las prestaciones por desempleo como “un derecho” al que todos tenemos la opción de acceder.

Es evidente que, al margen de algunas reformas que son estrictamente necesarias para afrontar los retos que nos depara el futuro, debemos también hacer cambios sustanciales sobre nuestra “cultura social sobre el trabajo” si de verdad queremos enfrentarnos con éxito a los retos que nos depara el próximo futuro. Cambios culturales que pasan necesariamente por desarrollar el concepto de empleabilidad.

Cuando la confianza en el futuro se ha convertido en un bien escaso, cuando muchos de nosotros huimos de inculcar a nuestros jóvenes el valor del esfuerzo es bueno recordar de nuevo el mensaje de Albert Eisntein. “Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias violenta su propio talento. La verdadera crisis es la crisis de la incompetencia”.

Y prosigo parafraseando a este genio “El problema de las personas y de los países es la pereza para encontrar las salidas y las soluciones. Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos todo es rutina. Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia. Ante la crisis la única receta es el trabajo duro. Acabemos con la única crisis amenazadora: la tragedia de no querer luchar por superarla”.

Pau Hortal