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3 razones para no permitir que sean los demás quienes decidan tu marca personal

El pasado noviembre ya escribimos sobre la necesidad de tomar el control de la gestión de tu marca personal. Nos encontramos constantemente con personas reacias a plasmar un posicionamiento diferencial, una marca personal clara y convincente. En la mayoría de estos casos, se produce una “deriva de marca” que aboca a la persona a dejar su reputación, su etiqueta, su marca, a merced de lo que digan los demás.

¿Quién de nosotros no arrastraba de pequeño una etiqueta de colegio, del estilo “el gordo”, “el enano”, “el pelota”, “la empollona”…? Pensaréis que son cosas de críos, pero algunas de estas etiquetas perduran en el tiempo y no ayudan a consolidar marcas fuertes. Hay personas que hacen de sus defectos virtudes, pero muchas otras tienden a interiorizar la frustración y a llevar la pesada carga de una mochila llena de piedras.

Aquí tenemos 3 razones para evitar que los demás decidan nuestra marca:

  1. Seguramente la marca que nos generen los demás no coincidirá con la que nosotros nos plantearíamos. La lotería no toca casi nunca.
  2. Es muy difícil quitar una etiqueta negativa. Hemos tenido algún caso complejo de reputación negativa, y el timing de “curación” es largo, largo, largo.
  3. Si no decidimos sobre nosotros, ¿Sobre qué decidiremos entonces?

Os dejo que penséis más razones -las hay-. pero, sobre todo, os dejo que penséis en las respuestas, y especialmente la del punto 3.