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Un minuto con Arancha Ruiz

 

[youtube]http://youtu.be/AlVvcQawAU8[/youtube]

 

Arancha, es Headunter & Talentist y Consultora de Branding Personal. En su blog afirma que su marca personal está centrada en  “ayudar a las personas y a las empresas a diferenciarse y ser más competitivas gracias a la visibilidad del talento”. Su exisitoso blog “Historias de Cracks” habla de personas, talento, marketing, redes sociales, educación y alguna que otra cosa sorprendente. Arancha es uno de los referentes en marca personal de nuestro país y además será una de las autoras y profesoras del Posgrado en Personal Branding que se lanzará este próximo otoño en un novedoso formato semi-presencial.

Más información – En la web de la Universidad: Enlace – En la web del Posgrado: www.posgradopersonalbranding.es – En Twitter:@PosgradoPB

 

“Nuestra mente es pensamiento, emoción y acción”

Arancha Ruiz afirma firmemente que TODOS sabemos hacer algo de forma extraordinaria. Y viniendo de una mujer como ella, esta afirmación sin duda gana peso. Arancha es Headhunter & Talentist, Consultora de Personal Branding y autora del Blog de marca personal: “Historias de Cracks”. Un blog referente que recoge desde el año 2008 artículos especializados en branding personal, identidad on line profesional y técnicas de comunicación como el storytelling o el elevator picth. 

JC: Cuéntanos, por favor, el origen de tus Historias de Cracks. ¿Qué querías comunicar cuando las iniciaste?

AR: Desde el principio tuve claro que quería introducir a las personas en el concepto de la marca personal. En la importancia que tiene que los demás conozcan y valoren el talento de las personas. Creo firmemente que todo el mundo sabe hacer algo de forma extraordinaria, que son un crack en algo. Por ejemplo, un camarero que lleva a una mesa de ocho sus cafés exactamente como lo han pedido: cortado, descafeinado solo, con lecha manchada, largo de café, y es capaz de darle a cada uno el suyo ¡es un crack!

Se me ocurrió que la mejor manera de animar a las personas a desarrollar su marca personal era contando historias de personas ordinarias que en realidad son extraordinarias. Contando “historias de cracks”

JC: Pero en definitiva, ¿qué es un crack? ¿Nace o se hace?

AR: Un crack nace, por supuesto, porque todo el mundo es un crack en algo y tiene un talento, que luego desarrolla a lo largo de su vida. Puede ser desde algo sencillo hasta lo más complejo, pero todo el mundo tiene un talento que le convierte en un crack. Algunos tienen la ventaja de saber cuál es ese atributo o cualidad desde jóvenes y otros lo descubren a los cuarenta, pero que son buenos en algo, de forma definitiva.

JC: ¿Cuales son para ti las claves de una marca personal?

AR: Ser coherente y consistente con uno mismo y con los objetivos, y saber que en el proceso, como en la vida, habrá mucho aprendizaje a base de prueba y error.

JC: Hemisferio derecho, hemisferio izquierdo. ¿Cuál deja la mejor marca personal?

AR: Kant decía que la mente humana era pensamiento, emoción y acción. Me parece muy sabio y acertado.

No se trata de comunicar, debes ser capaz de emocionar

Como todos los sábados, presentamos una sesión del curso online Personal Branding Plan, y la de hoy es la dedicada al relato o storytelling y de la que soy autora. Esta sesión Nº 10 es la 2ª del módulo visibilidad y networking.

Cuando estás en el proceso de transmisión de tu marca personal no puedes limitarte a la elaboración de un mensaje. No se trata de comunicar, debes ser capaz de emocionar. Y para ello nada mejor que narrar tu historia.

En esta sesión se aprende a:

  • Preparar los elementos clave que han de contener una historia personal para emocionar.
  • Identificar la emoción que conecta.
  • Conocer los elementos clave en el storytelling: personas, trama, objetivo y  el estilo de narración.
  • Identificar las características de la historia: atemporal, memorable, noticiable y transmitible. Y, por encima de todo, relevante.

Aquí tenemos el vídeo de introducción a esta sesión:

[youtube]http://youtu.be/CeR9Vz_rqZk[/youtube]

La felicidad tras el despido. Parte I

Es un tópico hablar de despido y depresión, de fases de luto, de indefinición, desorientación, crisis. Como hubiera dicho Louis Van Gaal, “siempre negativo”. Pero, ¿Qué pasa con el lado positivo del despido? ¿Por qué nunca se habla de personas que han descubierto que existe una vida mejor tras un ERE? ¿Qué hay de todos aquellos que, de la noche a la mañana, han descubierto que eran auténticos emprendedores? ¿Por qué insistimos tanto en tapar nuestros fracasos? ¿Hay vida tras el despido?

Hoy iniciamos una sección nueva, una sección, parafraseando a mi querida amiga y “coopetidora” Arancha Ruiz, de historias de cracks, de historias de reciclaje positivo. Las hay, y muchas, aunque muchos nos hagan ver únicamente el lado negativo. Los anglosajones nos llevan ventaja, ellos saben sacar tajada de un fracaso como nadie. Es más, en un país como Estados Unidos, por ejemplo, muchos headhunters y muchos Capital Risc prescinden sin piedad de profesionales que no hayan conocido el fracaso.

Bienvenidos pues a la serie “La felicidad tras el despido“. Para poder completar esta serie necesitaré vuestros testimonios. Os ruego que si habéis experimentado un proceso de felicidad post-despido me escribáis en la sección de contacto de este blog con el asunto “La felicidad tras el despido“. Como no podía ser de otra manera, comenzaré con un caso que creo conocer bien, el mio.

El caso GR. La vida comienza a los cuarenta

El qué

Cuento con el privilegio personal y profesional de haber experimentado un despido, lo que fue la palanca de lanzamiento de una nueva vida con más sabores que sinsabores. Con más destellos de felicidad que de tristeza. Si  hoy me dedico al personal branding es gracias a lo que aconteció a finales de 2004.

El cómo

Inicié mi carrera profesional muy joven. Mi primera nómina, un contrato de prácticas en la agencia de publicidad Tiempo BBDO, está fechada en enero de 1979. Yo tenía 16 años y estudiaba por las noches. Ahí entendí que el entorno de la comunicación, la creatividad, la publicidad y toda la locura que conllevan se convertirían en mi profesión.

Y así fue. Pasé 11 años por J. Walter Thompson, luego por Bassat & Ogilvy y luego por Saatchi & Saatchi. En total, unos 20 años en el entorno de la agencia de publicidad internacional, trabajando para anunciantes de gran presupuesto y para marcas globales. Tras esos 20 años quise probar el sabor de formar parte del accionariado de una empresa, así que acepté la oferta para dirigir la agencia barcelonesa Altraforma. Corría el año 1998 y la experiencia no pudo empezar mejor.

Me sentía a gusto, trabaja con la misma intensidad o más, fines de semana, algunas noches. Pero trabaja “para mi”. Un cachito del resultado (si no recuerdo mal un 15%) era mio. En 2000 y 2001 conseguimos colocar a la agencia en lugares de ranking reservados a grupos muy grandes. Éramos un bombón. Recibimos muchas ofertas de compra de grupos multinacionales. Las circunstancias hicieron que no se aceptara ninguna de esas ofertas (craso error) y que en 2003 se avistaran signos de desaceleración. Algún cliente perdido, algún despido inoportuno, cosas que pasan en las mejores familias y que se suelen superar.

Pero sucedió algo que marcaría mi vida para siempre. Sin saberlo, me instalé en la “zona de confort“, en esa zona cerebral que impide ver la necesidad de cambiar la manera de hacer las cosas. Es posible que alguna circunstancia adversa en mi entorno familiar influyera en mi estado de ánimo, pero fuera como fuere en septiembre de 2004 llegué a un acuerdo de salida con el socio mayoritario de la agencia. Eufemismos al margen, me despidieron de la compañía. Hablemos claro, por favor. Vendí mis acciones y me fui en diciembre de ese mismo año, tras una fiesta de Navidad que se convirtió en mi funeral publicitario.

En enero de 2005, y gracias a algún anunciante que no se quería desprender de mi, inicié mi propio negocio, Lateral Consulting. Lo de lateral venía por la influencia positiva de Edward de Bono y su “Lateral thinking”, un libro que se debería leer a los bebés en la cuna.

Ahí descubrí que se podía trabajar como un burro y ser feliz. Las presiones eran mis presiones, nadie me ponía metas, me las ponía yo solo. Sin  saberlo, ideé mi propio personal branding plan. En 2007 acepté una oferta para gestionar en España el negocio de TVLowCost, una joven agencia francesa que rompió moldes y abrió en dos años filiales por todo el mundo desafiando con su filosofía a las grandes multinacionales. El invento no funcionó aquí, lo que me dio nuevos parámetros para saber lo que no hay que hacer, pero afortunadamente mi negocio con Lateral Consulting funcionaba bien.

En 2007, desde Lateral, empecé a trabajar en proyectos de estrategia y comunicación orientados a personas, a profesionales. Políticos, emprendedores, personas que habían sufrido un despido… Aun no lo sabía, pero mi buena amiga Linda Reichard un día me dijo que lo que yo hacía se llama “personal branding“.

A principios de 2010, de la mano del que luego sería mi actual socio, Jordi Collell, asistimos a una jornada en Madrid sobre marca personal capitaneada por el sherpa Andrés Pérez Ortega, y en octubre de ese mismo año abríamos SOYMIMARCA.

El porqué. Key learnings.

La felicidad existe. Solo hay que ir a buscarla. Y eso se consigue superando miedos.

Arriesgar es clave. Si no arriesgas puedes vivir razonablemente bien con un sueldo digno, pero será difícil que vayas a trabajar con el grado de motivación adecuado.

Se puede vivir con  menos. Muchas personas se cierran en banda a emprender por miedo a no llegar a los niveles de retribución  que tenían trabajando como empleadas.

Think big. Piensa en grande. Si tienes una buena idea, ponle recursos, no seas tacaño. No hay idea que prospere sin una inversión decente.

Rodéate de los mejores. Hasta ahí el tópico. Pero quiero decir rodéate de las mejores personas, de gente a la que puedas confiar las llaves de tu vida. Despréndete rápidamente de quien no comparta tu grado de entusiamo por el proyecto, se convertirá en un agente tóxico.

Hazte un plan. Tu plan. Sigue un guión. Y ves adaptándolo según las circunstancias. No te cierres a cambios de rumbo, pero mantén el destino. Y recuerda, como dijo el poeta griego Constantino Kavafis, que lo importante no es solo llegar al destino, sino aprender del viaje sin forzar la travesía.

¿Quieres trabajar tu marca personal con nosotros?

Contáctanos aquí y buscaremos soluciones.