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¿Sabes en qué eres fuerte? Y a qué estás esperando… ¡Concéntrate en ello!

Si cuando iniciamos un proceso de desarrollo de marca personal con un cliente nos centramos en su autoconocimiento, no  lo hacemos por casualidad, ni por complicar las cosas, aunque a veces podría ser un ejercicio motivante.  Si la marca personal es el reflejo de lo que realmente somos, de nuestra autenticidad, parece lógico comenzar por el principio descubriendo lo que somos. Y esto que parece una verdad de Pero Grullo (hacía tiempo que no salía el personaje), es mucha veces más complicado de lo que parece. Pocas personas se conocen a fondo.

Todo esto viene a cuento porque hoy quiero comentar la importancia de conocer nuestras competencias, nuestros puntos fuertes, aquello en lo que somos naturalmente buenos.

Es muy frecuente en mi actividad como coach ejecutivo encontrar clientes que están preocupados por descubrir aquello para lo que no valen con la única finalidad de trabajar de manera sobrehumana en hacer girar la tortilla y convertir la incompetencia en competencia. Hasta aquí podríamos convenir que tenemos poco que objetar porque el superarse, el vencer obstáculos, el ser mejor es loable, bonito y hace que las empresas y la sociedad tengan mejores profesionales y personas. La pregunta clave en estos casos es ¿con qué coste de oportunidad? y con ello me refiero a lo que se deja de hacer, a lo que se deja de lado para dedicarse a la tarea de ser mejores en lo que somos más o menos malos o del montón.

En la mayoría de casos y después de mucho indagar, sucede que al potenciar  nuestras debilidades abandonamosaquello en lo que realmente somos buenos. Sí señores, para vestir el santo de la incompetencia desvestimos al de nuestras competencias y esta actitud lleva al sufrimiento y en algunos casos al fracaso.

Cuando por el contrario nos centramos en nuestras competencias, lo que realmente hacemos es sacar brillo a nuestras habilidades más genuinas y a partir de aquí podemos plantearnos cómo ser mejores y cómo podemos alcanzar nuestro máximo potencial para ponerlo al servicio de los demás.

Y si pensamos en  nuestros colaboradores o en nuestros semejantes y nos planteamos la manera de ayudarles a ser mejores, vale la pena que les demos la oportunidad de crecer en lo que son fuertes para que brillen en beneficio propio y de todos en lugar de atormentarlos para que mejoren en aquello para lo que no sirven.

Y tú, querido lector que pacientemente has llegado hasta este punto, ¿eres del clan de las competencias o del de las incompetencias? De ti y solo de ti depende pero seas del clan que seas siempre encontrarás en nosotros todo el apoyo necesario para desarrollar y fortalecer tu Marca Personal.

Jordi Collell / asesor de marca personal

Ocho vicios que matan la creatividad

Como veo que mi propuesta de aplicar durante tres semanas los cinco hábitos para ser una máquina innovadora ha calado y como el que avisa no es traidor, os voy a explicar ocho trampas que el azar y los enemigos de lo bueno os van a poner en vuestro camino.  Así sabréis cómo vencerlas.

He encontrado en BNet un post antiguo que me ha parecido sugestivo. Habla de ocho malos hábitos que limitan o matan la creatividad. Recordad que un mal hábito es un vicio, así pues no seamos viciosos y que no se nos ocurra reforzar lo malo durante tres semanas o estaremos perdidos.

Vicio número uno. Crear y evaluar simultáneamente. En Catalunya hay un dicho que alerta acerca de la imposibilidad de repicar la campana e ir a la procesión, al mismo tiempo se entiende. Cuando hablamos de creatividad lo de matar dos pájaros de un tiro puede resultar contraproducente y contraindicado. Hay un momento para crear cosas nuevas, para dar rienda suelta a la imaginación, para convertir el cerebro en una auténtica tormenta y otro para evaluar, para tocar de pies al suelo, para empezar las rebajas.

Vicio número dos. El síndrome del experto. Estamos en un momento de sobrecarga de  expertos, encontramos gurús de algo en cualquier parte de manera que cual plaga invasiva a veces da la sensación de haber roto el adecuado equilibrio. Los grandes creativos viven sanamente al margen de las opiniones dominantes y cuando se acercan a ellas es para mirarlas con ojo crítico para precisamente hacer lo que otros no han hecho.

Vicio número tres.  Miedo al error y al fracaso. ¿A quién le gusta equivocarse? Y sin embargo de grandes errores han salido inventos ingeniosos o que se lo cuenten al creador del post-it.

Vicio número cuatro. Temor a la ambigüedad o el querer tenerlo todo bien atado. A veces cuando nos da la vena creativa surgen ideas que a pesar de gustarnos acaban siendo desechadas porque por algún motivo no cuadran. En nuestra vida hay cosas que no cuadran a priori y luego con perspectiva toman un sentido enorme, pues con las ideas igual, nos hemos de acostumbrar a una razonable ambigüedad y no cortarnos el rollo.  Os recomiendo el discurso de Steve Jobs en la apertura del curso en Stamford cuando habla de conectar puntos y se da cuenta que si no hubiera hecho cosas que en su momento gozaban de poco sentido, algunas oportunidades se hubieran esfumado.

Vicio número cinco. Falta de confianza. Es una mezcla de los puntos cuatro y tres anteriores. Aceptemos la posibilidad de errar y de nadar en la ambigüedad y seguro que la confianza asomará  su cabeza.

Vicio número seis. Los demás nos desaniman. Escuchar opiniones ajenas es generalmente interesante porque nos amplía el campo de visión pero manteniendo la independencia de criterio y teniendo claro que las decisiones creativas las tomamos nosotros. A veces el cervantino ladran luego cabalgamos es una buena política porque de constructores de murallas con buena fe están las sepulturas de ideas llenas.

Vicio número siete. Exceso de información. Así como los excesos de comida provocan empachos y  los de bebida borrachera los excesos de información provocan inacción. Se llama la parálisis por el análisis. Información sí claro, pero la justa.

Vicio número ocho. Los falsos límites. Nuestra sociedad nos ha habituado a vivir en estado permanente de estreñimiento mental, de constipación intelectual, que nos permite pensar en grande. Normalmente tenemos creencias muy pero que muy interiorizadas que nos empequeñecen, saber reconocerlas es crucial para desarrollar un buen proceso creativo. Durante el trabajo de la parte baja del iceberg en nuestro modelo de desarrollo de marca personal analizamos y desactivamos las creencias limitantes que van apareciendo, un motivo de más para confiar en Soymimarca.

¿Somos prisioneros de la red?

Cada día me encuentro con más personas que tienen la sensación de estar prisioneras de la red. Que si Facebook me roba dos horas, si Linkedin media hora más y que si ver los dos o tres vídeos de YouTube otro tanto. Si además estás en Twitter, ni te cuento, una hora más como mínimo. La pregunta es ¿Hacemos buen uso de la red? ¿Estamos al servicio de la red o la red está a nuestro servicio?

La respuesta se parece mucho al concepto central de la dieta mediterránea: hay que probar de todo pero con moderación. Es más, hay que fijarse unos límites, aunque sean orientativos; 10 minutos al día, 15 o 20. Si queréis 30, pero no mucho más (a no ser que forme parte de vuestro trabajo).

Los grandes como Google, Microsoft, Apple … necesitan crecer, y lo hacen en el entorno 2.0, el que les permite visualizar mejor un negocio “long tale”. Van creando y tejiendo redes en las que nosotros vamos cayendo: ¿No estás en Foursquare? ¿No conoces Whatsapp? ¿No usas el MobileMe? ¿Aun no has probado Skipe?. Cierto, quieren hacernos dependientes de las redes, de las tecnologías. La televisión ya no es la caja tonta, ahora se considera casi un mal menor. Los más jóvenes invierten 3 veces más tiempo en aplicaciones de PC o móvil que en ver TV.

Es curioso, cuando entras en Twitter muchos perfiles se definen como “adicto a los social media”, “adicto a las redes sociales”. Triste. No hay que llegar a eso. Hay que salir más, ir a bares, al cine, a bibliotecas, a eventos, a exposiciones. Hay todo un mundo ahí fuera. Rompamos los barrotes de la celda digital.

Marca Personal ¿A qué esperas?


Habrás leído ya decenas de artículos acerca de la importancia de la marca personal. La mayoría de ellos han llamado la atención de esa parte de ti que es consciente de que la necesitas.

Sabrás de amigos y compañeros de trabajo que, en cierto modo, la tienen o la están desarrollando.

Y, por supuesto, estoy seguro de que admiras a muchas personas conocidas en mayor o menor grado que han hecho de su marca una referencia.

Al fin y al cabo vivimos en una época de cambio

Tal vez te sientas algo desorientado, es normal, con tanta información y tengas limitada tu capacidad de asimilarlo debido al devenir de los tiempos que nos ha tocado vivir. Al fin y al cabo vivimos en una época de cambio, y éste se produce a una velocidad que cuesta asimilar.

Vale, soy comprensivo con tu parálisis, no somos máquinas

Vale, soy comprensivo con tu parálisis, no somos máquinas y lo de actuar por instinto no es lo más recomendable ahora mismo. Pero no caigas en la autocomplaciencia, y no te rindas a la evidencia; necesitas sí o sí desarrollar tu marca, y si no lo haces estarás en desventaja frente a los demás.

Que vivimos en un mundo competitivo es un realidad de perogrullo, pero la competitividad se ha transformado en instinto de supervivencia, es una realidad más frívola y evidente.

Si no lo haces estarás en desventaja frente a los demás

Así que el desarrollo de tu marca, la firmeza en establecer tus objetivos personales y profesionales, y tu estrategia para hacerte visible y ser un referente no puede esperar ni un segundo más.

Desde soymimarca queremos contártelo, decírtelo, gritártelo si fuera posible. Sabemos cómo ayudarte, y podemos hacerlo. Hemos asesorado y ayudado a muchísimas personas y empresas en tu misma situación, desempleados, profesionales en fases de desarrollo y crecimiento, emprendedores que empiezan a abrirse un hueco en nuevos mercados, estudiantes que se preparan para enfrentarse al mundo empresarial, y empresas conocedoras de la importancia de contar con profesionales con marcas personales fuertes, para hacer fuerte el factor humano y convertirlo en ventaja competitiva y en factor diferencial.

No esperes más, hay trenes que pasan y no vuelven nunca. Y hay decisiones tardías que ya no resuelven nada.
Afianza tu persona, cimenta tu presente, asegura tu futuro. Desarrolla tu marca personal.

Por cierto, mañana no te pierdas el post “¿Te preocupa que no te quieran por ser mayor?” de Jordi Collell. Dinamita.

Anatomía de una decisión que afecta a la marca personal

Un político se sincera y nos cuenta por qué ha aceptado una responsabilidad de gobierno.

Que la política es un arte desprestigiado es una verdad de Perogrullo, desde la prensa hasta las conversaciones de ascensor ninguno de nosotros pierde oportunidad para clavarle una puya.

La situación en el mundo y en nuestro país posiblemente no esté para dar grandes saltos, la economía no acaba de funcionar, el paro sigue desgarrando personas y familias y lo peor es que no se ven signos de dirección claros.

Leyendo ayer La Vanguardia durante la pausa del desayuno encontré un regalo, el  relato de un político que explica el por qué tomó la decisión de aceptar una tarea de gobierno. El político es Ferran Mascarell del que se decía que era hasta hace poco esperanza de los socialistas en las quinielas municipales y ahora es Conseller de Cultura del nuevo gobierno de Convergencia i  Unió.

Decisiones tomamos todos cada día. En muchas ocasiones optamos por el dejar hacer o por el que decidan otros que es una forma un tanto salvaje o irresponsable de decidir delegando. Decidir a veces incomoda, otras da miedo y siempre implica mojarse.

Nuestras decisiones imprimen carácter a nuestra marca personal, según como las tomemos potenciaremos o lastraremos nuestra integridad y nuestra reputación.

Una decisión bien estructurada está basada en la base de nuestra marca personal debajo de la línea de flotación del iceberg. Una decisión con marca personal, y para ello no importa el tamaño o importancia de la misma, se fundamenta en nuestra visión que nos indica el rumbo hacia donde queremos ir, en la misión que fija nuestros objetivos, en los valores que actúan como un indicador de posición de fidelidad hacia la visón y misión y finalmente en el entorno porque lo que decidimos siempre tiene consecuencias  “ecológicas” que afectan a nuestras relaciones en términos generales.

Todos estos elementos están presentes en el texto de Ferran Mascarell que encontrareis seguidamente. Os invito a leerlo y como siempre a opinar.

Jordi Collell / Personal Branding Coach / soymimarca

La cultura de la cultura

FERRAN MASCARELL

Los ciudadanos queremos acuerdos, pactos y progreso, no guerras bizantinas y confrontaciones

14 de diciembre, martes
Solemne acto conmemorativo del 150 aniversario del Ateneu Barcelonès. Pongo de relieve por qué razón los ateneos son más cosa de futuro que no de pasado. Me place ser vicepresidente de esta entidad. Con Oriol Bohigas al frente, con el esfuerzo desinteresado de los demás amigos de la junta le hemos dado la vuelta. Todo es cuestión de ideas, esfuerzo y cooperación. Los asistentes lo reconocen. Oriol recibe una entrañable ovación. El acto es también un homenaje a quien ha capitaneado la transformación. Cuando sea oportuno propondré que la sala inaugurada lleve su nombre.

24 de diciembre, viernes.
Me desayuno con dos noticias inquietantes. Jorge Herralde ha vendido su mítico sello a la italiana Feltrinelli y el Archivo de Carmen Balcells ya está en Alcalá de Henares. Me pregunto por qué razón el país deja escapar con tanta indiferencia dos fragmentos no menores de nuestro mejor capital, el cultural. Hoy Barcelona es algo menos ciudad de editores y hoy la capital de Catalunya ha dejado perder el legado que mejor atestiguaba uno de sus momentos más interesantes de su historia reciente: haber inventado y orquestado el despliegue mundial de la mejor literatura latinoamericana.

24 de diciembre, viernes.
De pronto, a las diez de la mañana de la vigilia de Navidad suena el móvil. En el otro lado de la línea está el presidente de mi país. Me pregunta si me importaría verle en un par de horas. Acudo a la cita, puntual. Él también lo es. Después de los preámbulos me pregunta si quiero ser miembro de su gobierno y dirigir la cartera de Cultura. No me esconde que el inicio será duro, que después quién sabe, pero que en principio si las cosas mejoran desearía que su primera legislatura tuviese una especial significación cultural. Me explica sus argumentos. Quiere a alguien que haga planteamientos de fondo y de futuro. Hago preguntas. Dos esenciales. Mi perfil generará dos reacciones: un debate político notable y una expectativa muy exigente por parte de los diversos sectores culturales. La conversación es larga y franca. Agradable, ordenada. Sincera. En política casi nunca lo son o por lo menos casi nunca lo parecen. ¿Vamos a pensarlo? Por qué no, me digo. Muy pocas veces he conseguido hablar seriamente sobre la cultura de tu país con tu presidente. Sales convencido: este hombre está dispuesto a romper algún molde. De todos modos es una locura. Si aceptaras, armarías un buen lío. Tu partido de referencia no está en su mejor momento. Está enrocado y muy posiblemente la hipótesis de hacer con sus oponentes lo que nunca dejaron que hicieras con ellos les parecerá inadmisible. Les domina un formato antiguo de política. Prefieren la confrontación a la concertación. El diálogo de tanteo con algunos de los máximos dirigentes te lo hace evidente: no les parece concebible. Sólo se les ocurre hablarte del carnet que deberás devolver. No consigues hablar de política, sólo de carnets y enemigos; menos todavía de cultura. La cultura no importa. El circuito de llamadas se va ampliando. Todos los argumentos son parecidos. Todos lo plantean en términos de confrontación. Son proyectos opuestos, antagónicos. Sí – digo yo-,pero nuestro país no está precisamente para cuatro años de enfrentamientos a la vieja usanza. Catalunya necesita concertación, no confrontación. Además, sigo sin entender por qué razón los dirigentes del PSC nunca quisieron aplicar su propio proyecto cultural, por qué razón el PSC ha defraudado tantas veces al sector cultural en estos últimos siete años. Pienso en todo eso mientras acudo como cada año al tradicional Cant de la Sibil·la.

25 y 26 de diciembre. Sábado y domingo.
Mi cabeza hierve. Catalunya vive encajada en una triple crisis de raíz profunda. La económica, dura e impecable; no resoluble en términos estrictamente nacionales, ni tan sólo estatales. La del Estado, extremadamente grave y en fase decisiva; si Catalunya no se libra del peso que supone el actual modelo de Estado, difícilmente saldrá del estrés por sobreesfuerzo en la que anda sometida desde hace demasiado tiempo. Finalmente la política. Los catalanes están cansados de las formas de representación que ofrecen los partidos; los ciudadanos queremos acuerdos, pactos y progreso, no guerras bizantinas, confrontaciones y descalificaciones. Es tiempo de un modo nuevo de hacer política y algunos no parecen verlo. Acabar con la desafección es acabar con la preeminencia de los intereses de los núcleos duros de los partidos políticos. Una foto en un periódico da cuenta de mi reunión de ayer con el presidente de la Generalitat. Mi debate conmigo mismo se hace público. La familia, la comida de Navidad, los regalos, todo se difumina en el mosaico de una meditación de fondo. Hace cuatro años que no estoy en ningún organismo de dirección política. Mi única militancia es una cuota mensual pagada por tradición desde hace más de 25 años. Mis artículos y reflexiones públicas suelen ser mejor acogidas por los demás que por mis propios correligionarios. Trato de poner en orden la secuencia de valores que debe guiar mi decisión. En primer lugar, mi propia convicción sobre el papel esencial de lo cultural. En segundo lugar, los intereses del país. Y sólo en tercer lugar, los intereses de los dirigentes de mi viejo partido. Estoy convencido de que un país vale lo que vale su cultura. Estoy seguro de que la Catalunya democrática en pocas ocasiones ha hecho las políticas culturales que se corresponden con esa convicción. En las políticas culturales demasiado a menudo han prevalecido los intereses de la política corta antes que los de la cultura. Estoy del todo seguro de que la clase de nación a la que hay que aspirar será posible sólo si damos a la cultura un rol renovado: debe ser el instrumento conscientemente constituyente del modelo avanzado de identidad, creatividad, progreso y comunidad que debemos construir. Las llamadas de amigos y conocidos siguen en la onda del día anterior. Algunos parecen considerarme una propiedad del partido. Otros me hablan de la alcaldía de Barcelona. Todos saben cosas de buena tinta. Nadie quiere que su nombre salga a relucir. Estoy harto de este tema. El proceso está siendo barroco, malévolo, malintencionado, profesionalmente perjudicial. El PSC debe aprender a gestionar estas cosas con transparencia o sólo le quedaran dirigentes de aparato. A última hora hablo de nuevo con el presidente. Le expongo mis dudas. Políticamente será complicado, culturalmente puede ser provechoso, personalmente será difícil: esta es mi conclusión. Renuevo mis condiciones. La conversación sigue siendo franca y motivadora.

27 de diciembre, lunes.
A las diez de la mañana me llama de nuevo el presidente. He pensado a fondo durante buena parte de la noche. Estoy decidido a aceptar, pero quiero saber si el presidente sigue convencido. Lo está. Está dispuesto a jugar. Yo también. Digo que adelante. Hablo con el presidente de mi viejo partido: trato de explicarle mi decisión. Me pide que devuelva el carnet.

¿A qué estamos enganchados? Nuestros apegos. Un chequeo para nuestra marca -4-

Yo soy de los que no tira nada ni que me maten. Acumulo cantidades importantes de libros, cd’s, archivos en el ordenador, gadgets electrónicos y fotografías. En general me cuesta tirar y me encuentro enganchado a cosas materiales. Tengo amigos que por el contrario las cosas materiales parecen importarles un rábano y viven en función de personas en concreto de las que dependen para hacer cualquier cosa en su existencia. Todos tenemos apegos, todos estamos enganchados a algo y el que lo niegue estoy seguro que miente como un bellaco.

Las dependencias, los apegos minan sin que nos demos cuenta nuestra Marca Personal ya que nos impiden, cuando la realidad lo pide, tomar decisiones, hacer borrones y cuenta nueva o iniciar un proceso de cambio.

Haremos un paseo por los apegos personal y materiales pero de momento no hablaremos de dinero al que dedicaremos un capítulo de nuestro chequeo.

Una cosa es querer a los demás  y otra depender de ellos.  Es cierto que necesitamos tener relaciones con otras personas. Son básicas para construir nuestra identidad y nuestro sentimiento de pertenencia a un grupo y a la sociedad en general. También necesitamos concretar nuestro amor con alguien para construir una familia y nuestros amigos son muchas veces un cobijo seguro cuando soplan vientos de tempestad.

Cuando nuestras relaciones se vuelven un freno, nos limitan en nuestra toma de decisiones o nos impiden avanzar generamos un lastre que nos hunde de manera implacable y lo peor es que a menudo no nos damos cuenta.

¿Procuramos privilegiar las relaciones que nos son beneficiosas? ¿Somos capaces de ir eliminando aquellas que aunque agradables nos impiden avanzar en nuestro camino?

En un anterior apartado del chequeo hablábamos de querernos. Cuando practicamos el respeto hacia nosotros mismos, respetamos a los demás y tejemos relaciones equitativas, productivas y respetuosas. Si nos amamos encontraremos amor y si sembramos vientos recogeremos tempestades.

Una buena amiga se pasó años lamentándose que sus relaciones masculinas acababan siempre tiranizándola hasta que descubrió que su auténtico tirano era ni más ni menos ella mima; descubierto el origen del problema sus relaciones cambiaron de raíz.

Pasemos ahora a las cosas materiales. Tomemos consciencia de lo que es superfluo. Miremos las cosa que nos rodean, ¿Las hemos adquirido todas de manera consciente? ¿Cuáles queremos realmente de verdad?  ¿Por qué acumulamos cosas y objetos?

Una vieja práctica oriental es desprenderse una vez al año de un objeto realmente querido y analizar las sensaciones que provoca

Me contó un terapeuta amigo que propone a sus pacientes una vieja práctica oriental que es desprenderse una vez al año de un objeto realmente querido y analizar las sensaciones que provoca. Me aseguraba que los resultados eran sorprendentes. Yo no lo he probado, ¿lo hacemos juntos?

Desembarazándonos de todo aquello que nos es inútil , situando los objetos y en general todo lo que es material en su justo lugar daremos a nuestra vida  y a los espacios que ocupamos un toque de orden, de bienestar y de calma. Y seremos más libres y podremos desprendernos en el futuro de aquello que no es esencial y seremos capaces de romper cuando sea necesario para seguir con fidelidad nuestra misión.

Pero no todo es trágico en esta vida. En el siglo XVI Baltasar del Alcázar, poeta sevillano con gran sentido del humor, nos describía de este modo tres de sus apegos:

Tres cosas ( Baltasar del Alcázar, Sevilla 1530-1606)

Tres cosas me tienen preso

de amores el corazón,

la bella Inés, el jamón

y berenjenas con queso.

Esta Inés (amantes) es

quien tuvo en mí tal poder,

que me hizo aborrecer

todo lo que no era Inés.

Trájome un año sin seso,

hasta que en una ocasión

me dio a merendar jamón

y berenjenas con queso.

Fue de Inés la primer palma,

pero ya júzgase mal

entre todos ellos cuál

tiene más parte en mi alma.

En gusto, medida y peso

no le hallo distinción,

ya quiero Inés, ya jamón,

ya berenjenas con queso.

Alega Inés su beldad,

el jamón que es de Aracena,

el queso y berenjena

la española antigüedad.

Y está tan en fil el peso

que juzgado sin pasión

todo es uno, Inés, jamón,

y berenjenas con queso.

A lo menos este trato

de estos mis nuevos amores,

hará que Inés sus favores,

me los venda más barato.

Pues tendrá por contrapeso

si no hiciere razón,

una lonja de jamón

y berenjenas con queso.

Buen provecho  y a por otro capítulo del chequeo.

Jordi Collell / Personal Branding Coach / soymimarca

¿Qué es lo que realmente distingue a los grandes líderes?

Tal  vez  en alguna ocasión te has preguntado ¿Por qué eran tan malos muchos de tus jefes? La mayor parte de esos líderes ineptos no son perversos, ni crueles, ni si levantan por la mañana con el objetivo de  fastidiarte el día. ¿Por qué entonces, tantas personas capaces no logran desarrollar su potencial? ¿Qué es lo que realmente distingue entonces a los  grandes líderes? Desde mi  punto de vista  la base es el autoconocimiento, la parte sumergida de nuestro iceberg. Los buenos líderes conocen sus fuerzas, limitaciones, valores y principios. Creen en su propia capacidad y transmiten autoconfianza y eficacia.

¿Por qué eran tan malos muchos de tus jefes?

El  autoconocimiento emocional es importante porque,  a su nivel más básico, las emociones son información. Las emociones son el medio que posee nuestro cerebro para hacernos prestar atención a algo que surge como una amenaza, nos resulta atractivo o nos ayuda a resolver un problema.

Nuestras emociones son potentes impulsores de la conducta y nuestro cerebro está estructurado para ayudarnos a reaccionar rápidamente a las señales emocionales fuertes. Hay estudios que demuestran que la falta de autocontrol emocional es un grave inconveniente para el éxito de las organizaciones.  Las personas que se enfadan excesivamente no son buenos líderes; ni las personas que no saben reaccionar ante una presión. En general las personas cuyas emociones son incontroladas o inadecuadas a la situación no atraen a los demás sino todo lo contrario, repelen.

Las personas que se enfadan excesivamente no son buenos líderes

El liderazgo emocional es de sentido común, pero es poco habitual en la práctica. Probablemente se deba a que casi todos actuamos con falsas asunciones respecto a lo que es necesario para ser un gran líder, incluidos los mitos de que los buenos líderes deben saber contenerse, que las emociones no cuentan.

El liderazgo es un proceso consciente que comienza por la claridad respecto a la visión personal propia. ¿Cuál es la  tuya?  Siento decirte que si no tienes un elevado autoconocimiento de ti mismo difícilmente podrás actuar de forma adecuada en las diferentes situaciones que te puedes encontrar. Se requiere inteligencia emocional y social y una profunda comprensión de cómo  funcionan las personas. Pero me pregunto si no sabes cómo funcionar tú ¿cómo vas a  gestionar a los demás?

Los líderes excepcionales transmiten pasión, lideran desde el corazón

En definitiva creo que los líderes excepcionales transmiten pasión. Lideran desde el corazón, con inteligencia  y están enfocados hacia el futuro  con el compromiso de ser los mejores. ¿Cuál es tu compromiso?

En muchas ocasiones he comentado con mis colegas que uno de los problemas es que se nos educa exclusivamente en la razón y no en  aceptar nuestras  emociones. Si seguimos rechazando nuestros estados emocionales, en realidad, solo conseguimos el efecto contrario, alimentarlos más pues les damos más fuerza. Por eso la única solución es la aceptación.

Autoconocimiento, reconocimiento y aceptación son para mí tres ejes importantes para empezar tu camino hacia el éxito.  Empieza a trabajar de forma consciente la parte sumergida de tu iceberg. Solo tú sabes cómo hacerlo.

Montse Taboada / Personal Branding Coach / soymimarca

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El iceberg soymimarca de la marca personal

Queríamos encontrar una metáfora visual para explicar nuestro proceso de construcción de la marca personal, y nos ha parecido que el iceberg es la representación perfecta de nuestro método de trabajo. Muchos piensan que la marca personal es la parte emergente del iceberg, la de las redes sociales, los blogs, el networking… , pero lo cierto es que esa parte no sirve de gran cosa si antes no hemos trabajado la parte sumergida, la que define nuestra posición actual, analiza el porqué de esa posición, traza una nueva hoja de ruta y determina unas herramientas para seguirla.

La marca personal es el iceberg al completo. No existe lo uno sin lo otro. Igual que no existe 2.0 sin 1.0 Además de la imagen, os dejamos un vídeo que explica con mayor detalle el funcionamiento del iceberg soymimarca.

Esperamos que os animéis a construir desde hoy vuestra marca con nosotros. Es una buena inversión: invertir en uno mismo. ¿Cuándo empezamos?