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¿Ambicionas lo imposible?

Cerramos la semana con la cuarta y última de esta pequeña serie de fábulas. Hoy, la fábula del perro y su reflejo en el río nos muestra la necesidad de poner un freno a la ambición.

LA FÁBULA DEL PERRO Y EL RÍO

Un perro vadeaba el río llevando en su hocico un sabroso pedazo de carne. Vio su propio reflejo en el agua del río y creyó que aquel reflejo era en realidad otro perro que llevaba un trozo de carne mayor que el suyo. Y deseando adueñarse del pedazo ajeno, soltó el suyo para arrebatar el trozo a su supuesto compadre.
Pero el resultado fue que se quedó sin el propio y sin el ajeno: Este porque no existía, sólo era un reflejo, y el otro, el verdadero; porque se lo llevo la corriente.

MORALEJA: La codicia nos hace perder oportunidades

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¿Siempre tomas decisiones sin sopesar las consecuencias?

Siguiendo la serie de fábulas, hoy os presento una de las más conocidas de Esopo, LA RANAS SEDIENTAS. En ella veremos un aviso a aquellos que se quieren crear una marca con excesiva precipitación. Cada paso hay que meditarlo y asumirlo antes de dar el siguiente.

La fábula de las ranas sedientas

copyright National Geographic

Al secarse el agua por el fuerte calor del verano, dos ranas que vivían en una laguna tuvieron que marcharse, saltando de aquí para allá, en busca del agua que calmara su sed.

Después de mucho saltar, llegaron finalmente a un pozo, y subiéndose al brocal vieron que todavía tenía agua fresca, de modo que una de las ranas sedientas dijo entusiasmada a la otra:
-¡Saltemos al agua! ¿Qué esperamos para darnos un buen baño?:
Pero la otra, más cauta, advirtiendo que su amiga no había pensado en el peligro, le respondió:
-¡Espera, no saltes! ¿No ves que con el calor el agua se irá secando, y cuando estemos en el fondo del pozo no podremos salir?

Moraleja:

No debemos precipitarnos a actuar sin previamente haber pensado en las consecuencias que podrían tener nuestros actos.

¿La imperfección nos ayuda a sobrevivir?

Aunque es un clásico, publicamos la FÁBULA DEL ERIZO, cuya moraleja nos habla de la necesidad de aceptar la imperfección propia y ajena como fórmula de convicencia. Atribuyo la fábula a Esopo, aunque si alguien tiene otra información le agradeceré me la comunique. No cabe duda de que la imperfección forma parte de nuestra marca personal, la humaniza, la hace próxima.

Feliz Pascua!

La fábula del erizo

Durante la Edad de Hielo, muchos animales murieron a causa del frío.

Los erizos dándose cuenta de la situación, decidieron unirse en grupos. De esa manera se abrigarían y protegerían entre sí, pero las espinas de cada uno herían a los compañeros más cercanos, los que justo ofrecían más calor. Por lo tanto decidieron alejarse unos de otros y empezaron a morir congelados.

Así que tuvieron que hacer una elección, o aceptaban las espinas de sus compañeros o desaparecían de la Tierra. Con sabiduría, decidieron volver a estar juntos. De esa forma aprendieron a convivir con las pequeñas heridas que la relación con una persona muy cercana puede ocasionar, ya que lo más importante es el calor del otro.

De esa forma pudieron sobrevivir.

Moraleja de la historia

La mejor relación no es aquella que une a personas perfectas, sino aquella en que cada individuo aprende a vivir con los defectos de los demás y admirar sus cualidades.

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