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La insoportable levedad del Klout

 

Espero que Milan Kundera me perdone por esta frivolité con el título, pero me viene como anillo al dedo para este artículo sobre los indicadores de influencia online. Primero, y para quien no lo conozca, definiremos Klout utilizando la excelente explicación de Fernando Escudero:

Qué es Klout

 

Aspecto de la APP Klout de iPhone

Klout es una herramienta gratuita que mide la influencia social que tenga una persona a través de las redes sociales a las cuales él o ella pertenezca. Esta influencia se ve reflejada en un puntaje, el cual es asignado por Klout y se basa en diversos factores o “señales” que son medidos por esta herrramienta.

Para conocer este puntaje, el sitio web de Klout permite crear un perfil para cada uno de sus usuarios. En este perfil es posible ver este puntaje y conocer cómo evoluciona día a día. Además es posible conocer otro tipo de estadísticas, muchas de las cuales son útiles para quienes usan las redes sociales con fines comerciales o comunicacionales.

Para qué sirve Klout

El objetivo de Klout -comenta Escudero- es otorgar a sus usuarios una herramienta para que conozcan su influencia sociales, y puedan usar esta información para comprender y saber utilizar su alcance comunicacional. Klout también permite conocer cuáles son los temas en los cuales un usuario es considerado influyente, y a vez enterarse de cuáles son los que destacan a otras personas en este servicio para poder usarlos como ejemplo. Finalmente, también permite a sus usuarios acceder a premios, llamados Klout Perks, los cuales están basados en el puntaje que esa persona tenga en este servicio.

Un índice a todas luces imperfecto, pero es lo que hay

En mi opinión, Klout no refleja la influencia real online. Se centra mucho en Facebook y Twitter. Os pondré dos ejemplos:

  1. Hace dos semanas publiqué un artículo en Puro Marketing que a fecha de hoy ha sido compartido más de 2.100 veces. ¿Se supone que ese anuncio escrito y firmado por mi ha hecho subir mi Klout? Pues no. Ni se movió. Y os explicaré la razón: quienes lo compartían mencionaban @PuroMarketing en Twitter, pero no @guillemrecolons. Es decir, mi artículo ha contribuído mejorar el Klout de Puro Marketing (cosa por la que me alegro, que nadie piense lo contrario).
  2. Hace pocos días fue mi aniversario, y las felicitaciones de amigos acumuladas en Facebook hicieron subir mi Klout de 63 a 66. Sin yo hacer nada, sin generar ningún contenido.
También creo que quienes escribimos en blogs corporativos como este de Soymimarca no somos indexados por Klout salvo por los amigos que conocen nuestro usuario de Twitter y nos mencionan en esa red. Resumiendo, creo que no soy el único que denuncia esa falta de precisión de Klout. Oscar Del Santo me habló hace unos meses de Kred, un índice a todas luces mejor que Klout pero que no ha logrado imponerse -me recuerda la guerra perdida por Betamax frente a VHS en los 80-.


¿Qué pasa con Klout y la empresa?


Me llama la atención un fenómeno que se está dando últimamente. Por un lado algo que parece lógico, las empresas también tienen Klout. Toda empresa que haya entrado en “la conversación” con perfiles corporativos es susceptible de ser indexada por Klout. Y ahí ya la tenemos liada. Me imagino al responsable de Marketing digital de la compañía peleando día a día para que no baje el Klout.


Por otro lado veo que Klout se utiliza como criterio para decidir la contratación de un profesional del área digital. ¿Sorprendente, no? En Francia, según lo que leo en el blog de CapGemini Consulting, ya está funcionando, de momento con un índice mínimo de 35, algo que parece asequible para alguien con un par de perfiles 2.0 (siempre que uno sea Twitter).


Y por otro lado, un elemento clave para una estrategia de negocio con Klout: asignar mejor los esfuerzos de las empresas en las redes sociales dirigiéndose a “influencers clave”. En vez de disparar con escopeta de perdigones, Klout permite identificar a las personas más influyentes online (con los fallos del sistema comentados antes) y dirigirse a ellos para conseguir un efecto viral de gran eficacia: es más creíble recibir un mensaje recomendado por @yoriento (Klout 79) que por un community manager novato con un Klout de 37.
Capgemini nos habla de 4 formas en que una empresa puede utilizar Klout:

  1. Recompensar a los prescriptores más influyentes: De mayo a julio 2012, Cathay Pacific se dirigió a usuarios con un Klout superior a 40 para ofrecerles acceso gratuito a su sala VIP.
  2. Promover un evento especial: En octubre de 2010 Virgin America invitó a los 120 principales influencers a la inauguración  de una nueva ruta de Toronto a San Francisco.
  3. Reforzar el lanzamiento de un producto: Audi utilizó el Klout para dirigirse a 200 influencers del mundo automovilístico y les invitó a probar el nuevo modelo A8, generando 3.500 tweets que alcanzaron a un total de 3 millones de usuarios de Twitter.
  4. Mejorar el servicio a clientes: En los últimos meses, las grandes marcas de CRM y bases de datos como Malchimp, Salesforce y Genesis anunciaron la integración de herramientas Klout. Eso les permite distinguir en el trato a clientes: por ejemplo, destinar a un agente a hablar con alguien con un Klout de 60 mientras a otro con Klout 20 le contestarían con un correo electrónico estándar.


Una conclusión

A pesar de su superficialidad en la medición real de influencia online, Klout parece que ha llegado para quedarse y parece que va a ser el uso corporativo el que saque mayor partido a la herramienta. Así que si aún no estás en Klout, empieza a pensarlo. Pero en el caso de tu empresa, no lo pienses, tírate de cabeza.