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Marketing Humano V: La cuarta C es Comunicar

Además de establecer nuestra marca personal, construida y edificada sobre valores reales, y sobre una argumentación vital consecuente con lo que somos y con nuestras aspiraciones, el marketing humano establece las relaciones entre personas, entre marcas personales.

Tanto los aspectos de visibilidad como de actitud son bases de una estrategia de comunicación. La comunicación entre personas es condición sine quanon para la actividad del marketing humano.

Vivimos en una sociedad cada vez más compleja. Y no nos referimos a los últimos años, no. La sociedad lleva evolucionando desde hace un millón y medio de años, y hasta hoy no ha dejado de hacerlo. Eso sí, cada vez a un ritmo mayor.

Desde la aparición de los primeros homos hasta hoy, el lenguaje ha ido siempre por detrás de la necesidad de su uso, hasta que el hombre moderno ha construido en los últimos siglos un sistema de lenguaje tan complejo que hemos aprendido a utilizarlo incluso para trabajar el engaño.

Es por ello que la complejidad del lenguaje poco ayuda al establecimiento de relaciones en el marketing humano, el marketing entre personas, si no hacemos un uso adecuado del mismo.

  • La marca debe ser coherente
  • La intención debe ser sincera
  • La comunicación debe apoyarla

Así pues, y partiendo de la premisa de que somos marcas y que transmitimos ¿no será inevitable controlar esa comunicación? Su control, su aprendizaje y su práctica se ejercita en tres niveles de nuestra dimensión personal:

  1. Lo que se ve
  2. Lo que se oye
  3. Lo que se percibe

1. Lo que se ve.

Lo que se ve representa la imagen, responsable del primer nivel de impacto. Se compone del aspecto físico, pero también de nuestra formas de transmisión del mensaje, en el aspecto no verbal. La kinesia, los gestos que apoyan mi mensaje, la mirada que lo hace sincero, la demostración palpable de nuestras cualidades en forma de tarjeta de visita o presentación. Y la proxemia que me sitúa en esa distancia íntima o social

2. Lo que se oye.

El tono de voz, si expresa seguridad o temor, franqueza o duda. Nuestra capacidad verbal, que soporte el respeto, el conocimiento y la cortesía. La entonación, la viveza y la musicalidad de mi mensaje. Hacerlo entretenido, agradable. Es el nivel paralingüístico, el de los recursos sonoros.

3. Lo que se percibe.

La energía, la franqueza, la credibilidad, la confianza,… nuestra promesa de valor. Es el fruto, el resultado de las anteriores, pero también es el objetivo último de una marca personal, y el fondo estructural del marketing humano.

La interrelación entre marcas personales, y su sentido conceptual humano, basado en la realidad, la sinceridad y la confianza tiene el fin último de instalarse en la memoria social, esa parte de nuestro cerebro que se destina a recordar tras ser identificado y admitido.

Para ello la memoria utiliza el filtro de la percepción. Y ésta decidirá si hemos pasado a formar parte de una memoria colectiva, y por lo tanto a estar entre los llamados a interrelacionarnos en el marketing de las personas y de las percepciones. El marketing humano.

Pablo Adán y Guillem Recolons / Asesores de marca personal

Marketing Humano III: Cuestión de confianza

El tremendo impacto en diversos foros sociales que está generando esta nueva vuelta de tuerca al marketing (#marketinghumano) era en cierto modo previsible, aunque no deja de sorprendernos la facilidad y la ilusión con la que se está asumiendo esta propuesta que más que cambiar el punto de vista que el nuevo marketing tiene del nuevo mercado lo que pretende es cambiar el propio enfoque. Esto es; superar el concepto mercadotécnico de empresa/producto/consumidor/persona hacia una nueva dimensión persona/persona.

La construcción y el desarrollo del personal branding tiene mucho que ver con este nuevo escenario. Las marcas personales fortalecen con valores las relaciones sociales y económicas.

Esto implica que las personas toman conciencia de su valor como marca, no como producto o cliente. La diferencia va mucho más allá de la léxica. La diferencia es la autenticidad emocional.

Yo puedo fabricar un producto y dotarle de emociones. Es realmente fácil, para eso está la publicidad. Es un ser inanimado, incapaz de comunicar per se. Los argumentos y los publicistas comunican por él o por la marca.

Sin embargo cuando hablamos de personas hablamos de particularidades, de experiencias vitales, sensoriales y emocionales. Es realidad en estado puro.

Las personas construyen su marca a partir de valores, habilidades y diferencias. Y también de una promesa de valor basada en la confianza. La confianza es en cierto modo una hipótesis aceptada sobre la conducta futura del otro.

¿Qué papel juega la confianza en el marketing humano?

El papel que juega la confianza en el marketing humano es bidireccional. Es de origen generador pero también receptor.

El primero de ellos crea un sistema de interacciones donde mi marca, mis valores, mis habilidades y mis argumentos diferenciales actúan creando un entorno de respeto y cordialidad para regir las relaciones personales y profesionales.

El segundo devuelve la confianza recibida y actúa como catalizador de las relaciones.

Este marketing de relaciones, entre personas y entre valores, el marketing humano, necesita de la confianza para ser viable y practicado.

Genera credibilidad para transmitir su promesa de valor. Genera confianza para predecir la satisfacción. Utiliza la satisfacción para amplificar y extender su modelo.

Podemos decir que gracias a la confianza, es posible suponer un cierto grado de regularidad y predictibilidad en las acciones sociales, simplificando el funcionamiento de la sociedad. Y esto es mucho decir.

Dejando a un lado el funcionalismo de esta propuesta podemos afirmar al igual que otros autores que la confianza es la base de todas las instituciones, y además actúa como contraste del poder, forzándolo a ajustarse a las propias expectativas.

La pérdida de confianza suele llegar por agotamiento emocional. Esto se produce cuando nuestra promesa de valor no ha cubierto la expectativa en forma o tiempo previsto. Y ya sabes lo difícil que es recuperarla.

¿Crees en el poder de la confianza? ¿crees en el Marketing Humano?


Pablo Adán y Guillem Recolons / Asesores de marca personal

Marca Personal y redes sociales. Que no te atrapen

Marca personal 2.0, marca digital, crear tu marca personal en las redes sociales… Hay que tener cuidado en no caer en las redes digitales, y quedar atrapado por ellas. No sólo es cuestión de engancharse a ellas, que puede ocurrir, sino que pretendemos ir un poco más allá; que te engañes a ti mismo.

Hemos hablado ya mucho en los artículos anteriores acerca de la construcción de la marca personal, de procesos y de elementos.

Es por ello que ya somos casi expertos en saber diferenciar una marca personal de un que no lo es ¿No te atreves a responder? Es muy sencilla, autenticidad y coherencia.

Una marca personal se comporta igual en todos los ámbitos, no tiene cambio de actitudes, ni de relaciones, ni de motivaciones. Es la misma persona, con un estilo similar o igual, con la misma coherencia.

Esto significa que las redes sociales pueden ser una tentación de aparentar lo que no somos, esconder motivaciones, engañar… da igual que sea buscando la realidad en la red, intentando mostrar el auténtico yo, mientras en el mundo on nos escudamos detrás de una coraza, o bien que en el mundo on nuestra proyección personal sea la de la persona que nos somos y nos gustaría ser. Ambas realidades son errores.

Y para que nuestra realidad no sea atrapada entre redes, debemos tener en cuenta una serie de premisas:

  • La primera es bien sencilla: las redes sociales son un medio, no un fin. Esto significa que las redes sociales nos aportan unas posibilidades impresionantes de alcanzar una mayor proyección, y una cobertura universal que hace unos años estaba reservada sólo a unos escogidos, los gurús.

Pero un medio, una herramienta, una nueva forma de conseguir objetivos y metas más ambiciosas.

De poco sirve estar en una red social sin saber para qué estamos, sin haber trazado un plan de acción para actuar conforme a él y a sus objetivos. ¿conocer gente? ¿Quién se conforma con eso? La presencia en una red social de perfil profesional es para relacionarse, contactar, informarse, hacerse visible, participar en grupos, seleccionar personas o empresas. Es así, sus actores lo saben, no te escondas y actúa conforme a tu plan y a tus objetivos. ¿no habrás llegado hasta allí para perder el tiempo? ¿O sí? Oh, me temo que sí.

  • La segunda no es menos rotunda; son una herramienta más para el desarrollo de nuestro perfil profesional y para hacerlo visible, no la única. Las redes complementan nuestra estrategia de marca personal, cubriendo horas, aspectos y personas que no podríamos atender personalmente.

Pero el contacto personal será siempre el que mejor nos conecte a la realidad del mundo que vivimos.

Después toca hablar de que no es la única herramienta. El networking, las relaciones, la gestión de tus contactos, tiene múltiples puntos de encuentro más allá de la red. Conferencias, asociaciones, eventos, presentaciones, foros de discusión, círculos culturales, colegios profesionales, publicaciones, etc, etc… Si nos escudamos tras una identidad digital de manera exclusiva, la percepción de nuestra imagen puede no ser muy cercana a la realidad.

Nada como las relaciones, el contacto personal, es donde se juegan las grandes oportunidades, las distancias cortas, las decisivas. Hay un tiempo y un lugar para todo.

  • Y con la tercera la terminamos de liar; estar en xing o en likedin no tiene por qué ser sinónimo de que tengamos una marca personal. Evidentemente hablamos de redes de perfil profesional. Ahí esta nuestro MySpace, Tuenti o nuestro Facebook para dar fe de que la vida es algo más que trabajar (y de otras muchas cosas más).

Ya sabes que tener 1.500 amigos en Facebook no es tener 1.500 amigos de verdad, y que tener 700 contactos en linkedin no es tener 700 clientes, ni prescriptores. No confundamos vida social con vida digital.

Ahora, tras estas puntualizaciones, vamos por partes para así poder explicar con un poco más de profundidad mi opinión al respecto. Y por supuesto, contar como siempre con vuestros comentarios para poder incorporar nuevos puntos de vista.

No estaría de más ya que nos hemos puesto dar algunos consejos sobre la actitud a tomar en las redes sociales;

  1. Completa al máximo tus perfiles, lo más cercano a la realidad y a tus objetivos
  2. Nunca estar por estar. La red en cuestión debe servir a una estrategia y a unos objetivos
  3. Selecciona bien tus contactos, amigos o como se llaman en cada una. No agregues por agregar. Busca en aquellos que puedan a portar cosas a tu estrategia, y a aquellos de los que puedes aprender.
  4. Si estás en grupos, mantén en ellos cierta actividad
  5. No seas un mero espectador. Está bien que lo seas al principio. Poco después comenta, y termina aportando criterios, opinión e información.
  6. No hace falta una actividad diaria, pero sí semanal. Si no la puedes mantener en varias redes selecciona una de ellas. Aporta mucho más una red bien gestionada como twitter o linked in, o xing, que dos o tres de ellas sin poder aportarles energía y valor.

Una marca personal se sustenta sobre tus valores y tu autenticidad. Se edifica tras un proceso de conciencia y conocimiento. Se dirige hacia la consecución de objetivos, identifica público objetivo y mercados y con toda esta información trazamos una estrategia, que se fundamentará sobre tu beneficio percibido, tu valor diferencial, y buscará tu visibilidad. Un poco más complejo que redactar el perfil de una red social ¿no crees?

Por último, como nos dice el excelente comunicador y networker Félix Capel, las tres claves de la actitud en una red social son dar, recibir, agradecer.

No lo olvides, y practícalo.

Publicado por Pablo Adán en la Revista Economía 3

Pablo Adán / Asesor de marca personal

Marketing Humano I: Porque no somos clientes ni consumidores, somos personas.

Cuántas veces hemos oído aquella reflexión bien sonante de que llega una nueva era. Pues bien, no te quedes mirando porque ya ha llegado. Supongo que si sigues vivo ya te habrás dado cuenta.

En los últimas semanas hemos estado trabajando en dos interesantes proyectos, uno de ellos enfocado al marketing de producto y otro al marketing de consumidor.

El primero es de un gran fabricante de calzado, innovador y tecnológico, de ámbito mundial y una marca reconocida entre los consumidores; marketing de producto. El segundo trabaja sobre una serie de eventos y actividades para una gran ciudad; citymarketing.

Basándonos en el primero de los proyectos hemos reflexionado acerca de la necesidad de interpretar un nuevo escenario sobre el que diseñar nuevas estrategias. Ese escenario lo podemos intuir pero todavía esta definir y por estructurar. Carece de parámetros de medición, aún no tiene reglas. Son las cosas de los cambios, del producto y del mercado.

Y respecto al segundo, el objetivo es cien por cien consumidor; buscar lo que les gusta y generar asistencia y satisfacción.

Hasta ahora, en un enfoque de producto prevalecen los criterios de innovación, diseño y tecnología, mientras que en un enfoque a consumidor cuentan por encima de todo la identificación y la satisfacción de los deseos y necesidades del público predeterminado.

Paralelamente y desde la asesoría de marca personal SOYMIMARCA, en las últimas reuniones hemos estado también hablando de determinados casos en los cuales el paralelismo entre el marketing de producto y el personal branding no son compatibles.

Vaya lío entre ciudades, productos y personas.

Razonando acerca de todo esto creemos que es hora de pensar que si todo ha cambiado de escenario, el marketing también lo ha hecho.

Bye bye marketing nos dio una primera pista sobre la nueva dimensión de las 4 pes, y después el reciente y excelente marketing 3.0 de Kotler, que mantiene al hombre como centro del negocio. No nos habíamos dado cuenta de que faltaba la quinta p, las personas. Pues bien, lo que os proponemos aquí no es una p más o una p menos, sino un nuevo enfoque marketing: El Marketing Humano.

Un marketing entre personas, entre iguales, horizontal y sin productos. Que piensa en las personas como principio y fin de esta transacción de relaciones, conocimientos y valores. Un marketing basado en el respeto y en la presunción de inteligencia, más allá de estadísticas, gustos y preferencias. Un marketing reclamado por el nuevo mercado, entre marcas personales, donde los polos de la relación, antes que marcas o consumidores, son humanos.

Un marketing que debe humanizar, desde abajo, el mercado y sus relaciones. Un marketing generardor de valor entre las personas. Y como que no nos acabamos de creer del todo eso de un “marketing más humano”, optamos por hablar de un nuevo concepto: Marketing Humano, sin más y sin menos.

El Marketing Humano es una forma de hacer marketing que no tiene 4 pes sino 4 ces : Creer, Confiar, Colaborar, Comunicar.

Porque no somos clientes ni consumidores, somos personas. Porque hay que humanizar el marketing, y porque no sólo hace falta un marketing más humano, sino un verdadero Marketing Humano.

… continuará

Pablo Adán y Guillem Recolons / asesores de marca personal