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Presentamos #Siete el ebook con lo mejor de esta casa de 2017

¿Por qué #Siete?

Dicen que el siete es el número de lo bueno (y el ocho el de lo malo). En algunas religiones el siete también es un número sagrado. Pero más allá de connotaciones espirituales, este año se publica el 7º libro de recopilación de los mejores posts de Soymimarca.

La razón de esta selección es que los primeros años Soymimarca publicaba prácticamente todos los días del año. Al acabar el año con más de 300 posts, parecía lógico y elegir los 40 principales.

Los criterios de elección son diversos: los más leídos junto a los mejor valorados y los que han ocupado más tiempo de lectura. Son datos que parten de Google Analytics, pero también de los comentarios que aparecen en el propio blog y en las redes sociales.

El prólogo de Laura Chica

En años anteriores hemos invitado a figuras tan ilustres como Andrés Pérez OrtegaEva Collado DuránJoan Clotet, y  Nilton Navarro.  Este año, con Siete, traemos a una escritora, coach y experta en marca personal. Lo tiene todo, pero lo mejor es que tú descubras la obra de Laura Chica:

¿Quién eres tú? (2013, Alienta). Según Oscar Del Santo, Laura Chica nos ofrece en ‘¿Quién eres tú?’ una introducción a la inteligencia emocional diferente, refrescante y positiva. El libro incluye citas, cuentos ilustrativos y reflexiones de corte más psicológico siguiendo las orientaciones de Daniel Goleman y otros. Fácil de leer y con ejercicios que invitan a la reflexión.

 

 

 

 

 

Pon un coach en tu vida (2015, Alienta). Según Alejandro DuránPon un coach en tu vida es el manual definitivo que estábamos esperando aquellos a los que nos gusta el coaching, las personas y cómo ayudar en su desarrollo. Un libro fácil de leer, cercano, con mucha información sobre esta disciplina y sobre todo con muchas colaboraciones interesantes.

 

 

 

 

 

Tu futuro es hoy (2014, Alienta, con Francisco Alcaide). Según Manuel Monterrubio, magnífico absolutamente. Válido para cualquiera que quiera mejorar, tenga la edad que tenga y haya alcanzado el nivel que haya alcanzado. El resumen final es grandioso. Nunca vi tan bien condensada y tan sencilla y claramente explicada una metodología para la mejora personal, para la mejora continua.

 

 

 

 

 

Palabras para encontrarte (2016, edición propia). Según Francisco Alcaide, un libro para saborear, para conocerte y comprenderte mejor, a ti y a los demás. Un libro con sensibilidad, para ver (descubrir) lo que no se ve. Me gusta también el tamaño del libro y la impecable edición (papel, tipo de letra, extensión, detalles..). Un magnífico libro de regalo para alguien a quien le guste la poesía.

 

 

 

Los autores

Este año en el ebook repiten como autores Guillem Recolons, Jordi Collell, Paula Fernández-Ochoa, Fran Segarra, Xavi Roca, Enrique Rueda, Vladimir Estrada, Celestino Martínez y María A. Sánchez. Y se estrenan Eva ColladoRaquel GómezNancy VázquezBeatriz ValeroYi Min ShumMercedes Romero (women power).

Hay opiniones desde España, República Dominicana, Colombia, México y Venezuela.

Dedicatoria

El libro está dedicado a nuestro gran amigo Enrique Rueda Salgado (Doc), tristemente fallecido en octubre 2017. Hay un epílogo especial con dos de sus artículos, el último póstumo y absolutamente indispensable desde el humanismo de esta gran persona.

El ebook

Esperemos que este ebook Siete inspire, y si os gusta, no dudéis en compartirlo con el hashtag #siete. Aquí está el enlace de descarga desde Slideshare. Feliz Navidad y mejor 2018!

A tu mejor versión le sobra firmar autógrafos, por @doctorbrandorg

¿Qué es un genio?

El Diccionario de la RAE define el genio como «una capacidad mental extraordinaria para crear o inventar cosas nuevas y admirables». Sin pretender polemizar en lo que concierne a la definición de la genialidad en el ámbito de las manifestaciones artísticas, sí me gustaría expresar aquí mi opinión al respecto.

Pero hay algo más. La mejor versión. En personas como tú.

Aun siendo consciente de la facilidad y habilidad innata de algunas personas para el desarrollo de algunas actividades, creo que la genialidad es una consecuencia del esfuerzo, la dedicación, el trabajo y la constancia, más que el resultado de un pacto con las musas. En vez de hablar de genialidad, me gusta pensar en la mejor versión de nosotros mismos, esa que todos tenemos, no solo aquellos seres tocados por la divinidad. Digamos que esa mejor versión es la genialidad de las personas normales, que dan lo mejor de sí mismas en base al autoconocimiento para alcanzar la excelencia en aquellas actividades que desarrollan con el consiguiente aporte a la sociedad y a su propio placer por el objetivo cumplido.

Hope, música y esperanza

Recientemente, gracias a una sorpresa de mi amiga Susana para celebrar mi cumpleaños, he tenido la suerte de poder escuchar al violinista Daniel Hope, también en esta ocasión actuando como director de la Orquesta Sinfónica de Barcelona. Durante la actuación tuve la ocasión de reflexionar y de tratar de entender y profundizar sobre este tema, y llegué a trazar una fórmula y definición gracias a lo experimentado durante la velada.

Daniel es un hombre corpulento, y lo más característico en su forma de tocar el violín es que está totalmente implicado, con todo su cuerpo, que participa en los sonidos que emite su violín. Desde los dedos de los pies hasta la punta del cabello, puedes sentir que lo da todo; interpreta inmerso totalmente en su música, lo que le permite generar una conexión muy especial con el público, que rápidamente detecta esta honestidad interpretativa y se une a ella.

Podríamos calificar a Daniel como un genio, puesto que ejecuta a la perfección las piezas del concierto, pero él va mucho más allá: la fórmula que desarrolla se compone, efectivamente, de una perfecta ejecución instrumental, pero también de una actitud fabulosa, de una entrega y, sobre todo, de un maravilloso entusiasmo. Daniel conecta de persona a persona a través de la música, y ahí está su genialidad, en la fórmula Perfecta ejecución+Actitud+Entusiasmo.

Mejor versión y marca personal, huella emocional

Antes de comenzar la segunda parte, avisaron por megafonía de que Daniel firmaría los programas de mano al finalizar el concierto. Acabado el evento, me fui entusiasmado, con el corazón y el alma cargados de emociones por lo vivido y sin esperar a la firma de autógrafos. El mejor autógrafo, la mejor huella ya había quedado grabada en mí, como un recuerdo imborrable de una experiencia maravillosa e inolvidable. En este concierto aprendí que a tu mejor versión le sobra firmar autógrafos.

Imagen: Wikimedia Commons By Superbass – Own work, CC BY-SA 4.0

Estilo artístico para una marca con estilo, por @doctorbrandorg

¿Marca con estilo?

De las múltiples definiciones de estilo que ofrece el diccionario de la RAE rescato las que más tienen que ver con el tema que nos atañe. Estilo es «el conjunto de características que identifican la tendencia artística de una época, o de un genero o de un autor». Es también «el carácter propio que da a sus obras un artista plástico o un músico». Quiero detenerme un instante en la etimología de la palabra carácter, que proviene del griego y del latín charakter para significar hacer una incisión o marcar. Nuestro carácter es el conjunto de cualidades y características propias que nos definen y nos distinguen de los demás. Estamos marcados por él y es, a su vez, nuestro carácter el que marca, deja una impronta frente a los demás. Interesante reciprocidad si la pensamos desde el punto de vista del personal branding.

Estilo desde el arte

El estilo es, desde el punto de vista del arte, el conjunto de elementos y formas de expresión característicos de un artista o un grupo de artistas.  Si partimos de este punto podríamos preguntarnos, como un posible aprendizaje del mundo del arte para el personal branding, si nuestra marca tiene un estilo propio. Si queremos ser rigurosos y partir de la realidad de que la marca personal no es algo que se adquiere sino algo que viaja con nosotros, el planteamiento sería descubrir qué es lo que nos hace diferentes, es decir, reconocernos. Por tanto, con el estilo nos topamos, puesto que solo podemos ser los que somos. Lo diré de otro modo: ¿Hemos encontrado lo que tenemos en común con nosotros mismos?

Valor

La artista china Cui Xiuwen nos dice que «el valor del arte consiste en crear, hacer surgir un sistema de pensamientos y estilo que el resto del mundo no tiene». El expresionista abstracto americano Jackson Pollock decía que «la pintura es autodescubrimiento. Todo buen pintor pinta lo que él es». Louis Bourgeois afirmaba «yo no tengo ningún yo. Yo soy mi obra».

Pasar a limpio lo que somos

Estos testimonios de grandes artistas confirman la directa relación entre la expresión artística y la autenticidad  del ser que cada uno es. Es exactamente el mismo tipo de correlación que podemos establecer al hablar de marca personal. Aquí tenemos por tanto una magnífica aportación que el arte ofrece para la mejor comprensión del personal branding. Yo diría que hablando desde el punto de vista del personal branding, tener un estilo propio «consiste en pasar a limpio lo que sabemos que somos». Para concluir recordaré que son muchos los artistas que han dejado huella en nosotros y muchos los que han sido copiados, imitados e, incluso, falsificados hasta la saciedad. Es cierto que a base de horas y esfuerzo uno puede llegar casi a imitar una pintura de  Durero, Goya o Leonardo, pero difícilmente se puede llegar a ser Durero, Goya o Leonardo porque ni tú, ni yo, ni nadie podemos ser el «ser» de otro. Marca con estilo.

Imagen: Detalle de “La Cabeza de Leda” Leonardo da Vinci 1504-6. Flickr CC

Sin marca personal no hay artista, por @doctorbrandorg

El diccionario de la RAE define al artista en una de sus acepciones como aquella «persona dotada de la capacidad o habilidad necesarias para alguna de las bellas artes». Si nos preguntasen a bote pronto cómo imaginamos a un artista, no faltarían los calificativos que están presentes en su definición, de donde surge la gran dificultad de su tarea. También utilizaríamos calificativos como excéntrico, sensible, obsesivo, diferente, rebelde, libre, solitario, bohemio, neurótico o loco, por poner algunos ejemplos. Pues bien, para llegar a esta visión y concepción de su labor, los artistas han pasado por muchos momentos complejos a lo largo de la historia para centrar y acotar su papel en la sociedad.

Los primeros artistas

Históricamente, la tarea del artista ha formado parte de los oficios que utilizaban las manos para su elaboración, los oficios manuales, que no eran los más valorados, sino uno más, compartido con tejedores u orfebres, por poner un ejemplo. Históricamente se citan dos momentos en los que las cosas empiezan a cambiar: la Grecia del siglo IV a.C. y, por supuesto, el Renacimiento. Es en estos momentos cuando los artistas toman conciencia de su propia labor, de su individualidad y del valor de su trabajo, y empiezan a romper  barreras.

La huella

Wikimedia Commons CC

Zeuxis y las muchachas de Crotona de François-André Vincent. Museo del Louvre

Durante esa toma de conciencia empiezan a elaborar la huella que planean dejar para la historia, su marca personal: se produce el tránsito de artesano a artista.  El artista es un artesano con marca personal, podríamos decir. Es una constante en los pintores de Grecia el hecho de negar el carácter meramente artesanal del trabajo que implicaba la pintura y su progresivo intento de integrar su arte en su forma de vivir y de vestir. En un ejercicio que ahora consideraríamos como branding en estado puro, se cuenta que el pintor Zeuxis «puso su nombre tejido en letras doradas en las bordaduras de sus vestidos».

Sin  marca personal no hay artista: el principio

A pesar de este y otros múltiples gestos que denotan un cambio de mentalidad y un respeto por la propia personalidad de los artistas, no será hasta finales del siglo IV cuando el historiador Duris de Samos escriba su Vidas de pintores y escultores. El salto definitivo del artista hacia la conquista del respeto hacia su condición se produce en el Renacimiento. Es ahora cuando los artistas se liberan del estigma de haber trabajado, como los artesanos, con sus manos para ganar dinero. En este sentido, los pintores son mejor considerados que los escultores, ya que su trabajo requiere un menor esfuerzo físico. Los artistas se agrupan dentro de un gremio que se rige por reglas, valores y circunstancias de las que progresivamente se van liberando.

El gremio

Un punto de inflexión decisivo en la vara de medir los oficios dentro del marco de un gremio, fue la necesidad de adecuarse a los logros y la perfección técnica que marcaban las reglas, que excluían por completo una característica intrínseca y esencial de lo artístico: la creatividad. En el nuevo contexto surgido en el Renacimiento, el artista participa de una toma de conciencia individual al afirmar su personalidad, y se libera así del yugo de un organismo que inicialmente había velado por sus intereses y que acabó siendo su propia cárcel: el gremio.

Un caso célebre, en este sentido, fue el de Brunelleschi, que fue encarcelado por negarse a pagar la cuota del gremio al que pertenecía. Once días más tarde, gracias a la intervención de las autoridades catedralicias, fue puesto en libertad y pudo continuar con los trabajos en la cúpula de la catedral de Florencia. Como nos recuerdan Rudolf y Margot Wittkower en Nacidos bajo el signo de Saturno: «El reto que hizo Brunelleschi a las leyes gremiales tiene una importancia no meramente personal: salió victorioso y estableció el derecho que tenía un hombre de velar por sus propios intereses y actuar de acuerdo con su conciencia». Por tanto, es el Renacimiento el momento histórico que pone al artista en la senda de lo que hoy conocemos como tal. Es el momento en que el artista, para ejercer como tal, ha de dominar todos los saberes de su tiempo, y en que la destreza técnica, la sensibilidad, la matemática y la ciencia se alían para adentrar al arte en el terreno de las profesiones liberales. Cuestión nada desdeñable si pensamos desde nuestra actual mentalidad de colocar las ciencias y las letras en cajones-estanco completamente aislados en perjuicio de todos.

Artista y estrategia (no consciente) de Personal Branding

En ese momento histórico, el artista va conociéndose a sí mismo, toma conciencia del valor de su trabajo y, como consecuencia, se hace respetar en un ejercicio que, con criterios actuales,  no podríamos calificar de estrategia de personal branding en sentido estricto. No obstante, de alguna manera, comparte algunos parámetros que esta disciplina pone en valor para ser alguien conocido y valorado en el mercado al que uno se dirija.

Un artista es un artesano con marca personal

En definitiva, para concluir este breve repaso histórico, podríamos decir que un artista es un artesano con marca personal, y que para ser un artista es necesario trabajar la huella personal en los demás, tal y como demuestra la historia del arte.