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El mito del 93% en comunicación no verbal

En entrevistas, conferencias o apariciones públicas todos hemos visto alguna vez estas cifras:

  • 55 % del mensaje general se transmite a través de la imagen al entregar el mensaje.
  • 38 % del mensaje general se transmite a través del tono de voz.
  • 7 % del mensaje general puede ser atribuido a las palabras que la persona utiliza.
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Estos porcentajes aparecen por primera entre 1967 y 1969 en los estudios de Albert Mehrabian, en base a su investigación realizada en la Universidad de Stanford. Puede que muchos de vosotros ya supierais de esta información sobre la comunicación no verbal, pero lo curioso es que estas cifras son comúnmente mal utilizadas, y su aplicación poco se parece a lo pensado originalmente por el Profesor Mehrabian .

Mehrabian utiliza dos ecuaciones en Silent Messages  para describir los resultados de una parte de su investigación (en el capítulo “El Mensaje de doble filo”):

  • Agrado Total = 7 % agrado verbal + 38 % agrado vocal + 55 % agrado facial
  • Sentimiento Total = 7 % sentimiento verbal + 38 % sentimiento vocal + 55 % sentimiento facial

La conclusión del Profesor Mehrabian es la siguiente: las palabras, la voz y el cuerpo tienen que ser coherentes entre sí . Si el receptor de la información detecta una inconsistencia, él o ella se basa más en otros factores que en las palabras dirigidas para transmitir el mensaje general. Es decir, si se utiliza el lenguaje corporal para pretender ser alguien distinto en una presentación o entrevista ( tratando de utilizar la mayor cantidad posible del 55 %), el público percibirá esta incoherencia y será menos probable que crean lo que estamos diciendo .

“Cuando las acciones contradicen las palabras, la gente confía más en las acciones para inferir los sentimientos de otro.”

Esto pone en evidencia la importancia de ser uno mismo también en nuestra comunicación personal. No debemos renunciar a los gestos que nos hacen únicos, o a nuestro tono de voz personal… una cosa es aprender o optimizar la forma en la que nos comunicamos en público y la otra es jugar a ser quien no somos.  La autenticidad y la coherencia son los pilares básicos de nuestra marca personal, y también refuerzan nuestra capacidad de influencia en nuestra comunicación interpersonal.

 

¿Qué esconden tus palabras?

Nerviosismo, inquietud, inseguridad… ¿Eres consciente de todo lo que dices mientras no hablas? ¿Sabes todo aquello que comunicas a través de los gestos, de la mirada, del tono de voz? Y es que los gestos muchas veces nos delatan… Dicen cuando mentimos, exageramos, cuando no nos gusta lo que tenemos delante o cuando nos cae mal la persona con la que hablamos. Los gestos, o mejor dicho la comunicación no verbal revela gran cantidad de información acerca de nosotros.

Supongo que estaréis de acuerdo conmigo en que una de las situaciones en las que controlar el lenguaje corporal es importante – a la vez que complicado – es en una entrevista de trabajo. Los nervios pueden jugarnos una mala pasada y hemos de tomar consciencia de no lanzar mensajes contradictorios. Por ejemplo, si digo que soy una persona segura no puedo tener una postura corporal pobre y con los hombros encogidos. El entrevistador va a prestar atención a cómo nos comportamos, como reaccionamos y lo que transmitimos.

¿Sabíais que un 93% comunicamos con el lenguaje no verbal y sólo un 7% con el verbal? ¿Os imagináis que fuéramos inexpresivos? Está claro que no comunicaríamos igual.

Para que el lenguaje de nuestro cuerpo no nos traicione en una entrevista de trabajo hay una serie de aspectos a tener en cuenta:

1. El apretón de manos

Lo primero que debemos hacer es dar al entrevistador un firme apretón de manos. Hemos de hacerlo de forma enérgica y con la mano en posición vertical, para no mostrar ni sumisión ni superioridad. Además, hay que tener presente que juntar las palmas de las manos con nuestro interlocutor transmite calidez, positivismo y amistad.

2. Una buena postura

Una buena postura es fundamental para mostrar confianza, seguridad y una actitud positiva. Hay que sentarse con la espalda recta pero relajada, incluso mientras esperamos para hablar con el entrevistador, hay que mostrar una buena actitud incluso en la sala de espera, de modo que la gente que nos rodea también tenga una impresión favorable de nosotros.

3. No muestres inquietud

Es innegable que a la mayoría de nosotros una entrevista de trabajo nos causa cierto nerviosismo e inquietud. Procura que tu lenguaje corporal no lo muestre en exceso, ya que puede verse como una falta de autoestima y confianza.

Consejos:

  • Los pies y las piernas son una gran fuente de información: Contrólalos. Ten en cuenta que de cintura en abajo nos cuesta mucho más controlar nuestro cuerpo (cuanto más lejos del cerebro está un parte de nuestro cuerpo menos conscientes somos de ella).
  • Evita jugar con el pelo o las uñas. Y sobretodo no te balancees en la silla. Parece obvio pero en ocasiones no nos damos cuenta y lo estamos haciendo.

4. Contacto visual

Hay que mantener siempre el contacto visual durante toda la entrevista. Si evitas la mirada de tu entrevistador va a parecer que eres alguien poco fiable y que tienes algo que esconder. Al hablar procura mantener el contacto visual con el entrevistador, de esta manera mostrarás empatía y confianza.

5. Sonrisa

Las sonrisas con contagiosas. Crean un clima de relajación más distendido y agradable. No hay necesidad de sonreír durante toda la entrevista, porque podría hacerte parecer falso, pero tratar de sonreír al menos una vez o dos veces.

Los silencios, las miradas, la expresión facial… aunque no digamos nada, nuestro cuerpo está comunicando. Recordad que nuestro cuerpo no miente y que los gestos y las miradas en ocasiones dicen mucho más que las palabras.

Aléxia Herms / Asesora de Marca Personal