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¿Es el Personal Branding una ciencia?

 

Cito la primera definición de la R.A.E. de la palabra ciencia:

(Del lat. scientĭa).

1. f. Conjunto de conocimientos obtenidos mediante la observación y el razonamiento, sistemáticamente estructurados y de los que se deducen principios y leyes generales.

Entonces, ¿Es el Personal Branding una ciencia?. No. Y tampoco lo pretende ser. Y tampoco es una pseudociencia.

Goggle Images CC

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La ciencia no admite la cantidad de interpretaciones y recursos metodológicos que incluye el Personal Branding. Desde que empecé con esto, al menos he leído y oído unas 50 definiciones diferentes de Personal Branding. Me atreví, incluso, a redactar una definición propia: “El arte de invertir en ti“.

En cuanto a método, no hay uno universal. El 80% de los que dicen ser consultores en Personal Branding se basan en un medio como internet o 2.0 y no en un fin como pudiera ser una estrategia a 10 años. Entre el 20% restante, no son más de 5 los métodos existentes con cara y ojos en el mercado. La matriz de estrategia personal de Andrés Pérez Ortega, el Iceberg de la marca personal de Soymimarca, los 5 pasos que define Roberto Álvarez del Blanco, la Personal Balanced Score Card de Hubert Rampersad y poca cosa más.

Es posible que el Personal Branding (o Branding Personal) pueda utilizar elementos del campo de la ciencia para definir algunos de sus procesos. La neurociencia, y concretamente el neuromarketing son recursos que se pueden utilizar en procesos de branding aplicados a personas. Pero ni siquiera “neuromarketing“, “Branding” o “Personal Branding” son palabras dignas de aparecer en el diccionario de la RAE. Y sus versiones en Wikipedia son vagas e incompletas (por más que algunos colegas de profesión han tratado -sin éxito- de enmendar esa carencia).

Gracias a las iniciativas de algunos profesionales que están trabajando en un doctorado en Personal Branding como Jordi Collell, Javier Zamora Saborit, y quizás alguno más que olvido, y gracias a la iniciativa de la Universitat Ramon Llull / Blanquerna en crear el primer Posgrado en Personal Branding, conseguiremos que los procesos de marca personal se doten cada vez más de elementos científicos estructurados y medibles.

Hoy por hoy, sabemos que el “Personal Brander” perfecto debería tener competencias de coaching, de estrategia empresarial y de comunicación. Haberlos, haylos, pero son escasos.

Eso sí, confío en que el Personal Branding no figure nunca en “La lista de la vergüenza” junto a universidades, colegios oficiales y organismos públicos que promueven la pseudociencia.

Empieza el curso 2012-13… ¿Tienes plan?

Hablemos de propósitos

¿Tienes plan? Empieza una nueva temporada llena de buenas intenciones. Con el nuevo curso, quizás te plantees los siguientes retos:

  • Seguir una dieta para perder unos kilos
  • Empezar seriamente a hacer deporte
  • Dejar de lado algunos vicios (tabaco…)
  • Cambiar de ambiente
  • Mejorar tu formación en idiomas
  • Plantearte un posgrado
  • O quizás no te plantees cambios…

Si ya tienes un plan, enhorabuena. No dejes que los planes que tienes para ti sean más importantes que tú mismo. Si aun no lo tienes, es un buen momento para echar un vistazo a dos propuestas formativas que te pueden ayudar reforzarte como persona y reforzar tus posibilidades de éxito:

La primera

      • Se trata del Curso ONLINE de autogestión de tu Marca Personal, el primero con cara y ojos que corre por internet: El Personal Branding Plan
      • Con el Personal Branding Plan, aprenderás a conocer mejor tus habilidades, a definir tu plan y a comunicarte mejor! En aproximadamente 3 meses , a tu ritmo, construirás tu propia hoja de ruta.
      • La metodología del curso  de basa en el Iceberg de la Marca Personal de Soymimarca, los impulsores del curso.
      • El curso online cuenta con autores de primera fila en el panorama del personal branding: Jordi Collell, Neus Arqués, Oscar Del Santo, Arancha Ruiz, Pablo Adán, Natalia Gómez del Pozuelo, David Alcubierre y Guillem Recolons.
      • Aquí tienes el enlace a la web con toda la información

En cuanto a la otra propuesta, es una invitación a convertirte en especialista en Personal Branding:

La segunda

  • Se trata del primer POSGRADO EN PERSONAL BRANDING universitario, dirigido a graduados, licenciados y profesionales interesados en ampliar sus conocimientos sobre las estrategias de Personal Branding
  • El posgrado se cursa presencialmente -en castellano- en Barcelona, en la Facultad de Comunicación Blanquerna perteneciente a la Universitat Ramón Llull
  • La dirección del posgrado es de Jordi Collell (Soymimarca) y Antoni Solanilla (Facultad de Comunicación Blanquerna), y aquí podéis consultar el profesorado.
  • Salidas profesionales:
    • Asesor de marca personal para empresarios, políticos, deportistas, artistas
    • Consultor para búsqueda de trabajo, reincorporación al mercado de trabajo, emprendedurías, refuerzo de imagen corporativa
    • Profesional en agencia de comunicación
  • Para más información sobre fechas, matrícula, créditos… te rogamos visites este ENLACE.

Y tu… ¿En qué etapa de tu marca personal estás? -2-

El lunes pasado iniciamos una serie de artículos breves sobre el ciclo de vida de una marca personal. Lo hicimos hablando de la fase de introducción -“picar piedra” sería un nombre alternativo-. Hoy hablamos de una de las fases mágicas, la de crecimiento, cuando parece que todo va viento en popa, pero aún falta trabajar duro para alcanzar la velocidad de crucero.

2. La fase de crecimiento

  • En esta fase, tu marca personal está alcanzando buenas cuotas de reconocimiento.
  • Estás en un buen momento, ya que todas las habilidades aprendidas se están convirtiendo en valor.
  • Tu entorno profesional te empieza a considerar una referencia, y empiezas a hacer de tu marca la opción preferente en procesos de selección de distinta índole.
  • Algunas empresas, escuelas de negocio o universidades te invitan para dar charlas, lo que hace crecer tu notoriedad de manera muy interesante.
  • Tu web o blog mejoran en visitantes e interacciones, y otros blogs lo tienen como referencia en sus enlaces de interés.
  • Si en esta fase tienes éxito, necesitas estar preparado para afrontar la llegada de nuevos competidores que entienden tu segmento de mercado como una oportunidad.
  • Precisamente la competencia te obliga a prepararte, a reforzar tu networking y a generar el máximo de confianza.

¿Está tu marca personal preparada para pasar a la fase de madurez?

Este es un momento clave de construcción de futuro y de “fine tunning”. El método de prueba y error permitirá establecer los ajustes necesarios para crear una base de negocio sólida y duradera. Lo valores por los que apostamos en nuestra fase introductoria se convierten en ejes estratégicos. Cualquier oportunidad es buena para comunicar. Nuestra marca personal gana coherencia, si bien aun no estamos en una etapa muy fructífera en la generación de negocio.

El branding personal nos puede ayudar a utilizar las herramientas estratégicas y de visibilidad para empezar a alcanzar la velocidad de crucero.

Seguiremos. El próximo post de esta serie va dedicado a la fase de madurez (yo la llamo velocidad de crucero).

Guillem Recolons / asesor de marca personal

Y tu… ¿En qué etapa de tu marca personal estás? -1-

Aunque hay ciertas diferencias, el marketing personal o desarrollo de la marca personal no dista demasiado del marketing tradicional. No sé si el maestro Philip Kotler estará muy de acuerdo con mi afirmación, pero puedo decir que he trabajado en las dos disciplinas y que ambas pivotan alrededor de un eje mágico: el posicionamiento. Hoy empezamos una serie de 4 posts breves sobre las etapas o fases de la marca personal, algo parecido al ciclo de vida.

1. La fase de introducción

  • Las raices de la gestación de tu marca personal vienen de lugares como el parvulario, el colegio, el instituto, la universidad. Ahí empezaste a ser una persona conocida por algunas habilidades, gestualidades, formas de pensar y actuar. Hasta es posible que tuvieras un “mote”, una pequeña marca nacida de una peculiaridad, de una diferencia.
  • Si has empezado a trabajar, tu marca personal ha ido creándose en un ámbito algo más hostil, en el que cada vez diferenciarse de los demás se hace difícil pero indispensable.
  • Puede que también hayas creado algún perfil online en alguna red social. Puede incluso que te hayas atrevido con un blog.
  • En el terreno profesional, aún no eres una persona muy conocida, pero tu nombre empieza a ser familiar en un ámbito profesional reducido.
  • Falta caminar algo más para ganarte la confianza de la gente.
  • Pocas personas son conscientes de la oferta que hay detrás de tu marca personal, por lo que aún te toca trabajar duro

¿Está tu marca personal preparada para pasar a la fase de crecimiento?

Este es un momento crucial de definición estratégica. De valorar cómo hemos llegado hasta donde hemos llegado y qué debemos cambiar. De plantearnos una visión, un sueño para el que definamos una misión. De poner sobre la mesa unos principios (valores) que regirán nuestra actividad. De crear una hoja de ruta, un calendario y un público objetivo al que dirigir nuestra oferta. Y, por supuest0, de dar visibilidad y coherencia a esa marca.

Si alguna etapa es clave para contar con una ayuda en esta fase de definición de branding personal es esta, la etapa de introducción en que uno decide dar un paso adelante.

Seguiremos. El próximo post de esta serie va dedicado a la fase de crecimiento.

Guillem Recolons / asesor de marca personal

3 razones para no permitir que sean los demás quienes decidan tu marca personal

El pasado noviembre ya escribimos sobre la necesidad de tomar el control de la gestión de tu marca personal. Nos encontramos constantemente con personas reacias a plasmar un posicionamiento diferencial, una marca personal clara y convincente. En la mayoría de estos casos, se produce una “deriva de marca” que aboca a la persona a dejar su reputación, su etiqueta, su marca, a merced de lo que digan los demás.

¿Quién de nosotros no arrastraba de pequeño una etiqueta de colegio, del estilo “el gordo”, “el enano”, “el pelota”, “la empollona”…? Pensaréis que son cosas de críos, pero algunas de estas etiquetas perduran en el tiempo y no ayudan a consolidar marcas fuertes. Hay personas que hacen de sus defectos virtudes, pero muchas otras tienden a interiorizar la frustración y a llevar la pesada carga de una mochila llena de piedras.

Aquí tenemos 3 razones para evitar que los demás decidan nuestra marca:

  1. Seguramente la marca que nos generen los demás no coincidirá con la que nosotros nos plantearíamos. La lotería no toca casi nunca.
  2. Es muy difícil quitar una etiqueta negativa. Hemos tenido algún caso complejo de reputación negativa, y el timing de “curación” es largo, largo, largo.
  3. Si no decidimos sobre nosotros, ¿Sobre qué decidiremos entonces?

Os dejo que penséis más razones -las hay-. pero, sobre todo, os dejo que penséis en las respuestas, y especialmente la del punto 3.

 

Anatomía de una decisión que afecta a la marca personal

Un político se sincera y nos cuenta por qué ha aceptado una responsabilidad de gobierno.

Que la política es un arte desprestigiado es una verdad de Perogrullo, desde la prensa hasta las conversaciones de ascensor ninguno de nosotros pierde oportunidad para clavarle una puya.

La situación en el mundo y en nuestro país posiblemente no esté para dar grandes saltos, la economía no acaba de funcionar, el paro sigue desgarrando personas y familias y lo peor es que no se ven signos de dirección claros.

Leyendo ayer La Vanguardia durante la pausa del desayuno encontré un regalo, el  relato de un político que explica el por qué tomó la decisión de aceptar una tarea de gobierno. El político es Ferran Mascarell del que se decía que era hasta hace poco esperanza de los socialistas en las quinielas municipales y ahora es Conseller de Cultura del nuevo gobierno de Convergencia i  Unió.

Decisiones tomamos todos cada día. En muchas ocasiones optamos por el dejar hacer o por el que decidan otros que es una forma un tanto salvaje o irresponsable de decidir delegando. Decidir a veces incomoda, otras da miedo y siempre implica mojarse.

Nuestras decisiones imprimen carácter a nuestra marca personal, según como las tomemos potenciaremos o lastraremos nuestra integridad y nuestra reputación.

Una decisión bien estructurada está basada en la base de nuestra marca personal debajo de la línea de flotación del iceberg. Una decisión con marca personal, y para ello no importa el tamaño o importancia de la misma, se fundamenta en nuestra visión que nos indica el rumbo hacia donde queremos ir, en la misión que fija nuestros objetivos, en los valores que actúan como un indicador de posición de fidelidad hacia la visón y misión y finalmente en el entorno porque lo que decidimos siempre tiene consecuencias  “ecológicas” que afectan a nuestras relaciones en términos generales.

Todos estos elementos están presentes en el texto de Ferran Mascarell que encontrareis seguidamente. Os invito a leerlo y como siempre a opinar.

Jordi Collell / Personal Branding Coach / soymimarca

La cultura de la cultura

FERRAN MASCARELL

Los ciudadanos queremos acuerdos, pactos y progreso, no guerras bizantinas y confrontaciones

14 de diciembre, martes
Solemne acto conmemorativo del 150 aniversario del Ateneu Barcelonès. Pongo de relieve por qué razón los ateneos son más cosa de futuro que no de pasado. Me place ser vicepresidente de esta entidad. Con Oriol Bohigas al frente, con el esfuerzo desinteresado de los demás amigos de la junta le hemos dado la vuelta. Todo es cuestión de ideas, esfuerzo y cooperación. Los asistentes lo reconocen. Oriol recibe una entrañable ovación. El acto es también un homenaje a quien ha capitaneado la transformación. Cuando sea oportuno propondré que la sala inaugurada lleve su nombre.

24 de diciembre, viernes.
Me desayuno con dos noticias inquietantes. Jorge Herralde ha vendido su mítico sello a la italiana Feltrinelli y el Archivo de Carmen Balcells ya está en Alcalá de Henares. Me pregunto por qué razón el país deja escapar con tanta indiferencia dos fragmentos no menores de nuestro mejor capital, el cultural. Hoy Barcelona es algo menos ciudad de editores y hoy la capital de Catalunya ha dejado perder el legado que mejor atestiguaba uno de sus momentos más interesantes de su historia reciente: haber inventado y orquestado el despliegue mundial de la mejor literatura latinoamericana.

24 de diciembre, viernes.
De pronto, a las diez de la mañana de la vigilia de Navidad suena el móvil. En el otro lado de la línea está el presidente de mi país. Me pregunta si me importaría verle en un par de horas. Acudo a la cita, puntual. Él también lo es. Después de los preámbulos me pregunta si quiero ser miembro de su gobierno y dirigir la cartera de Cultura. No me esconde que el inicio será duro, que después quién sabe, pero que en principio si las cosas mejoran desearía que su primera legislatura tuviese una especial significación cultural. Me explica sus argumentos. Quiere a alguien que haga planteamientos de fondo y de futuro. Hago preguntas. Dos esenciales. Mi perfil generará dos reacciones: un debate político notable y una expectativa muy exigente por parte de los diversos sectores culturales. La conversación es larga y franca. Agradable, ordenada. Sincera. En política casi nunca lo son o por lo menos casi nunca lo parecen. ¿Vamos a pensarlo? Por qué no, me digo. Muy pocas veces he conseguido hablar seriamente sobre la cultura de tu país con tu presidente. Sales convencido: este hombre está dispuesto a romper algún molde. De todos modos es una locura. Si aceptaras, armarías un buen lío. Tu partido de referencia no está en su mejor momento. Está enrocado y muy posiblemente la hipótesis de hacer con sus oponentes lo que nunca dejaron que hicieras con ellos les parecerá inadmisible. Les domina un formato antiguo de política. Prefieren la confrontación a la concertación. El diálogo de tanteo con algunos de los máximos dirigentes te lo hace evidente: no les parece concebible. Sólo se les ocurre hablarte del carnet que deberás devolver. No consigues hablar de política, sólo de carnets y enemigos; menos todavía de cultura. La cultura no importa. El circuito de llamadas se va ampliando. Todos los argumentos son parecidos. Todos lo plantean en términos de confrontación. Son proyectos opuestos, antagónicos. Sí – digo yo-,pero nuestro país no está precisamente para cuatro años de enfrentamientos a la vieja usanza. Catalunya necesita concertación, no confrontación. Además, sigo sin entender por qué razón los dirigentes del PSC nunca quisieron aplicar su propio proyecto cultural, por qué razón el PSC ha defraudado tantas veces al sector cultural en estos últimos siete años. Pienso en todo eso mientras acudo como cada año al tradicional Cant de la Sibil·la.

25 y 26 de diciembre. Sábado y domingo.
Mi cabeza hierve. Catalunya vive encajada en una triple crisis de raíz profunda. La económica, dura e impecable; no resoluble en términos estrictamente nacionales, ni tan sólo estatales. La del Estado, extremadamente grave y en fase decisiva; si Catalunya no se libra del peso que supone el actual modelo de Estado, difícilmente saldrá del estrés por sobreesfuerzo en la que anda sometida desde hace demasiado tiempo. Finalmente la política. Los catalanes están cansados de las formas de representación que ofrecen los partidos; los ciudadanos queremos acuerdos, pactos y progreso, no guerras bizantinas, confrontaciones y descalificaciones. Es tiempo de un modo nuevo de hacer política y algunos no parecen verlo. Acabar con la desafección es acabar con la preeminencia de los intereses de los núcleos duros de los partidos políticos. Una foto en un periódico da cuenta de mi reunión de ayer con el presidente de la Generalitat. Mi debate conmigo mismo se hace público. La familia, la comida de Navidad, los regalos, todo se difumina en el mosaico de una meditación de fondo. Hace cuatro años que no estoy en ningún organismo de dirección política. Mi única militancia es una cuota mensual pagada por tradición desde hace más de 25 años. Mis artículos y reflexiones públicas suelen ser mejor acogidas por los demás que por mis propios correligionarios. Trato de poner en orden la secuencia de valores que debe guiar mi decisión. En primer lugar, mi propia convicción sobre el papel esencial de lo cultural. En segundo lugar, los intereses del país. Y sólo en tercer lugar, los intereses de los dirigentes de mi viejo partido. Estoy convencido de que un país vale lo que vale su cultura. Estoy seguro de que la Catalunya democrática en pocas ocasiones ha hecho las políticas culturales que se corresponden con esa convicción. En las políticas culturales demasiado a menudo han prevalecido los intereses de la política corta antes que los de la cultura. Estoy del todo seguro de que la clase de nación a la que hay que aspirar será posible sólo si damos a la cultura un rol renovado: debe ser el instrumento conscientemente constituyente del modelo avanzado de identidad, creatividad, progreso y comunidad que debemos construir. Las llamadas de amigos y conocidos siguen en la onda del día anterior. Algunos parecen considerarme una propiedad del partido. Otros me hablan de la alcaldía de Barcelona. Todos saben cosas de buena tinta. Nadie quiere que su nombre salga a relucir. Estoy harto de este tema. El proceso está siendo barroco, malévolo, malintencionado, profesionalmente perjudicial. El PSC debe aprender a gestionar estas cosas con transparencia o sólo le quedaran dirigentes de aparato. A última hora hablo de nuevo con el presidente. Le expongo mis dudas. Políticamente será complicado, culturalmente puede ser provechoso, personalmente será difícil: esta es mi conclusión. Renuevo mis condiciones. La conversación sigue siendo franca y motivadora.

27 de diciembre, lunes.
A las diez de la mañana me llama de nuevo el presidente. He pensado a fondo durante buena parte de la noche. Estoy decidido a aceptar, pero quiero saber si el presidente sigue convencido. Lo está. Está dispuesto a jugar. Yo también. Digo que adelante. Hablo con el presidente de mi viejo partido: trato de explicarle mi decisión. Me pide que devuelva el carnet.