Entradas

15 M: Los 7 pilares de la indignación. ¿Los apoyas?

Hace tres meses desde Soymimarca preguntábamos ¿Tú te indignas o tragas con todo? comentando el libro de Stéphane Hessel “Indignaos”. La pantalla ha sido sustituida por las plazas y la pregunta está más viva que nunca.

¿Debemos aguantar estoicamente todas las situaciones que se producen? ,  ¿Hemos de aceptar las acusaciones de que somos unos malgastadores y frívolos que nos están lloviendo?, ¿El ajuste de cinturón es para todos o sólo para unos cuantos que son los que además están pagando el desaguisado? Y a la vista de lo anterior, ¿hay o no hay razones para indignarse?

La indignación se traduce en siete puntos que nos resume la publicación www.20minutos.es;  apoyarlos o no depende de cada cual.

  1. Control Político: Eliminación de los privilegios de la clase política con un control estricto del absentismo de cargos electos, eliminación de la inmunidad asociada al cargo, supresión de los privilegios respecto a impuestos, años de cotización y monto de las pensiones.
  2. Bancos: Prohibición de cualquier rescate o inyección  de capital a entidades bancarias, devolución a las arcas públicas por parte de los bancos de todo capital público aportado y la prohibición de bancos españoles en paraísos fiscales.
  3. Servicios: Servicios públicos de calidad, con la supresión de gastos inútiles en la Administración y el establecimiento de un control de gastos, la contratación de personal sanitario hasta acabar con las listas de espera y de profesorado para garantizar la ratio de alumnos por aula, reducción del coste de matrícula en la educación universitaria, financiación pública del la investigación, y un transporte público barato, de calidad y ecológicamente sostenible. Reducción del gasto militar.
  4. Participación: Mayor participación en aspectos como el control de internet         ( con la abolición de la ley Sinde), protección de la libertad de información, referéndums obligatorios y de gran calado por cuestiones que modifican las condiciones de vida de los ciudadanos y para medidas dictadas desde la  Unión Europea.
  5. Paro: Fomentar las reducciones de jornada, la conciliación laboral, la jubilación a los 65 años, bonificaciones para empresas con menos de un 10% de contratos temporales y el establecimiento del subsidio de 426 euros para parados de larga duración.
  6. Impuestos: Aumento del tipo impositivo alas grandes fortunas y entidades bancarias, eliminación de las SICAV, recuperación del Impuesto sobre el Patrimonio, el control de la fuga de capitales a paraísos fiscales y la promoción a nivel internacional de la adopción de una tasa a las transacciones internacionales ( tasa Tobin)
  7. Vivienda: Expropiación por el Estado y alquiler de las viviendas construidas y n vendidas, ayudas al alquiler para jóvenes y personas con escasos recursos y la cancelación de la hipoteca con la entrega de la casa al banco.

Las personas con marca se distinguen del conjunto por sus decisiones y por sus actitudes, huyen de lo gris  y de lo políticamente correcto, quieren ser singulares y dejar huella. Son personas comprometidas y por ello acaban siendo la opción preferente. ¿Puede tener marca personal alguien que no tenga la capacidad de indignarse?

Jordi Collell / asesor de marca personal

No tengo la solución pero si el camino. ¿Lo seguimos juntos?

Crisis de referentes. No tenemos patrones de comportamiento individual o social en los que contrastarnos. Nos da la sensación de andar sobre arenas movedizas. Cuando todo falla solo quedamos nosotros, solo queda nuestra integridad, nuestra marca personal.

La publicación de mis comentarios sobre el libro de Hessel, Indignaos, ha generado en algunos foros 2.0 posiciones controvertidas. Los que están a favor de la indignación me preguntan sobre las vías a seguir para canalizar las posiciones individuales que se huelen en el ambiente pero que no se manifiestan en modo alguno de manera colectiva.  Los que están en contra no están de acuerdo en que la situación sea para indignarse y mucho menos colectivamente. Ambas posturas me indican  que estamos en una transición, que somos vulnerables a las agresiones propias de un momento de cambio y que nos falta una hoja de ruta para vislumbrar el camino a seguir.

Soluciones globales anticipo que no tengo pero mi intuición me indica que puede ser el momento para trabajar y consolidar lo que realmente está dentro de nuestro círculo de influencia, nosotros, nuestra identidad, nuestra integridad.  Frente a un mundo que nos puede parecer contradictorio, con desigualdades cada vez más evidentes, frente a una sociedad que nos pasa factura por haber querido vivir con los patrones que ella misma marcaba hasta hace muy poco tiempo, frente a unas convicciones que se tambalean y frente a la pérdida de control de nuestra historia personal una cosa acertada es hacer un aparte, retirarse provisionalmente a los cuarteles de invierno y pensar en lo básico: Quiénes somos, qué queremos, de dónde venimos y adónde vamos. Y como cada vez somos más y pasamos más desapercibidos también puede ser útil plantearse cómo destacar en medio de la atonía.

Trabajar de manera organizada nuestra marca personal, profundizando en lo que somos, en lo que nos apasiona y motiva y en lo que queremos ser; trazar nuestra propia ruta cuando los caminos antiguamente marcados se han quedado cubiertos de maleza y dar señales de vida para que los demás sepan que existimos, entiendan nuestro mensaje y confíen en nosotros es posiblemente el antídoto para salir a flote de manera individual, retomar el control de nuestra vida y comprometernos en el cambio y el futuro de nuestra sociedad.

Me diréis que siempre barro para mi casa pero os puedo asegurar una cosa, si no creyera profundamente en lo que hago, si no estuviera totalmente convencido de que cada persona es el motor de su historia y de la historia de la humanidad no estaría aquí compartiendo con vosotros mi visión y ofreciendo mi colaboración. Y no formaría parte de Soymimarca.

Y finalmente os invito a leer La Contra de La Vanguardia de ayer  en la que Eva Illouz nos deconstruye  el mundo y nos deja para nosotros que definamos que es lo que sobrevive.

 

¿Tú te indignas o tragas con todo?

Que estamos en un mundo global e interconectado no es ninguna novedad, que un acontecimiento que se produce vete a saber dónde afecta a nuestro país es el pan de cada día, que sin haber tenido ninguna posibilidad de influencia nos digan que en virtud de decisiones ajenas nos hemos pasado y hemos vivido por encima de nuestras posibilidades y que ahora nos toca ajustar el cinturón es otra verdad que se nos repite machaconamente.

Que los que han provocado la situación obtienen beneficios cada vez mayores, son objeto de ayudas públicas y que no parecen tener la intención de devolverlas es otra evidencia cotidiana.

¿Y nosotros que hacemos? ¿Nuestra marca personal se resiente de la situación o permanece indemne? ¿Pasamos ya de todo o pensamos actuar?

Stéphane Hessel

En Francia el nonagenario Stéphane  Hessel, 93 años,  un pasado de lucha por la libertad y  redactor, entre otras cosas, de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, ha publicado un opúsculo que ha hecho furor, más de un millón de ejemplares vendidos, titulado “Indignaos”,  que acaba de aparecer en España de la mano de la editorial Destino,  invita a los lectores a indignarse.

Hessel identifica la indignación como  el detonante del movimiento de Resistencia contra la invasión nazi en Francia que se cargó de un plumazo los valores de libertad, igualdad y fraternidad, los valores democráticos, forjados tras largo tiempo de lucha y compromiso.

En los tiempos que corren y en nuestro país no estamos sufriendo agresiones tan evidentes como la que supuso la guerra de 1939/45 en Francia y en Europa. Las razones para indignarse pueden parecer menos evidentes y no es fácil distinguir entre  quien gobierna y quien decide, y todo está más interconectado que en ningún otro periodo de la historia.

La buena pregunta es ¿debemos aguantar estoicamente todas las situaciones que se producen? ,  ¿Hemos de aceptar las acusaciones de malgastadores y frívolos que nos están lloviendo?, ¿El ajuste de cinturón es para todos o sólo para unos cuantos que son los que además están pagando el desaguisado? Y a la vista de lo anterior, ¿hay o no hay razones para indignarse?

Frente a situaciones injustas e insoportables hay dos tipos de respuesta: la indignación o la indiferencia. La acción o la impotencia. El compromiso o el aceptar que no se puede hacer nada y ¡qué le vamos a hacer¡.

Indignarse sirve para poner en conocimiento de los que nos gobiernan que las cosas se están poniendo realmente pardas. Los servidores públicos, nuestros políticos, que me merecen todo el respeto sea cual sea su color, necesitan recordatorios para que, en palabras de Hessel no dimitan y no se dejen impresionar por la actual dictadura de los mercados financieros que amenaza la paz y la democracia.

Las personas con marca se distinguen del conjunto por sus decisiones y por sus actitudes, huyen de lo gris  y de lo políticamente correcto, quieren ser singulares y dejar huella. Son personas comprometidas y por ello acaban siendo la opción preferente. ¿Puede tener marca personal alguien que no tenga la capacidad de indignarse?

Os recomiendo la lectura del libro.