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Tres valores espirituales para tu marca personal

La huella que dejamos en los demás, nuestra marca personal, se proyecta en el mundo de los átomos a través del contacto directo, físico, tangible; en el mundo de los bits, las redes sociales y el universo internet y tiene también una dimensión espiritual que, sin lugar a dudas, tiene el poder de posicionar, diferenciar y convertir en memorable. 

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Nuestra marca personal tiene que estar alineada con nuestros valores y nuestras creencias y la falta de sintonía con ellos provoca ineficiencias, disfuncionalidades y bloqueos porque en definitiva forman parte de nuestra identidad. Los valores y creencias constituyen el esqueleto de nuestra identidad espiritual.

En las fechas en que estamos me parece relevante destacar tres valores que, para mi, marcan la diferencia y sobre los que os invito a reflexionar.

  • El perdón: Perdonar es aceptar que  frente a cualquier afrenta, incumplimiento o daño recibido es posible comenzar de nuevo y que ninguna circunstancia negativa es permanente. Afecta a nuestra relación con los demás y con nosotros mismos. Muchas veces es más difícil perdonarnos que hacerlo con los demás.

Perdonar no es olvidar si no que es un proceso que nos permite  seguir avanzando a pesar del mal hecho o recibido.

Perdonar es un signo de fortaleza y de madurez y requiere un esfuerzo de comunicación porque deber ser explicado y comprendido.

  • La esperanza: Es la confianza de que veremos realizadas nuestra visión y nuestra visión a pesar de las dificultades con las que nos vayamos encontrando a lo largo de la vida. No es una fe ciega si no que es tener siempre un ojo puesto en lo que queremos ser y conseguir para que ilumine nuestras decisiones. La esperanza se refuerza con nuestros actos.

Detrás de la esperanza siempre hay un sueño y una marca que no sueña pierde su norte.

  • La solidaridad: Es la voluntad de ofrecer ayuda y dar apoyo a los demás. Está en conexión con el principio de dar antes de recibir y en el compartir. En un mundo interdependiente como el nuestro la solidaridad está en el centro del crecimiento y de la mejora personales porque compartiendo lo que posee cada uno de nosotros se construye una sociedad más poderosa.

No debemos confundir la solidaridad con el trabajar gratis. Una marca personal solidaria es reconocida por los demás y se convierte fácilmente en memorable.

¿Hemos integrado estos tres valores en nuestra marca personal?

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¿Dejas marca?

 

La palabra marca está de moda. La utilizamos todos y con mucha frecuencia. Incluso los más pequeños ya conocen de su existencia y de su significado. El concepto de marca tiene diferentes significados. Según la Real Academia Española puede significar una señal hecha en una persona, animal o cosa para distinguirla de otra. También significa instrumento para medir, o medida cierta y segura del tamaño de una cosa incluso, a nivel deportivo, el mejor resultado técnico homologado. No obstante, existe además otra acepción al concepto marca. Según el Oxford Concise Dictionary también se entiende marca como el hecho de dejar una impresión inolvidable en la mente de una persona. Esta acepción transmite una idea importante. Las marcas, no son sólo los logotipos o las imágenes, colores y formas de miles de productos. Son básicamente percepciones que tienen las personas sobre determinados productos, servicios… Las percepciones son totalmente subjetivas; se crean en nuestra mente y definen la imagen que cada uno de nosotros tenemos sobre estos productos.

Con las marcas personales sucede lo mismo. Una marca personal no es el nombre completo de una persona, ni su propia página web, ni su tarjeta de visita o su Curriculum Vitae. Es básicamente, la imagen que tienen sobre él determinadas personas. Como bien dice Jeff Bezos, CEO de Amazon, la marca personal es “aquello que dicen de alguna persona cuando no está delante”. También se basan en percepciones y por ello, también son terriblemente subjetivas.

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Estoy seguro que todos hemos tenido diferentes profesores/as, jefes/as, compañeros/as de trabajo, novios/as, amigos/as… También estoy seguro que la mayoría de estas personas las hemos olvidado o casi olvidado. La mayoría de ellos no han dejado marca, no han dejado huella en nuestro recuerdo, en nuestra mente. Seguramente, sólo pocas personas nos han marcado realmente a lo largo de nuestra vida. Nos acordamos de ellas por mucho que pase el tiempo, evocan en nosotros sentimientos positivos, nos apetecería volver a estar con ellos…en definitiva, estas personas nos han dejado marca y por lo tanto podemos decir, que tienen una marca personal potente.

Ahora bien, ¿de qué depende el hecho de dejar marca en otras personas? Pues de muchos factores como la competencia profesional, la capacidad de trabajo, tus conocimientos… Pero, a mi entender, existe un factor que sobresale notablemente del resto. Se trata de las emociones. Las personas que gestionan bien sus emociones y sobretodo saben gestionar e impactar en las emociones de los demás (lo que se conoce como Inteligencia Emocional) suelen dejar una huella mayor en la mente de las personas. Seguramente, si repasamos aquellas personas que nos han marcado encontraremos no al mejor profesor o jefe o compañero, ni al más preparado, ni al más listo, sino al que mejor nos hizo sentir, quien más nos hizo disfrutar de nuestro trabajo, estudio, hobbie… Gestionar e impactar en las emociones de los demás es un requisito fundamental para dejar marca en alguien.

Como suele decirse, las personas con frecuencia olvidamos aquello que nos dicen o aquello que vemos. No obstante, difícilmente olvidamos aquello que nos hicieron sentir, la forma en la que impactaron en nuestras emociones. Y tú, ¿impactas en las emociones de los demás?, es decir, ¿dejas marca?

El momento es ahora… y la persona eres tú

 

En un momento como el actual, con casi 6 millones de parados, una tasa de desempleo del 26% (y superior al 50% para los jóvenes), resulta imprescindible que gestiones tu marca personal. Esta idea está muy clara y creo que ya (casi) nadie la discute. Ya han pasado 16 años desde aquel agosto de 1997 cuando Tom Peters publicó en la revista Fast Company su famoso artículo titulado “The Brand Called You” y reactivó la importancia de gestionar la marca personal. Desde entonces, la excelente labor de grandes profesionales del personal branding a nivel internacional como Peter Montoya, William Arruda, Catherine Kaputa entre otros y de profesionales en España como Andrés Pérez Ortega (sherpa de la marca personal en España) o de proyectos como el de Soymimarca, han conseguido divulgar la importancia y los principios del personal branding entre la gran mayoría de profesionales. Quien más o quien menos está convencido de que hoy en día, resulta imprescindible gestionar la propia marca personal.

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No obstante, por pereza, por desconocimiento o por otros motivos, muchos profesionales no hacen nada al respecto. Aunque reconocen la importancia del personal branding se excusan diciendo que no tienen tiempo, que ya están bien a nivel laboral, o que a ellos estos temas de marketing no les interesan. Lamentablemente muchos cambian de opinión cuando son despedidos o cuando tienen ante sí un reto profesional que requiere una buena marca personal (un proyecto, un posible ascenso…). En ese momento se convencen de repente y quieren recuperar cuanto antes el tiempo perdido. Se trata de un comportamiento tan estúpido como dejar de fumar o cambiar algún determinado hábito cuando a alguien le comunican una grave enfermedad. Hubiera sido mejor haber empezado mucho antes. Porque las marcas personales (igual que sucede con las marcas corporativas) requieren de tiempo. Como suele decirse, para gestionar la marca personal tienes que subir por la escalera (paso a paso) ya que el ascensor no funciona.

Por lo tanto, seas funcionario, estés en una gran empresa, estés satisfecho con tu vida profesional o no lo estés, seas un profesional liberal o un asalariado, empieza cuanto antes a gestionar tu propia marca personal. La hayas trabajado mucho o poco, lo hagas por convicción o por necesidad, empieza… AHORA. AHORA es el segundo mejor momento para empezar a gestionar tu marca personal (el mejor momento fue hace años).

Y en este desafío, estás solo. Muchos de los retos que vas a afrontar a nivel profesional los vas a trabajar en equipo. Te vas a rodear de buenos profesionales, de especialistas que complementarán tus conocimientos y harán que entre todos cumpláis el objetivo. Lamentablemente, la mayoría de personas van a tener que gestionar su propia marca personal ellos solos. A nadie más que a ti le interesa potenciar tu marca, diferenciarse de sus competidores, tener éxito y ser más feliz. En muchos casos, no sólo no recibirás ayuda sino serás criticado por ello (ya sea por otros compañeros, por tus jefes…). Por lo tanto, TÚ eres el principal (o único) interesado en gestionar de forma eficiente tu marca personal. ¿Quién más sino, estaría dispuesto a trabajar duro para gestionar tu marca personal? Lánzate al mundo del personal branding. Lee libros, visita blogs especializados, acude a conferencias, fórmate… Te será de gran ayuda.

Créeme, el momento es AHORA y la persona eres TÚ. ¡El reto (tu marca personal) se lo merece!