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Personal Branding en Málaga, el CMM y la historia de Marcos

Ayer tuve el placer de dar una charla/seminario sobre personal branding en la grandiosa ciudad de Málaga ante un grupo de profesionales, estudiantes y profesores. Pocas veces he estado ante una audiencia tan interactiva y entusiasmada con el concepto.

La charla tuvo lugar en el Candado Beach Club, un club náutico en cuya playa tuvo el evento posterior de networking. Organizado de manera impecable por el Club de Marketing de Málaga, el acto duró más de 3h., ya que el calor del “terral” invitaba a tomar una cerveza en la zona “Chill out” del Club.

La cosa dio para mucho, pero retengo la sorpresa que causó mi defensa de la AUTENTICIDAD como eje central de la marca personal. En mi presentación, dije sin eufemismos que fui despedido de una empresa y que eso fue la catapulta hacia un mejor planteamiento profesional. Es cierto que en España se “tapan” este tipo de informaciones. Un despido o un cierre de empresa está mal visto, pero certifico sin ambigüedades que el fracaso es la clave del éxito. En otros países muchas empresas confían más en quien ha fracasado que en quien nunca ha roto un plato.

La historia de Marcos y Natalia

Poco antes de la charla fui a dar un paseo por la playa del Palo, donde me habían aconsejado comer algo en “El Tintero”. Sin embargo, me decepcionó el hecho de que el “espeto” de sardinas se hiciera en el interior de un local enorme. Aconsejado telefónicamente por Ignasi, mi socio sibarita, paseé un rato hasta encontrar algo más auténtico y personal.

Y lo encontré. Encontré a Marcos, del chiringuito “El Marval”. Marcos me dio una lección en clave de marca personal que no olvidaré nunca.

  • Me sedujo para sentarme en su mesa sin forzar nada, solo diciendo que las sardinas de ayer eran de una calidad excepcional.
  • Una vez convencido, me explicó su oferta diferencial: el trato personal, el levantarse a las 4h de la mañana para ir por el pescado (muchos esperan a que se lo traigan y, claro, se quedan lo que hay).
  • Pero lo mejor fue la explicación de cómo preparar como nadie el espeto de sardinas y la biografia de Marcos:
  • Marcos, de 33 años, fundó una empresa de construcción a los 24. Llegó a tener más de 100 profesionales a su cargo. El dinero fluía, manejaba cifras con muchos dígitos. Pero en 2009 la crisis lo dejó con deudas de un millón de euros.
  • Hasta aquí es una historia compartida con muchas otras personas. Pero Marcos trazó un plan, una estrategia. Marcos sabe que, en lo que hace, siempre ha de ser el mejor “zoy er mehó”. Y Marcos, apoyado en su fe y en sus valores, supo sacar partido a la crisis. “Pisha, la crisis tiene una cosa buena: pone a cada uno en su lugar”.
  • Marcos volvió a la actividad de la familia, la restauración y abrió “El Marval”, desde ayer un lugar sagrado para los amantes del pescado fresco, el espeto, las ensaladas frescas y la tertulia a 20 metros del mar.
  • Poco a poco ha ido devolviendo su deuda. El secreto: empresa familiar, con Natalia en los fogones, Marcos en las brasas (el espeto) y otros parientes y amigos en el servicio.
  • Marcos sabe latín. Ha descubierto que se puede vivir con menos, y no solo eso, se puede ser feliz con menos.
  • Atrás quedan las negociaciones con los bancos, las presiones, los timings imposibles, los pagarés devueltos. Marcos es la marca del mejor espetador de Málaga.

El espeto de Marcos, de El Narval