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Superación: busca lo mejor de ti, por @paulafdezochoa

“Cuando flaqueen tus piernas… tira de cabeza y corazón para alcanzar la meta” Hay quien habla de la fiebre del running. Yo hablo de ganas de superación.Personal Branding _ SoymimarcaEmpecé a correr tras una importante ruptura amorosa, hace apenas dos años, consciente de que los grandes cambios siempre vienen acompañados de una fuerte sacudida.Necesitaba un espacio nuevo en el que encontrarme, cargar pilas con el chute de energía que siempre provoca la práctica de deporte, pero jamás me había enfrentado a calzarme unas zapatillas y salir al asfalto.Me lo propuse y probé, me comprometí a salir 15 días seguidos a ver lo que aguantaba. Los primeros días fueron un drama, siendo muy deportista no entendía cómo podía aguantar tan poco, pero como a tozuda no me gana nadie seguí con los días que me faltaban hasta mi meta…y lo conseguí! No sólo llegar a esos 15 sino ver que mejoraba y me enganchaba a una práctica que hoy ocupa grandes retos, momentos, sensaciones, amigos e ilusiones en mi vida.He cambiado las revistas de moda por las de running; el querer adelgazar por coquetería a querer hacerlo para sentirme más ligera y correr mejor; incluido en mi dieta el magnesio, colágeno y acido hialurónico al mismo nivel de mi zumo de naranja diario; creado grupos de amigos a quienes nos une la pasión por este deporte (Santi, Rafa, Ferrán, Fernando, Augusto, Oscar, Carlos, Ángel, David, Alberto, Víctor, Christophe, Erica, Lara, Miguel, Bea…y los que me dejo sin citar); destinado un gran espacio de mi armario a prendas técnicas y gadgets de corredores; visitado unos cuantos fisios y, entre otras cosas, he realizado viajes por suponer grandes retos como la DesertRun en Marruecos el año pasado o el último que quería compartir con vosotros por lo mucho que ha significado para mí: la Marathon de NYC el pasado 2 de noviembre…sin palabras!!

Fue colgarme la medalla de finisher y sentir la palabra “superación” tatuada a fuego lento en mi piel.

No iba suficientemente preparada, había salido de una lesión de meses en los que no había podido correr, era mi primera marathon, dura como ella sola por el madrugón que había que hacer para llegar al punto de salida, las largas horas de espera allí al frío, viento y sensación térmica de -3º y los nervios de no saber cómo iban a reaccionar mi cuerpo y cabeza por no haberme probado nunca en una carrera como esa. Pero ya en el cajón de salida con Albert, Fran y Marta (único con vosotros!), visualizando el puente de Verrazano, suena el disparo y comienza a sonar la mítica canción de Frank Sinatra New York New York…escalofrío, piel de gallina y a correr: cuánta emoción contenida!! disfruté muchísimo con el calor de la gente que animaba a los corredores (especial agradecimiento a Fernando Gallardo, que me esperaba con una gran pancarta y fuerte abrazo en dos puntos del recorrido), con los consejos de Rafa Vega, haciendo kms en una ciudad tan impresionante como NYC, mirando cómo se iban sumando las millas en mi reloj con la mejor de mis sonrisas mientras pensaba en el apoyo esencial que familia y amigos me habíais brindado,…hasta que llegó el famoso “muro” a los 30km, mis piernas comenzaron a flaquear y a partir del km 36 tuve que tirar de cabeza y corazón para conseguirlo.

En los últimos kms, os aseguro que fue realmente duro el dolor que sentía en mis piernas y pies, me repetía a mí misma que no volvería a correr una marathon, que era innecesario tanto sufrimiento, que yo no estaba hecha para eso…ceniza total! Y ahora me río porque fue cruzar la meta, ser consciente de que el sufrimiento y trabajo que llevaba detrás habían valido la pena, y de nuevo sentí una enorme ilusión y energía renovadas para soñar con más. Claro que podía!! Y fue aterrizar en Barcelona y ese mismo día inscribirme a la marathon del próximo 15 de marzo, con unas ganas brutales de superación, de hacerlo mejor, de alcanzar un nuevo reto y seguir sumando. Fue todo tan especial!!!

Porque de eso se trata la vida. De sumar. De superarte. Y aquí el mensaje que me quedo de aquel marathon y del running: es imprescindible encontrar tu pasión

Disfrutarla con los tuyos, ponerte retos y prepararte para alcanzarlos y seguir poniéndote más, siempre en busca de lo mejor de ti, de tu máximo rendimiento, del bienestar que supone poder alcanzar tus sueños desde el esfuerzo, sacrificio y constancia. Te hace sentir bien físicamente y te aporta recompensas emocionales.

En efecto, esto no ocurre sólo en el running. Hay sobrevolando en este deporte una lección de vida:

 

infografía by Paula Fernández-Ochoa

 

Es un deporte individual que se prepara en equipo (compañeros de fatiga, fisio, entrenador, etc), con retos que alcanzar y a la vez trayecto que ir disfrutando. Como la abogacía, con sus paralelismos con el running: la técnica no basta, necesitas pasión por lo que haces y otras habilidades para ser el abogado del SXXI que hoy exige el mercado; los juicios cual maratones que superar, con sus nervios, preparación y satisfacciones; los compañeros con los que trabajas un asunto que finalmente defiendes tú ante un jurado; el éxito como fruto de un proceso y no sólo de un resultado; la competencia y la competición con uno mismo por ser mejor; las horas de lectura y de estudio devorando páginas cual kilómetros para el runner; la flexibilidad de poder hacerlo a cualquier hora, ideal para la tan clásica falta de tiempo del abogado; la necesidad de fuerza de voluntad y trabajo que requiere. Pensémoslo.

Y, sobre todo, es un canto a la esperanza, sabiendo que con trabajo, constancia y pasión, desde la confianza en nosotros mismos, podemos romper  límites y luchar por conseguir lo que queramos.

Es superación. Y el mundo está falto de personas con ganas de dar lo mejor de nosotros mismos.  Que nuestra meta de hoy sea nuestra salida de mañana.

 

Artículo original publicado en lawyerpress.com

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Apasiónate

A mi entender, el aspecto más importante para tener éxito y ser feliz es la pasión. Resulta francamente difícil encontrar una persona muy exitosa que realice alguna actividad que no le apasione. A su vez, también resulta prácticamente imposible encontrar alguna persona muy feliz y que no se dedique o practique habitualmente alguna disciplina que le apasione.

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No acabo de entender por qué motivo – si la pasión resulta tan importante tanto a nivel profesional como personal – la mayoría de personas le prestamos tan poca importancia. Los padres y las madres nos esforzamos en educar bien a nuestros hijos e hijas, les educamos, les solemos costear sus estudios… pero la mayoría somos incapaces no sólo de conocer qué les apasiona sino también cómo ayudarles a encontrar su pasión. En el ámbito de la docencia sucede exactamente igual. La mayoría de los docentes nos centramos en transmitir conocimientos pero obviamos, de nuevo, el tema de la pasión. Buena parte del conocimiento adquirido, lo van a olvidar o les será de poca o nula utilidad en su futuro personal y profesional. En cambio la pasión puede ser el aspecto más decisivo. Como docente y padre cambiaría buena parte de los conocimientos que adquieren mis alumnos o hijos a cambio de que encontraran su auténtica pasión y que pudieran apostar por ella.

Existen incontables ejemplos de personas que eran unos auténticos fracasados… hasta que encontraron su auténtica pasión. Entre este grupo de personas se encuentra Albert Einstein (quien no habló hasta cumplir los 3 años, pasó sus estudios con dificultad e incluso trabajó a nivel precario durante años en la oficina de patentes). Bill Gates fracasó en el colegio, incluso le llevaron al psicólogo para descubrir si tenía algún problema a lo que el psicólogo les contestó que Bill no haría nada bueno en su vida, que sería un fracasado. Su historia cambió radicalmente cuando descubrió su pasión.

No obstante, conviene reconocer que no es fácil descubrir tu pasión. Una de las vías es explorar diferentes opciones, probar diferentes experiencias, buscar nuevas aventuras… hasta dar con la pasión. Sin embargo, el mejor consejo que me han dado nunca para encontrar la pasión es escuchar a tu corazón y dejar a un lado el dinero. Como solía decir Steve Jobs “sigue tu corazón, tu intuición, ellos saben realmente lo que deseas”. Existen muchísimas personas que han renunciado a su pasión para asegurarse un sueldo o para (al menos a corto plazo) ganar más dinero. Creo que es un gravísimo error. Las pocas personas que han tenido claro y han seguido su pasión a medio y largo plazo suelen ganar muchísimo más dinero que los que han renunciado a la pasión buscando precisamente el dinero. Como bien recomienda Richard St. John (autor, conferenciante y estudioso del éxito), “sitúa el dinero al final de la lista de prioridades y a la pasión en la cabeza de ellas”.

La auténtica “prueba del algodón” para saber si has encontrado tu verdadera pasión es determinar si la actividad en cuestión la realizarías sin cobrar, de forma gratuita. Sólo en los casos que así sea, habrás encontrado tu auténtica pasión. Si no es el caso, te recomiendo que trabajes de lo que puedas pero que nunca dejes de buscar tu pasión. La diferencia es abismal. Cuando encuentras tu pasión le dedicas mucho más tiempo, eres mucho más creativo y terminas por ofrecer un gran producto o servicio, con lo que aportas más valor a la sociedad y también suele redundar en conseguir excelentes resultados. No dejes de buscar tu pasión, vale la pena. Te permitirá tener más éxito y ser más feliz. Porque ya lo decía Confucio hace muchos años “escoge un trabajo que te apasione y no trabajarás ni un día más en tu vida”. Apasiónate.

 

¿Y tú, ya has encontrado tu lugar, tu pasión?

 

Recuerdo perfectamente que cuando era pequeño tenía unos fines de semana divertidísimos. Practicaba deporte, quedaba con mis amigos, salíamos a cenar con mis padres, veíamos el futbol por la tele… Gran cantidad de actividades que me encantaban y me hacían muy feliz. Guardo grandes recuerdos de los fines de semana de mi infancia. No obstante, cuando se acercaba el domingo por la noche, me acechaban todos los males. Tenía un amplísimo repertorio de dolencias y molestias: dolor de cabeza, de barriga, anginas, malestar general… Afortunadamente, mis padres hacían caso omiso a estas quejas, pues conocían perfectamente el origen de mis dolencias: no quería ir al colegio porque me aburría profundamente.

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Posteriormente, a medida que me ido haciendo mayor he recordado muchas veces aquellos domingos por la noche. Y me he dado cuenta que en tu carrera profesional, el momento más importante de la semana es, a mi entender, el domingo por la noche. Es en este momento cuando te das cuenta qué significa para ti tu trabajo y el proyecto que tienes entre manos. Supongo que para la mayoría de profesionales, lo más frecuente es que los domingos por la noche sean tristes, desilusionantes pues termina el ocio y empieza el tedio. Estoy convencido que buena parte de las personas que hoy en día tienen la suerte de trabajar (conviene recordarlo en un momento como el actual), tienen estos sentimientos al finalizar el fin de semana. En algunos casos incluso es posible que aparezcan las dolencias que comentaba antes de mi infancia.

Afortunadamente, para algunas personas, el domingo por la noche, es un momento realmente especial. Es un momento en que la cabeza te hierve; repasas la agenda de la semana, se te ocurren ideas y realmente estás deseando que empiece la semana para poder realizar todas estas cosas que tienes en mente. Por lo que he visto en mi experiencia, sólo consigues grandes éxitos profesionales cuando los domingos por la noche son de esta forma, activos, ilusionantes, llenos de motivación… Porque para lograr grandes resultados, es imprescindible la pasión. Si repasamos las historias de grandes cracks, de auténticos fueras de serie en diferentes disciplinas, hay un elemento común a todos ellos, la pasión. Resulta prácticamente imposible encontrar a alguna persona que haya triunfado claramente en su disciplina sin estar realmente apasionado por ella. Yo todavía no he encontrado a nadie. Y no es necesario tener que acudir a los grandes cracks mundiales, simplemente es necesario mirar en nuestro entorno más próximo. Seguro que todos conocemos algunas personas cercanas que están consiguiendo grandes resultados. Y estoy plenamente convencido, que todas ellas comparten la pasión como elemento clave de su éxito.

Me gusta definir la pasión como aquello que harías aunque no te pagaran por ello. Porque cuando trabajas con pasión, los resultados son diametralmente diferentes. El tiempo vuela, te vuelves muchísimo más creativo, motivas a los demás muy fácilmente, eres mucho más ambicioso, le dediques mucho más tiempo, estás de buen humor… Son incontables los beneficios que aporta trabajar con pasión o en tu pasión, respecto a no hacerlo. Porque, como dice Sir Ken Robinson, “todos tenemos un lugar donde hacemos aquello que realmente queremos hacer y donde somos quienes siempre hemos querido ser”. ¿Y tú, ya has encontrado tu lugar, tu pasión?