Entradas

No te vayas….

Es evidente que –al margen de cual sea la situación del mercado de trabajo- uno de los retos de la gestión de personas es la retención de la gente valiosa, lo que los profesionales denominamos retención del talento.

Conservar a la gente con más talento, más motivada y con mayor potencial de talento, (ojo porque estas tres cualidades normalmente no van unidas) es cada día más difícil, porque los mercados y las necesidades tanto de las organizaciones como de las personas cambian cada día y los profesionales, tienen cada día más certeza, sobre el hecho de que sus carreras pasan por cambios constantes y continuos.

Hoy saber retener a la gente valiosa (y ayudarles a gestionar su marca personal) ha de ser uno de los hitos de la buena gestión empresarial.

Pau Hortal / socio consultor

Solo cuando os lleguéis a conocer seréis conocidos

“Solo cuando os lleguéis a conocer seréis conocidos”. La frase no es mía; es de Jesús de Nazaret, espero que nadie se ofenda ni piense que utilizo a una figura sagrada para intereses propios. Lo cierto es que comparto la frase al 100%.

Entre las personas o empresas que acuden a SOYMIMARCA para gestionar y proyectar su marca personal hay muchas que insisten mucho en que necesitan mayor visibilidad, darse a conocer como sea. En muchos casos no hay problema, se trata de personas o empresas que ya tienen claro quiénes son y qué hoja de ruta tienen; la comunicación es posible.

Pero ¿Qué pasa cuando no hemos resuelto aún la primera fase de nuestro iceberg, la de autoconocimiento? ¿Qué pasa cuando aún no hemos resuelto la segunda fase de nuestro iceberg, la de trazar un camino, unos objetivos, un público al que dirigirnos?

Pasaría lo mismo que si construimos una casa sin cimientos, que se aguantará de milagro y que se desmontará a la primera de cambio.

Llegar a conocerse uno mismo no es un proceso sencillo. No se trata de auto-introspección. Se trata de entender nuestras creencias, de estar dispuestos a romperlas para afrontar un proceso de cambio, se trata de tener claras nuestras prioridades, nuestros principios (valores), de identificar nuestras debilidades y fortalezas, nuestras habilidades y competencias. Para eso siempre será mejor contar con ayuda, ya que cuando nos miramos al espejo solo vemos una parte de nosostros mismos.

Lanzarse a comunicar cuando aún no hemos aclarado los contenidos y objetivos finales de nuestra oferta es poco prudente. En la construcción de la marca personal hay que tener paciencia y trabajar con un plan definido, y no olvidar nunca que Roma no se construyó en un día.

Cuando nos lleguemos a conocer habremos dado el primer paso para ser conocidos. Gracias, Jesus de Nazaret, por este sabio consejo.

¿Quieres volar muy alto?, ¡suelta lastre!

¿Te has sentido, en los últimos tiempos,  tenso, agitado, cansado desbordado, desganado, triste o desmotivado? ¿Tienes la sensación de que algo te sobrepasa? ¿Te estresa el tener que gastar energía para controlar el máximo de cosas? Quizás haya llegado el momento de ocuparte de ti mismo y soltar lastre.

A lo largo de mi vida he tenido que soltar lastre en bastantes ocasiones tanto a nivel personal como profesional. He vivido largos periodos de insomnio y de infelicidad que acabaron con una ruptura matrimonial, me he tenido que reinventar en diversas ocasiones a nivel profesional y dejar de lado situaciones que bajo un disfraz de comodidad me alejaban de aquello que me llenaba y daba sentido a mi existencia. Y después de cada situación he notado a pesar del dolor, a pesar de lo que se ha quedado por el camino una sensación de alivio que me ha permitido llegar hasta donde estoy ahora y sentirme feliz.

Me gusta el concepto de lastre porque visualizo aquellos aerostáticos multicolores tan vistosos que las mañanas de domingo surcan nuestros cielos, cuando están a ras de suelo se tambalean cual fantasma amorfo a merced de la brisa y de repente un fogonazo, unos sacos que caen por las bordas y se elevan majestuosos hacia lo más alto.

En nuestra vida soltar lastre es dejar atrás todo lo que nos impide seguir nuestro camino, que nos bloquea nuestra autenticidad y que nos sabotea nuestra marca personal.

Durante el proceso de formulación de nuestra marca personal nos planteamos qué es aquello que nos mueve a actuar, qué es lo que nos hace disfrutar, qué es lo que da sentido a nuestra vida. A esto le llamamos nuestra misión. También nos planteamos a donde queremos llegar, cual es el sueño que queremos ver realizado, en qué esperamos convertirnos y hacemos el esfuerzo de visualizarnos al final de nuestra vida para poder tener la certeza de que hemos enfocado el buen camino, esto es nuestra visión. Y todo esto lo hacemos bajo el filtro de unos indicadores que nos marcan los bordes del camino, que nos avisan si hemos sobrepasado las reglas del juego que nos hemos fijado, me refiero a los valores.

Conociéndonos más y mejor llega un momento que encontramos personas, situaciones y cosas que han dejado de tener sentido para nosotros a las que estamos amarrados tenazmente y hemos de tomar la decisión de reconocer que ya no nos sirven porque difuminan nuestra visión y entorpecen nuestra visión. Llegados a este punto nos puede dar la sensación de que estamos en un momento “insostenible”, estamos hechos un lío y un destello de lucidez nos indica que ha llegado el momento de soltar el lastre.

No es una tarea fácil porque a pesar de las evidencias nos aferramos a lo que tenemos para que nada cambie, nos dispersamos en buscar justificaciones  inútiles y en buscar culpables. De dar el paso y soltar o no soltar el lastre depende el avanzar o el quedar anclado en el suelo, ganar o perder la batalla contra nuestra falta de lucidez significa la vida o la muerte y no me refiero a nuestra desaparición física sino a estas pequeñas muertes que nos hacen más pequeños, más viles más alejados de nuestro objetivo.

Soltar lastre es una actitud, es un proceso y forma parte de la huella que dejamos porque sin movimiento no hay huella y con lastre no hay marca. Como toda actitud viene de nuestro interior y es un acto de libertad que implica el cambiar nuestros hábitos, nuestra manera de hacer.

Y si has llegado hasta aquí y mi relato no te ha dejado indiferente, si estás convencido de que puedes volar más alto y no ves claro cómo hacerlo, déjate ayudar por alguien que haya vivido la experiencia y que sepa acompañare mientras tú sueltas lastre. Cuenta con nosotros: ¡suelta lastre!

[subscribe2]

Dejar huella o desgarrar. El coste de no impulsar las marcas personales.

El inicio de esta semana ha sido intenso e interesante. Con Montse Taboada, mi socia, hemos tenido la oportunidad de compartir y ofrecer unas jornadas de formación a un grupo de ejecutivos de un importante grupo logístico sobre los valores que sustentan el liderazgo. Hablar de valores y de todo aquello que sale de dentro de las personas es cada vez más motivador, me hace descubrir la enorme riqueza que se encierra en cada uno de nosotros y constatar que hay equipos directivos que apoyan el avance de su gente de manera sincera alivia los temores de un futuro incierto.

Me han llamado la atención unas intervenciones que resaltaban la dificultad que engendra al líder intermedio de una organización precisamente su posicionamiento. El no estar arriba del todo, en el top management, pero tampoco en la base de la pirámide genera muchas veces incomodidad y la creencia de que sólo desde la cúspide se puede ejercer influencia de manera eficaz. ¿Es esto realmente cierto o se trata de una de las muchas trampas que nos tendemos de buena fe para evitar poner a prueba todo nuestro potencial?

Estar en el medio puede llegar a ser realmente duro, se recibe presión desde arriba para obtener resultados , para compartir retos y escuchar lamentos que no están estrictamente dentro del ámbito de control ; desde abajo se pide comunicación, feed back  y respaldo al mismo tiempo que se debe tirar del carro y delegar para que las tareas fluyan  y los plazos se cumplan y todo ello sin olvidar a los colegas que también están en la misma posición y con los que se tiene que interactuar, coordinarse y a veces pelearse porque aun compartiendo una misma visión del negocio los intereses inmediatos no van por el mismo camino. Esto puede ser un lío.

La incomodidad y la tensión resienten a toda la organización. El buen hacer de los niveles intermedios, su motivación y por qué no decirlo su posibilidad de alto rendimiento potencian el valor de la compañía e impulsan los resultados cosa que para los tiempos que corren no está nada mal. De una manera u otra dejan huella y depende de cómo sea esta marcará también al  resto.

A estas alturas del relato empiezo a tener claro que este grupo de profesionales son un engranaje básico del que depende el correcto movimiento de toda la estructura. Su capacidad de influencia es clara y elevada. Sólo falta que los interesados tomen conciencia de la misma para que puedan sentirse plenamente responsables.

Líderes capaces de marcar son líderes con marca o por lo menos con capacidad de marca propia que si empujan en la misma dirección que la marca corporativa, si comparten los mismos valores, dejarán una huella profunda, sólida, visible y traducible en valor para el accionista.

Impulsar las marcas en beneficio de todos o no, esta es la cuestión. Y no vale tomarlo a guasa porque los efectos de no hacerlo pueden ser nefastos. Un arañazo, un desgarro son también una marca, ¿o no?.

Jordi Collell / Personal Branding Coach / soymimarca