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Personal Branding, el arte de invertir en ti (40). Ser o no ser relevante

 

Hemos hablado ya de narrabilidad, de bondad, de autenticidad y de disposición dentro de las cualidades esenciales de la marca personal. Hoy hablamos de relevancia, de la cualidad de ser relevante.

Locura es hacer lo mismo una y otra vez y esperar resultados diferentes (Albert Einstein)

La relevancia está asociada a la idea de valor. Una persona es relevante cuando aporta algún valor. Sin embargo, cuando preguntamos a las personas cuál es su aportación de valor, acostumbran a detallar su listado de competencias y habilidades. Quizás alguno vaya vas allá y pueda definir su misión. Pero eso, amig@os, no define nuestra aportación de valor.

Nuestra aportación de valor no somos nosotros, es la experiencia que tienen nuestros clientes sobre nosotros.

Lo único que cuenta como propuesta de valor es la percepción que tengan nuestros clientes o nuestro entorno gracias a los resultados de su experiencia con nosotros. Es así. En este caso, es un flujo de valor que va de fuera hacia dentro.

Flujo de valor personal

Flujo de valor personal

¿Qué consecuencias tiene entonces que nuestra relevancia dependa del valor que perciban los demás?

  • Una de ellas es que quizás debamos ser algo más modestos, tener cierta cautela de esas declaraciones de uno mismo como “gurú”. Dejemos que las medallas nos las pongan los demás.
  • Otra consecuencia es que solo seremos relevantes si somos capaces de generar buenas experiencias en los demás.
  • Y la tercera es que necesitamos que aquellos clientes para los que somos relevantes se conviertan urgentemente en prescriptores de nuestra marca personal.

No malgastes tu vida intentando ser la marca de otra persona

A pesar de su corta vida, George Gershwin ha dejado una profunda huella en la historia de la música popular estadounidense. Aún hoy, su música es un referente para multitud de artistas y no ha faltado en los repertorios de muchas de las estrellas de la música desde principios del siglo pasado hasta la actualidad.

Jacob Gershovitz nació en Brooklyn dentro de una familia de inmigrantes rusos. Desde muy joven, se esforzó en aprender a tocar el piano, por lo que su padre, a pesar de la delicada situación económica de la familia, procuró que pudiese estudiar con un profesor.

Pronto comenzaría a componer sus primeras canciones, que tuvieron cierto éxito y le permitieron escribir su primer y exitoso musical para Broadway: “La, la Lucille”. Después compondría más musicales, repitiendo éxito, así como otras piezas más clásicas, destinadas a las salas de conciertos.

A pesar de sus éxitos, Gershwin sabía que su técnica no era muy depurada, por lo que viajó a París para estudiar con los mejores profesores. Se cuenta que quiso contratar a Igor Stravinski, aunque no hay constancia de ello, y a Maurice Ravel, el compositor del célebre “Bolero”. Ravel declinó la oferta haciéndole la siguiente pregunta:

“¿Para qué quiere ser un Ravel de segunda cuando puede ser un Gershwin de primera?”

Ravel pensaba que Gershwin podría perder su espontaneidad, su estilo propio y, renunciando a enseñarle, le mostraba el camino a seguir, el de continuar trabajando en su estilo, en su valor diferencial, en aquellos rasgos que hacían su marca inconfundible.

Al comenzar a desarrollar una marca personal es normal tener referentes, pero es conveniente no pasar de ahí. La marca se construye sobre multitud de elementos personales que, combinados y presentados debidamente, nos hacen singulares. Esta combinación es única en cada persona, y es el valor diferencial que hace que sea percibida como un referente o la mejor opción para una función concreta, esa es su marca.

Hay muchos factores que intervienen en esta “fórmula” como, entre otros: cultura, experiencias, conocimientos, entorno, carácter… e influencias.

Evidentemente, los referentes nos influencian. En ello está basada nuestra educación. Filósofos, novelistas, músicos, pintores, diseñadores, líderes… Todos ellos han dejado huella en lo que cada uno somos.

Sin embargo, son sólo una parte de nuestra “fórmula secreta”; el número de “ingredientes”  y la cantidad de cada uno que aportemos será lo que nos haga únicos. Así que, parafraseando a uno de los grandes referentes de muchas marcas personales de nuestro tiempo, Steve Jobs, me atrevo a recomendar:

“No malgastes tu vida intentando ser la marca de otra persona”

En cierta manera es lo que Ravel le dijo a Gershwin, que siguió su consejo y pronto volvió a Estados Unidos. Antes de volver, compuso “Un americano en Paris”, que terminaría siendo popularizada por la película del mismo nombre en los años 50.

Después estrenaría la ópera “Porgy & Bess” que, a pesar de ser incomprendida por la crítica, se convirtió en una de sus creaciones más conocidas. Muchas de las piezas incluidas en esta partitura son grandes clásicos de la historia de la música, especialmente del jazz: “Summertime”, “I love you, Porgy” o “It ain´t necessarily so”.

Tras el fracaso de crítica de “Porgy & Bess”, Gershwin se trasladó a Hollywood para componer música para películas y fue allí donde comenzó a sufrir severos dolores de cabeza, síntoma de un tumor que provocaría su muerte pocos meses después, a los 38 años.

George Gershwin, nacido en una familia humilde, de formación autodidacta y en unos pocos años fue capaz de construir una marca cuya influencia no ha hecho más que crecer, a pesar de los 75 años transcurridos desde su muerte.

Sigue su ejemplo y el consejo de Ravel: “No seas la segunda marca de nadie, sé tu propia marca”

Para cerrar, una grabación de “I love you, Porgie” en la voz de Nina Simone, quien la tuvo en su repertorio durante décadas. Hay muchas versiones de este tema, incluso muchas versiones de la propia Simone, pero en ninguna de las que conozco hay tanta intensidad en la interpretación ni tanta complicidad entre piano y voz.

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Dedicado a la memoria de “Peter Pan”

La importancia de seguir a un “Influencer”

 

Influencer:  Palabra que sirve para significar a personas influyentes en ciertos círculos. Utilizada para denominar a esos usuarios que son capaces de influir una parte de la comunidad.

Google Images

Puede que algunos piensen que el término “Influencer” no deja se ser otra “palabreja oportunista” que ha nacido a partir de la era 2.0. Pero la figura del “influencer” siempre ha existido. Lo importante es tener claro quién lo es y quién no lo es. Cómo decía Stephen Covey, un “Influencer” es alguien que tiene “visión, disciplina y pasión”. Se trata de una persona que es referente en un determinado ámbito, en definitiva, alguien que merece ser tenido en cuenta.

Eso si, un “Influencer” no es un futbolista que twittea, una modelo bloggera o un tertuliano del corazón con Facebook. Un “Influencer” es un experto, alguien que pone su conocimiento al servicio de todos nosotros y que cumple a la perfección los siguientes requisitos: Alcance, Proximidad, Experiencia, Relevancia, Credibilidad y Confianza.

Pero… ¿Para que me sirve seguir a ciertos “Influencers”? Pues bien, aquí algunas buenas razones:

  1. Información: Para estar a la última en lo que a un tema se refiere. El “Influencer” siempre esta en el ojo del huracán y nos traslada lo último, lo más novedoso, para que estemos al tanto de lo que se cuece en el mundo.
  2. Agenda: Su vida es un constante ir y venir de hechos que tiene que ver con un tema determinado. Seguirlo nos puede ser muy útil para conocer los eventos a los que no debemos faltar.
  3. Opinión: Como experto, su opinión siempre puede arrojar luz sobre determinados temas, como un libro, un curso, un producto… Conocer su punto de vista siempre resulta enriquecedor, y sobretodo fiable.
  4. Viralidad: Interactúa con él, menciónalo en tus posts, twitts… Te puede ayudar a amplificar tu mensaje, comunicarlo con credibilidad y ampliar tu target. El “Influencer” no es tan inaccesible como te piensas, y menos aún dentro del mundo 2.0.

¿Cuántos “Influencers” tienes en tus redes sociales? Puede que haya llegado el momento de que elijas a los referentes en tu sector profesional y les empieces a seguir los pasos. Tus “Influencers” también hablan de ti y de tu marca personal.

4 motivos para seguir luchando

Foto: Sergio Béjar / Flickr creative commons

Ayer fue mi cumpleaños. Mi aniversario es un momento de reflexión personal sobre lo que está pasando , sobre lo que ha sido y  sobre lo que pudo haber sido y no fue. Este año mi reflexión ha estado empapada de perplejidad, rara sensación que se zarandea entre la incapacidad de actuar y la de comprender lo que está pasando.  Pobreza, culpa y falta de norte son las palabras más redundantes. ¿Qué tengo que hacer para poder ir tirando un año más?

1)    Nuestro mundo se ha hundido y yo con esos pelos. Que ya no somos lo que fuimos, es más que una obviedad. Se encargan de difundirlo desde la prensa hasta la portera pasando por el gobierno. No es que nos estemos yendo al garete, es que ya hemos recorrido una buena parte del camino hacia ninguna parte, al menos por el momento. Como dejarme llevar por las circunstancias no va con mi biología yo he optado desde hace unos meses por trabajar todavía más duramente. Soy una persona afortunada, lo sé, porque he tenido la visión de formular un proyecto personal y empresarial que me ayuda a encontrar mi norte en estas aguas socialmente turbulentas y ahora he decidido ir con los  motores a tope.  Porque nadie salvo yo mismo me va a sacar las castañas del fuego.

2)    No soy culpable de nada. La verdad es que no me siento en absoluto culpable por haber intentado vivir cómodamente en los años de bonanza.  No estoy dispuesto a expiar  pecados que no he cometido y me he apretado el cinturón, y de que manera, porque las circunstancias obligan pero con rabia, porque hubiera preferido no hacerlo y estaría más tranquilo si de una vez se pidieran responsabilidades a los que nos han llevado a esta situación y a los que teniendo que encontrar soluciones colectivas nos ahogan en la expiación de la culpa de haber vivido por encima de nuestras posibilidades.

3)    Doy gracias. Aunque pueda oler a rancio e incienso yo cada día doy gracias y he llegado a la conclusión de que me sobran motivos. Ser agradecido con la vida me pone en situación de valorar lo que tengo por encima de lo que me falta y de lo que he perdido. Me he creado el hábito de encontrar tres cosas al final del día, sólo tres, por las que dar gracias. Y aunque pueda parecer que va contra el signo de los tiempos las tres cosas día tras día aparecen. No se trata de gestos heróicos si no de pequeños signos cotidianos que nos ayudan a seguir adelante. Cuando menos te lo esperas aparecen unos ojos sonrientes que te cambian la vida.

4)    Me comprometo. Reafirmo mi compromiso por seguir impulsando personas, por poner mi experiencia y conocimiento para ayudar a gestionar la marca personal de los que confíen en mi y para impulsar proyectos e ideas de negocio. Sé que de esta manera contribuyo a que el mundo sea mejor y más habitable. Pero también me comprometo con mi entorno porque sé que no estoy solo y los tiempos actuales requieren respuestas colectivas, doy mi apoyo a quienes quieran tomar el testigo de trabajar para todos nosotros desde cualquier ámbito pero especialmente desde la acción política que necesita grandes dosis de renovación.

Os tendré al corriente dentro de un año del nuevo estado de las cosas.  Doy gracias a todos los que me leéis y me apoyáis a través de las redes sociales, sé que no estoy solo.

¿No tienes experiencia? Pues dilo con competencias

Este post va dedicado a los recién licenciados. Aquellos y aquellas que a finales de junio dejarán las aulas con la ilusión de arrancar sus carreras profesionales y poder aportar sus ganas, conocimientos e ilusión.

Con el panorama en el que nos encontramos encontrar un trabajo parece algo idílico, incluso un privilegio.  Y si además lo juntamos con la falta de experiencia que muchos de los recién licenciados tenemos al terminar nuestros estudios, la cosa no pinta demasiado bien.

Pero tengo una buena noticia para ti: tal vez no tengas experiencia, pero tus competencias no te las quita nadie.

Parece que la crisis ha provocado que las empresas se decanten cada vez más por el talento. Es decir, el SER es mucho más importante que el TENER.  Y es aquí donde las capacidades y competencias personales ganan la partida a los conocimientos y a la experiencia profesional.

A lo mejor esto te suene a chino pero debes empezar a conocerte:

  • ¿Eres consciente de cuáles son tus valores? Imprescindibles para encajar en la cultura corporativa de una empresa.
  • ¿Qué habilidades o competencias tienes? Esto te va a permitir saber qué tipo de posición encaja mejor contigo. Y cuando hablo de esto me refiero a si eres una persona líder, si trabajas bien en equipo, si eres flexible, proactivo, creativo…. Es todo aquello que forma parte de nuestro SER y que no viene dado por la experiencia o el conocimiento.

Ten presente que las empresas son cada vez más conscientes de la importancia de las personas para adaptarse a los nuevos entornos; requieren personas y equipos cohesionados, con flexibilidad y capacidad para aprender y competir en entornos diversos.

Esta claro que ahora no tienes los recursos que tendrás en unos años, así que en tu próxima entrevista enfócate en “quién eres” y no en “lo que tienes”. Dilo con competencias y demuestra a las empresas que lo que puedes aportar va más allá de un CV con muchas páginas.

¿A quién le puede interesar lo que cuento?

Siendo realistas, esta es una de las primeras preguntas que todos nos hacemos cuando pensamos en crear y construir nuestra Marca Personal.

Tenemos a nuestra pequeña conciencia que nos dice continuamente lo tuyo no es tan importante, te leerán cuatro gatos, a quién le va a interesar lo que tu aportes…

Siempre he defendido la teoría que cualquier profesional, sin importar el ámbito que desarrolle, puede aportar algo nuevo y distinto en cualquier materia.

Cada uno de nosotros hemos vivido experiencias profesionales, que unidas a las personales, conforman una visión distinta del mismo ámbito profesional, y esta visión es enriquecedora para todos aquellos que puedan sentirse identificados o por aquellos que quieran aprender de nuestra experiencia.

El error es pensar que no tienes nada nuevo que aportar, que está todo dicho y hecho, pero no es verdad, la idea de construir tu propia Marca Personal no es que te sigan millones de personas, convertirte en un Gurú internacional, sino es algo más sencillo, es aportar tu granito de arena para que otros puedan aprender de tu experiencia y a la vez aprender tu de la suya.

Estamos en una sociedad que cada vez tiene más fácil poder interactuar y compartir conocimientos, estamos en un momento, donde las redes sociales, la interacción on line y off line nos ayuda a conocer a otros profesionales de los cuales podemos aprender y enseñar.

En esta vida todos somos alumnos y maestros

Debemos dejar a nuestra conciencia a parte, darle unas vacaciones, que se lo merece y apostar por compartir todo aquello que sabemos, todo aquello que puede aportar un valor y que nos puede dotar de valor añadido, demostrar y compartir son las claves para crear y construir una Marca Personal.

 

¿Es un lujo tener marca personal?

¿Qué es el lujo? Una pregunta que parece tan vacía y superficial pero que casi siempre tiene una respuesta sorprendente. Tiempo, viajes, comidas con amigos, dormir, el silencio… Lo que está claro es que el lujo es algo que anhelamos y que cada vez más tiene que ver con experiencias sensoriales y elementos intangibles.

 

Y os preguntaréis…¿Qué tiene que ver el lujo con la marca personal? Pues a priori nada, pero os aseguro que muchas de las características del lujo son afines a las de la marca personal. Ahí van algunas de ellas:

 

  • Artesanía: El proceso de creación de tu marca personal es una pequeña obra de arte . Es un proceso de trabajo constante y minucioso en el que lo mejor de ti se une para crear TU MARCA. Algo único e irrepetible elaborado con precisión, mimo y tiempo.  

 

  • Valor: La marca personal – como el lujo –  tiene valor y valores. Valor porque es única y diferente, y valores que le aportan carácter y actitud.

 

  • Personalización: La marca personal es humana, de persona a persona. Y el lujo es cada vez más conectar con los individuos y sus necesidades. Con el tiempo, cada vez más queremos cosas que se adapten a lo que queremos y que hablen por y para nosotros.

 

  • Innovación: La marca personal al igual que el lujo se alimenta de las nuevas tecnologías para tener visibilidad y notoriedad. Y además para acercarse a su público objetivo ambos utilizan los nuevos canales de comunicación.

 

  • Experiencia: Tu Blog, tu Twitter, tu imagen personal… Todo habla de ti y proyecta tu esencia. El lujo habla de los sentidos y de experiencias únicas, pues bien, tu marca personal ha de saber conectar y transmitir todo aquello que representas para ser memorable y relevante.

 

  • Storytelling: Detrás de un cuadro, de una joya única o de un artículo de lujo siempre se esconde una historia que lo dota de significado y emoción. Todos tenemos una historia; una razón de ser que humaniza y aporta valor a nuestra marca.

 

Tu marca personal es tu bien más preciado, es tu obra maestra, tu diamante en bruto. Tu decides los colores, matices y lo pules con esfuerzo y trabajo. Porqué ser percibido por lo que realmente eres, tener notoriedad, ser valorado y ser el elegido… ¿Es o no es un lujo?

 

127 páginas para posicionarte en la red

Moverse en la punta de un iceberg no es fácil, es una zona húmeda, resbaladiza y fría, hay que estar bien entrenado y tener  un manual de instrucciones al que poder echar mano en caso de necesidad. Si ya sabes quien eres, lo que quieres y como puedes conseguirlo, tienes el ochenta por ciento del iceberg de tu marca personal, la parte sumergida, a punto y solo te falta la punta, la parte visible.  Como estamos en Fiestas y es un buen momento para compartir te voy a decir una manera de empezar a sacar la punta de tu marca personal.

No se por qué será pero la mayoría de veces que me pongo a leer algo sobre posicionamiento o visibilidad en las redes mi producción de bostezos alcanza un nivel fuera de lo común, los encuentro un tostonazo, me proponen más trabajo a añadir al que normalmente tengo y acabo agobiado por lo que debería hacer y no soy capaz de llevar a la práctica.

Natalia Gómez del Pozuelo ha publicado un pequeño manual de posicionamiento en las redes, Por dónde empiezo 2.0 , que es realmente una excepción. Es ameno, conciso, va al grano, no plantea problemas y da soluciones. Lo he leído, he encontrado multitud de aplicaciones prácticas y no me he estresado.

Natalia nos introduce de manera práctica en el mundo resbaladizo de la visibilidad on-line a partir de su experiencia. No inventa nada y cada situación que expone tiene un contraste personal. Es una guía basada en una historia, su propia historia como escritora y de la promoción de sus libros Buen padre, mejor jefe y Dos de tres, la historia de cómo ha conseguido posicionarse en Internet y de los beneficios que ha obtenido.  Y esta es su gran aportación de valor, su caso de éxito.

Se trata de un libro breve, que se lee casi de un tirón y que te incita a ponerte manos a la obra de inmediato. Una buena excusa para hacerse un regalo o hacer un favor regalándolo, para sacar la punta de tu marca personal.

Que os aproveche la lectura.

Ocho puntos para ser el elegido más allá de los cincuenta

A partir de los cuarenta y tantos se entra en una edad que podríamos definir como rara porque es probable que gocemos de buena salud, hayamos acumulado conocimiento, nuestra experiencia es un activo real y nos queda todavía un largo trecho para llegar a la edad legal de jubilación que por efectos de la crisis se alarga cada vez más y, no obstante, pasamos a formar parte de las listas negras de los departamentos de RRHH que envían nuestros curricula directamente a la basura.

Si te encuentras en esta situación o estás cercano a ella ahí van algunas reflexiones que posiblemente te serán de utilidad.

  1. Piensa en positivo y no se trata de un tópico. Si tu eres el primero en creerte que eres un vejestorio que no va contratar ni el mismísimo diablo, lo acabarás transmitiendo a tu entorno y conseguirás que quedarte en el paro indefinidamente y, por favor, no vayas contando a tus contactos que seguro que te van a discriminar a causa de tu edad  porque conseguirás que lo hagan pero por pesado.
  2. Mantente al día, elabora planes y piensa en tu futuro personal y profesional y sobre todo no hagas constantes referencias al pasado, no seas un fósil parlante.
  3. Muestra interés por las cosas nuevas y por encontrar nuevas soluciones. La experiencia da una perspectiva brutal y es un plus frente a personas que no la poseen pero no da derecho a categorizar sobre todo. Puedes aprender y debes estar dispuesto a innovar.
  4. No finjas que eres un chaval. Tienes la edad que tienes y es de mal gusto adoptar actitudes y comportamientos que corresponden a generaciones mucho más jóvenes. Se tu mismo en todo momento.
  5. Cree en ti porque tu has recorrido un trecho importante del camino y esto te da una perspectiva que muchos envidiarán.
  6. Se astuto y no recuerdes en todo momento que tienes una cronología significativa en tu bagaje. Cuando elabores presentaciones, curricula o similares explica los hechos relevantes sin fechar porque a nadie le importa que te licenciaste en la promoción del 79 y si te es posible no pongas toda la ristra de puestos que has ocupado en los últimos treinta años, ceñirnos a los diez o quince últimos es en la mayoría de casos suficiente para demostrar lo que hemos hecho.
  7. No seas pelmazo y deja las batallitas para la familia. Y por favor no te repitas.
  8. Se realista. Si has perdido una situación salarial potente no pienses en recuperarla a la primera porque tu salario está acorde con el puesto que vas a ocupar. Valora tus pretensiones de manera objetiva.
  9. Cuida y potencia tu marca personal. Te ayudaremos a trabajar todos los puntos anteriores, a conocerte mejor y tu mensaje será muy potente y te acompañaremos para que seas visible y te conviertas en el elegido.

Y verás como la suerte te acompaña.

Jordi Collell

Ser un ángel en el trabajo y un cabrón en casa o viceversa, ¿sabes cómo evitarlo?

Sinceramente conozco muy pocas personas que tengan un comportamiento totalmente coherente en todas las facetas de su vida. Si algunos de mis amigos o conocidos se siente ofendido anticipo mis disculpas y los que se sientan interpelados les recomiendo que lean el libro de Natalia Gomez del Pozuelo Buen Padre, Mejor Jefe ( Ed Empresa Activa 2010).

Lidiar en casa y en el trabajo no es una tarea fácil, intentar hacerlo bien es más difícil y si además queremos ser excelentes la cosa va para nota. Pero en realidad ¿podemos sacar provecho de nuestra experiencia como padres en el trabajo? o ¿es posible aplicar en casa, con los hijos, lo que hemos aprendido a través de nuestros colaboradores? En ambos casos se trata de acompañar, educar y motivar personas.

Natalia Gómez del Pozuelo nos explica a través de casos reales las semejanzas de ambas situaciones. “A andar se aprende andando; a nadar nadando; a ser buen jefe se puede aprender siendo buen padre”.

A lo largo del libro aparecen todas las situaciones en las que como padres y jefes nos hemos encontrado en múltiples ocasiones: Educar y dirigir ayudando a ser, autoridad o consenso, la comunicación como único camino para el entendimiento, el fomento de la autoestima o cómo afrontar los cambios con curiosidad positiva.

¿Por qué recomiendo este libro en un foro de marca personal? Hace unos meses contacté a través de un grupo de LinkedIn con la autora, seguro que ella ni se acuerda, y me comprometí a comprar y leer el libro. Al final lo hice y conforme iba avanzando me encontraba reflejado en muchos ejemplos y situaciones y esto me llevaba a reflexionar sobre mí, sobre mi experiencia como padre y como directivo y como empresario. Recordé muchos momentos de claridad y excelencia y otros de contradicción. Y como he tenido la fortuna de tener muchos hijos, seis para más señas y con un abanico de edades muy abierto, me ha ayudado a intentar ser un poco mejor.

Dicho en lenguaje de marca personal el libro nos remite a la parte más oculta de nuestro iceberg, nos ayuda a conocernos más para llegar a ser mejores, encontrar nuestro estilo propio y dejar nuestra huella. Es un libro creador de marca y es por esto que aconsejo su lectura. Un gustazo, Natalia.

Jordi Collell / asesor de marca personal