Entradas

Marca personal: de los conceptos claros a los consensos necesarios, por @Prof_EstradaMSc

Saludos cordiales, amigo lector. Aquí estoy nueva vez contigo, en el entorno bloguero de Soymimarca.

A fines de 2015 propuse en otro espacio dos artículos consecutivos (este y este), en los cuales analizaba las que a mi juicio eran las tendencias más significativas -tanto positivas como negativas- en el ascendente tema del branding y la marca personal. Ambos fueron reseñados y analizados por el Maestro Guillem Recolons en este post, que tuvo mucha repercusión.  

Hoy continúo aquí la andadura propositiva retomando el tratamiento de las tendencias, pero ahora con enfoque a algunos conceptos básicos del tema. Porque analizarlos nos permite de muy diversos modos tomar el pulso al desarrollo de un determinado ámbito temático, acercarnos a un diagnóstico situacional objetivo, proponer ideas o acciones en pos del necesario mejoramiento continuo de los concurrentes y sus desempeños, y por supuesto, aprender de sus praxis para enriquecer las propias y difundir las mejores experiencias.

Y debo aclarar que al hablar de tendencias, me refiero a la frecuencia elevada y creciente de una práctica determinada, a un nivel mayoritario o masivo dentro de un contexto dado -en nuestro caso, temático-, y también a la presencia, el tratamiento y el debate mayoritario, masivo y ascendente de esa práctica (y sus causas, efectos, implicaciones y derivaciones) en los diferentes medios y espacios pertinentes. Asumo y trato el concepto desde esa doble perspectiva.

Me centraré en dos aspectos fundamentales, uno de índole terminológica y conceptual con impactos en lo metodológico y en la profesionalidad del practicante (la muy discutida diferencia entre branding personal y marca personal), y otro de carácter netamente conceptual y metodológico, que impacta directamente en la praxis del tema, al menos a nivel de asesoría, formación, comunicación y marketing: la tan debatida marca personal digital, o marca personal en Internet -entre otras denominaciones-. Tema que también se refleja en la pertinencia, calidad y efectividad del desempeño como asesores de marca personal, analistas y difusores del concepto, o ambas, según la posición y enfoque que asumamos al trabajarlo. Avancemos, pues.

1- ¿Branding personal o marca personal?

He observado que aún subsiste cierta confusión en este aspecto entre quienes incursionan como “novatos” en el campo, e inclusive entre algunos practicantes más o menos avezados. Las causas de ello pueden ser muchas; pero a mi juicio, lo más importante son las acciones para transformar. Y quiero dejar sentada mi posición al respecto, que por demás he esbozado y analizado en varios momentos anteriores; por ejemplo, en este post en Puro Marketing y en este artículo en mi blog.

Branding personal y marca personal NO SON NI SIGNIFICAN LA MISMA COSA, por más que su relación sea muy estrecha, tanto como de causa-efecto y/o de proceso-resultado, y precisamente por ello: lo que es causa, no puede ser efecto; lo que es proceso, no puede ser resultado.

Branding es un término de origen inglés, cuya connotación -basada en la terminación ing– implica la continuidad en el tiempo del concepto brand (en castellano, marca). Esto puede ser traducido como “haciendo marca” o de otras formas equivalentes (desarrollando, gestionando, etc.) bajo el mismo concepto. Y la marca personal es el resultado de dicho proceso aplicado a las personas -asumiéndolo obviamente como algo conscientemente gestionado, porque todos dejamos a nuestro alrededor algún tipo de huella, gestionémosla o no-. Es decir, con branding estamos hablando de un proceso, del que la marca -brand- es al mismo tiempo raíz y resultado, pero nunca sinónimo ni equivalente.

Por tanto, es erróneo decir a alguien cosas como “vamos a crearte tu branding personal”, o decir de alguien “Fulano tiene un branding personal muy fuerte”, y similares. El branding no se “crea” ni se “tiene”; se implementa, gestiona y/o desarrolla. No es un resultado, sino un proceso, cuyo resultado es una marca (brand) con determinadas características que determinan su impacto en el entorno.

Al parecer, no existe una palabra que sea traducción literal exacta del término branding en nuestra lengua -todavía no aceptado por el DRAE-; ni siquiera figura entre los anglicismos de uso más común, como se puede apreciar revisando estas páginas. Supongo que al no haber traducción literal, ni una aproximada o equivalente cuyo uso resulte cómodo y práctico, se ha sistematizado su uso “tal cual” entre los profesionales, estudiantes y clientes hispanoparlantes y lusoparlantes -no conozco el tema en otros ámbitos no angloparlantes-, y el público en general.

Pero brand (el sustantivo) sí tiene traducción literal: marca. Entonces, no podemos trasladar a nuestro uso el branding -verbo en presente continuado- como marca, porque marca es brand.

Este NO ES un tema de libre interpretación y aplicación, como sí lo son -en cierta medida- otros relacionados con el ámbito temático del cual nos ocupamos; y pido excusas a quien mi decir en este momento le pueda resultar fuerte. Hay una sola forma de hacerlo bien: la que está definida como correcta. Preguntémosle, por ejemplo, a Andrés Pérez Ortega, químico de origen, si podemos llamar al agua H3O o H5O en lugar de H2O. Porque de poder, podríamos (ya sea con base en nuestro libre albedrío, o en las libérrimas interpretaciones que del mismo suelen hacerse, y/o en otras cosas parecidas, jejeje); pero… ¿en qué nos convierte eso, profesionalmente hablando?

Y para quien pueda pensar o decir que esto es “un detalle de poca importancia”, le respondo que la profesionalidad en un campo X requiere profesionalización permanente. Y esta última comienza por saber usar correctamente los términos técnicos pertinentes al campo en cuestión. Si fallamos en eso -lo básico-, fallaremos en todo lo demás.

2- ¿Existe una marca personal digital?

50 claves para hacer de usted una marcaEn este tema es imprescindible efectuar un enfoque desde lo humano de una marca personal. Siempre las hubo, aunque no se las denominara así hasta hace apenas 20 años; sin embargo, Internet sólo nos acompaña desde hace algunas décadas. Y cuando Tom Peters nos propuso sus famosas y primigenias 50 Claves, nos hablaba de “hacer de usted una marca”, en lo cual intervienen múltiples insumos, procesos, acciones y espacios: Internet, uno de ellos.

Si clasificamos nuestra marca personal desde la perspectiva del ámbito de su actuación y gestión, obviamente tendremos que extender la clasificación a todos los ámbitos donde ella actúa y puede ser gestionada, no solo a uno u otro de ellos; y en esa línea, si definimos la que proyectemos en la red como “marca digital”, ¿cuál sería y cómo denominaríamos entonces la que proyectamos offline, o sea, en nuestra vida “real”? ¿”Marca real”?  ¿Tendremos dos marcas? ¿Seremos dos seres?

Como que no suena bien, ¿verdad?

Lo dejo ahí, para no irme al irónico extremo de una eventual e ilógica “marca personal analógica”, por “lógica” oposición/contraposición a la “marca personal digital”. Y por otra parte, ¿de dónde nace, en cuáles espacios crece y desde dónde se proyecta a la red todo lo que en ella reflejamos? ¿No será, tal vez, de/en/desde la persona real que somos con todos sus atributos, características, relaciones, interacciones, aprendizajes, contribuciones y desarrollos?

El punto es que no tiene sentido fragmentar nuestra marca personal desde tal perspectiva, porque equivaldría literalmente a fragmentarnos nosotros mismos: simbólicamente seríamos una persona online y otra offline, pero con serias implicaciones muy tangibles, más allá del símbolo. Y es mucho más real, realista y sencillo, además de práctico y cómodo,  definirnos, sentirnos, pensarnos, ubicarnos y trabajarnos como lo que realmente somos: personas que vivimos, estudiamos, trabajamos, interactuamos, nos relacionamos, crecemos, triunfamos, fracasamos, aprendemos y mejoramos  en diferentes ámbitos, uno offline y otro online; y gracias a todo ello, somos marca, dejamos huella, memoria e impacto en cada uno de dichos ámbitos y en todos los espacios que dentro de cada ámbito frecuentamos.  En otras palabras, marcas personales con ámbitos diversos de acción, desarrollo e impacto.

Y cerrando este punto, otro (no por último menos significativo): si establecemos consenso conceptual y metodológico -y actuamos en consecuencia- en que somos una sola marca personal con dos diferentes ámbitos de acción y gestión, en cada uno de los cuales reflejamos, entre otras cosas, lo que somos, hacemos y logramos en el otro (a saber: ámbitos offline y online, al menos hasta que se invente un tercero), estaríamos contrarrestando con efectividad progresiva dos lamentables y muy extendidas tendencias en contra del buen branding personal, de las cuales he hablado aquí y en otros espacios, y muchos otros autores las estudian, trabajan y combaten.

Una, la de “aparentar en Internet lo que no somos en la vida”, con todas las negatividades ético-morales  y de índole práctica que ello entraña e implica; tendencia a la que dediqué un artículo completo en 2015 en otro espacio, y la he tocado en varios más.

Y dos, la de “homologar la marca personal a la visibilidad en línea”, la que también he tratado en varios momentos; un grave error conceptual y metodológico con reflejos muy negativos en la praxis de algunos que se dicen “expertos” en marca personal, quienes transfieren tal erróneo sesgo a sus clientes, estudiantes y al público en general; y más dañino aún, a otros practicantes recién incorporados y poco avezados que todavía “no distinguen el grano de la paja”. Y por supuesto, afectan el concepto, su credibilidad y sus derivaciones, atentan contra su propia profesionalidad, imagen y credibilidad como practicantes del tema, y en última instancia nos afectan a todos, incluyendo -especialmente- al mercado y a la sociedad.

Propongo, pues, que hablemos de marca personal con presencia digital; o de la presencia digital de nuestra marca personal; o de otro modo equivalente, o similar, o aproximado, pero que no implique en modo alguno la fragmentación simbólica ni práctica de la marca personal única e indivisible que somos. En mi opinión, poder consensuar alrededor del concepto correcto en este tema, es vital para todos, y para nuestro campo de actuación profesional.

Posicionar conceptos requiere consensos. Procurémoslos.

Nuestra profesionalidad en el ejercicio define la marca personal que somos y proyectamos ayudando a gestionar otras marcas personales. Y para mejorarla y proyectarla en forma de impacto positivo, urge continuar intensificando la formación, la difusión, y sobre todo, el debate.

Porque gracias a Dios, vivimos en un razonable nivel de libertad intelectual en la que la verdad no se puede imponer: hay que convencer de lo que ella es, y del daño que hace asumir y practicar lo que no es. Solo un amplio y profundo intercambio de ideas puede conseguirlo. Y aquí va resultando imprescindible, porque la marca personal, bien manejada, es un concepto de inmenso y prácticamente ilimitado potencial de impacto sobre todos los campos del desarrollo humano. Pues todos ellos tienen algo en común: son desarrollados por personas con marca personal, lo sepan o no, la conozcan o no, la gestionen o no.

No hay forma de que un concepto sea generalmente aceptado por la sociedad en sus mejores, más pertinentes y convenientes acepciones y significados, si sus propios promotores no alcanzan consenso al respecto. Pues si cada vez que un practicante inicia una intervención o escribe un texto, lo hace proponiendo el tema desde posiciones diferentes, divergentes, y muchas veces, contradictorias, los clientes y/o estudiantes y/o lectores no llegarán nunca a tener claro de qué  se está hablando; o en el mejor de los casos, se adscribirán a una u otra línea de pensamiento y acción, minimizando y rechazando las demás, en las que (paradójicamente), podría haber “más verdad” que en la que aceptan.

Y hacer ciencia requiere mucha diversidad; pero en un determinado punto, también requiere alcanzar la unidad en torno a un resultado, sea este relativo a proceso, o a logro, o a ambos. Si no se alcanza, no llegaría a ciencia constituida.

Hay diversas posibilidades para acercarnos a ese nivel de avance y desarrollo basado en el consenso profesional. Una puede ser aprovechar cada evento, intercambio frontal o virtual, acción formativa, proyecto de investigación, etc., y convertirlos en espacios significativos de contribución al consenso sobre branding y marca personal, a través del debate y de la consolidación y difusión de las experiencias debatidas y conceptos aportados en el espacio.

Otra opción puede ser publicar, compartir y analizar colectivamente casos de estudio basados en la práctica real de los asesores y docentes en branding personal. Por experiencia afirmo que se aprende mucho de este modo, pero además, se pueden ir generando interesantísimos debates sobre las diferentes metodologías aplicadas, e ir arribando a puntos de acuerdo en sus  esencias y procesos.

Otra vía para gestionar consensos metodológicos, y a partir de ellos, generalizar profesionalidad y excelencia en la praxis, sería -entre muchas posibles- crear colectivamente algún tipo de instrumento normativo de universal construcción, aceptación y acatamiento, estilo Manual de Buenas Prácticas o similar. La necesidad de ello es muy evidente, y lo será cada vez más en la medida en que se incorporen más y más nuevos practicantes al campo, tendencia totalmente visible ya hoy. Si alguien lo ha propuesto antes, pido excusas; no conozco el caso, y ojalá así sea.

Un mecanismo para ello podría ser el de diseñar una herramienta digital que permita aportes y contribuciones de los practicantes del tema acerca de cada uno de los conceptos, procesos e intervenciones críticas pertinentes al mismo, tal vez asignando tiempos para enmarcar el tema en plazos (por ejemplo, un mes para cada dos/tres temas, de modo que en ese periodo se pueda debatir y analizar sobre ellos sin dispersar la atención de los concurrentes). Al cerrar ese plazo, se cierra temporalmente el debate de esos temas, y se abre para otros tantos. Y en ese momento, un grupo creado ad hoc -al cual me honraría pertenecer, y así lo propongo- inicia la elaboración colegiada de formulaciones preliminares de cada tema, que luego serían sometidas también al consenso vía digital (hay muchos instrumentos que lo permiten, pero ese no es mi campo). Y si se requiere participación de un equipo de practicantes en el diseño de la metodología de trabajo, ofrezco también mis servicios. Todo ello ad honorem, por supuesto.

Obviamente, si de propuestas se trata, pienso que la coordinación y el liderazgo general del proyecto debería ser ostentado por la organización que lidera el campo en España e Iberoamérica: Soy mi Marca. Al final del proceso, dure el tiempo que dure (aunque con base en mi experiencia creo que un año sería suficiente), dispondríamos de una herramienta normativa de creación y construcción colegiada, con un razonable nivel de consenso en sus propuestas, y que luego deberá ser objeto de validación colectiva final y de los correspondientes tratamientos sobre derechos de autor, etc., etc., (desde ya propongo la licencia Creative Commons más democrática que pueda existir). Y desde ahí, la futura Asociación, o Federación, o como se llame el espacio en el cual algún día nos agruparemos y regularemos la mayoría de nosotros (¡sindicato no, por favor!), establecería la norma correspondiente, de modo que ese Manual de Buenas Prácticas de Branding Personal pueda ser utilizado como herramienta formativa, consultiva, investigativa y de comunicación social; pero creo que ya me he ido muy lejos.

Algunos dirían al leerme ahora cosas como: ¡verdad que soñar no cuesta nada! Y otros, algo así: todo gran logro en la historia humana ha comenzado con un sueño… ¿Con cuál te quedas tú?

Estos son temas en los que debemos despojarnos por completo de todo sesgo competitivo, regionalista, organizacional, personalista o cualesquiera otros que nos puedan limitar en el avance. Pensemos en el novedoso campo profesional y académico al que pertenecemos, y de cuyo desarrollo y posicionamiento debemos preocuparnos, pero sobre todo, ocuparnos. Muchos lo estamos haciendo; otros se irán sumando. Aprovechemos las ideas que van surgiendo para que ello ocurra. ¡Pero seguramente, todo saldrá mejor si lo construimos entre todos!

El camino más largo inicia siempre por el primer paso. Y en un campo nuevo se avanza proponiendo y haciendo.  ¡Un cordial abrazo, amigos!

Estrategia Personal ¿Trabajo individual o de equipo?, por @PabloAdanMico

Que somos seres sociales está claro. Que una marca personal no tiene sentido en sí misma porque se socializa y se proyecta a los demás… creo que en eso también estaremos de acuerdo.

Pero ¿hasta qué punto influyen los demás en la proyección de mi estrategia personal, y por lo tanto son responsables del éxito o fracaso de mi proyecto? 

Un proyecto de marca personal comienza en ti mismo

Lo que eres viene condicionado por tu pasado; valores, conocimientos, habilidades, experiencias, éxitos y fracasos.

Tu propia conciencia los proceso y les otorga una escala de valores que priorizan en tu vida la forma de relacionarte contigo mismo y con los demás.

El siguiente paso es la actitud

Tu actitud, lo que haces, el presente, tiene otros condicionantes.

Cómo estás sobrellevando la crisis, la reorientación profesional, tu nueva estrategia de adaptación al entorno social y empresarial. Y en qué medida tu situación económica te permite ser dueño de tus propias decisiones.

Nadie habla de esto pero en la mayoría de las consultorías realizadas de branding personal resulta determinante.

Tus expectativas pueden ser más altas

Tu expectativas, tu visión, representan la dimensión futura de tu marca, del efecto que causas en los demás y muy posiblemente sólo no podrás conseguirlo.

El entorno social es necesario y decisivo, pero aún así no es suficiente ser único actor ante los diversos espectadores.

Las relaciones sociales en el mundo profesional, las redes de contacto y las acciones de networking están para crear grupos de apoyo para tu plan.

Tu estrategia de relaciones

Con una estrategia de relaciones adecuada crearemos equipo, donde la colaboración y la ayuda dan sentido a la sinergia propia del trabajo en equipo (1+1=3).

Un proceso de estrategia personal debe huir del individualismo, socializarse no sólo para hacerla común y visible, sino llegar más allá y buscar el equipo adecuado para multiplicar opciones y aumentar la capacidad de construir los objetivos.

Claves para trabajar tu marca personal en equipo

Hay una serie de factores clave para el buen funcionamiento de un equipo, y que cumpla su misión en cuanto a sinergias positivas.

En equipo se llega más lejos y aumentarás tu capacidad, y por lo tanto la calidad de tus metas ¿Por qué entonces hacerlo sólo?

Estas son algunas claves para el trabajo de tu marca personal apoyada en un equipo:

  • Número. La cantidad de personas de tu equipo de proyección debe ser limitada. Pero recurre al equipo suficiente y necesario para cumplir tus objetivos. A mayor número, mayor complejidad de relaciones.
  • Cada uno debe aceptar su papel y colaborar a los fines de los demás. Posiblemente no haga falta un líder como tal, con capacidad de decisión y mando, pero siempre habrá alguien que actúa de guía y mentor. Asume la responsabilidad si lo eres, y acepta el papel que creas que puede ayudar al equipo.
  • Si bien es fácil que no exista una meta común, el objetivo de la dinámica del grupo será colaborar en cada objetivo personal.
  • Cohesión. Activa canales de comunicación internos, genera vínculos, y acciona eventos donde se puedan mostrar cualidades personales y sociales de los miembros del equipo. La motivación y la comunicación son claves en el mantenimiento de la actividad.
  • Plantea una serie de criterios necesarios para el buen funcionamiento y la homogeneidad de acción, pero deja cierta parcela de personalidad, independencia y libertad de acciones.

Reglas básicas para la colaboración

Para este equipo no hacen falta normas complicadas de conducta y colaboración. Bastaría con aplicar las reglas básicas del networking:

  • Dar. Busca ser un referente para los demás en los temas que sirvan de ayuda para ellos. Información, contactos, conocimientos, relaciones. Compartir te posiciona como referente y aumenta tu capacidad de liderazgo. Da a todos los que puedas, pero dimensiona tu equipo bajo un número de personas controlable y con intereses complementarios.
  • Recibir. En la medida en que otorgues ayuda te será devuelta la colaboración aumentando la sinergia positiva. Sólo no podrás, recuerda. Necesitas de los demás para aumentar tu capacidad y aumentar la calidad de tus metas.
  • Agradecer. No seas egoísta, no te sientas mejor que los demás. Si cada uno aporta lo que tiene, lo que puede, lo que sabe, ya es de mérito. Así que agradece expresamente las ayudas, colaboraciones y mediaciones de las personas con las que colaboras.

Huye del individualismo, trabaja en equipo.

¿No es este blog de Soymimarca un gran equipo?

Tres trucos para conseguir llegar a fin de año, por @jordicollell

Para muchos las vacaciones hace poco que se han terminado, por lo menos en este hemisferio septiembre es el mes de la vuelta a empezar de casi todo pero parece que haya pasado una eternidad. A estas alturas del mes ya hemos tenido tiempo de reemprender lo que dejamos pendiente en julio y agosto, los niños, para los que los tenemos es un dato importante, ya están en sus respectivos colegios y empezamos a tomar consciencia de tercer trimestre y vemos que a lo lejos el fin de año acecha y nos recuerda permanentemente lo mucho que nos queda por hacer y el poco tiempo que tenemos. Total un agobio que dependiendo de cómo nos lo montemos puede ser un desastre.

Frente a estas situaciones en las que nos falta tiempo y necesitamos ser extremadamente productivos tengo que decir de antemano que no existe ninguna fórmula mágica que nos permita superarlas de manera totalmente exitosa pero si tenemos en mente algunos aspectos prácticos podemos conseguir salir airosos y pasarlo bien dentro de lo posible.

En primer lugar hemos de evitar caer en la dinámica del agotamiento. Aunque que una mancha de grasa se quita con otra grasa si queremos ser altamente eficaces tenemos que descansar adecuadamente e intentar dormir las necesarias siete u ocho horas diarias. Si descansamos seremos mucho más productivos y trabajaremos con mayor calidad pero para ello hemos de convencernos que trabajar más horas no significa producir más aunque a nuestro alrededor haya muchas personas que se empeñen en querer demostrarlo. Al final la responsabilidad es nuestra y nos juzgarán por los resultados y no por la temperatura de la silla que ocupamos.

En segundo lugar hemos de trabajar de manera organizada poniendo orden dentro del laberinto permanente en que se va convirtiendo nuestra vida profesional y personal. Una vez hayamos dormido bien tomemos un momento para planificar, tomar consciencia de la complejidad de la situación y dirigir nuestras acciones hacia las cosas importantes. Por regla general lo urgente no nos deja ver lo que es importante, acabamos dando auténticos palos de ciego y acabando los días con la sensación de que no hemos hecho nada positivo.

Para planificar se necesita papel, lápiz, tiempo y técnica. Yo recomiendo siempre a mis clientes dibujar mapas mentales para convertir el caos en claridad. Lo que nos marcará la prioridad y la importancia de las tareas será su convergencia con nuestra misión, visión y valores, todo lo que nos aleje de nuestro propósito debe ser delegado y si es posible archivado en la papelera. Y recomiendo hacerlo lejos del ruido, fuera de la oficina y de las interrupciones.

Finalmente, para ser eficaces nos hemos de alejar de todo aquello que nos distrae y nos dispersa. No es necesario tener el teléfono conectado permanentemente, podemos organizarnos para devolver llamadas en una franja horaria que nos convenga y que sea coincidente al máximo con la de nuestros interlocutores y esto mismo aplica para las redes sociales que son fácilmente planificables.

Cuando gestionamos nuestra marca personal nos dotamos de los elementos de autoconocimiento que nos permiten gestionar mejor nuestras capacidades orientándolas hacia aquellos objetivos que nos dan sentido y trabajamos los elementos estratégicos para que esto sea posible. En definitiva nos ayuda a tener los elementos para que nuestra vida sea más plena.

 

La esencia del Personal Branding

Hoy compartimos un vídeo en el que Guillem Recolons, Jordi Collell y Alèxia Herms nos hablan de personal branding, de la metodología de soymimarca y de qué es lo que más le gusta de su trabajo. Esperamos que os guste.

[youtube]http://youtu.be/UAophR_ZbsU[/youtube]

Internet es cruel con aquellos sin mensaje y que “están” pero no “son”

 

El castellano diferencia de forma notable los verbos ser y estar. A estar le da una connotación más transitoria, acorde con una ubicación (estar ahí), mientras que el ser es permanente e implica una compleja estructura que conforma la personalidad. Esas diferencias, por supuesto, se mantienen dentro y fuera de internet, aunque internet permite anonimatos engañosos y es un gran amplificador de errores.

El que está pero no es: El “unbranded”, un perfil de amplia implantación

Por internet deambulan almas de toda índole. Nos centraremos un perfil a efectos de branding personal: esas personas que van sin norte ni mensaje, esas personas que están pero no son.

www.soymimarca.comA veces relacionamos la crueldad de internet y las RRSS a perfiles muy activos y con mensajes comprometidos. Cierto, un político, por ejemplo, que acostumbra a utilizar Twitter como agenda y como foro de debate se llevará muchas broncas, insultos etc. Pero seguramente esta persona tiene una hoja de ruta que prevé ciertos momentos de crisis que se activarán con ciertas palabras o conceptos clave. Trasladar un concepto sólido en 140 caracteres no es fácil, y a menudo se requiere abrir el enlace que incluye una explicación exhaustiva. Como la mayoría de usuarios no abre los enlaces, se centra la crítica en el twit. Pero ahí detrás, no hay crueldad, existe el roce que conlleva el compromiso con unas ideas y valores.

Pero quizás internet muestre su mayor grado de agresividad contra los que no han definido un objetivo y un mensaje: “están” pero no “son”. Se mueven por las redes dejando comentarios sueltos, repitiendo constantemente lo que ya han dicho otros (hasta un extremo enfermizo), pero sin dejar una marca que les identifique, que hable de sus valores, de su propuesta de valor, de sus metas profesionales. Posiblemente a estas personas nadie las critica: sencillamente pasan tan desapercibidas como los perfiles inactivos, “están”, pero no “son”. Forman parte del paisaje digital, se confunden entre ceros y unos. Son “unbranded”.

En cuanto a los inactivos, sabemos que representan cerca de un 40% de perfiles creados en redes sociales. Gente que abre cuenta, mira, prueba y finalmente abandona, pero sin eliminar el perfil. Eso causa una dejadez similar a colocar perfiles sin foto o con informaciones erróneas. ¿Por qué estas personas no eliminan sus perfiles? ¿Creen que por el hecho de que ellas no los ven tampoco los ven los demás?. Hay muchas personas que crean un perfil “para que no me lo quiten”, en un intento de proteger el nombre, pero a la larga esos perfiles son o bien eliminados por las mismas redes o bien requeridos por otras personas que los quieren utilizar en serio.

Hasta aquí el perfil de los que “están” sin ser.

Branding Personal: La cuestión es ¿Cómo se puede “estar” y “ser”?

¿Cómo? Trabajando el branding personal. Nadie dice que sea fácil, pero tiene sus compensaciones. Y dado que la frontera entre lo personal y lo profesional cada vez se desdibuja más, cuando trabajemos nuestro branding personal trabajaremos también nuestra área profesional. Todo esto tiene poco que ver con internet, el branding personal utiliza muchos medios en su zona de visibilidad pública. Pero para ser fieles al título del artículo, internet tiene que ser un reflejo con 100% fidelidad de lo que somos y de lo que podemos aportar, de nuestra marca.

Un proceso de gestión de marca personal es continuo y se define en tres etapas básicas:

1. Necesitamos saber qué somos, en qué somos buenos y qué hacemos mejor que nadie (Autoconocimiento)

2. Necesitamos conocer nuestro norte, saber dónde queremos ir, con quien, con qué soluciones, nuestra visión, misión, valores, posibles clientes, socios, mensajes, relatos (estrategia personal)

3. Necesitamos darlo a conocer a todos aquellos que puedan sacar un provecho de nuestras propuestas de valor, utilizando los medios clásicos o los nuevos según la intensidad que nos permita nuestro tiempo (visibilidad personal)

Nos tenemos que imaginar un iceberg. La parte visible es muy pequeña comparada con el todo. Y sin la masa de hielo sumergida, no existiría iceberg visible. Es decir, el iceberg necesita cimentarse, al igual que un proceso de marca personal. Necesita partir de un mejor conocimiento de uno mismo (no se ve) y de una estrategia personal (no se ve) para que al final se perciba por los demás.

Con una estrategia detrás, nuestros mensajes no son salvas sueltas, son piezas de un puzzle que iremos construyendo poco a poco y que nos irán posicionando como especialistas sin dejar de lado nuestro lado más humano, nuestro relato. Y eso vale para un autónomo, para un profesional empleado o para alguien que busca trabajo: sin norte no somos nada, no dejamos una marca valuosa y simplemente “estamos”, pero no “somos”. Para acabar, nadie como Mario de Benedetti para explicar la diferencia entre ser y estar con su poema “Ser y estar“.

[subscribe2]

Mentiras sobre el personal branding

 

En pocos días las noticias relacionadas con la marca personal han traído cierta sustancia en lo que a polémica se refiere:

Primero fue Alfredo Vela quien, acertadamente, se preguntaba por qué alguien sin una marca personal correctamente gestionada podía impartir clases de marca personal. Eso generó cierta controversia en las redes sociales, especialmente conducida por personas a las que les hirió la afirmación de Vela. Ayer escribí sobre eso en mi blog personal, destacando que la experiencia siempre es un factor de credibilidad.

Después fue el periodista tecnológico Juan Cabrera, del Huffington Post, quien arremetió contra la marca personal en su artículo “Sombras y mentiras alrededor del personal branding“.

Contrariamente a lo que muchos puedan esperar, voy a dar la razón en casi todo al Sr. Cabrera. En todas las profesiones hay profesionales buenos y malos, y el entorno del personal branding no escapa de un intrusismo creciente, quizás debido a una sensación errónea de que tras ello se mueven ingentes fortunas. También hay muchísimo intrusismo en el coaching y, desde luego, también hay periodistas buenos y malos.

Los que nos dedicamos profesionalmente a la consultoría y/o formación de marca personal tenemos gran parte de culpa de los “ataques” de Cabrera, quizás por no haber explicado con claridad el alcance de nuestro trabajo. Me explico:

soymimarca_mentiras_sobre_el_personal_branding

Foto: Stephan Uhlmann, creative commons

Cabrera habla de promocionar nuestra marca y de marketing individual. Y eso, sin duda, es parte del branding personal, pero no todo. Algo no le ha llegado correctamente al periodista, ya que el punto de partida de un proceso de marca personal pasa por entender mejor cómo somos, lo que llamamos autoconocimiento. Seguidamente hay que preguntarse qué queremos ser en unos años y dónde queremos estar, una estrategia personal. Y solo al final de ese proceso hablaríamos de la parte más relacionada con la comunicación, o lo que Cabrera llama promoción personal. Cierto, si no comunicas no existes, así que no hay que avergonzarse y mantenerse en la retaguardia, hay que lanzarse a explicar lo que podemos hacer por los demás.

Reducir a Tom Peters a alguien que dijo que las personas debían promocionarse es quedarse algo corto. Peters engendró la idea del “intraemprendedor” un paso evolutivo del empleado clásico hacia alguien con ideas propias, con iniciativa y con un sentido de la estrategia personal dentro de una organización.

Quizás la mayor confusión del periodista es creer que somos marcas. No somos marcas, tampoco productos. Pero nuestras acciones (e inacciones) dejan marca en los demás, y el personal branding tratará de influir lo máximo posible en que esa marca sea la que deseamos dejar. Nos habla de esclavitud, de que hay que estar en todo momento en todos los foros imaginables y redes sociales. No sé con qué experto de marca personal ha hablado Cabrera, pero creo que se tratará de algún especialista multinivel, de esos de negocios por internet y que están muy lejos de ser alguien puesto en marca personal.

Una vez más, alguien supuestamente bien documentado confunde uno de los medios (internet) con el fin (conocernos, saber a dónde vamos, entender lo que nos hace únicos, nuestra propuesta de valor hacia los demás y darlo a conocer). No es la primera vez ni será la última.

Lo cierto es que el título “sombras y mentiras alrededor del personal brandingprometía un contenido más interesante del que se desprende de la lectura del artículo, quizás por esa costumbre de muchos periodistas de priorizar el titular sobre el contenido. El poso que deja la lectura del artículo es algo decepcionante, se queda uno con la idea de que Linkedin es una cueva de mentirosos, como si no se pudiera mentir en un currículo de papel.

Para acabar, no tengo nada contra Juan Cabrera, soy lector del Huffington y me gustan muchos de sus textos, pero le recomiendo encarecidamente la lectura del último libro publicado en España sobre marca personal: Marca personal para dummies (Planeta), de Andrés Pérez Ortega. Estoy seguro de que si lo lee no escribiría el mismo artículo. Siempre habrá mentiras sobre el personal branding, eso es inevitable, pero también hay verdades.

[subscribe2]

¿Tienes idea de dónde quieres estar en 10 o 15 años?

 

Me gusta empezar fuerte. Posiblemente te haya encontrado con la guardia baja con esta pregunta. Es probable que te puedas identificar con dos escenarios:

  1. No sabes dónde quieres estar en 10 o 15 años
  2. Lo sabes muy bien

Y ahora viene mi definición de personal branding, marca personal, posicionamiento personal o branding personal:

  • Si tu escenario es el 1, el branding personal es el proceso estratégico que te guiará a elegir un destino a largo plazo y de dará las herramientas para llegar al mismo.
  • Si tu escenario es el 2, el branding personal es la hoja de ruta, el marco estratégico que ye ayudará a llegar a tu destino marcando metas intermedias, utilizando tus valores y tu autenticidad como tu diferencial.
  • Tanto en el 1 como en el 2, considero un proceso personal como el “arte” de invertir en uno mismo (no confundir con visión egocentrista del mundo).
Fotografía: Majopez, 500px.com

Fotografía: Majopez, 500px.com

¿Qué primera conclusión sacamos sobre el personal branding?

Se trata de un proceso estratégico, no táctico, ni tendencial ni modal. El hecho de que se acuñara el término “personal branding” hace unos 30 años (en EEUU, claro) no significa que en cierta manera existieran métodos similares aplicados al desarrollo personal.

La creatividad, el uso y abuso del lado derecho del cerebro, es un elemento esencial para llevar a cabo la gestión de una marca personal. La gran suerte es que no hay dos personas iguales, y eso implica que cada uno de nosotros es DIFERENTE. El saber acentuar esa diferencia y dotarla de un mensaje relevante será fundamental.

¿Cuál es el método, cuál es el proceso de gestión de una marca personal?

Según el autor podéis encontrar métodos con algunas diferencias, pero insistiré en algo elemental: proceso estratégico. No existe la marca personal online, eso es una payasada. La gestión de nuestra marca es algo global y tiene su versión en el mundo real, el mundo de los átomos y también tiene versión en el mundo virtual, el mundo de los bits.

Pienso que el método ICEBERG de la marca personal de Soymimarca quizás sea el formato más simple de gestión integral de marca.

¿Por qué ICEBERG?

Porque lo que vemos de cada persona sólo es una pequeña parte de su marca. Pero detrás hay mucho más.

En la zona más sumergida de cada persona se halla el AUTOCONOCIMIENTO, la parte más introspectiva pero necesaria para entender cómo somos y de qué somos capaces. En esa etapa tratamos de conocernos un poco mejor, de saber qué marca hemos dejado en el corazón de los demás, de averiguar nuestra fama (todos tenemos fama). Es una etapa que nos hace conocer mejor nuestras capacidades, a menudo olvidadas, y también nuestras habilidades.

Aun en la zona sumergida, pero ya más cerca de la superficie, toda persona necesita una ESTRATEGIA, una hoja de ruta. Comienza fijando unos objetivos en forma de visión: ¿Cuál habrá sido mi mayor contribución a este mundo? No es una pregunta fácil, pero nos obliga a redactar nuestra visión, nuestra misión, a saber con qué principios o valores trabajaremos, a confeccionar nuestro mensaje, a saber cuáles son nuestros públicos objetivos y a fijar un posicionamiento personal notorio, relevante, diferencial y creíble.

Finalmente, cuando ya sabemos dónde queremos llegar, sabemos con qué mensaje y a qué personas dirigirnos, ya podemos aflorar a la superficie, trabajar nuestra VISIBILIDAD, la parte emergente del iceberg. En esta fase de trabajo estudiaremos cuáles son los medios adecuados para que nuestro mensaje llegue a quien tiene que llegar. Consideraremos los medios clásicos, como aparecer en un programa de TV o radio, escribir regularmente en prensa o revistas, escribir un libro, las técnicas de networking que explica este libro, las tarjetas de visita… Consideraremos también los “nuevos medios”, o medios online como el blog, las redes sociales personales, las profesionales. Trabajaremos nuestro relato utilizando las técnicas de storytelling. Trataremos de saber como controlar nuestra reputación online y, finalmente, nos trazaremos un social media plan medible para saber si estamos llegando correctamente a nuestro destino.

¿Existe el personal branding en la empresa?

Existe, aunque muchos empresarios aun son reacios a que sus profesionales tengan identidad propia y visibilidad pública. Piensan que de esta manera les perderán; y es justo lo contrario. Les perderán si los mantienen encerrados.

Muchas empresas se están dando cuenta de las posibilidades del personal branding corporativo. Una de las herramientas que existe para potenciarlo son los programas de Embajadores de Marca, un proceso –llevado a cabo por especialistas- en que se detecta qué personas son embajadoras de la empresa o de sus marcas, y se actúa sobre estas personas para que comuniquen lo mejor posible los valores de la empresa y al mismo tiempo ganen en visibilidad personal.

¿El personal branding es solo para deportistas y famosos?

Mal iríamos. Afortunadamente, la consultoría de Personal Branding ha “democratizado” un proceso que hace algunos años era exclusivo para muy pocos. Ahora con una inversión pequeña cualquier persona tenga la capacidad de aprender a gestionar su marca, ya sea mediante consultoría personal o mediante cursos especializados. Incluso se han puesto en marcha recientemente posgrados universitarios.

De hecho, el personal branding está siendo utilizado por médicos, ingenieros, arquitectos, personas en desempleo temporal, estudiantes,  emprendedores de todo cuño, periodistas, empresarios de todos los sectores…

Un fenómeno que se está dando en muchas empresas estadounidenses es que los departamentos de RRHH están siendo reforzados o sustituidos por departamentos de gestión de Personal Branding. Parece que este movimiento no tardará en reproducirse en el resto de países.

En conclusión

El destino final de todo proceso de branding personal siempre será ser lo que queremos ser y estar donde queremos estar. El plazo lo pone cada uno.

Personal Branding para emprendedores (1)

 

Hace pocos años, se les preguntaba a los estudiantes catalanes cuál era su máxima aspiración laboral: El resultado no pudo ser más deprimente, y hubo dos elecciones mayoritarias:

  1. Trabajar en La Caixa (Ahora CaixaBank)
  2. Ser funcionario

Si comparábamos esa encuesta con otra realizada en el norte de Europa o en los Estados Unidos, las diferencias eran notables: ahí todos los estudiantes querían montar su propio negocio.Está claro que hay elementos que van contra el espíritu emprendedor, y que uno de ellos es la seguridad laboral, un concepto que hoy ya no existe en casi ningún país del mundo.

Habiendo enterrado la seguridad laboral, estamos viviendo un auge de la figura del emprendedor, que tiene varias procedencias, de las que destacaré cuatro:

  • Jóvenes que no consiguen un primer puesto de trabajo, y que, al año o dos años de terminar sus estudios deciden arrancar su propio negocio. No tienen más remedio.
  • Profesionales “cansados” de trabajar por cuenta ajena y con una buena idea de negocio entre manos. Están dispuestos a arriesgar.
  • Profesionales que, al sobrepasar los 40, son reemplazados por savia nueva. Al encontrarse en mercados en recesión, reincorporarse al mercado laboral se convierte en una quimera. No tienen más remedio que emprender.
  • Emprendedores natos: Personas que mucho antes de acabar los estudios ya tenían claro su proyecto de negocio. Suelen ser insensibles al fracaso, y lo vuelven a intentar una y otra vez hasta conseguir el éxito. Son emprendedores naturales, lo llevan en su ADN.
Foto: Iván Melenchón Serrano (morgueFILE)

Foto: Iván Melenchón Serrano (morgueFILE)

Para ser emprendedor hace falta una idea, pero sea cual sea el perfil del mismo, el emprendedor tiene ante sí un camino que le requerirá reflexiones estratégicas. Y de ahí la importancia del personal branding.

El emprendedor requerirá tres procesos antes de lanzarse en la búsqueda de financiación para su idea.

  • Conocerse mejor. Analizar sus puntos fuertes y débiles, detectar cuál es su Personal Brand (marca personal), entendida como la visión que tienen los demás. Entender y abrir los ojos a competencias que pudieran permanecer ocultas.
  • Trazarse una estrategia personal con simbiosis absoluta con su estrategia de negocio. Esta es una fase clave, que requiere trabajar el modelo de negocio, el posicionamiento, visión, misión y valores y objetivos a 10 años (sí, a 10 años como mínimo).
  • Conocida la estrategia, hacerla visible a sus públicos objetivos, empezando por los inversores y acabando por colaboradores y clientes. En esta etapa se trabaja el mensaje, el relato y la estrategia de comunicación.

Y para ser emprendedor hace falta también algo que en la era de Internet y de la inmediatez escasea: PERSISTENCIA de marca. Como decían los abuelos, quien la sigue la consigue.

La semana que viene seguimos hablando del tema.

El iceberg de la marca personal, un proceso integral de branding

 

Por si no llevas tiempo en este blog, si te atrae el tema de la marca personal me complace poner a tu alcance algunas definiciones y conceptos que te ayudarán a tener una idea más clara.

¿Marca personal? ¿Personal Branding? ¿Branding Personal? ¿Marketing personal? ¿Marca personal 2.0? ¿Iceberg de la marca personal?

Marca personal sería un equivalente al término inglés Personal Brand: Se trata de la huella emocional que dejas en los demás. Por tanto, no la decides tu, es lo que perciben los demás, sea real o no. Es una fotografía estática. Como diría Jeff Bezos, presidente de Amazon -y del Washington Post-, “marca personal es lo que dicen de ti cuando no estás delante“. Uno de los problemas con este concepto en castellano es que se confunde a menudo con puntuación, con “score”. Por ejemplo, “el atleta consiguió batir su marca personal en 400 metros”. De ahí a que haya tanta confusión cuando se busca en internet.

Personal Branding, al incorporar el gerundio “branding” ya nos habla de acción, de proceso. Si españolizamos el término, podemos hablar de Branding Personal. Sería lo mismo, pero en versión castiza. En este caso hablamos de un proceso que consiste en alcanzar objetivos personales, ya sea individualmente o dentro de una organización. Si no hay objetivos que alcanzar, no hay proceso. También necesitamos que haya motivos que justifiquen los objetivos. Oí por ahí una frase interesante (desconozco al autor, pero le felicito): “Si tienes un por qué, ya encontrarás el cómo”. El Personal Branding requiere medición, KPI’s, o como quieras llamarlo, no importa. Y algo importante, el Personal Branding no tiene nada que ver con  la presencia en las redes sociales, eso sería sólo la punta del iceberg.

Marketing Personal: Es una parte del Personal Branding, la que define elementos estratégicos y de comunicación. Pero no es el todo. El marketing personal no incluye las áreas de autoconocimiento, imprescindibles para un correcto diagnóstico de partida, para detectar y conocer competencias y para analizarnos internamente.

Marca Personal 2.0. Es un término confuso que hace referencia a el poso que deja nuestra marca en las redes. Y digo confuso porque hay quien lo plantea como un proceso integral cuando se trata únicamente de una fase de comunicación. Las redes son un medio, como también lo es una tarjeta de visita o una aparición en un programa de radio. Lamentablemente, hay mucho falsos gurús que llevan a engaño, ojito con esa gente.

soymimarca_iceberg4-219x300Iceberg de la marca personal. Si ya tenemos un por qué, ahora podemos hablar del cómo. El Iceberg de la marca personal es una metodología de trabajo que utiliza Soymimarca con sus clientes, y que se basa en tres etapas:

  • Autoconocimiento: Representa la parte menos visible de nuestra marca, con aspectos desconocidos incluso para nosotros mismos. Es la base del iceberg, la parte más sumergida y profunda. Nos ayuda a entender quiénes somos, cómo nos ven (personal brand), qué desprendemos, frenos, miedos, sueños, fortalezas, debilidades, amenazas y oportunidades. Sin esta parte es difícil fijar objetivos.

 

  • Estrategia personal: Sigue sin ser visible, pero analiza en profundidad la hoja de ruta que necesitamos para llegar a un objetivo. Empieza a partir de una visión, misión y ratificación de valores. Sigue con nuestro modelo personal de negocio, analiza posibles clientes, propuestas de valor, prespcritores clave, actividad central, roles, canales de comunicación, recursos… Luego entra a fondo en posicionamiento y mensaje.

 

  • Visibilidad: Es la parte que ven los demás. Es importante trabajar esta fase únicamente cuando se han trabajado anteriormente autoconocimiento y estrategia personal. De lo contrario seríamos vendedores de humo o especialistas en multinivel. Se trabajan los distintos formatos de un mensaje, se traza un plan de medios off y online para que nuestro mensaje llegue con la máxima efectividad a nuestros públicos objetivo. Se gestionan esos contactos (networking) y las respuestas a nuestros mensajes. Se establecen y siguen los indicadores de éxito.

De acuerdo, ¿Cómo trabajo mi marca personal?

Espero haber ayudado un poco a aclarar conceptos. No dudes en contactar si necesitas más información.

 

¿Reinventarse, redescubrirse o reposicionarse?

 

¿Es lo mismo reinventarse que reposicionarse? ¿Qué elementos tienen en común? Descubre en este texto estas dos formas de afrontar un cambio.

Últimamente veo que se asocia mucho el personal branding con el reinventarse a uno mismo. Esta expresión, reinventarse, igual que redescubrise, es muy descriptiva, y no es la única que se asocia a los procesos de gestión de marca personal, también se habla de reposicionarse.

En el caso de reinventarse o redescubrise se supone implícito un proceso de reflexión interna para saber qué hay que cambiar cuando algo no funciona. Se trata entonces de entender mejor cuáles son nuestras habilidades y competencias, y si hay alguna de ellas que no conocemos pero tenemos. Eso permitiría planificar cambios en nuestra oferta profesional y, en consecuencia, optar a una nueva propuesta laboral.

El reposicionamiento parte de respetar nuestro conocimiento del yo actual y su estructura para cambiar la forma de enfocar nuestro mensaje. En otras palabras, se trata de, conociendo nuestras competencias, ampliar nuestro marco laboral al entrever funcionalidades no explotadas o públicos objetivos nuevos.

Pero en cualquiera de los casos, la idea se basa en un cambio. El detonante del cambio es la insatisfacción con el estado actual de las cosas y el deseo de mejora.

El personal branding tiene mucho que ver con reinventarse o reposicionarse, pero también es posible gestionar eficazmente una marca personal sin la necesidad de aplicar cambios en profundidad. La clave es gestionar, planificar, tomar las riendas.

Cualquier proceso de reinvención pasa por profundizar de manera eficaz en nuestro autoconocimiento.

Cualquier proceso de reposicionamiento pasa por analizar nuestra estrategia personal partiendo de la visión, misión, valores y definiendo muy bien nuestra oferta profesional, analizar su diferencial con respecto a nuestros competidores, y trabajar un mensaje relevante y notorio.

Así que ya lo sabes, reinventarse o redescubrise pasa por un trabajo introspectivo, interno, desde la base de nuestro iceberg.

Reposicionarse tiene más que ver con nuestro marketing personal, nuestra estrategia.