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5 áreas que crean la Identidad Visual, por @Maria_A_Sanchez

En fotografías de los perfiles en RRSS, filmaciones o en persona, la parte visible de la Marca Personal, a pesar de su importancia, todavía no tiene un nombre reconocido: Imagen personal, indumentaria, estética, mensaje, tópico, vestimenta… y ha dado paso a conceptos como cliché o estereotipo.

Lo que es evidente: existe una dicotomía imagen-mensaje que Bourdieu definía como ‘Capital Visual’. La parte de la ‘Marca Personal’ que ven los demás y que se ha de gestionar con mucha consciencia, para evitar distorsiones en el mensaje.

Uno de los conceptos más aclaratorios es ‘Identidad Visual’, y me lo ‘regaló’ un gran amigo, tras asistir a un taller que impartíamos mi amiga y colega Cristina Mulero y yo. Me pareció un buen nombre para definir la apariencia estática, sin movimiento.

Para analizarla, suelo descomponerla en 5 áreas:

1. Cabello

2. Piel (barba-bigote o maquillaje incluidos).

3. Expresión facial.

4. Postura corporal.

5. Vestuario y complementos.

La salud la contemplo como la base del concepto, junto con la belleza científica.

El cabello: Siempre limpio, lavado con el mínimo tiempo, producto y agua (lavado S.A.P.). Cuidado: el cabello no se lava, solo el cuero cabelludo.

El estilo ideal de peinado profesional es el que armoniza con el cuerpo y las facciones. Para que embellezca ‘científicamente’ su volumen ha de dejar en el centro a los ojos (en las cabezas rapadas se da esta circunstancia). En la mujer se logra con el recogido o ‘corto femenino’, y tanto en el caso del hombre como en el de la mujer, es ideal que la nuca coincida con la altura de la barbilla.

La mejor calidad de cabello posible va de la mano de los hábitos saludables. La naturaleza sabe que ya no es necesario. Por ello, cuando falta algún nutriente, es lo primero de lo que se deshace. Las últimas investigaciones nos han demostrado que se puede complementar la alimentación para recuperar su calidad. Si se masajea el cuero cabelludo, se atraen los nutrientes con el riego sanguíneo.

La piel: además de reflejar, como el cabello, los hábitos de su dueñ@, reacciona a los colores cercanos. Sobre todo cuando el cabello es teñido, si se lleva maquillaje y al color del vestuario que esté más próximo a la cara. Imprescindible, para saber los mejores colores para la propia piel, ponerse en manos de un/a buen/a expert@ en análisis de color. Increíble el efecto diferente de un color blanco o beige, según la melanina de la piel.

Los aceites pueden ayudar a que la piel se vea mejor, pero lo que más influye en su calidad, sin duda, son de nuevo los hábitos: alimentación completa, descanso, ejercicio, actitud flexible y proactiva… y también masajes faciales diarios y ascendentes, al poner las cremas, que estimulen el riego sanguíneo.

Expresión facial: Llevar o no barba/bigote o maquillaje, en el caso de la mujer, es una decisión a tomar tras diferentes pruebas. Sí puedo corroborar que es muy efectivo en las féminas el lápiz de labios, para ‘enmarcar las palabras’, según la maestra del estilismo, Carolle Pertington. También es aconsejable dibujar líneas ascendentes al final del párpado móvil del ojo. Si se hace de modo suave, el cambio es tan sutil y natural como eficaz, para reforzar en positivo la ‘Marca Personal’.

Postura corporal: Tumbarse en el suelo a descansar, apoyar la espalda contra una pared, hacerse fotografías y observar la postura corporal de otras personas, es lo que los expertos recomiendan para ‘recuperar la verticalidad’, que es la posición ideal para reforzar nuestra ‘Marca Personal’, dándole un aire dinámico y saludable.

Desperezarse cada mañana y cada noche, hacer suaves ejercicios de flexibilidad, movimientos poco usuales durante el día, ayuda a que la sangre circule mejor y a conservar la postura vertical y el cuerpo joven.

Vestuario y complementos: Lo más eficaz es tener 3/4 ‘uniformes’, compuestos por piezas de ropa que ‘honren el cuerpo’. De la talla adecuada, que el cuello, el hombro y la cintura queden en su lugar y bien combinados entre ellos. Del color que favorece la melanina de nuestra piel (cálidos o fríos) y comunique la jerarquía deseada, sin adornos que distraigan el mensaje hablado.

Sí a renovar una o dos piezas del vestuario cuando haga falta, para actualizar el vestuario. No a tener el 80% del armario que no se utiliza.

La salud personal, social y medioambiental Estética y Ética han de ir juntas, como decía el profesor López Aranguren. Esa es la base de una buena ‘Marca Personal. Del mismo modo que recomiendo basar una buena apariencia en la salud de la persona, a la hora de adquirir piezas de ropa (o cualquier enser), abogo por cuidar la salud del planeta, mediante el consumo responsable. Les dejo dos interesantes enlaces a sendas guías sobre el vestuario. Ambas con el mismo nombre: Somos lo que vestimos.

5 áreas que crean la Identidad Visual, @Maria_A_Sanchez

La parte visible de la ‘Marca YO’.

En fotografías de los perfiles en RRSS, filmaciones o en persona, la parte visible de la Marca Personal, a pesar de su importancia, todavía no tiene un nombre reconocido: Imagen personal, indumentaria, estética, mensaje, tópico, vestimenta… y ha dado paso a conceptos como cliché o estereotipo.

Lo que es evidente: existe una dicotomía imagen-mensaje que Bourdieu definía como ‘Capital Visual’. La parte de la ‘Marca Personal’ que ven los demás y que se ha de gestionar con mucha consciencia, para evitar distorsiones en el mensaje.

Uno de los conceptos más aclaratorios es ‘Identidad Visual’, y me lo ‘regaló’ un gran amigo, tras asistir a un taller que impartíamos mi amiga y colega Cristina Mulero y yo. Me pareció un buen nombre para definir la apariencia estática, sin movimiento.

Para analizarla, suelo descomponerla en 5 áreas: 

1.Cabello.

2. Piel (barba-bigote o maquillaje incluidos).

3. Expresión facial.

4. Postura corporal.

5. Vestuario y complementos.

La salud la contemplo como la base del concepto, junto con la belleza científica.

El cabello: Siempre limpio, lavado con el mínimo tiempo, producto y agua (lavado S.A.P.). Cuidado: el cabello no se lava, solo el cuero cabelludo.

El estilo ideal de peinado profesional es el que armoniza con el cuerpo y las facciones. Para que embellezca ‘científicamente’ su volumen a de dejar en el centro a los ojos (en las cabezas rapadas se da esta circunstancia). En la mujer se logra con el recogido o ‘corto femenino’, y tanto en el caso del hombre como en el de la mujer, es ideal que la nuca coincida con la altura de la barbilla.

La mejor calidad de cabello posible va de la mano de los hábitos saludables. La naturaleza sabe que ya no es necesario. Por ello, cuando falta algún nutriente, es lo primero de lo que se deshace. Las últimas investigaciones nos han demostrado que se puede complementar la alimentación para recuperar su calidad. Si se masajea el cuero cabelludo, se atraen los nutrientes con el riego sanguíneo.

La piel: además de reflejar, como el cabello, los hábitos de su dueñ@, reacciona a los colores cercanos. Sobre todo cuando el cabello es teñido, si se lleva maquillaje y al color  del vestuario que esté más próximo a la cara. Imprescindible, para saber los mejores colores para la propia piel, ponerse en manos de un/a buen/a expert@ en análisis de color. Increíble el efecto diferente de un color blanco o beige, según la melanina de la piel.

Los afeites pueden ayudar a que la piel se vea mejor, pero lo que más influye en su calidad, sin duda, son de nuevo los hábitos: alimentación completa, descanso, ejercicio, actitud flexible y proactiva… y también masajes faciales diarios y ascendentes, al poner las cremas,  que estimulen el riego sanguíneo.

Expresión facial: Llevar o no barba/bigote o maquillaje, en el caso de la mujer, es una decisión a tomar tras diferentes pruebas. Sí puedo corroborar que es muy efectivo en las féminas el lápiz de labios, para ‘enmarcar las palabras’, según la maestra del estilismo, Carolle Pertington. También es aconsejable dibujar líneas ascendentes al final del párpado móvil del ojo. Si se hace de modo suave, el cambio es tan sutil y natural como eficaz, para reforzar en positivo la ‘Marca Personal’.

Postura corporal: Tumbarse en el suelo a descansar, apoyar la espalda contra una pared, hacerse fotografías y observar la postura corporal de otras personas, es lo que los expertos recomiendan para ‘recuperar la verticalidad’, que es la posición ideal para reforzar nuestra ‘Marca Personal’, dándole un aire dinámico y saludable.

Desperezarse cada mañana y cada noche, hacer suaves ejercicios de flexibilidad, movimientos poco usuales durante el día, ayuda a que la sangre circule mejor y a conservar la postura vertical y el cuerpo joven.

Vestuario y complementos: Lo más eficaz es tener 3/4 ‘uniformes’, compuestos por piezas de ropa que ‘honren el cuerpo’. De la talla adecuada, que el cuello, el hombro y la cintura queden en su lugar y bien combinados entre ellos. Del color que favorece la melanina de nuestra piel (cálidos o fríos) y comunique la jerarquía deseada, sin adornos que distraigan el mensaje hablado.

Sí a renovar una o dos piezas del vestuario cuando haga falta, para actualizar el vestuario. No a tener el 80% del armario que no se utiliza.

La salud personal, social y medioambiental Estética y Ética han de ir juntas, como decía el profesor López Aranguren. Esa es la base de una buena ‘Marca Personal. Del mismo modo que recomiendo basar una buena apariencia en la salud de la persona, a la hora de adquirir piezas de ropa (o cualquier enser), abogo por cuidar la salud del planeta, mediante el consumo responsable. Les dejo dos interesantes enlaces a sendas guías sobre el vestuario. Ambas con el mismo nombre: Somos lo que vestimos.

Referencias:

http://www.sostenibilitatbcn.cat/attachments/article/301/SomosLoQueVestimos.pdf

http://www.aragon.es/consumo/bibliodigital/29613.pdf

Imagen Google CC Search

Imagen + Mensaje + Emoción. Proyectando tu marca personal, por @pabloadanmico

Le podemos dar todas las vueltas que queramos pero la comunicación personal es la herramienta clave y necesaria para trasladar nuestro mensaje y conseguir nuestras metas. Somos seres sociales y utilizamos la comunicación para, precisamente socializarnos.

Estudiando la comunicación personal en toda su dimensión (mira que le he dado vueltas y más vueltas a raíz de la publicación de “Cómo ser una persona influyente”) te das cuenta que la antropología, la piscología y la neurología nos aportan claves científicas y empíricas de los rincones más complejos de las relaciones personales.

Cierto es que las áreas de la comunicación personal en su lado más académico son la kinesia (gestos, mirada, postura), proxemia (proximidad, contacto) y el paralingüismo (la voz), pero hemos de ser más explícitos y prácticos.

Por eso precisamente vale la pena utilizar toda esa información para intentar sintetizar al máximo las áreas de la persona que comunican, hacerlas sencillas y útiles.

Comunicar para darnos a conocer, comunicar para convencer, comunicar para hacer llegar a los demás nuestros valores, fortalezas, metas, compromisos, nuestro valor diferencial en definitiva. Comunicar nuestra marca personal, que de eso hablamos.

Sintetizando pues nuestras áreas generadoras de comunicación resumiría que son tres:

1. Lo que se ve: la imagen.

2. Lo que se oye: el mensaje.

3. Lo que se percibe: el lado emocional.

Tiene mucho que ver también con la programación neuro lingüística, la PNL, y sus clasificación de las personas en función del uso de los sentidos en la comunicación: visuales, auditivos y kinestésicos.

Vayamos a definir el sentido y el contenido de cada apartado:

1. Lo que se ve. ¿Qué se aprecia de nosotros?

– Tu aspecto, tu imagen física. Debes valorar en qué medida apoya aquello que quieres transmitir y resulta coherente con tu forma de ser.

– Tu actitud. Si mantienes la mirada, si gesticulas y utilizas la comunicación no verbal para apoyar el mensaje.

– Tu tarjeta de visita, si está limpia, arrugada, tachada. Será la herramienta de un posible nuevo contacto.

– Tu CV si estás buscando empleo o mejora, tu proyecto si estás presentando tu idea o empresa. Es lo que quedará de ti.

2. Lo que se oye. ¿Qué se escucha de nosotros?

– Tu mensaje. Las palabras utilizadas, el orden de las mismas. Una estructura coherente, en tiempo adecuado y de fácil interpretación.

– Tu tono de voz, grave, agudo, equilibrado. También el volumen, si se te escucha correctamente. Y la dicción, la limpieza en la pronunciación de las palabras que utilizas.

– Tu entonación, el énfasis que pones al hablar, la pasión o ilusión que pone música a tus palabras.

– Tu vocabulario, cercano a tu profesionalidad pero siempre con naturalidad.

3. Lo que se percibe. ¿Qué sienten al escucharme?

– El lado emocional, el de los sentidos. La percepción queda tras der ti, tu huella.

– Seguridad y confianza, aspectos necesarios para causar un impacto adecuado.

– La seguridad en ti mismo, tu capacidad y tu motivación para conseguir algo

– Tus valores, tu forma de entender el entorno y de relacionarte. Coherencia y compromiso.

Cuidar estas tres áreas requiere conocimiento y trabajo. Pero requiere algo mucho mayor; un proyecto de marca personal.

Porque marca es lo que eres, pero también lo que los demás piensan que eres. El nexo de unión está en la comunicación personal.

2 pautas para construir una Imagen Profesional… ¿atractiva?, por @Maria_A_Sanchez

A vueltas con el Capital Erótico

Muchos han sido los comentarios que nos han llegado a partir del post sobre los ‘silencios verbales y visuales’, gracias. Todo debate, con respeto, enriquece.

En esta ocasión, el tema es la atracción.

Dice el Diccionario de la Real Academia de la lengua Española, del concepto ‘atractivo-va’: Que atrae o tiene fuerza para atraer.

En clase suelo preguntar a las alumnas que afirman que desean estar atractivas también en situaciones profesionales: y una vez que has ‘atraído’ con tu apariencia a alguien… ¿Qué? ¿Has pensado en el siguiente paso?

Considero que el vestuario profesional femenino ‘oficial’ está por diseñar y que se debe a que, las mujeres somos relativamente novatas (apenas 50 años) en esto de ser profesionales en otro ámbito distinto al del hogar. Vaya desde aquí una agradecida loa a l@s expert@s en tareas del hogar, crianza de niñ@s, etc… si es lo que deciden hacer. Cuidan de nuestro futuro.

Volviendo al uniforme profesional femenino, en este momento me consta que hay vari@s diseñador@s estudiando posibilidades. De momento, en las pasarelas solo vemos vestuario para mujeres que van de fiesta y de vacaciones y pocas, pocas, modelos con apariencia de ir al trabajo.

Me gustó la perspectiva que le dio a la mujer profesional Joaquina Fernández, en su charla ‘Talento Femenino en Acción’, que impartió en TEDxGranViaWomen. Manteniendo la distancia sobre su experiencia personal en cuanto a referentes.

Es cierto que frente a los 200 años de ‘uniforme profesional’ masculino, nosotras casi acabamos de ‘aterrizar’. Hasta hace relativamente poco tiempo, el objetivo femenino por excelencia era atraer (con el fin de ser elegida como madre de su ‘camada’) a un hombre fuerte, que mantuviera a la familia que le daríamos. En ello ponía la mujer todo su esfuerzo, mejor o peor aleccionadas por las mujeres de la familia.

En nuestros días ha cambiado mucho la educación, pero no tanto el instinto de nuestra naturaleza de mujer, que continua en nuestro cerebro, con el fin de perpetuar la especie. Como buen ‘instinto’, es inconsciente y poco le importa que el entorno de la ‘hembra’ ha cambiado, que hay circunstancias en las que solo tenemos intereses profesionales.

“¡Es cierto! A menudo, nos sorprendemos, en una negociación de trabajo, buscando la mirada de aprobación del hombre, y comparándonos con las otras mujeres, si las hay.” Me suelen comentar alumnas y clientes laboralmente muy bien posicionadas. E incluso menospreciándolas, siempre les respondo, porque nuestro cerebro ‘primario’ las percibe como rivales ante el macho.

Joaquina Fernández nos recomienda, en la antes mencionada charla, una inteligente solución: poner la intención en el autoconocimiento y en formarnos para poder desarrollar nuestro talento. Y yo añado: Mirando ‘de lejos’ cada circunstancia, como ‘observadora’ (que diría Ana Tomás, coach y gran amiga) para disociarnos emocionalmente y poder vestir con un objetivo en mente: comunicar nuestra ‘Marca Personal’. Con la idea del personaje que protagonizamos en mente: labor que desempeñamos y jerarquía que tenemos. Importante: preparar el vestuario profesional por la noche, para evitar vestirnos del humor que nos levantamos, de la mano de las emociones.

Esto (el desear instintivamente atraer) no es un problema, solo una característica fruto de nuestra naturaleza más básica que aflora. El problema existe cuando reaccionamos impulsivamente. Para evitarlo, solo tenemos que respirar de un modo consciente, tomar conciencia del impulso y dar paso a la razón. Lo contrario nos lleva a elegir ‘captadores de atención’ en forma de objetos (sonoras pulseras, pendientes / collares móviles, etc.) o expresiones de inconsciente coqueteo ( miradas de reojo y/o risas nerviosas fuera de tono).

¿Es malo? Sí, si nos desvían de nuestro objetivo de ese momento.

Suelo repetir una frase de Carmen García Ribas ‘ Seducir es poder, coquetear es sumisión’. Ella también nos recomienda respirar… y sonreír ante ese impulso. Sobre todo, ser estratégicas, como escribe en el prólogo de mi libro NO Imagen: Marca Personal, Salud y Belleza Científica.

Los expertos anuncian que esta reacción de nuestro cerebro mas primario, en situaciones profesionales, irá disminuyendo, que todavía es pronto para ver la adaptación al medio.

Suelo hablar mayormente de la situación de la mujer, porque está directamente relacionada con mi especialidad: la gestión de la ‘Identidad Visual’ o Imagen de Marca Personal, pero la reacción de la que hablo no nos afecta solo a nosotras… a los hombres les sucede otro tanto. Es también común que se sientan atraídos por compañer@s de trabajo, y han de tomar las riendas de su instinto básico, (que les empuja a copular, también para perpetuar la especie) para frenarlo, y continuar trabajando con normalidad.

En cuanto a ‘códigos visuales’ (léase peinado / vestuario), ellos lo tiene más fácil: Cabello corto, chaqueta (dependiendo de la jerarquía que deseen transmitir), camisa y pantalón. Corbata si/no dependiendo de la formalidad. No voy a entrar en la conveniencia de ser más coherentes y si deseamos cuidar el medio ambiente, deberíamos de comenzar a cambiar el protocolo de vestuario en profesional masculino en agosto. Ese será otro post.

Lo dicho: se trata de ser conscientes de que existe esa parte en nuestra naturaleza humana y ‘ver venir’ la reacción, para ‘respirarla’. Es curioso cuánto se parece este sistema al que recomiendan para dejar un hábito (tabaco, comer compulsivamente, etc.)

Este hecho (el de que las mujeres sintamos la ‘necesidad’ de estar atractivas) no nos debe preocupar, nos debe ‘ocupar’. O mejor dicho, sí, nos debe pre-ocupar: en el sentido de que nos ocupemos de ello previamente, para evitar la situación.

El proceso es tan simple como seguir estos dos pasos:

1: Diferenciar, al adquirir una pieza de ropa, unos zapatos, cualquier elemento de la apariencia, si la vamos a utilizar como adorno (para atraer), o como uniforme de trabajo (para comunicar). Ambos objetivos se restan eficacia juntos.

2: Preparar nuestro ‘uniforme profesional’ por la noche, pensando en el momento más importante del día siguiente.

Es tan fácil restar fuerza a la ‘Marca Personal’ de mujeres muy preparadas profesionalmente, como dejarse llevar por nuestra ‘naturaleza de hembra’ y poner en marcha lo que ahora se llama “Capital Erótico”.

Tres cosas al respecto:

1: Llamada de atención para recordar algo que considero crucial: la gente que nos mostramos, tenemos mucha responsabilidad, porque ‘nos miran, nos copian’, cuidado lo que hacemos y decimos.

2: Referenciar el artículo del semanal de El País para el que me entrevistaron

3: Escenificar un caso reciente, de una colega a la que admiro mucho y a la que vi elegir a, para acompañarme a una situación profesional importante, una ‘atrayentemente erótica’ camisa semi-transparente; una falda tan corta que le dejaba incómodamente los muslos al aire al sentarse. Todo ello le hizo no estar al 100%, además estuvo, durante las 8 horas que duró, ‘subida’ a unos tacones de más de 10 cms (cuando la recomendación del instituto biomecánico recomienda un máximo de 4 cms., plataformas aparte). Sufría por ella, si… pero además, íbamos juntas… yo compartía parte de su marca: lo poco natural que resultaba la postura corporal forzada, porque se el doblaban las corvas y balanceaba su pelvis. Sin contar lo insalubre que es, porque dobla las lumbares, hasta forzar las cervicales y provocar lesiones.

En mis consultas, clases y conferencias me harto de decir que la imagen de los demás no importa. A mí la de mi amiga sí me importaba. Primero, porque además de estropear su cuerpo, estropeaba ‘nuestra Marca Personal’ al poner su ‘Capital Erótico’ en marcha en una situación en la que compartía ‘cartel’ conmigo.

Me importas, por eso no descuido mi imagen ni un solo día, por @jordicollell

Lo que se ve de nosotros es importante. Al final las primeras impresiones son las que cuentan, y mucho, en la opinión que los demás se forman de nosotros. Es así porque entre otras cosas somos imagen, lenguaje no verbal y de manera consciente o no nos pasamos la vida entera comunicando.

Lo que es válido para las primeras impresiones también lo es para las relaciones continuadas. Nuestro aspecto, nuestra manera de vestir y lo que expresamos con nuestro cuerpo son indicativos de nuestro estado de ánimo y de nuestra manera de ser y estar en cualquier circunstancia.

Aunque nuestra imagen sea importante, no podemos perder de vista que todavía lo es más lo que queremos transmitir, nuestro mensaje. Imagen y lenguaje no verbal son un medio para que el mensaje llegue con fuerza al receptor y no un fin en si mismos y por esto es fundamental que seamos plenamente conscientes de lo que transmitimos o podemos correr el riesgo de que el medio mate el mensaje.

Cuando hablamos de imagen nos estamos refiriendo a cómo nos perciben los demás, a nuestra marca personal, y no olvidemos que sin ellos, sin los demás, no tendrían sentido ni la imagen ni la marca personal. Nuestra marca personal existe porque los demás están aquí.

Generalmente asociamos nuestra imagen a un entorno profesional o a situaciones en las que nos interesa especialmente destacar para deslumbrar o seducir pero ¿qué pasa con el día a día? ¿qué pasa con las personas que tenemos más cerca de las que queremos y sabemos que nos quieren?
Para que el mensaje prevalezca por encima de todo, que es el caso de las relaciones profesionales, María Asunción Sánchez apuesta por mantener una neutralidad clara y simple mientras que para deslumbrar o seducir la opción es la opuesta. En las relaciones cotidianas, de amistad o de pareja, la imagen sigue siendo importante. Si la cara, y por extensión el aspecto, es el espejo del alma ¿tiene sentido minimizarlo cuando priman el afecto, el amor y la amistad?

Dicho de otra manera, ¿es razonable dejar de gestionar nuestra marca personal fuera de los entornos profesionales o enfocados a un fin material concreto?
En No Imagen, María A. Sánchez, afirma que “si vamos a un lugar en el que se nos quiere, la imagen es lo de menos, y si no se nos quiere, ¿para qué vamos?. En mi opinión la apariencia es una herramienta de comunicación cuando no hay afecto”.

Aunque sea una opinión de la autora su contenido es como un mantra que en muchos ambientes se repite a través de diversas formulaciones y tengo que decir que me preocupa. Si bien es cierto que quien bien nos quiere lo hará más allá de nuestro aspecto físico, la indiferencia hacia la percepción que el que nos quiere tiene de nosotros ¿no es de por si una manera de rebajar o desvalorizar la relación? Si con el cuerpo, y a través de nuestra imagen, podemos expresar amor, pasión, interés, proximidad, exclusividad y muchas más cosas ¿por qué aceptamos que la neutralidad mate estas posibilidades de mensaje?

La imagen no es el todo, en palabras de Walter Riso “si la autoafirmación personal, es decir, lo que valgo como ser humano depende de mi belleza física, esto indica una alarmante inversión de valores” pero si nos despreocupamos, mucho o poco, por la misma cuando estamos en círculos personales o íntimos ¿no será que estamos abriendo la puerta a la rutina y sembrando la semilla del desamor?

Imagen: Freepik

‘Marca Mujer’ II: Los silencios verbales y visuales suman, por @Maria_a_Sanchez

Cuando pregunto a alumnas y clientes adultas (estudiantes o profesionales), si tienen claro que la imagen personal comunica, la respuesta es siempre afirmativa.

A mi siguiente pregunta: lo que pensaron que deseaban comunicar al elegir este o aquel estilo de vestuario o peinado, la respuesta, o no llega (porque no pensaron en ello) o no se refieren a cualidades deseables en una buena ‘Imagen de Marca personal’, como podría ser profesionalidad, seguridad, etc.

Suelen responder con sentimientos y emociones: ‘me siento bien con ello, me gustó el color, lo lleva ‘x’ persona ‘(su referente). Conclusión: no saben lo que su apariencia ‘dice’ de ellos/as.

Si miramos a nuestro alrededor, veremos que la apariencia de muchas mujeres está llena de lo que, como decía en el post anterior, en asesoría de imagen llamamos ‘ruidos visuales’: pendientes (que de un tamaño adecuado, que no se muevan, son hasta convenientes, claro), collares, anillos. Adornos que hacen ruido, se mueven, y hasta brillan… por lo que distorsionan el mensaje visual de la llamada ‘Marca personal’.

¿Cuál es la solución? Me preguntaba una amiga a la que le exponía este punto de vista: ¿Cómo podrían nuestras jóvenes (o cualquier mujer, en cualquier circunstancia) adquirir mayor seguridad?

Definir el objetivo, lo que deseamos ‘parecer’ (que ha de estar unido al ser), fue mi respuesta: construir nuestra ‘Imagen de Marca Personal’ con una estrategia: asistiendo a la formación correspondiente, leyendo al respecto, observando a las personas que admiramos… Para lograrlo, es imprescindible ir añadiendo silencios a nuestra vida (de palabras y de símbolos en la apariencia).

La herramienta: adquirir el hábito de respirar antes de ‘todo’: comer, hacer ejercicio, hablar o elegir un estilo de peinado, de vestuario. El silencio nos dará tiempo para pensar… y observar.

Mirar a nuestro alrededor, de un modo consciente, haciendo un ejercicio de reflexión. Seleccionar hábitos, actitudes y estilos de peinado y vestuario que copiar, entre las personas a las que admiramos en cualquier sentido. Que se desenvuelven como a nosotras nos gustaría, que han logrado objetivos similares a los que deseamos…

Este proceso aporta seguridad, como cada acción dirigida a lograr un objetivo: definir claramente el tipo de persona o profesional que deseamos ser a los ojos de los demás.

En cuanto a la apariencia, ante un atisbo de duda, optar por lo más sencillo. Es mejor evitar elementos estruendosos y llamativos. El objetivo es que cada elemento de la apariencia, de nuestra ‘marca personal’, hable de nosotras, o sea tan neutra que guarde silencio y deje lugar a la palabra… y a la seguridad de los silencios.

Imagen: Google CC Search

No imagen para reforzar la marca

Si la primera impresión es lo que cuenta nuestra imagen es fundamental para poder transmitir de manera fidedigna lo que somos. Identidad y mensaje están modulados por lo que se ve y, dependiendo de lo que se vea, la huella que dejamos cambia  por lo que hemos de adecuar lo que enseñamos a lo que somos o corremos el riesgo de acabar distorsionados ante los ojos de nuestros interlocutores.

personalbranding-soymimarca-imagenpersonalSi gestionar en general es asumir responsabilidades sobre un proceso para que cumpla la finalidad que tiene asignada, la gestión de la imagen personal asume la responsabilidad de transmitir lo que somos a través de lo que se ve,  de lo que enseñamos, en cada uno de los roles que nuestra marca detenta a lo largo de cada día y de la vida.

En imagen personal es importante gestionar el momento, cada momento, para que refuerce el mensaje que queremos transmitir. Si se trata de deslumbrar o seducir tendremos que adecuar nuestra imagen a esta finalidad, si nos interesa comunicar nuestro ascendente jerárquico o nuestra posición económica o nuestra tendencia cultural, nuestra apariencia deberá ser acorde con nuestra intención.

¿Qué pasa cuando lo que queremos es transmitir un mensaje de profesionalidad, cuando lo que queremos es resaltar nuestra propuesta de valor por encima de cualquier otro atributo, cuando lo que queremos es que oigan y entiendan nuestro mensaje? María A. Sánchez nos explica que en este caso hemos de neutralizar nuestra imagen para evitar que los elementos externos resten valor a nuestra propuesta. Si de una reunión lo que se recuerda es el color de la corbata o el deslumbrar de unos pendientes o la sensual doble luna de un escote más que nuestro relato, podemos tener la certeza de que hemos fallado. Por esto María ha titulado su libro de reciente aparición No Imagen, porque en las circunstancias importantes en las que la primera impresión es fundamental si no se apuesta por el minimalismo se corren riesgos de distorsión y difuminación del mensaje.

No Imagen, nos dice su autora, más que un libro es un manual que nos ayuda a mirarnos de otro modo,  una opinión que comparto. La gestión de la imagen como la gestión de la marca personal pasa por el autoconocimiento que pone de manifiesto aquellos atributos que por ser propios y diferenciales hay que destacar, la estrategia, porque detrás de la gestión de la imagen hay una manera de vivir que tiene que ser acorde y finalmente la visibilidad, que engloba las acciones necesarias para dejar huella.

Si seguimos los consejos que María nos ofrece a través de su larga y dilatada experiencia en la materia habremos dado un paso de gigante para ser conocidos, reconocidos, relevantes y elegidos.

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Tienes 7 segundos, haz que cuenten

 

Las primeras impresiones son fugaces y en ocasiones injustas. Algunos expertos afirman que se crean en 30 segundos, otros en 10… Lo que está claro es que el tiempo es poco y la importancia de una primera impresión puede ser crucial.

7 segundos, 1 primera impresión y 11 juicios de valor.

Google Images

Google Images

Este dato se extrae de un estudio elaborado por Neurocientíficos de la Universidad de Nueva York (NYU) y la Universidad de Harvard que afirman que no nos juzgan sólo por una única cosa después de los primeros 7 segundos de habernos conocido, sino que son 11 los factores por los que vamos a ser “juzgados” y debidamente “etiquetados”.

En un plazo de 7 segundos se crea una primera impresión en base a:

  1. Nivel económico
  2. Nivel de educación
  3. Competencia, honestidad, confianza y credibilidad
  4. Identificación de nuestro rol de género
  5. Nivel de sofisticación
  6. Integridad
  7. Grado de éxito
  8. Religión
  9. Ideología política
  10. Atractivo social, sexual y profesional
  11. Ética personal

Lo que indiscutible es que la imagen profesional es mucho más que nuestra apariencia, ya que nuestro comportamiento y comunicación también son relevantes, pero si fallamos en nuestra apariencia nos será más difícil que nos valoren por nuestra actitud y capacidad de comunicar, así que ¡la imagen sí importa!

Y además la primera impresión tiene mucho que ver con nuestra marca personal – es la punta del Iceberg –  y requiere que seamos conscientes de estos 3 factores.

“El ABC de la imagen “Appearance, Behaviour, Communication”  

  • Apariencia: Es la imagen global, la forma en la que nos presentamos de arriba a abajo. Es aquello que los demás ven cuando nos conocen la primera vez. En el entorno profesional nos juzgaran por cómo nos presentamos mucho antes de que descubran nuestros méritos, así que debemos de cuidar qué dice nuestra imagen y si nos ayuda o nos perjudica.
  • Comportamiento: Es la actitud y la forma en las que nos comportamos lo que marca una diferencia significativa en referencia a como los demás nos ven y nos juzgan. En cada sector profesional existen una serie de normas básicas que pueden jugar un rol importante en cómo nos van a recordar. Algunas de ellas son: Dar la mano con firmeza, nunca invadir el espacio personal,, mantener el contacto visual, sonreír (ni mucho ni poco), pedir permiso para tomar asiento, mantener una buena postura corporal…
  • Comunicación: Tiene que ver con nuestras habilidades comunicativas y la capacidad de conectar con los demás. Después de los cruciales 7 segundos una persona tendrá una primera idea nosotros antes de que hayamos podido decir una palabra. Cuando hablamos de comunicación muchas personas piensan que lo que decimos es lo que realmente importa, y están en lo cierto, aunque muchas veces no es lo “que decimos” sino “como lo decimos”. La buena comunicación puede aflorar en mejorar las relaciones con nuestros clientes y compañeros de trabajo, aumentar la productividad y presentar nuestras ideas con mayor impacto en los demás.

Proyectar una imagen poderosa y que refleje lo que queremos no es algo que suceda por si sólo, hemos cultivarla. Lo positivo es que se puede trabajar y moldear para que sea auténtica y nos permita hacer que esos 7 segundos cuenten siempre.

Lenguaje no verbal IV: ¿Se puede leer la mente a través de los gestos?

 

¿Se puede leer la mente a través de los gestos? Sí, se puede. En cualquier reunión con un cliente o acto importante nos preocupamos de tener bien preparada la presentación y de traer buenos y trabajados argumentos. Pero a veces nos olvidamos del famoso “7%”, que significa que las palabras representan únicamente el 7% del mensaje.

Nuestros gestos y posturas corporales son grandes portadores de mensajes subliminales, aprender a leerlos no sólo nos puede ayudar a mejorar nuestra comunicación no verbal, sino también a entender qué emociones y percepciones estamos causando a nuestro interlocutor. En definitiva, saber interpretar y gestionar mejor las relaciones interpersonales en el mundo profesional puede hacernos más empáticos y creíbles.

Ahí van algunos de los gestos más comunes y su significado, a partir de ahora os resultará mucho más fácil leer el lenguaje no verbal de aquellas personas a las que tengáis delante.

“Yo tengo el poder”, estos gestos indican dominio e intención de mostrar superioridad.

5179555-hombre-de-negocios-en-un-traje-a-rayas-de-pie-con-las-manos-sobre-sus-caderas-aisladas-sobre-fondo-b

  • Manos a la cadera
  • Manos a tras de la nuca
  • Piernas sobre la silla
  • Pies sobre el escritorio
  • Dedos gordos sobre el cinturón
  • Saludo con la palma hacia abajo 

 

“¡Qué nervios! ” Movimientos que indican ansiedad o submisión

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  • Movimientos inquietos
  • Manos sudorosas
  • Parpadeo constante
  • Tronarse los dedos
  • Saludo con la palma hacia arriba
  • Tocarse mucho el cabello

 

“No me creo nada de lo que me está contando…” Posturas que muestran un estado de Desacuerdo o escepticismo. 

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  • Brazos o piernas cruzadas y cuerpo hacia atrás.
  • Dedo entre el cuello de la camisa y la piel
  • Ceño fruncido
  • Cuerpo volteado (miramos al interlocutir pero nuestro cuerpo se enfoca a otra dirección)
  • Dedo índice apuntador
  • Sonrojo

 

“Menudo rollo …” Gestos que indican Desinterés 

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  • Simula tocar el piano
  • Mirar constantemente hacia la puerta o el reloj
  • Mirar al vacío
  • Baraja los papeles
  • Mece el pie

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¿Usas la imagen en tu estrategia de Branding Personal?

 

De pequeña siempre me decían “No juzgues un libro por su portada”. Pero en la vida real es difícil poner en práctica eso de “no juzgar únicamente por la primera impresión”.

Google Images

Google Images

La imagen, o en definitiva, la ropa y los accesorios que llevamos crean un código de comunicación no verbal muy potente. Lo que llevamos envía a los demás un conjunto de información sobre nosotros, así que a la pregunta: “¿Es importante cuidar nuestra imagen personal en el entorno profesional? La respuesta es siempre: Sí.

Aunque a veces nos cueste aceptar que la apariencia o la imagen importan, la realidad es que las personas reaccionan hacia nosotros basándose en una serie de percepciones. Esas percepciones vienen determinadas por los símbolos visuales que transmitimos, y eso hace que los demás interpreten aspectos como nuestra personalidad, gustos, hábitos y estilo de vida.

Gestionar nuestra imagen es tomar el control de nuestra mejor carta de presentación, para así convertirla en una excelente herramienta de liderazgo. Si sabemos que los demás toman decisiones basándose en las primeras impresiones debemos asegurarnos de que lo que transmitimos con nuestra imagen es lo adecuado.

¿Si las organizaciones se esfuerzan en cuidar su imagen corporativa, ¿Por qué no hacer lo mismo con nuestra imagen personal?

Al fin y al cabo, la imagen es un elemento clave en nuestra estrategia de branding personal, y que requiere una evaluación honesta de nuestro rol, edad y responsabilidades. Además debemos de analizar cuál es nuestra tipología corporal y elegir aquellas prendas y accesorios que por sus líneas, formas, volúmenes y colores nos ayuden a reforzar nuestra marca personal.

Todos somos y dejamos marca. Así que nuestra imagen debería comunicar: quién somos, qué podemos ofrecer y hacia dónde queremos ir. Y es que una buena imagen personal poco tiene que ver con usar ropa de marca o accesorios a la moda, la buena imagen personal es aquella que expresa nuestra verdadera identidad.