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Unbranded, el hombre sin marca

¿Te imaginas una mano sin líneas? ¿Te imaginas un rostro sin ojos, boca o nariz?

Hablamos de rasgos físicos, pero ¿Te imaginas a una persona sin ideas propias, sin objetivos, sin mensaje, sin propuesta…? Hablamos de un hombre sin marca, un “unbranded”.

Los unbranded han perdido la condición básica de su marca personal: la autenticidad. Y la han perdido porque sencillamente no creen en sí mismos, en su potencial, en la fuerza de sus ideas. Siempre piensan que las ideas de los demás son mejores que las suyas, así que se mimetizan en otras personas hasta perder su esencia.

Supongo que, de alguna manera, todos tenemos algo de unbranded. No podemos renunciar a la influencia que nos ejercen los más de 1.000 mensajes que nuestro cerebro registra cada día.

La mejor manera de evitar ser unbranded es trazarnos un plan que nos indique dónde podemos llegar y cómo. Y escribirlo. Y sopesarlo. La mejor manera de no ser unbranded es plantearse un refuerzo de marca personal que saque lo mejor de nosotros.