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¿Qué puesto ocupas en la pirámide de la felicidad?

 

La mayoría de las clasificaciones existentes sobre el mercado laboral tienen forma piramidal y están total o parcialmente influenciadas por la jerarquía profesional. En la parte más baja de la pirámide se encuentran los puestos de trabajo con menos responsabilidad y menos dificultad (por supuesto con los mínimos sueldos posibles). En la parte intermedia se sitúan trabajadores con ciertas competencias y responsabilidades y con un nivel retributivo algo mayor. Y a medida que nos acercamos a la parte superior de la pirámide, los puestos de trabajo tienen mayor responsabilidad y nivel de exigencia y por supuesto mayor nivel retributivo. La aspiración de muchos profesionales es ir subiendo en esta pirámide pensando que a medida que logren subir peldaños también irán aumentando su felicidad.

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Pero los estudios realizados demuestran que la realidad no es así, es decir, que la felicidad en el mercado laboral no correlaciona con el nivel jerárquico sino tiene en cuenta otros matices. Para explicarlo, me gusta ordenarlo también en forma piramidal. En el nivel inferior de esta pirámide de la felicidad se sitúan los puestos de trabajo. En este primer nivel, el trabajo sirve para cobrar un sueldo a final de mes. No hay otro objetivo que asegurar los ingresos para poder mantener la familia, tener ocio… No se espera otra compensación que la económica. En segundo nivel encontramos lo que los especialistas llaman como carrera profesional. En este caso, la retribución económica sigue siendo muy importante, pero ya no es lo único. Se valoran aspectos como las posibilidades de promoción, ascensos, aprendizaje, formación… Supone un paso más que el puesto de trabajo, pues la persona no sólo valora la retribución económica sino las posibilidades de desarrollo y crecimiento profesional que comporta. Y en tercer nivel, en la cima de la pirámide de la felicidad se sitúa lo que se conoce como vocación. La vocación, en palabras de Martin Seligman (conocido psicólogo norteamericano, especialista en psicología positiva), supone un compromiso apasionado con el trabajo por él mismo. Las personas con vocación consideran que su labor contribuye al bien general, a algo que trasciende al individuo. El trabajo es satisfactorio independientemente de la retribución económica y la carrera profesional. Además, cualquier trabajo puede convertirse en una vocación y cualquier vocación en un trabajo. Es sin duda el nivel más alto de la pirámide.

Y en esta clasificación, a diferencia de la pirámide del mercado laboral, se ha demostrado científicamente que la felicidad (en el ámbito profesional) depende totalmente del nivel que se ocupa en la pirámide de la felicidad. Es decir, las personas que tienen una carrera profesional son más felices que los que tienen un puesto de trabajo y las personas que tienen y siguen su vocación son mucho más felices que el resto. Además, sigue la forma de la pirámide pues a medida que subes el nivel, lamentablemente se reduce muchísimo las personas que están en ese nivel.

Si quieres ganar más dinero y tener mayor responsabilidad tienes que intentar escalar en la primera pirámide del mercado laboral. Para ello debes trabajar muy duro, formarte debidamente, asumir nuevas responsabilidades…  Si quieres ser más feliz, tienes que escalar en la pirámide de la felicidad. Conócete mejor, identifica tus fortalezas y sobretodo, descubre tu vocación. No hay nada que te hará más feliz (en el ámbito profesional) que convertir tu vocación en tu profesión. Porque además, se ha demostrado recientemente que las personas que trabajan en su vocación tienen mucho más éxito lo que suele comportar mayores ingresos y sobretodo mayor felicidad.

A mi entender sólo existe una posibilidad de poder ascender en ambas pirámides de forma simultánea: a través de desarrollar y potenciar tu marca personal. De esta forma, podrás crecer a nivel profesional (mayores retos, responsabilidades y remuneración) y podrás ser más feliz al dedicarte a aquella actividad que te gusta, que aportas valor a la sociedad y te permite ser feliz.

El personal branding no busca la fama, si uno no quiere

 

Tres preguntas fáciles para este lunes:

  1. ¿Tienes algún amigo millonario?
  2. ¿Tienes algún amigo famoso?
  3. ¿Tienes algún amigo razonablemente feliz?

O mucho me equivoco o has podido responder afirmativamente a cada pregunta. Pero, la reflexión es la siguiente:

  • No todo millonario es famoso (ni quiere serlo).
  • No todo famoso es millonario (aunque quizás le gustaría serlo).
  • No todo millonario es razonablemente feliz, como tampoco lo es todo famoso.
  • Y por supuesto no toda persona razonablemente feliz es millonaria ni famosa.

¿Qué significa esto?

imagen: Google CC

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El personal branding no tiene como objetivo que te hagas millonario, que seas famoso o que seas feliz. El objetivo del personal branding es ayudarte a llegar donde quieres llegar. Se trata de TU objetivo. Si no quieres ser famoso, no te fuerces a serlo.

Últimamente se ha banalizado mucho la utilidad final de una estrategia de marca personal, y cualquiera se atreve a decir cosas como “aprende a crear tu marca personal” o “consigue la fama con la marca personal”.

Hemos hablado largo y tendido de que una estrategia de personal branding es un proceso estratégico. Nos puede ayudar a emprender un proyecto, a mejorar nuestra posición laboral, a gestionar el tiempo para sacarle más jugo a la felicidad, a conocernos mejor, a visualizar una posición a 10 años vista…

Y el consultor de personal branding debe ser, ante todo, un buen consultor. Si puede ser especializado en la materia mejor. Ah, y no será necesario que sea famoso ni millonario. Aunque apuesto algo a que será alguien que disfruta de la felicidad.

La felicidad no es más que hacer aquello que se quiere hacer y querer hacer aquello que se hace

 

Felicidad y éxito. Estas son las dos palabras que la mayoría de personas solemos pensar o decir cuando nospreguntamos qué queremos conseguir en la vida, cuáles son nuestros objetivos, nuestros deseos… Anhelos que reflejan fielmente una de las máximas de Al Ries (reconocido gurú a nivel internacional y autor del libro“The Origin of Brands”) “en la vida tan solo hay dos cosas por las que vale la pena luchar: éxito y felicidad”.

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En referencia a la pregunta sobre cuáles son nuestros objetivos en la vida acostumbramos a responder, en primer lugar, el deseo de ser feliz. La felicidad es y ha sido la principal preocupación y el principal objetivo de hombresy mujeres de cualquier raza, lugar o religión. Seguramente todos conocemos a alguien que podemos etiquetar como “feliz”, es decir, alguien que disfruta con lo que hace, que suele estar de buen humor, en definitiva, alguien que está contento y satisfecho con su vida. Para ser feliz resulta imprescindible que la persona sea capaz de crear una actitud positiva en su propia mente, es decir, tener una buena sensación, estar a gusto con uno mismo, tener unos buenos niveles de autoestima. Existe un dicho que reza “la felicidad no es más que hacer aquello que se quiere hacer y querer hacer aquello que se hace”. No obstante, a mi entender, muchas de las personas que consideramos “felices” no suelen tener éxito, no se ganan la vida especialmente bien, no disfrutan de una holgada situación económica, ni gozan de un gran prestigio o reconocimiento personal.

En segundo lugar, después de la felicidad, al ser humano le preocupa (o por lo menos eso indican la mayoría de estudios) el éxito. A casi todas las personas nos encanta obtener grandes resultados, ya sea a nivel personal, en los estudios, en el deporte, en el amor… Está demostrado científicamente que el éxito es una de las sensaciones más hedónicas, que más placer proporciona al ser humano. Seguramente, todos conocemos a personas a las que consideramos exitosas en un ámbito determinado, personas que destacan de forma clara y notable en una disciplina o temática concreta. Me atrevo a afirmar quemuchas de estas personas no son demasiado felices. Seguramente todos conocemos personas realmente brillantes y exitosas que no han podido trasladar dicha brillantez y éxito a otros niveles de su vida, conduciéndolos incluso hacia serios problemas (familiares, depresiones…) que han obstaculizado su plena felicidad. Para tener éxito, no basta con ser el mejor en una disciplina, sino que resulta imprescindible que la persona en cuestión sea capaz de crear una actitud positiva en la mente de los demás. Como diría el mismo Al Ries “uno mismo no puede hacerse exitoso, lo deben hacer exitoso las demás personas”.

Pero, no nos engañemos, lo difícil es conocer personas que puedan ser felices y que simultáneamente tengan éxito. Analizando este tipo de personas, las pocas que son capaces de compaginar éxito y felicidad, me he dado cuenta que casi todas tienen una marca personal muy potente y trabajada a consciencia durante mucho tiempo. Estamos ante personas felices porque se conocen muy bien a sí mismas, porque se dedican a aquello que realmente les gusta y porque realizan aquellas tareas en las que son realmente competentes y les permiten aportar más valor a la sociedad. Del mismo modo, suelen tener éxito porque son personas que trabajan su estrategia personal y saben comunicar claramente su propuesta de valor, es decir, personas que saben cómo diferenciarse de suscompetidores para conseguir que les compren en lugar de irse a vender, para conseguir ser encontrados en lugar de ira buscar. Debemos esforzarnos en crear una marca personal potente, distintiva y que nos permita conseguir aquello que realmente todos anhelamos: tener éxito y, sobre todo, ser muy felices.

No se trata de dónde estés, sino dónde quieres llegar (VÍDEO)

Hoy te proponemos 3 minutos y medio de inspiración. Un vídeo lleno de sabios consejos que te ayudarán a acercarte cada vez más a la felicidad. Muéstrate, inspírate, ama tu trabajo… Y empieza a ver la vida desde una nueva perspectiva. Esperamos que te guste.

[youtube]http://youtu.be/1aW7TIFU66E[/youtube]

Pero… ¿existen los reyes magos?

Hoy es un día mágico en muchos países de raíces católicas, así que nos parece oportuno adjuntar este relato conmovedor que explica la historia de un padre afrontando la pregunta de su hija: ¿Existen los reyes magos?. La solución que brinda el padre roza la genialidad, y sin ninguna duda habla muy bien de la marca personal de este hombre. Os dejo con la historia.Y recordad, no la contéis hasta que os hagan “la pregunta”. Este post lo publicamos hace un año y hace dos,  pero dado su éxito de audiencia nos parece oportuno re-publicarlo.

Los Reyes Magos son verdad

Apenas su padre se había sentado al llegar a casa, dispuesto a escucharle como todos los días lo que su hija le contaba de sus actividades en el colegio, cuando ésta en voz algo baja, como con miedo, le dijo:

– ¿Papa?
– Sí, hija, cuéntame
– Oye, quiero… que me digas la verdad
– Claro, hija. Siempre te la digo -respondió el padre un poco sorprendido
– Es que… -titubeó Cristina
– Dime, hija, dime.
– Papá, ¿existen los Reyes Magos?
El padre de Cristina se quedó mudo, miró a su mujer, intentando descubrir el origen de aquella pregunta, pero sólo pudo ver un rostro tan sorprendido como el suyo que le miraba igualmente.
– Las niñas dicen que son los padres. ¿Es verdad?
La nueva pregunta de Cristina le obligó a volver la mirada hacia la niña y tragando saliva le dijo:
– ¿Y tú qué crees, hija?
– Yo no sé, papá: que sí y que no. Por un lado me parece que sí que existen porque tú no me engañas; pero, como las niñas dicen eso.
– Mira, hija, efectivamente son los padres los que ponen los regalos pero…
– ¿Entonces es verdad? -cortó la niña con los ojos humedecidos-. ¡Me habéis engañado!
– No, mira, nunca te hemos engañado porque los Reyes Magos sí que existen -respondió el padre cogiendo con sus dos manos la cara de Cristina.
– Entonces no lo entiendo, papá.
– Siéntate, cariño, y escucha esta historia que te voy a contar porque ya ha llegado la hora de que puedas comprenderla -dijo el padre, mientras señalaba con la mano el asiento a su lado.

La adoración de los magos. Boticelli 1475

Cristina se sentó entre sus padres ansiosa de escuchar cualquier cosa que le sacase de su duda, y su padre se dispuso a narrar lo que para él debió de ser la verdadera historia de los Reyes Magos:
-Cuando el Niño Dios nació, tres Reyes que venían de Oriente guiados por una gran estrella se acercaron al Portal para adorarle. Le llevaron regalos en prueba de amor y respeto, y el Niño se puso tan contento y parecía tan feliz que el más anciano de los Reyes, Melchor, dijo:
– ¡Es maravilloso ver tan feliz a un niño! Deberíamos llevar regalos a todos los niños del mundo y ver lo felices que serían.
– ¡Oh, sí! -exclamó Gaspar-. Es una buena idea, pero es muy difícil de hacer. No seremos capaces de poder llevar regalos a tantos millones de niños como hay en el mundo. Baltasar, el tercero de los Reyes, que estaba escuchando a sus dos compañeros con cara de alegría, comentó:
– Es verdad que sería fantástico, pero Gaspar tiene razón y, aunque somos magos, ya somos ancianos y nos resultaría muy difícil poder recorrer el mundo entero entregando regalos a todos los niños. Pero sería tan bonito.

Los tres Reyes se pusieron muy tristes al pensar que no podrían realizar su deseo. Y el Niño Jesús, que desde su pobre cunita parecía escucharles muy atento, sonrió y la voz de Dios se escuchó en el Portal:

– Sois muy buenos, queridos Reyes, y os agradezco vuestros regalos. Voy a ayudaros a realizar vuestro hermoso deseo. Decidme: ¿qué necesitáis para poder llevar regalos a todos los niños?
– ¡Oh, Señor! -dijeron los tres Reyes postrándose de rodillas. Necesitaríamos millones y millones de pajes, casi uno para cada niño que pudieran llevar al mismo tiempo a cada casa nuestros regalos, pero no podemos tener tantos pajes., no existen tantos.
– No os preocupéis por eso -dijo Dios-. Yo os voy a dar, no uno sino dos pajes para cada niño que hay en el mundo.
– ¡Sería fantástico! Pero, ¿cómo es posible? -dijeron a la vez los tres Reyes con cara de sorpresa y admiración.
– Decidme, ¿no es verdad que los pajes que os gustaría tener deben querer mucho a los niños? -preguntó Dios.
– Sí, claro, eso es fundamental – asistieron los tres Reyes.
– Y, ¿verdad que esos pajes deberían conocer muy bien los deseos de los niños?
– Sí, sí. Eso es lo que exigiríamos a un paje -respondieron cada vez más entusiasmados los tres.
– Pues decidme, queridos Reyes: ¿hay alguien que quiera más a los niños y los conozca mejor que sus propios padres?

Los tres Reyes se miraron asintiendo y empezando a comprender lo que Dios estaba planeando, cuando la voz de nuevo se volvió a oír:

– Puesto que así lo habéis querido y para que en nombre de los Tres Reyes de Oriente todos los niños del mundo reciban algunos regalos, YO, ordeno que en Navidad, conmemorando estos momentos, todos los padres se conviertan en vuestros pajes, y que en vuestro nombre, y de vuestra parte regalen a sus hijos los regalos que deseen. También ordeno que, mientras los niños sean pequeños, la entrega de regalos se haga como si la hicieran los propios Reyes Magos. Pero cuando los niños sean suficientemente mayores para entender esto, los padres les contarán esta historia y a partir de entonces, en todas las Navidades, los niños harán también regalos a sus padres en prueba de cariño. Y, alrededor del Belén, recordarán que gracias a los Tres Reyes Magos todos son más felices.

Cuando el padre de Cristina hubo terminado de contar esta historia, la niña se levantó y dando un beso a sus padres dijo:

– Ahora sí que lo entiendo todo papá. Y estoy muy contenta de saber que me queréis y que no me habéis engañado.

Y corriendo, se dirigió a su cuarto, regresando con su hucha en la mano mientras decía:

-No sé si tendré bastante para compraros algún regalo, pero para el año que viene ya guardaré más dinero.

Y todos se abrazaron mientras, a buen seguro, desde el Cielo, tres Reyes Magos contemplaban la escena tremendamente satisfechos.

Una receta de la felicidad para este 2013 (VÍDEO)

Desde que nacemos nos convencemos de que la vida DESPUÉS será mejor. A veces no nos damos cuenta y la vida pasa ante nuestros ojos esperando el tren de la FELICIDAD que nunca llega. Hoy 31 de Diciembre, a unas horas de empezar el nuevo año queremos compartir un Cortometraje de Ismael Curbelo llamado “Las Esperas” que os hará reflexionar.

Este 2013 atesora cada momento, vive intensamente y no esperes para ser feliz. La felicidad no llega cuando conseguimos lo que deseamos, sino cuando sabemos disfrutar de lo que tenemos. 

[youtube]http://youtu.be/mB4ItrJIdig[/youtube]

La felicidad tras el despido. Parte III

El pasado 8 de marzo iniciamos la serie de “la Felicidad tras el despido” con mi testimonio personal, el 19 de marzo publicamos la segunda parte con el testimonio de Mercedes Corretgé (ver post). Muchos de los lectores me habéis enviado vuestro propio relato de encuentro de la felicidad tras un despido, así que hoy publicamos la tercera parte con el testimonio de Montse Salvadó, una mujer que se reinventó profesionalmente y encontró la felicidad.

El caso MS

Creo que soy un ejemplo de felicidad tras el despido. Yo trabajaba en un Ayuntamiento (socialista) como interina, estuve allí 7 años seguidos. Trabajaba como auxiliar en el departamento de comunicación, de protocolo, publicidad y el último año en alcaldía. Lo digo claro, porque es así, no tenia carné del partido y en mi sitio colocaron a la cuñada del alcalde, que “legalmente” superó las oposiciones, cosa que yo no hice, ¿por qué? Porqué los tres últimos meses antes de las oposiciones me encargué de llevar las elecciones al Parlamento Europeo (mañana, tarde y fines de semana), mientras muchas otras personas cogían la baja para estudiar y, también, porqué estaba claro que no era mi proyecto, yo nunca visualicé trabajar de funcionaria y interiormente no lo buscaba y no lo quería.


El último año sufrí mucho, estuve al borde de una depresión y ahora veo que me hicieron “moobing”. Cada día pensando hasta cuando trabajaría, como si fuera el final de mi vida, cogí una anemia y los médicos no encontraban el motivo, sólo una doctora me dijo que probara de hablar con un psicólogo. Los días pasaban y allí nadie te decía si continuarías trabajando o no, los días se hacían eternos. A finales de diciembre de 2009 me despidieron. Se lo agradezco, si hubiera sido antes mejor que mejor. Una patada y fuera, esto fue lo que necesité para ser feliz.

 

A partir de entonces decidí cambiar mi rumbo laboral y personal. Empecé a formarme otra vez, mejor dicho a actualizarme. Tenía una licenciatura en comunicación, un posgrado en marketing y un DESE en comunicación audiovisual pero hacía más de 10 años que no me formaba. Me actualicé, estudié materias nuevas y decidí seguir mi instinto y dedicarme a una tarea social. Hice mi plan personal (DAFO) y recordé que al finalizar la licenciatura impartía formación y era muy feliz, era mi vocación. Estudié un curso de Formadora de 414 horas, trabajé mucho y empecé a enviar currículos, a reencontrar contactos, a estudiar el mercado, y funcionó. De momento estoy impartiendo y me encanta, disfruto mucho, estoy segura que es mi vocación. ¿La he descubierto tarde? Puede ser, con 45 años, pero no importa. Ahora soy feliz y si puedo vivir así aún más. He aprendido a vivir con menos ingresos y disfrutar más de mí tiempo. Si mi trabajo me lo permite, salgo cada mañana a caminar más de una hora. Empiezo el día con buen pié, es maravillosa y para mí un lujo. Veo a mis hijos, como con mi familia, preparo mis clases y trabajo. Mi objetivo no es conseguir un trabajo fijo, ahora veo que mi subconsciente siempre ha huido de los trabajos fijos. La primera vez que me hicieron fija en una empresa me enfadé, no me gusta que me acorralen, necesito descubrir y evolucionar, y mis trabajos anteriores me encasillaban de tal forma que me hundían.

 

Soy consciente de la realidad del mercado laboral y mis objetivos son muy a corto plazo. Si me contratan por 15 horas, perfecto, no rechazo nada, así puedo demostrar mi valúa y poco a poco las empresas de selección van confiando en mí, me voy introduciendo y me valoran. Mi autoestima ha subido, por primera vez en toda mi vida laboral me siento valorada y lo que es mejor, me lo dicen directamente los alumnos y quienes me contratan, y para mí esto es lo más importante. Siempre recordaré que en el curso de formación, durante una dinámica de grupo un compañero me dijo: “Eres casi perfecta, como la Mary Poppins”, fue increíble, nunca nadie me lo había dicho y así se lo indiqué, entonces otro me dijo, ¿pero tú lo sabías? No pude responder, ¿lo sabía? Ahora sé que sirvo para enseñar a adultos y jóvenes, me gustaría trabajar con personas en riesgo de exclusión, ni-ni y como orientadora y formadora, ahora lo sé, pero no, no lo sabía.

Montse

Tres caminos para ser felices…y triunfar

Muchas empresas ya han experimentado que la última línea de la cuenta de resultados mejora directamente en función de la felicidad y satisfacción de sus colaboradores. Un estudio realizado por Gallup en una cadena de  almacenes  demostró que en las superficies en las que los empleados declaraban tener un nivel de satisfacción vital alto – léase felicidad – se generaba un aumento de beneficios de 21$ por metro cuadrado, que representaba un total de 32 millones de dólares para toda la cadena. Cómo para pensárselo, ¿no?.

Swan Achor nos cuenta en un artículo para la Harvard Business Review  (Enero-Febrero 2012 nº 90) como poder desarrollar un mayor grado de felicidad en el trabajo y también en la vida a través de prácticas sencillas y al alcance de todos. De su trabajo como investigador ha llegado a la conclusión de que las personas con una actitud mental positiva mejoran en todos los aspectos, desde la productividad hasta el compromiso pasando por la creatividad y por supuesto los resultados. El lo llama la ventaja competitiva de la felicidad.

En tiempos revueltos como los actuales puede parecer que lo de ser feliz, o es genético o no lo es. Porque  el horno no está para muchos bollos y las perspectivas en general son inciertas. Pues no señores, no hay ningún determinismo genético o ambiental que nos lleve a la felicidad, como todo en la vida se puede cultivar, si se quiere y además no es complicado.

Desarrollar nuevos hábitos: Simplificando, el cerebro es un músculo como cualquier otro y se puede ejercitar, entrenar, para conseguir mayores niveles de pensamiento positivo y de felicidad.

¿Cómo? Achor nos propone cinco ejercicios diarios:

–       Anotar tres cosas por las que nos sintamos agradecidos.

–       Mandar un mensaje positivo a alguna persona de nuestra red.

–       Meditar en el trabajo dos minutos.

–       Hacer 10 minutos de ejercicio.

–       Tomarse unos minutos para escribir en un diario para escribir la experiencia más significativa de las últimas 24 horas.

Ayudar a los colegas: Así de fácil y sencillo. En vez de poner palos en las ruedas echar una mano. ¿Cuando? Pues por ejemplo cuando van pasados de vueltas por el exceso de trabajo o cuando surgen situaciones especiales que requieren de una mano amiga.

Cambiar nuestra relación con el estrés: En vez de pasarnos la vida pensando en los efectos negativos del estrés y en la manera de controlarlo, pasemos a la acción.

El estrés es una parte inevitable en el trabajo. Siempre hay cosas que nos estresan, que parece que no superan. En la vida hay dos tipos de situaciones: las están bajo nuestro ámbito de control y las que no lo están. Cuando nos sintamos superados por las circunstancias dibujemos dos círculos y en uno de ellos anotemos todas las cosas que podemos controlar y en el otro las que no. Llamaremos al primero círculo de influencia y al segundo círculo de preocupación, y así los definió Covey, el autor de Los Siete Hábitos de la Gente Altamente Efectiva. Vayamos luego al círculo de influencia a rematar uno por uno y uno tras otro cada uno de los asuntos y dejemos de lado los que están en el círculo de preocupación, porque hagamos lo que hagamos seguirán estando fuera de nuestro control. Seguro que nuestro nivel de estrés baja.

Y la felicidad es también un atributo de nuestra marca personal. Si se nos percibe como personas felices tendremos una  influencia positiva sobre los demás y conseguiremos nuestro objetivo como  marca: ser los elegidos.

Pero… ¿existen los reyes magos?

Hoy es un día mágico en muchos países de raíces católicas, así que nos parece oportuno adjuntar este relato conmovedor que explica la historia de un padre afrontando la pregunta de su hija: ¿Existen los reyes magos?. La solución que brinda el padre roza la genialidad, y sin ninguna duda habla muy bien de la marca personal de este hombre. Os dejo con la historia.Y recordad, no la contéis hasta que os hagan “la pregunta”. Este post lo publicamos hace un año, pero dado su éxito de audiencia nos parece oportuno re-publicarlo.

Los Reyes Magos son verdad

Apenas su padre se había sentado al llegar a casa, dispuesto a escucharle como todos los días lo que su hija le contaba de sus actividades en el colegio, cuando ésta en voz algo baja, como con miedo, le dijo:

– ¿Papa?
– Sí, hija, cuéntame
– Oye, quiero… que me digas la verdad
– Claro, hija. Siempre te la digo -respondió el padre un poco sorprendido
– Es que… -titubeó Cristina
– Dime, hija, dime.
– Papá, ¿existen los Reyes Magos?
El padre de Cristina se quedó mudo, miró a su mujer, intentando descubrir el origen de aquella pregunta, pero sólo pudo ver un rostro tan sorprendido como el suyo que le miraba igualmente.
– Las niñas dicen que son los padres. ¿Es verdad?
La nueva pregunta de Cristina le obligó a volver la mirada hacia la niña y tragando saliva le dijo:
– ¿Y tú qué crees, hija?
– Yo no sé, papá: que sí y que no. Por un lado me parece que sí que existen porque tú no me engañas; pero, como las niñas dicen eso.
– Mira, hija, efectivamente son los padres los que ponen los regalos pero…
– ¿Entonces es verdad? -cortó la niña con los ojos humedecidos-. ¡Me habéis engañado!
– No, mira, nunca te hemos engañado porque los Reyes Magos sí que existen -respondió el padre cogiendo con sus dos manos la cara de Cristina.
– Entonces no lo entiendo, papá.
– Siéntate, cariño, y escucha esta historia que te voy a contar porque ya ha llegado la hora de que puedas comprenderla -dijo el padre, mientras señalaba con la mano el asiento a su lado.

La adoración de los magos. Boticelli 1475

Cristina se sentó entre sus padres ansiosa de escuchar cualquier cosa que le sacase de su duda, y su padre se dispuso a narrar lo que para él debió de ser la verdadera historia de los Reyes Magos:
-Cuando el Niño Dios nació, tres Reyes que venían de Oriente guiados por una gran estrella se acercaron al Portal para adorarle. Le llevaron regalos en prueba de amor y respeto, y el Niño se puso tan contento y parecía tan feliz que el más anciano de los Reyes, Melchor, dijo:
– ¡Es maravilloso ver tan feliz a un niño! Deberíamos llevar regalos a todos los niños del mundo y ver lo felices que serían.
– ¡Oh, sí! -exclamó Gaspar-. Es una buena idea, pero es muy difícil de hacer. No seremos capaces de poder llevar regalos a tantos millones de niños como hay en el mundo. Baltasar, el tercero de los Reyes, que estaba escuchando a sus dos compañeros con cara de alegría, comentó:
– Es verdad que sería fantástico, pero Gaspar tiene razón y, aunque somos magos, ya somos ancianos y nos resultaría muy difícil poder recorrer el mundo entero entregando regalos a todos los niños. Pero sería tan bonito.

Los tres Reyes se pusieron muy tristes al pensar que no podrían realizar su deseo. Y el Niño Jesús, que desde su pobre cunita parecía escucharles muy atento, sonrió y la voz de Dios se escuchó en el Portal:

– Sois muy buenos, queridos Reyes, y os agradezco vuestros regalos. Voy a ayudaros a realizar vuestro hermoso deseo. Decidme: ¿qué necesitáis para poder llevar regalos a todos los niños?
– ¡Oh, Señor! -dijeron los tres Reyes postrándose de rodillas. Necesitaríamos millones y millones de pajes, casi uno para cada niño que pudieran llevar al mismo tiempo a cada casa nuestros regalos, pero no podemos tener tantos pajes., no existen tantos.
– No os preocupéis por eso -dijo Dios-. Yo os voy a dar, no uno sino dos pajes para cada niño que hay en el mundo.
– ¡Sería fantástico! Pero, ¿cómo es posible? -dijeron a la vez los tres Reyes con cara de sorpresa y admiración.
– Decidme, ¿no es verdad que los pajes que os gustaría tener deben querer mucho a los niños? -preguntó Dios.
– Sí, claro, eso es fundamental – asistieron los tres Reyes.
– Y, ¿verdad que esos pajes deberían conocer muy bien los deseos de los niños?
– Sí, sí. Eso es lo que exigiríamos a un paje -respondieron cada vez más entusiasmados los tres.
– Pues decidme, queridos Reyes: ¿hay alguien que quiera más a los niños y los conozca mejor que sus propios padres?

Los tres Reyes se miraron asintiendo y empezando a comprender lo que Dios estaba planeando, cuando la voz de nuevo se volvió a oír:

– Puesto que así lo habéis querido y para que en nombre de los Tres Reyes de Oriente todos los niños del mundo reciban algunos regalos, YO, ordeno que en Navidad, conmemorando estos momentos, todos los padres se conviertan en vuestros pajes, y que en vuestro nombre, y de vuestra parte regalen a sus hijos los regalos que deseen. También ordeno que, mientras los niños sean pequeños, la entrega de regalos se haga como si la hicieran los propios Reyes Magos. Pero cuando los niños sean suficientemente mayores para entender esto, los padres les contarán esta historia y a partir de entonces, en todas las Navidades, los niños harán también regalos a sus padres en prueba de cariño. Y, alrededor del Belén, recordarán que gracias a los Tres Reyes Magos todos son más felices.

Cuando el padre de Cristina hubo terminado de contar esta historia, la niña se levantó y dando un beso a sus padres dijo:

– Ahora sí que lo entiendo todo papá. Y estoy muy contenta de saber que me queréis y que no me habéis engañado.

Y corriendo, se dirigió a su cuarto, regresando con su hucha en la mano mientras decía:

-No sé si tendré bastante para compraros algún regalo, pero para el año que viene ya guardaré más dinero.

Y todos se abrazaron mientras, a buen seguro, desde el Cielo, tres Reyes Magos contemplaban la escena tremendamente satisfechos.

Esta mujer supone un cambio en mi existencia

Fue lo que dijo el actor y torero Mario Cabré cuando conoció a Ava Gardner, la actriz que se bebió la vida a tragos y fue incapaz de encontrar la felicidad en el amor, pasó por tres matrimonios , una larga retahíla de amantes y nos dejó  cincuenta y nueva películas , una belleza fuera de lo común y el placer de seguir admirándola por los siglos de los siglos.

Ava Lavinia Gardner nació en Brogden, Carolina del Norte y murió en Londres en 1990 a los 68 años. Tuvo tres sonados matrimonios que duraron más bien poco con Mickey Rooney, un año y divorcio por “crueldad mental”, el cineasta Artie Show, un año, y el divino Frank Sinatra, 6 años. Por su cama pasaron desde Howard Hudges hasta los toreros Luis Miguel Dominguín y Mario Cabré al bailaor Antonio por citar algunos.

De belleza impresionante vivió para el cine y por el cine en los años en que se mantuvo en activo y se retiró prematuramente en 1968 a los 43 años.

Detrás de las bambolinas de su teatro particular, fuera del glamour y de la fama su existencia tenía un regusto agridulce: “Nunca fui uno de aquellos bebedores silenciosos, que bebe día y noche sin arar. Me encantaban las fiestas y trasnochar. Cuando bebía, era sólo por el efecto. Con todas las copas que me he tomado, no recuerdo haber disfrutado de ninguna. El único motivo por el que bebía era para superar mi timidez. Si quieres que el matrimonio funcione, necesitas tener algo más en común. Me casé con tres hombres atractivos, de mucho talento, que sabían fascinar a las damas. Supongo que ellos podrían decir lo mismo de mi. Pero teniendo en cuenta que entre mis tres maridos han reunido una colección de veinte esposas, no creo que todo fuera culpa mía, todo lo que saqué de mis tres matrimonios fueron dos años psicoanálisis, pagados por Artie Show

Una vez le preguntaron a propósito de su matrimonio con Frank Sinatra “ ¿Cómo una mujer como Vd. con alguien que pesa 50 kilos? a lo que ella contestó sonriendo “Si, hay un Frank que pesa 50 kilos, pero tiene 43 kilos de pene”.

Su mejor autodefinición: “Soy una estrella de Hollywood con todas sus consecuencias, pero a pesar de ello, nunca me he cortado las venas, ni he tomado pastillas para dormir, y eso es toda una hazaña”.

Quedan para nuestro recuerdo y disfrute “Pandora y el Holandés Herrante”, “Las Nieves del Kilimanjaro”, “Mogambo”, “La Condesa Descalza”, “Melodías de Brodway”, “55 días en Pekin”, la “Noche de la Iguana” y muchos títulos más. Una muestra una marca personal que ha dejado huella perenne en la historia del cine y en nuestro corazón.

Jordi Collell / asesor de marca personal