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Personal branding, el arte de invertir en ti (5), gestiona tu visibilidad

Foto: Flickr

Si hace unos días introducía la estrategia personal bajo el paraguas de la creatividad, no será menos la puesta en escena de la visibilidad personal.

Recuerda que para llegar aquí antes tienes que haber entendido bien quién eres y hasta dónde puedes llegar (autoconocimiento) y cuál es tu hoja de ruta (estrategia). Ya estás en condiciones de emerger a la superficie del iceberg y hacerte visible.

Tu nombre es tu marca. Protégelo y defiéndelo.

Si tienes la suerte de que nadie más en el mundo se llame (nombre y apellido) igual que tu, estás de suerte. Pero eso no suele darse. Así que trata de contratar un dominio (8€ al año) con tunombreyapellido.com. ¿Está ocupado? No te preocupes. Inténtalo con los dos apellidos (o dos nombres), inténtalo con .net, .es,… ¿tampoco? Utiliza tu lado derecho del cerebro, el de las ideas, el de las locuras. Búscate un buen apodo y hazte con él en la red.

La mejor comunicación sobre ti es la que harán los demás

Es más creíble lo que cuenten los demás sobre ti, tiene su lógica. Así que prepárate para una campaña de relaciones públicas basada en la creación de contenidos de calidad. Para decir cosas interesantes podemos recurrir a muchos medios

  • Escribir un libro o escribir regularmente en un diario o revista
  • Disponer de una tarjeta de visita original, que deje huella
  • Tratar de aparecer lo máximo posible en medios audiovisuales
  • Asistir a eventos, ya sea como ponente o como oyente
  • Escribir en un blog. No se requieren conocimientos informáticos
  • Gestiona las redes sociales que puedan trabajar mejor para tu marca (no son todas)

No olvides participar activamente en blogs que te influyan, Twitter o grupos de Linkedin (foros). Si quieres que los demás lo hagan contigo, empieza tu con los demás.

Prepara tu discurso con tu oferta

Ya sabes qué decir. Ahora se trata de preparar la forma para adecuarla a cada situación. Y situaciones hay muchas.

  • Encontrarte a un potencial cliente en un evento, en un ascensor, en un restaurante.
  • Ser invitado a participar en un programa de radio o TV. ¿Cómo te presentas en pocos segundos?
  • Redactar tu perfil en redes como Twitter, que limitan el espacio a 140 o 160 caracteres. Redactar tu perfil en otras redes como Linkedin, Facebook…
  • Redactar tu currículo (creo muy poco en este formato, pero aún lo piden)
  • Grabar un vídeo con tu propuesta. Preferimos los medios audiovisuales a los escritos.

Busca formatos visuales, apóyate en imágenes

Hoy existen muchos formatos visuales. Funcionan muy buen, ya que ayudan a fijar mejor los conceptos clave y evitan descripciones obvias. Aquí tienes algunos:

  • La presentación en powerpoint, prezi, PDF… permite enriquecer tu discurso con recursos visuales
  • Pinterest. Si aún no lo conoces, te animo a visitar www.pinterest.com la red que te permite asociar imágenes clave a tu gestión de marca: libros, discos, fotografías, logotipos, trabajos visuales…
  • Flickr, Picasa, permiten crearte álbumes, etiquetar imágenes, compartirlas…
  • Facebook, seguramente la más visual de las redes, en que imágenes y vídeos prosperan mejor que textos largos.

En los artículos próximos de la serie “Personal Branding, el arte de invertir en ti” iremos desgranando uno a uno cada uno de estos puntos. Recuerda. Todos los lunes.

3 razones para no permitir que sean los demás quienes decidan tu marca personal

El pasado noviembre ya escribimos sobre la necesidad de tomar el control de la gestión de tu marca personal. Nos encontramos constantemente con personas reacias a plasmar un posicionamiento diferencial, una marca personal clara y convincente. En la mayoría de estos casos, se produce una “deriva de marca” que aboca a la persona a dejar su reputación, su etiqueta, su marca, a merced de lo que digan los demás.

¿Quién de nosotros no arrastraba de pequeño una etiqueta de colegio, del estilo “el gordo”, “el enano”, “el pelota”, “la empollona”…? Pensaréis que son cosas de críos, pero algunas de estas etiquetas perduran en el tiempo y no ayudan a consolidar marcas fuertes. Hay personas que hacen de sus defectos virtudes, pero muchas otras tienden a interiorizar la frustración y a llevar la pesada carga de una mochila llena de piedras.

Aquí tenemos 3 razones para evitar que los demás decidan nuestra marca:

  1. Seguramente la marca que nos generen los demás no coincidirá con la que nosotros nos plantearíamos. La lotería no toca casi nunca.
  2. Es muy difícil quitar una etiqueta negativa. Hemos tenido algún caso complejo de reputación negativa, y el timing de “curación” es largo, largo, largo.
  3. Si no decidimos sobre nosotros, ¿Sobre qué decidiremos entonces?

Os dejo que penséis más razones -las hay-. pero, sobre todo, os dejo que penséis en las respuestas, y especialmente la del punto 3.