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¿Qué esconden tus palabras?

Nerviosismo, inquietud, inseguridad… ¿Eres consciente de todo lo que dices mientras no hablas? ¿Sabes todo aquello que comunicas a través de los gestos, de la mirada, del tono de voz? Y es que los gestos muchas veces nos delatan… Dicen cuando mentimos, exageramos, cuando no nos gusta lo que tenemos delante o cuando nos cae mal la persona con la que hablamos. Los gestos, o mejor dicho la comunicación no verbal revela gran cantidad de información acerca de nosotros.

Supongo que estaréis de acuerdo conmigo en que una de las situaciones en las que controlar el lenguaje corporal es importante – a la vez que complicado – es en una entrevista de trabajo. Los nervios pueden jugarnos una mala pasada y hemos de tomar consciencia de no lanzar mensajes contradictorios. Por ejemplo, si digo que soy una persona segura no puedo tener una postura corporal pobre y con los hombros encogidos. El entrevistador va a prestar atención a cómo nos comportamos, como reaccionamos y lo que transmitimos.

¿Sabíais que un 93% comunicamos con el lenguaje no verbal y sólo un 7% con el verbal? ¿Os imagináis que fuéramos inexpresivos? Está claro que no comunicaríamos igual.

Para que el lenguaje de nuestro cuerpo no nos traicione en una entrevista de trabajo hay una serie de aspectos a tener en cuenta:

1. El apretón de manos

Lo primero que debemos hacer es dar al entrevistador un firme apretón de manos. Hemos de hacerlo de forma enérgica y con la mano en posición vertical, para no mostrar ni sumisión ni superioridad. Además, hay que tener presente que juntar las palmas de las manos con nuestro interlocutor transmite calidez, positivismo y amistad.

2. Una buena postura

Una buena postura es fundamental para mostrar confianza, seguridad y una actitud positiva. Hay que sentarse con la espalda recta pero relajada, incluso mientras esperamos para hablar con el entrevistador, hay que mostrar una buena actitud incluso en la sala de espera, de modo que la gente que nos rodea también tenga una impresión favorable de nosotros.

3. No muestres inquietud

Es innegable que a la mayoría de nosotros una entrevista de trabajo nos causa cierto nerviosismo e inquietud. Procura que tu lenguaje corporal no lo muestre en exceso, ya que puede verse como una falta de autoestima y confianza.

Consejos:

  • Los pies y las piernas son una gran fuente de información: Contrólalos. Ten en cuenta que de cintura en abajo nos cuesta mucho más controlar nuestro cuerpo (cuanto más lejos del cerebro está un parte de nuestro cuerpo menos conscientes somos de ella).
  • Evita jugar con el pelo o las uñas. Y sobretodo no te balancees en la silla. Parece obvio pero en ocasiones no nos damos cuenta y lo estamos haciendo.

4. Contacto visual

Hay que mantener siempre el contacto visual durante toda la entrevista. Si evitas la mirada de tu entrevistador va a parecer que eres alguien poco fiable y que tienes algo que esconder. Al hablar procura mantener el contacto visual con el entrevistador, de esta manera mostrarás empatía y confianza.

5. Sonrisa

Las sonrisas con contagiosas. Crean un clima de relajación más distendido y agradable. No hay necesidad de sonreír durante toda la entrevista, porque podría hacerte parecer falso, pero tratar de sonreír al menos una vez o dos veces.

Los silencios, las miradas, la expresión facial… aunque no digamos nada, nuestro cuerpo está comunicando. Recordad que nuestro cuerpo no miente y que los gestos y las miradas en ocasiones dicen mucho más que las palabras.

Aléxia Herms / Asesora de Marca Personal

Cómo enfocar la búsqueda de empleo hoy

He estado revisando diferentes decálogos aparecidos en los medios sobre las mejores técnicas para la búsqueda de empleo en este momento. Notemos que nos encontramos en una situación muy compleja, con altos niveles de desempleo (también en los entornos de profesionales cualificados), un descenso en los niveles de contratación por parte de las empresas y organizaciones y la aparición de nuevos medios (redes sociales, etc) como herramientas de búsqueda. Si uno de tus propósitos es cambiar o encontrar un empleo creo que sería interesante que reflexionases sobre los 11 puntos que señalo en la presente entrada.

La búsqueda de empleo debe adaptarse a nuestro perfil y objetivos profesionales pero también a la evolución del mercado y a las nuevas oportunidades que surjan en él. De este modo, si bien otros años el primer semestre se caracterizaba como uno de los momentos álgidos en la aparición de ofertas de empleo, la situación actual, el impacto de la crisis, los problemas estructurales y la expectativa de un nuevo marco laboral ha hecho que muchas de las contrataciones se hayan ralentizado. Esperamos que se relancen a partir de este momento.

Por otra parte, el aumento del desempleo ha provocado que los candidatos deban “competir” con un mayor número de personas, de la misma manera que se producido una presión “a la baja” en los niveles salariales. Aunque algunas de las recomendaciones que siguen son ya muy conocidas creo que es bueno insistir en ellas (dado que pocos profesionales en búsqueda las toman en consideración) de igual forma que debemos adaptarlas a la evolución tecnológica y a la situación del mercado.

1. Definir los objetivos claros pero tener una actitud flexible. El primer paso a la hora de afrontar la búsqueda de empleo es concretar qué tipo de puesto, organización y condiciones son las que se desean. A pesar de las dificultades del mercado el candidato debe mantenerse fiel a sus objetivos base, ya sean económicos, profesionales o personales. Sin embargo será necesario adaptarse a las nuevas circunstancias del mercado: mayor formación y por tanto posible sobrecualificación para el puesto; puestos temporales o de duración determinada; nuevos sectores en los que emplearse; polivalencia y adaptabilidad para realizar nuevas funciones, etc. La flexibilidad es hoy un valor en alza.

2. Preparación previa que incluye trabajar adecuadamente todos los mensajes. Todo proceso de búsqueda exige una preparación previa. De la misma forma que no podemos desarrollar una determinada profesión sin una preparación previa, tampoco deberemos iniciar una búsqueda sin una mínima formación y preparación. Hoy es posible encontrar en la web excelentes contenidos y herramientas que facilitan este proceso formativo. Lo mismo sería aplicable para un conocimiento mínimo de los mecanismos del proceso.

3. Disponer de un curriculum veraz y adecuado al perfil y al objetivo profesional. El CV sigue siendo la herramienta básica a la hora de buscar empleo por lo que su elaboración y presentación debe ser perfecta. Ha de ser claro, conciso, visual y no demasiado largo, con un máximo de dos páginas de longitud. Lo más práctico es contar con una plantilla genérica y, a partir de ella, trabajar modelos específicos para cada objetivo u oferta, desarrollando la experiencia o formación directamente desarrollada con el puesto al que se pretende optar. En el caso de que el proceso de búsqueda se desarrolle desde una situación “out” es imprescindible indicar los motivos de la perdida de empleo y las acciones formativas o de otro tipo que esta desarrollando en este momento.

4. Buscar en nuevas fuentes. La situación actual ha reducido el número de posibilidades laborales, por lo que es más importante que nunca detectar las pocas oportunidades que existen. Para ello es fundamental usar las nuevas fuentes de reclutamiento y evidentemente adaptadas al perfil profesional. Pero si algo puede hacer que un candidato se diferencie de otro este año es el uso de las redes sociales profesionales. Aunque su uso no ha alcanzado la madurez que se espera hoy empieza a ser una excelente fuente de reclutamiento para los profesionales de la búsqueda y la selección. Las redes sociales resultan, por otra parte, una muestra del perfil profesional y de la capacidad de networking de los candidatos.

5. Preparar adecuadamente las entrevistas. La entrevista también se puede preparar como un punto más en el proceso de búsqueda. El candidato debe anticiparse a las preguntas más comunes de cualquier entrevista, hacer un guión de las respuestas y desarrollar posibles preguntas difíciles. Una vez en la entrevista, nada mejor que contestar con sinceridad, ser claro y mostrar siempre una actitud positiva. La naturalidad y confianza en uno mismo permiten llegar al siguiente nivel. También es imprescindible cuidar la imagen, ya que puede que sea la única oportunidad para causar una buena impresión.

6. Hacer un seguimiento adecuado de todas las acciones de búsqueda. Una manera de destacarse del resto es la proactividad siempre que esta sea correcta y adecuada. El proceso de búsqueda no es más que otro de los elementos de una relación profesional y como tal debe ser manejado por el candidato. El contacto con la empresa dependerá del tipo de relación que haya establecido con la compañía y del momento del proceso de selección en el que se encuentre el candidato. Si se ha enviado el currículum por e-mail es adecuado enviar un correo electrónico para saber cuál es la valoración del mismo. Mientras que si ya ha habido un contacto telefónico es conveniente utilizar este medio de seguimiento. Este punto es clave para diferenciarse del resto de candidatos y un interés por el puesto o por la empresa siempre será positivo para “sumar puntos” en el camino hacia el empleo.

7. Ofrecer valor añadido. El candidato ha de explotar sus habilidades y competencias durante todo el proceso de búsqueda. La mejor aptitud es destacar en aquellas habilidades que se pueden extrapolar al puesto y ofrecer valor añadido, o lo que es lo mismo explicar por qué la empresa debe contratarle. Nada mejor que aportar objetivos o retos que se han cumplido en anteriores ocasiones y que se puedan extrapolar al puesto en cuestión.

8. Dejar la puerta abierta. El candidato no siempre consigue el puesto al que opta, pero no por ello debe cerrar las puertas de dicha empresa, ya que puede ser válido para otro proceso de selección de la misma compañía, por eso es importante cerrar con éxito la comunicación con la misma. El mejor final es agradecer la posibilidad de participar en el proceso y dejar una puerta abierta.

9. Ser activo. Permanecer activo en el mercado laboral requiere de un esfuerzo por parte del candidato y, sin duda, puede repercutir en su mayor o menor éxito en la búsqueda de empleo. Mantener una formación actualizada y de calidad con respecto al puesto al que nos orientamos, ofrecer un buen conocimiento de idiomas o conocer al detalle la formación específica del sector o del tipo de empresa al que se quiere dirigir serán puntos clave para el candidato.

10. Mantener una actitud honesta y positiva en el proceso. Es importante tener una actitud positiva durante el proceso. Nadie contrata a “perdedores”. Las empresas quieren trabajadores que disfruten con lo que hagan. Ante otros candidatos con la misma formación y experiencia, puede ser un factor determinante. Un aspecto muy valorado en la cultura empresarial es que la persona esté comprometida con el proyecto y con las necesidades de la compañía. Y, por supuesto, en cuanto a la actitud del candidato, debe ser honesto, tanto en el currículum como en las entrevistas, evitando el encubrimiento de datos o la falsedad de los mismos.

11. Cuidar tu marca personal. Seamos los protagonistas de nuestra vida. Hemos de definir lo que queremos y cómo vamos a conseguirlo. Nuestra marca personal nos va ayuda a marcar el rumbo y nos va a dar las herramientas para poder detectar nuestras competencias profesionales y aumentar nuestra visibilidad en el mercado laboral tanto online como offline.

Pau Hortal / socio consultor